
ALDO MÁRQUEZHIJO DE GUASDUALITOPara escribir sobre Aldo lo haré en primera persona, de forma sencilla y sin adornos literarios, porque sencilla es nuestra esencia y arraigada nuestra pertenencia. Aclarando que no es un resumen biográfico, ya vendrá el momento para dedicarle a este hijo de Guasdualito algunos párrafos que recojan en amplitud su tránsito terrenal. Por ahora es mi deseo dedicarle mis espontáneas palabras llevadas al papel una mañana invernal de septiembre, observando mis ojos la majestuosidad e imponencia de nuestro Río Sarare, y oyendo mis timbrantes oídos la epifanía sinfónica del viento sararino ejecutando partituras entusiastas, como glorificando despedidas húmedas, o como dando la bienvenida a impávidos alientos...