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domingo, 25 de enero de 2026

VÍCTOR BRIZUELA


 

VÍCTOR TORIBIO BRIZUELA " EL GAVILÁN DE BARINAS", nació en La Trinidad de Orichuna municipio Rómulo Gallegos del estado Apure el 19 de Abril de 1948. Sus padres fueron, Don Simón Tovar y Pastora Brizuela.

Brizuela fue un extraordinario cantante y compositor de música llanera, quien también se destaco como excelente cuatrista y maraquero, llegando a ser considerado una de las grandes glorias de la cultura musical venezolana.

Sus inicios en la música se dieron a temprana edad. Luego de mudarse al estado Barinas poco a poco se convirtió en un reconocido cuatrista y maraquero de los más solicitados para el momento, llegando a ser el cuatrista oficial de Anselmo López con su bandola, y acompañando a figuras como Antonia Volcán, Luis Lozada ´El Cubiro´, ´El Carrao de Palmarito´, Francisco Montoya y Jesús Moreno entre otros.

A comienzos del año 1970 fue dándose a conocer como cantante, especialmente por sus composiciones, con variantes líneas melódicas y letras cargadas de poesía, romance, amor y desamor. También era muy característico que se inspirara en el llano venezolano y sus costumbres. Una de las canciones más emblemáticas que tiene el Gavilán de Barinas es “Bellezas del paso Arauca”.

Llegó a realizar 7 producciones discográficas tituladas :

Llanura nunca te olvido

2 llanuras y un coplero

La llanura el verso y yo 

Llanerisimo

Llano y recuerdo

Sobre el paisaje apureño y

Bellezas del paso Arauca.

Acompañado en el arpa por los maestros Joseito Romero, Eudes Álvarez, Omar Moreno, Eladio Romero, Lionso Vera y José Manuel Padrino.

De los temas que grabó de su autoría, sonaron :

Viejo amigo

Abril llano y primavera 

Luna Llanera

Orgullo de ser llanero

Traicionera 

Sultana del Orinoco y

Romance en El Matiyure.

Paradójicamente, se le conoció más cómo compositor que como músico o cantante.

Murió muy joven, apenas 49 años el 8 de Junio de 1997.

Sus últimos años de vida estuvo sumergido en los vicios; al punto de que sus propias canciones se le olvidaban y cayó en la indigencia en la ciudad de Caracas, allí lo conoció el cantautor Cojedeño Edgar Silva ; quien al verlo en un estado tan deprimente, escribió una canción titulada Loco de Amor donde narra la vida de este extraordinario artista; pieza grabada por hombres y mujeres, entre ellas la recordada Elisa Guerrero.

Cómo cuatrista y maraquero grabó con Jesús Moreno éxitos como Ámame Siempre, La Ruleta de la vida, Selecciones Criollas y Ya no podré ser tu amante.

Con Cristóbal Jiménez Flor de Amapola y Ofrenda a Caracas, Con Francisco Montoya Romance en Elorza Y con Virgilio Tirado " El Chusmita" El segundo refranero.

VÍCTOR BRIZUELA " EL GAVILÁN DE BARINAS" se da a conocer como compositor al escribir bellas canciones para artistas de la canta criolla cómo: 

Casa Grande del Llanero y Belleza del Paso Arauca; temas grabados por Jesús Moreno, Flor del Morichal popularizado por Salvador González y Alejandro Rondón, No me dejan que te quiera grabada por Francisco Montoya y Reina Lucero, Paso Real de Puerto Nutria por Antonio Castillo, Llanero Contramarcado un carnaval en la voz de Nelson Morales, Traicionera grabada por Cristóbal Jiménez, Errante Trovador Cheo Silva, Peregrino de la noche interpretada por el trujillano José Monagas, Cuando Vuelvas a mi llano interpretada por Antonio Castillo, Carlos Guevara y Ali Cabello, Romance Apureño por Francisco Montoya , entre otros.

Hoy recordamos a este gran artista , VÍCTOR BRIZUELA " EL GAVILÁN DE BARINAS.

Trabajo investigativo y recopilación de información, original de Juan Ramón Gamez .

Texto realizado por Manuel González desde Villa de Cura estado Aragua.

 

lunes, 12 de enero de 2026

ESTEBAN TORREALBA


 Apureespurollano hoy te cuenta un poco de un músico legendario Cuatrista y contrabajista como lo es ESTEBAN TORREALBA “El portugués”.

¿Pero quién es Esteban Torrealba?

Esteban Torrealba; es Apureño de Apurito y familiar del maestro Neris Torrealba (QEPD); grabó dos LP con Francisco Montoya, también con Mauro Demuche, grabó el cuatro y el bajo en la canción furia con el Carrao de Palmarito; en el LP Llanerazo de Mi tierra con José Romero Bello tocó el cuatro; en el LP cita en el palmar con Juan del Campo Grabó el cuatro, entre muchas otras producciones realizadas por este gran músico.

En una oportunidad me contó el mismo “Esteban” que aprendió a tocar el contrabajo una vez que Abraham Marrero le explicó cómo era la técnica, por lo que aprovechó a tomarle las medidas a su contrabajo y se las llevó a Génaro Prieto en Apurito para que fabricara uno y, allí fue donde los dos aprendieron.

Con su contrabajo de 3 cuerdas fue con el que se grabó el Primer LP de Francisco Montoya como solista “Sentimiento Apureño” el 001 de Discos Cachilapo. 

En ese Primer LP los músicos acompañantes que grabaron fueron: Omar Moreno arpa, Ángel Pérez cuatro, Chucho Villegas Maracas y Esteban Torrealba en el Contrabajo. Ese disco fue grabado en los estudios de radio continente cuando se encontraba en la Av. México de Caracas. Ese contrabajo perteneció al desaparecido Roberto del Bosque; hoy día pertenece a ese gran luthier, arpista y amigo de todos «El maestro Humberto Lobo». 

Tomado de la página de Facebook de Juan Carlos León Vegas.



domingo, 11 de enero de 2026

HISTORIA DEL TEMA CAJÓN DE ARAUCA APUREÑO


 Julio César Sanchez Olivo.

Esta pieza de espectacular poesía, letra de Don Julio César Sánchez Olivo y musicalizada por Lucio Mendoza, es ícono igualmente del pasaje apureño. La versión más conocida, es la interpretada por Angel Custodio Loyola. 

Este tema alcanza el nivel de himno para los apureños. En Apure se llama Cajón a un extenso paño de sabana limitado por dos grandes ríos. En la canción se describe el paisaje apacible del mes de mayo, cuando las lluvias se acercan trayendo consigo verdor y aves, que decoran el paisaje con sus plumajes de colores. Es una canción cargada de emoción y sentimiento.

Lejos estaba de pensar Julio César Sánchez Olivo, el creador de la magistral pieza "Cajón de Arauca apureño", que el guariqueño Ángel Custodio Loyola, se iba a convertir en uno de sus mejores exponentes hasta colocarla en sitial de honor en el pentagrama de la música llanera.

Tampoco Loyola imaginó que la pieza nacida en suelo guariqueño, en el viejo hospital de Valle de la Pascua, sería a la postre especie de himno que uniera a esos dos estados llaneros: Apure y Guárico.

Historia de como nació el poema.

Julio César Sánchez Olivo fue víctima de la mordida de un babo en uno de los tantos caños del bajo Apure y por temor a perder una de sus piernas por una gangrena, se vino a Valle de la Pascua y se internó en el viejo hospital buscando mejor atención, donde pasó una larga temporada y es allí donde invadido de la nostalgia y atropellado por los recuerdos echa a volar esos versos inmortales impregnados de imágenes del llano y sus querencias:

Hace años que no te veo, que no te veo

Cajón de Arauca Apureño.

Como te recuerdo aquí, recuerdo aquí

con cien lenguas de por medio.

Tus sabanas parejitas, con rebaños y vaqueros.

Cielo y palmas cariñosos, besándose allá bien lejos

Mayo te cubre de verde, mayo te cubre de verde

y de lirios sabaneros.

Y vuelve la garza blanca y vuelve la garza blanca

junto con los aguaceros.

Con el alba los garceros, si los garceros

se desparraman en vuelo

para a cubrir de blancura, si blancura

el rostro de los esteros.

Del alma salen las coplas

vibrantes de sentimiento.

Y por eso alma y cariño

Hay de sobras en el viento.

Cajón de Arauca Apureño, cajón de Arauca Apureño

Corazón del llano adentro.

En el mío te llevaré, en el mio te llevaré

mientras me lata el pecho.

PRESENCIA DE J. C. SÁNCHEZ OLIVO EN VALLE DE LA PASCUA

El intelectual, escritor, periodista, poeta y político apureño Julio César Sánchez Olivo por lo menos que se sepa vivió en Valle de la Pascua en dos momentos de su vida, el primero en 1936 cuando estuvo hospitalizado en el viejo Hospital Guásco de esta ciudad, en ocasión de la mordida de una baba en Apure, razón que le obligó a trasladarse a Valle de la Pascua en busca de alivio y mejoría para su padecimiento. En esa ocasión dado su precario estado de salud por la amenaza de una posible gangrena, llegó a creer que iba a morir sin volver a su amado Apure, y en un momento de nostalgia y evocación compuso su célebre canción “Cajón de Arauca Apureño”, que a mi modo de ver constituye un himno a esa tierra, a su gente y todo lo que implica el ser llanero y la llaneridad. Además de ser un clásico de la música llanera venezolana.

Indudablemente que la letra de la canción “Cajón de Arauca Apureño” constituye una remembranza nostálgica del poeta, que se corresponde con sus vivencias, tal como lo señala en sus investigaciones el historiador Argenis Méndez Echenique: “Julio Cesar vivió sus primeros veinte años en los hatos "Chaparralito" y "Los Cañitos", en pleno Cajón de Arauca, por lo que en su niñez y juventud aprendió y ejecutó como un consumado llanero toda clase de faenas rudas y peligrosas típicas del medio campestre apureño”.

Una segunda ocasión en que Julio César Sánchez Olivo vivió en Valle de la Pascua, fue en el año 1952, entonces vino aquí como preso político de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, que lo expulsó de Apure, enviándolo a esta ciudad, la cual le puso como cárcel, desde entonces se radico aquí hasta poco después de la caída del dictador, el 23 de enero de 1958. Refiere el ingeniero Manuel Soto Arbeláez en un artículo publicado en el diario Jornada de Valle de la Pascua el 03/11/2007, lo siguiente:

“De muchacho yo tuve la suerte de ver al “Indio” en Valle de la Pascua, en el cine Manapire. Cargaba a otro indio cantante llamado Delfín Curuco, no muy bueno para grabaciones, pero se defendía con su voz hombruna y ademanes de hombre de campo, de monte adentro, con manos callosas y dedos deformes, seguramente por el uso continuado de la soga de enlazar en labores de vaquerías. Tal vez sería en esa época cuando “El Indio” se enamoró allí, como ha contado en diferentes ocasiones, dándoselas de galán, al igual que su papá. En ese entonces vivía en La Pascua, en calidad de preso político con “La Ciudad como Cárcel”, el poeta apureño Julio César Sánchez Olivo, gran amigo del músico y a quien éste compuso un joropo en su honor, incluido en uno de los últimos discos que grabó el cunavichero arpista, cantado por su hijo Alix. Sánchez Olivo era primo del Dr. Alfredo Plessman Sánchez, también apureño y de grata recordación en Valle de la Pascua, donde ejerció por muchos años. Dentro de esta familia también se cuenta a José “Pepito” Garbi Sánchez quien es nombrado varias veces por “El Indio” en sus joropos y por Sánchez Olivo en sus coplas. “Pepito”, según se cuenta en el Apure, fue combatiente contra la tiranía de Juan Vicente Gómez. En algunos corridos llaneros se le recuerda por su arrojo y valentía. Entre los cantores que lo nombran –además del “Indio”- están Juan de los Santos Contreras “El Carrao de Palmarito” y Ángel Custodio Loyola. “Pepito” sólo contaba con 21 años de edad cuando fue encarcelado por oponerse al régimen gomero. Su nombre completo fue José Amadeo Garbi Sánchez, hijo de Amadeo Garbi Galli -autor del Himno del Estado Apure- quien cumplió funciones públicas en ese estado llanero. La señora Alicia Garbi Fuentes, sobrina nieta de “Pepito”, niega completamente la versión de que aquel hubiera estado incurso en las acciones guerrilleras de Pedro Pérez Delgado “Maisanta”, cuando éste trató de tomar por asalto a San Fernando ocasionando una refriega sangrienta. Versión que consigno aquí según un E-Mail que amablemente me enviara la señora Garbi Fuentes en febrero del corriente”.

En Valle de la Pascua, Sánchez Olivo vivió con su esposa doña Guillermina de Sánchez en una vivienda ubicada en la calle Descanso entre las calles Retumbo y Camaleones. En esta ciudad hizo amistades, entre las que se cuenta la maestra Luisa Julieta Hernández Barrios y su sobrina Gladis Hernández Zamora, así como el escritor y poeta Víctor Vera Morales, Teodomiro Loreto y su esposa Zoraida Moreno de Loreto, el Dr. Emilio Carpio Castillo, Eduardo Clavo, Benito Bolívar y la profesora Luisa de Bolívar, los Zamora, los Hitcher Pérez, los Higuera Loreto, los Moreno, los Vargas, los Salomón, los Azuaje, los Matos Marrero, entre otros. Es decir que don Julio César Sánchez Olivo durante su estancia en Valle de la Pascua se relacionó con la gente más granada y selecta de la ciudad de ese entonces. Haciéndose un asiduo visitante del Country Club que funcionaba en esta población; además trabajó en Radiodifusora La Pascua.

La relación de Sánchez Olivo con Gladis Hernández Zamora la estableció por intermedio de su primo hermano, el doctor Alfredo Plessman Sánchez, médico apureño que vivió y ejerció por muchos años en Valle de la Pascua, casado con doña Rosita Ron Martínez de Plessman, guariqueña, natural de Zaraza, con quienes Gladis tenía gran amistad ya que vivían al frente, en la calle Juan González Padrón. La familia Plessman Sánchez vivía en el edificio de la Clínica Plessman (hoy Clínica Guárico) de la cual era accionista-propietario, junto con los médicos Carlos Eduardo Clavo y Antonio Malavé. Gladis Hernández vivía al frente. Fue Gladis la madrina de la hija mayor del médico, Neyda Plessman Ron, también eran compadres del Negro Arzola y doña Elsa Salazar de Arzola que fueron los padrinos de Ibellice Plessman.

En Valle de la Pascua los esposos Plessman – Ron tuvieron cuatro hijos, a saber: Neyda, Alfredo, Ibellice y Marilyn. Merece recordarse a Neyda y Marilyn, vallepascuenses que en la década de los setenta y ochenta del siglo pasado, obtuvieron importante renombre y fama nacional como modelos, locutoras, actrices y miss en el caso de Marilyn. Después que se mudaron para Caracas tuvieron a Ricardo que es su único hijo varón.

Refiere don Elio Velásquez, que en los años cincuenta Sánchez Olivo era asiduo del Bar Royal, donde acudía de manera regular cada noche a “echarse unas cervecitas” y mientras las consumía, en viejos papeles escribía canciones y poemas, sin que las interrupciones y el intercambio con los contertulios le apagasen la musa. El Bar Royal quedaba en la calle Atarraya cruce con Descanso, donde después fue construido el Cine Royal, y hoy está el edificio “La Elegancia”.

Don Julio César Sánchez Olivo, murió el 22 de abril de 1988, y sus restos reposan en el viejo cementerio de San Fernando de Apure. Entre las obras publicadas que escribió se cuentan: Bongos y Canoas; Vaqueros y Vaquerías, La langosta (1916) y La Humareda (1926), Relatos Apureños; La Cultura y el Desarrollo General de Apure, entre otras.

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*Base histórica tomada del bog virtual "Vivencias llaneras del abuelo" y de la página de Facebook "Hijos del alto Apure" y Wikipedia. Ensamblada y publicadas en este, por Juan Carlos León Vegas. Como un aporte al saber y dar a conocer nuestra historia, sus protagonistas y lo mejor de ser venezolanos.


sábado, 10 de enero de 2026

LA MUERTE DE FURIA


EL 04 DE FEBRERO DE 1967: TRAS SIETE DÍAS DE LUCHA CONTRA LA MUERTE, PRODUCTO DE UNA DESCARGA DE DIEZ TIROS CON UNA PISTOLA CALIBRE 22, FALLECE EN TINACO EL FAMOSO Y LEGENDARIO CABALLO DE COLEO “FURIA”.

 El caballo “Furia” fue obsequiado a Don Teodoro Heredia en 1959, apenas días de nacido. 

Ocho años fueron suficientes para que este equino se diera a conocer en todo el territorio nacional, gracias a su enorme habilidad para sacar toros de puerta y para ayudar a su predilecto jinete y dueño Don Teodoro Heredia a producir coleadas efectivas, metiéndose hábilmente dentro de la manada de caballos y coleadores y adjudicarse premios de gran talla nacional como el “Clásico Presidente de la República Raúl Leoni” conquistado en 1966. Siendo éste, apenas uno de los grandes triunfos logrados en su brillante trayectoria. 

Como reza la canción con la cual lo inmortalizó Juan de Los Santos Contreras “El Carrao de Palmarito” este caballo “Tenia sobrada carrera”: Pero la envidia fue de tal manera que el 27 de enero de 1967, a eso de las doce y media de la noche, sacaron del potrero del hato La Palma al famoso ruano ponche crema, donde se encontraba con sus diez yeguas. Lo llevaron a la quebrada del pesquero y a escasa distancia del lugar descargaron contra el inocente animal, diez tiros con una pistola calibre 22. 

Tres balas apagaron su inteligencia impactando en el cachete y la frente, tres dieron en el pescuezo, tres en la paleta y una en el codillo.

Como dice en corrido del Carrao de Palmarito, ya mencionado: “como era un caballo noble se regresó a la carrera” y llegó hasta la puerta del potrero: “rogando a dios quien le abriera / Teodoro estaba inocente de la terrible tragedia”.

El experto coleador se encontraba en el hato La Peonia, a escasa distancia del lugar. Pero al llegar: “vio que su caballo sangraba por donde quiera”. A primeras horas de la mañana el caballo fue atendido por el médico veterinario tinaquero Manuel Méndez, quien hizo lo posible por mantenerlo vivo. La noticia se corrió inmediatamente y al siguiente día llegaron de Valencia, otros veterinarios, quienes practicaron la operación y extrajeron algunas de las balas.

El intento por salvarlo fue en vano: “a los siete días murió”, el 4 de febrero de ese año 1967.

El cuerpo del caballo “Furia” fue enterrado en los mismos terrenos del hato La Palma y un año después, por petición de Don Teodoro Heredia, su hijo Gustavo Heredia los exhumó y lo llevo a la casa de su familia, ubicada en la calle Monagas de Tinaco, en la salida al Pao.

Hoy día se conserva la cabeza del legendario caballo como muestra de una reliquia del incalculable valor.

De acuerdo a informaciones confidenciales, arrojadas hace unos diez años, ya se sabe quién fue el indicado de este vil y macabro crimen.

Las cuales garantizan que éste reveló su horrendo asesinato cuando la carga de conciencia que llevaba consigo durante casi cuarenta años no pudo más con él. Sin embargo, todo quedó impune, ya que hasta ahora los crímenes de animales en nuestra Republica no constituyen delitos.

No obstante, dándole crédito a la justicia, es bueno señalar lo que dice la canción dedicada al famoso de las ferias del coleo en Venezuela “El que mató a ese caballo se atreve a mata a su abuela”.

No cabe la menor duda que el móvil que llevó a esta indigna y vergonzosa acción, lo expresa la misma letra “por envidia fue la muerte que dieron al inocente”. Lo cierto es que cuando murió este caballo no quedó quien los sintiera / hasta los niños lloraron las lágrimas verdaderas”.

En la primera foto tomada de Breves Memorias de A.J. Yuniz, Boffelli y Caballero (Inédito) se contempla en famoso caballo “Furia” con su jinete Don Teodoro Heredia, con su habitual traje blanco y su sombrero pelo e guama, disputándose con sus rivales la cola del toro para realizar una de las esperadas coleadas efectivas por parte de sus fanáticos.


En la segunda imagen se observa la osamenta de la cabeza del legendario equino. La cual conservan en su casa de habitación ubicada en la calle Monagas de Tinaco. Tomada por William Garcia (2006). 


En la tercera foto también tomada por William Garcia (2006) se visualiza la vitrina que exhibe apenas una parte de los trofeos y premios conquistado por el famoso caballo y su jinete durante su descollante actuación en varias mangas de coleo en Venezuela. De igual manera se custodia en su casa de habitación


Tomado de la página Lomejordelcoleo.com


 

jueves, 8 de enero de 2026

LA GASTRONOMÍA CARAMACATEÑA DE LA ÉPOCA


Autor Miguel Barrios M. 

Los pobladores en el viejo Caramacate por allá en la década de los cuarenta se deleitaban con las comidas muy criollas y sanas. Su salud era saludable, y se mantenían como un "roble". El promedio de vida era de 94 años.

Afirmaba Ramón "Catire viejo" González (+) que la gastronomía en el viejo Caramacate de la época era variada y muy rica; pero muy parecida a los diversos platos de otras zonas llaneras. Se hacía presente el consumo de carne de animales de caza como puercoespín, venado, cachicamo, chigüire, gabán, garzas, lapa, cerdo, galapago, oso palmero, morrocoy, carne en vara con casabe, yuca, cachapa y derivados de la leche. 

 El plato favorito para los jornaleros fue el "Palo a pique veguero" un nutrido plato de carnes, frijoles y arroz acompañado de hallaquitas con chicharrones. 

Narraba Emiliana Venero (+) que los caramacateños desayunaban con arepas asadas de maíz "pilado", pisillo de chigüire, pescado y carne "seca", mantequilla extraída del suero salado. También desayunaban con picadillo de carne seca, tajadas de topocho maduro y queso llanero rallado. El desayuno de los queseros, ordeñadores y becerreros era la chucuta, y el pichero. 

Contaba Luciano Garcia (+) que en el viejo vecindario de la época las familias almorzaban y cenaban con cachapa, frijol, cochino frito. Así mismo arroz, frijol con carne seca, topocho "sancochado". Otra comida era arroz blanco, caraota, pescado frito, y yuca. Otro plato criollo en el viejo vecindario era Quinchoncho, arroz blanco, pisillo de pescado, y changuango. Se destacaban las fritangas de gabán y garzas acompañado con topocho, ñame o yuca. 

En sus conversaciones Carmen Briceño (+) afirmaba que dentro de los postres y bebidas se encontraba los buñuelos, el pan de horno, el chepao, la mazamorra de maíz, jugo de manirota y marinita, agua de pepa de guásima, papelón, carato de maíz, leche con merecure y con cañafistola, "guarapo" de caña, chucuta y pichero.

Según narraciones de Panchito Tovar (+) Las "Fritangas" y " Las Aliñadas" las realizaban en los hogares caramacateños con manteca de marrano y manteca "Los Tres cochinitos". Siempre sobre las mesas de los hogares existían el "ajicero" picante y dulce, la mantequilla llanera, la mantequilla de suero salado y el casabe.

Los hervidos de gallina, gallineta, cachicamo, oso palmero, pescado (curito) y el sancocho llanero eran muy populares en el viejo vecindario. Tiempos aquellos!!!

Imagen referencial todos los créditos para su autor o autores.

MACUMBA


Un Pedazo de historia sembrado en Achaguas.

La esquina de Macumba es un lugar emblemático en la parroquia Achaguas, situada en la calle Comercio con la avenida Bolívar. Fue un punto de encuentro para todos, donde funcionaba la perfumería Macumba, que acogía a quienes llegaban al pueblo. Aunque el local ha sido derrumbado con el tiempo, el recuerdo de la esquina de Macumba perdura en la memoria colectiva. Este sitio es parte esencial de la historia de Achaguas, honrando el recuerdo de la perfumería y su impacto en la comunidad.

¿QUIÉN ES MACUMBA?.


Pedro Alberto Briceño Mirabal (Macumba)

Pedro Alberto Briceño Mirabal, conocido cariñosamente como "Macumba", nació el 29 de junio de 1948 en el estado Barinas. Hijo de Rafael Briceño, oriundo de Guasdualito, y de Rosa María Mirabal, nativa de Puerto Infante en el estado Apure, su vida estuvo marcada por un profundo sentido de pertenencia a la tierra llanera.

En diciembre de 1980, Pedro llegó a Achaguas, donde encontró un hogar y una comunidad que lo acogió con los brazos abiertos. Allí, se casó con la enfermera Rosa Griminia Villazana, consolidando así sus lazos con esta tierra que adoptó como propia.

Destacado comerciante, Pedro abrió su negocio de perfumería, Variedades Macumba, en un local que pertenecía a Doña Belén de Magallanes, ubicado en la esquina de Bolívar con Comercio. Con el tiempo, trasladó su negocio a la calle Páez, frente al hotel Capri, donde operó hasta el año 2001, convirtiéndose en un referente en el comercio local.

En 2005, Pedro se unió a Protección Civil, donde trabajó con dedicación y compromiso hasta su jubilación. Su estampa no solo se limita al comercio y la protección civil; también ha sido un ferviente promotor de la cultura llanera y las buenas costumbres, dedicando su tiempo a orientar a jóvenes estudiantes sobre estas tradiciones.

Su amor por el deporte es igualmente notable. Siempre apoyó a los jóvenes deportistas de la región, dotándolos de uniformes a través de su empresa, Perfumería Macumba. Además, fue cofundador de la Liga Criollitos de Venezuela en el municipio de Achaguas, contribuyendo al desarrollo del deporte en su comunidad.

Pedro Alberto Briceño Mirabal es, un hombre que ha dejado una huella notable en la vida de quienes lo rodean y que continúa inspirando a las nuevas generaciones.DE ACHAGUAS TAMBIÉN ES ÉL...

Fuente: Página de Facebook De Achaguas también soy yo 

domingo, 4 de enero de 2026

HISTORIA DE LAS BOLAS CRIOLLAS EN VENEZUELA


 

El deporte de las Bolas Criollas, como lo conocemos en la actualidad es totalmente venezolano por excelencia, dado a que se juega de una manera única y con reglas totalmente criollas (venezolanas)

Claro está y es bueno advertirlo de que este deporte, podemos decir que proviene de un juego que tuvo su origen en los albores de la humanidad, cuando el hombre descubrió que podía competir con algo tan sencillo y tan accesible como lo eran las piedras. Más adelante, se tienen noticias de un deporte practicado en la antigua Grecia y en toda Europa ya no con piedras, sino con bolas de madera llamado “Bochas”. Este juego llega a América durante la conquista española.

Se tienen informes acerca de que es un fraile español quien lo trae a Venezuela para que los esclavos quienes trabajaban en las fincas tuvieran alguna forma de entretenimiento en el tiempo de descanso y de ocio. En sus comienzos se juega popularmente con bolas elaboradas con maderas muy duras, como Vera y Guayacán. Como este deporte se practica entre equipos, para diferenciar las bolas de un equipo de las del otro se solía pintar una cruz en las bolas de uno de los equipos, dejando las otras sin pintar.

También se dice que el Padre Sojo (Tío Abuelo del libertador Simón Bolívar) fue el cura que trajo este juego a Venezuela y que las primeras partidas se efectuaron en sus haciendas que tenían en Chacao y en La Floresta.

En Venezuela, se le llamaba a este juego “Bolas” y se jugaba en terrenos muy amplios, pero a medida que se hacía mas popular se fueron reduciendo las medidas, incluso se colocaban troncos de madera en el piso que determinaban el área máxima de la cancha y se le denominó “Juego de Bolas Criollas”; actualmente las medidas máximas son de 20 x 25 metros

El año 1956; Cuando los señores Lorenzo Rivas y Carlos Pérez Castillo, junto a otros dirigentes nacionales; ven la necesidad de lograr que las bolas criollas, las cuales se jugaban de forma recreativa en todo el país, pudieran efectuar juegos organizados tanto en los diferentes estados de Venezuela como a nivel de competencias nacionales.

Justamente, en el año 1956 es cuando se funda La Federación Venezolana de Bolas Criollas, teniendo como su primer presidente a Lorenzo Rivas; odontólogo y gran aficionado a este juego. Su Vicepresidente, el Contramaestre Carlos Pérez Castillo, quien luego lo sucede en la Presidencia, da un vuelco total a la organización de este deporte.

Cabe destacar que ese mismo año (1956) se realizan los primeros juegos deportivos nacionales, y se reúnen en un Congresillo Técnico en el Estado Lara, donde asisten los representantes de las Asociaciones existentes en aquella época (Miranda, Lara, Aragua, Portuguesa, Guárico, Carabobo, Yaracuy y el Distrito Federal) donde recopilan todos los reglamentos existentes para la época; los analizan y discuten para finalmente unificar criterios, formando así el Primer Reglamento Oficial de Bolas Criollas en Venezuela.

A los Primeros Juegos Deportivos Nacionales asisten sólo seis (6) entidades, después de salvar escollos económicos para los cuales se dictaron normas. Cada entidad participante pagaría sus gastos de transporte, alimentación e inscripción de su equipo y personal técnico. La entidad sede, donde se jugaba, daba alojamiento y se encargaba de ofrecer alimentos adecuados a un bajo costo. Estas reglas aún son válidas el día de hoy para cualquier torneo que se realice.

Desde entonces este deporte ha participado en todos los Juegos Deportivos Nacionales, así como ha organizado los Campeonatos Nacionales de Bolas Criollas, que se realizan todos los años entre los meses de Junio y Noviembre.

Para participar en los Campeonatos Nacionales es necesario que cada equipo participante haya pasado previamente por una selección dentro de su propia entidad. Se empieza por participar en un campeonato a nivel de Ligas Municipales (en caso de haber dos a mas ligas municipales, estas se enfrentan para logar al campeón del municipio), luego campeones municipales van al campeonato estadal, quedando el equipo ganador como representante de su entidad (Como se puede apreciar; la selección es bastante apretada por lo que sólo los muy diestros logran clasificar)

Cada entidad (Estado) envía su mejor equipo al Campeonato Nacional de la especialidad en las siguientes categorías; Infantil, Prejuvenil, Juvenil, Adulto y Master.

El deporte es jugado tanto por hombres como por mujeres, por lo que se clasifican las categorías en masculino y femenino; y los campeonatos se juegan separadamente. También existe la clasificación referida a la edad de los participantes, así encontramos la categoría infantil (entre los nueve a doce años), Prejuvenil (entre los 13 y los 16 años), Juvenil (entre 16 y 18 años, Adultos (desde 18 años en adelante) y el Master (desde 40 años en Femenino y 45 años el Masculino)

Las Bolas Criollas se juegan en una cancha rectangular y plana de unos 20 por 25 metros máximo y unos 20 por 10 metros mínimo. Esta cancha debe tener una valla de protección y retención de las bolas con una altura mínima de 50 centímetros y deberá estar demarcada con un cordel o zanja, a una distancia no menor de 20 centímetros de la valla, y a todo lo largo de ésta. Actualmente este deporte cuenta con un reglamento nuevo y actualizado, donde se efectuaron cambios importantes para la realización de este deporte federado; dichas reglas estarán vigentes para el período 2006 – 2011.

Se calcula que actualmente existen más de noventa mil (90.000) jugadores federados y otros tantos atletas que lo practican de forma competitiva en los distintos clubes privados; esto sin contar tantos otros que lo practican de forma recreativa en cualquier rincón del país y que pudieran superar hasta los 500.000 aficionados.

En Venezuela existen buenas canchas donde practicar este deporte nacional, autóctono, folklórico y recreativo; en los distintos estados del país ya poseen canchas, a las cuales se les denominan “CANCHAS OFICIALES” debido a son regentadas por las distintas asociaciones estadales afiliadas a la federación y las mismas se encuentran ubicadas dentro de instalaciones deportivas para uso exclusivo de esta disciplina deportiva y que han albergado no solo campeonatos municipales, estadales y nacionales sino que además han sido sedes de distintos juegos deportivos nacionales y de las cuales podemos mencionar las siguientes; San Felipe (Yaracuy), Barinas (Barinas), Barquisimeto (Lara), Valera (Trujillo), Guanare (Portuguesa), Coro (Falcón), Maracay (Aragua), San Fernando (Apure) y San Juan de Los Morros (Guárico), entre otras.

Este deporte, altamente jugado a un nivel tan popular en nuestro país, ha logrado despertar inquietudes hasta en los más jóvenes, tanto que ya se están realizando campeonatos en categorías menores; Infantil, Prejuvenil y Juvenil, tanto Masculinos como Femeninos y que son la base fundamental del deporte de las Bolas Criollas en Venezuela.

Muchas personas piensan erradamente que el deporte de las Bolas Criollas es un juego netamente de hombres, haciéndose esta pregunta:

¿LA MUJER VENEZOLANA JUEGA BOLAS CRIOLLAS?

Claro que Sí; la mujer venezolana ya lleva más de 60 años jugando bolas criollas de forma recreativa y 45 años interviniendo en competencias nacionales oficiales organizadas por La federación Venezolana de Bolas Criollas y Bochas; así como varios campeonatos nacionales en categorías menores en las categorías, infantil, Prejuvenil y Juvenil.

Cabe recordar que antes de realizarse las competencias nacionales; en cada estado del país se realizan primeramente los distintos campeonatos municipales, luego los equipos campeones municipales compiten en el campeonato estadal y quien resulte campeón es quien representa a su estado en el campeonato nacional de la categoría.

La mujer venezolana ha sido un factor fundamental en el desarrollo de este deporte, contando con un gran número de féminas tanto a nivel organizativo (federación, Asociaciones y ligas) así como dirigentes, entrenadoras, atletas y hasta a nivel de arbitraje; como es el caso de la señora LOURDES GONZALEZ, quien desde los ocho (8) años de edad esta jugando bolas criollas recreativas, 43 años de forma competitiva y actualmente a sus 75 años es arbitro del estado miranda, manteniéndose activa en este deporte por casi 67 años. Hoy en día sus hijas y nietas juegan y disfrutan de las bolas criollas venezolanas.

¿Por qué el nombre de esta federación es; FEDERACIÓN VENEZOLANA DE BOLAS CRIOLLAS Y BOCHAS? ¿Qué son LAS BOCHAS?

Las Bochas son un deporte que se juega también con bolas (esféricas) solo que su reglamento es muy diferente al nuestro deporte nacional; se juega en canchas de 4.00 ó 4.50 metros de ancho por 26.50 ó 28.50 metros de largo, incluso las Bochas sudamericanas tienen un peso de 1.150 gramos y las bochas Europeas tienen un peso de 9.20 gramos aproximadamente.

En el año 1987, la Federación escoge a sus mejores atletas masculinos de la época de los 80 en Bolas Criollas para participar en el 3er. Campeonato Mundial de bochas que se celebró en Argentina, desde ese entonces hemos participado en varias competencias internacionales tanto en masculino como en femenino.

En virtud de lo antes descrito; es a partir de diciembre del año 1997 que esta federación agrega a su nombre la palabra “Bochas” quedando registrada desde entonces con el nombre de “Federación Venezolana de Bolas Criollas y Bochas”

La mujer venezolana (atleta en Bolas Criollas) También ha participado en Competencias internacionales de Bochas; siendo su mejor participación en los Juegos Deportivos Suramericanos “ODESUR 2006” realizados en Argentina; donde se logró la primera medalla disputada en la especialidad a nivel internacional por intermedio de la atleta del estado Portuguesa; Ingrid Eunice Angulo Noguera.

Adicionalmente se lograron dos (2) medallas de bronce por equipos en la modalidad de duetos y tercetos por intermedio de las atletas Kelinet Mejías (Guárico), Laura Oses (Miranda), María Pérez (Carabobo), Ingrid Angulo (Portuguesa) y Ana Karina Boscan (Zulia).

La Federación Venezolana de Bolas Criollas y Bochas, con la inquietud de dar a conocer este deporte más allá de nuestras fronteras, desde hace varios años se viene practicando bolas criollas en Colombia y países del caribe, incluso en Cuba donde ya se están realizando campeonatos internos de Bolas Criollas.

Actualmente se vienen realizando competencias internacionales de Bolas Criollas en los Juegos Deportivos del ALBA, además a nivel recreativo existe desde hace algunos años un torneo internacional de equipos pertenecientes a Clubes Sociales Privados de países como Aruba, Bonaire, Curazao y Venezuela.

Con respecto a las disciplinas menores en las Bolas Criollas, tenemos que el 22 de Noviembre de 1984 se inaugura en la ciudad de Coro, estado Falcón, el Primer Campeonato Nacional Infantil masculino, el cual fue ganado por la selección del estado Yaracuy.

En dicho primer campeonato participaron las siguientes selecciones estadales; Yaracuy, Trujillo, Falcón, portuguesa, Monagas, Zulia y Distrito Federal. Cabe destacar que en ese orden quedaron ubicados oficialmente.

Con este campeonato se inicio el ciclo de competencias nacionales de categorías infantiles.

Es importante señalar que el día 6 de Enero de 1952; El General Marcos Pérez Jiménez, señaló a las Bolas Criollas como el “Deporte Nacional por Excelencia”.

GLOSARIO DE BOLAS CRIOLLAS:

BOLA: Objeto redondo (Esférica) de material compuesto de “Resina Fenólica” con que se juega este deporte.

MINGO: Esférica pequeña compuesta de “Resina Fenólica” que sirve de referencia para efectuar las jugadas en bolas criollas.

ARRIME: Es la jugada que se efectúa lanzando la bola “suavemente a ras del suelo” para que quede lo más cerca posible del mingo.

BOCHE (AIRE): Es la jugada donde la bola es lanzada por el aire directamente a otra bola o al mingo; según sea el caso.

BOCHE RASTERO: Es la jugada donde se lanza la bola a ras del piso con fuerza con el fin de golpear fuertemente una bola oponente, incluso para desplazar al mingo.

BOLAS CRIOLLAS: Deporte venezolano autóctono, folklórico y recreativo por excelencia, parecido en parte al deporte europeo de las Bochas (Bocce en Italiano)

¿Qué es la Resina Fenólica?

R.- La resina fenólica es utilizada internacionalmente para fabricar Bolas Criollas ó Bochas con carácter profesional; existen otros materiales sustitutos mas económicos, pero es la resina fenólica la más utilizada para su fabricación debido a que les da mayor resistencia a los impactos, mayor resistencia a la fricción y mejor peso relativo desde el diámetro exterior en función del peso relativo.

Para fabricar las Bolas Criollas ó Bochas (cada una tiene forma, peso y tamaño específico) luego de lograr la mezcla de la materia prima específica, llamada “Resina Fenólica”; se comienza con precalentar la mezcla, luego se coloca la cantidad y peso necesario dentro de los moldes. Seguidamente es sometido a altas temperaturas y presión, posteriormente una vez enfriadas las bolas (esféricas), estas son rectificadas y pulidas para el acabado final, el cual no es otro si no chequear su forma, tamaño y el peso deseado.

HISTORIA DE LA RESINA FENÓLICA.

En 1860, el fabricante estadounidense de bolas de billar “Phelan and Collander” ofreció una recompensa de diez mil dólares a quien consiguiera un sustituto aceptable del marfil natural.

El inventor estadounidense Wesley Hyatt descubrió que, al mezclar nitrocelulosa, alcohol y alcanfor, se obtenía una masa blanda que se dejaba moldear por presión en caliente. Este nuevo producto (el primer material plástico), barato y consistente, sustituyó al marfil en la fabricación de bolas de billar. 

Aunque aún hoy se sigue utilizando marfil para elaborar bolas de billar, este material ha sido prácticamente desplazado por el uso de polímeros plásticos termoestables, entre los cuales están las resinas fenólicas o bakelitas, algunas de las cuales poseen propiedades que las hacen competir ventajosamente con el marfil, ya que este material permite fabricar bolas con una perfecta esfericidad, poseyendo una densidad similar al marfil, una perfecta homogeneidad que en el marfil como producto natural no se puede garantizar, ensuciándose menos y limpiándose con facilidad además de ser más duraderas y resistentes, y por último son mucho más baratas y hace innecesario el uso de marfil que es un material de tráfico restringido en muchos países por motivos ecológicos.


Recopilado por:

EDGAR JESÚS BARRIOS MEJÍA.

Secretario General - FVBCyB (2009-2013)

viernes, 2 de enero de 2026

AMÍLCAR CASTILLO

 

Por Orlando Nieves 

Hablar de Amílcar Castillo, es rememorar una época importante en la historia del teatro apureño en los años 70, 80 y 90.

Y aunque existen opiniones encontradas entre los sesudos culturosos apureños, Amílcar ha sido consecuente a lo largo de su vida con el teatro. Son muchos los que se montaron en las tablas bajo su dirección como Antonio Solorzano, johanny Castillo, Carlitos Añez (+) entre otros.

Pero vamos a conocer un poco más.

Amílcar Castillo Parra. Nació el 05 de Junio 1959, es el segundo de 4 hermanos. Hijo de Alfredo Ambrosio Castillo y María Dolores Parra de Castillo. Estudio Primaria en el colegio "San juan de Letran" en el Liceo Miguel A. Escalante y se gradúa de bachiller en el Liceo " Lazo Marti" en 1977. Ingresa en la Universidad en 1978 (Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio), egresando en Lengua y Literatura.

Hay que resaltar que la época de oro del teatro lazomartiano inicia con el elenco de Telilamar creado por Juan Cardoza y Carlos Pesaggno y conformado para ese entonces por Romel López, Arriz Domínguez, Carlos Hernández y Beto Carias, ya para el año 1979 la formación, difusión y producción recae en Danny Navas y Amílcar Castillo.

Para los años 70 recordamos algunos grupos de teatro como Alpargata y Venezuela, Pre-Pa-Fu, Tierra Virgen, Teunellez, Jóvenes progresistas unidos, el teatro experimental infantil Fundación del Niño entre otros.

Amílcar Castillo Inicio su labor Docente en 1981 como profesor de TEATRO en el Liceo "Lazo Marti". Fue el Fundador del Movimiento Scout en San Fernando de Apure Contando con la colaboración de 4 Compañeros de su época y la Asesoría del Sacerdote SINFO UZCATEGUI (en 1974). 



Su Trayectoria Artística se inicia a la edad de 11 años, cuando Ingresa al grupo de Teatro Infantil de la Fundación del niño. Estudió Música paralelamente en la Escuela: " Antonio Estévez". Fue Director Fundador del Grupo Teatral: Telilamar, conjuntamente con el Lic. Juan Cardoza Parra. Fundador/ Director del Teatro Estable de los Llanos. Participó como Actor y miembro directivo de la Compañia Reg. De TEATRO de Apure. Fundador/ Director de la Compañia teatral " Asdrubal Hernández" lo que  le permitió recorrer el estado Apure presentando sus trabajos escénicos y llevando alegría a los espectadores, recordamos el Médico a Palos de Molière, Vimazoluleka de Levi Rossel entre otras muchas puestas en escena.

Ganador del Premio Regional de Teatro (como Mejor Actor) (1991 ). Laboro por espacio de 30 Años como Profesor y Director Teatral en la Casa de la Cultura: Rómulo Gallegos. Homenajeado en tres ocasiones: secretaria de Cultura, Universidad " Ezequiel Zamora" y la Compañía Nacional de Teatro y para el año 2025 por el Ministerio de la Cultura.

Es importante señalar, que parte de su formación en la Actuación viene de la enseñanza de los Maestros: Levy Roseel, Miguel Torrenci, Alberto Ravara, Trino Rojas, Alberto Sarrain, Henry Manganiello, Ada Nocetti y Gregorio Magdaleno.

Su trabajo constante, su característica manera de caminar, su estatura pequeña y su pasión por el teatro hacen de Amílcar Castillo un personaje que le ha brindado un lugar al teatro apureño, hoy muchos abandonaron el teatro pero Amílcar Castillo sigue luchando por llevar el arte a las tablas... 

Fuente directa: Amílcar Castillo 

jueves, 1 de enero de 2026

DON ÁNGEL ROJAS MARENCO


 Don Ángel Rojas Marenco, nace en Bruzual el 21 de octubre de 1922, hijo de Inés de la Concepción Marenco Pérez y de Domingo Rojas Lujambio, esta familia Rojas Marenco son decendientes del General Miguel Pérez, quién le tocó ejercer el cargo de gobernador del Estado Apure, el año de su gobierno en Apure no lo tengo por encontrarme lejos de mi archivo, el general Pérez se radicó en Puerto de Nutrias, fue de los amigos de los hijos del General José Cornelio Muñoz ya que en un expediente de acusación de tierras del año 1848 aparece el General Miguel Pérez apoderando a Marcelino Muñoz, hijo del general José Cornelio Muñoz, para que lo represente ante el gobierno nacional en la acusación de tierras baldías del sector Dividivi al oeste de los ejidos del desaparecido pueblo de Nuestra Señora de los Angeles de Setenta, por este mismo expediente deja ver qué el general Miguel Pérez estaba casado con Demetria Jiménez, de cuello matrimonio nace Carolina Pérez Jiménez, quién es la madre de Inés de la Concepción Marenco ya que Carolina Pérez Jiménez contrajo matrimonio con Juan Antonio Marenco de allí viene la familia Rojas Marenco, la cual esta conformada, por Don Ángel Rojas Marenco, Doña Carmen Rojas Marenco de Álvarez, Don Pedro Rojas Marenco, Don Ramón Rojas Marenco Doña María Rojas Marenco, una familia con profunda raíces Bruzualeñas y de una alta moral en esta localidad. Don Ángel Rojas Marenco, ejercicio muchos cargos en Bruzual fue juez de distrito, acompañó a Don Antonio Untis Alas en la administración del Consejo Municipal del distrito Muñoz, dos gigantes en honestidad que con su sola presencia fue garantía de desarrollo local, yo conocí a Don Ángel Rojas Marenco como comerciante con un negocio por la calle Bolívar, donde compartimos horas de conversación de ese Bruzual que tenía tatuado en el alma, era amante de su río Apure, todos los días cuando los claros del día traían la aurora arrastra, estaba Don Ángel Rojas en el barranco del río yo fui un visitante frecuente de la familia ya que Don Ángel le traían el periódico el Nacional y el después de leerlo me lo prestaba, para yo leerlo, son tantos los recuerdos de este viejo amigo que necesitaría un libro para plasmar tantas anécdotas. Contrajo matrimonio Don Ángel con la señora Adela Gutiérrez de Culla unión nacen Angel Rojas Gutiérrez, médico gastroenterólogo, Domingo Rojas Gutiérrez, profesor jubilado de la universidad en Ciudad Bolivar, Julio Rojas Gutiérrez, abogado en ejercicio en San Fernando de Apure, Leonte Rojas Gutiérrez, ING electrónico, Freddy Rojas Gutiérrez profesor en diferentes instituciones educativas en la ciudad de Barinas, Livio Manuel Rojas Gutiérrez, médico veterinario y Reina Rojas Gutiérrez, profesora en la ciudad de Barinas, todos los considero mis más grandes amigos, son el legado de Don Ángel, un grupo de profesionales que Don Ángel y Doña Adela sacaron adelante, con mucho trabajo de ese par de viejos para graduarlos a todos fue Don Ángel un hombre con una cultura general envidiable, público muchos artículos de prensa por el Nacional y el Universal, siempre en pro de la mejora de la región. Muere Don Ángel Rojas, en su pueblo natal de Bruzual, 15 de septiembre del año 2013. En vida volaste alto y tú obra queda en las mejores manos, como un homenaje a este insigne amigo y con el fin de reconstruir la memoria histórica de Bruzual.


Omar Viana cronista del Municipio Muñoz del Estado Apure.

jueves, 11 de diciembre de 2025

CAIMANERAS EN LAS CALLES DE SAN FERNANDO DE APURE

 


EL CAMPO DE LOS SUEÑOS.

Aconteció en Barrio Central o Centro Valle.

 El jugar beisbol en las calles de San Fernando es de vieja data, por no decir antigua, desde los años 1.914 y 1.929 ya habían registros fotográficos de muchachos jugando en esa modalidad de beisbol callejero conocido como caimaneras, como son los casos la de la calle Comercio al lado de El Cañito o en la calle Bolivar, al lado de la desaparecida plaza Libertad y desaparecido Palacio Fonsequero.

Asi que podemos asegurar que desde que este deporte fue conocido en San Fernando, se han jugado centenares de partidos beisbol en sus calles de tierra o de concreto. No fue una excepción que en Barrio Central /Centro Valle o en cualquier otro sector de la ciudad se practicara esta memorable forma de jugar al béisbol.      

Imagínate una tarde de verano, donde el sol se refleja en el pavimento caluroso en una estrecha calle, y resuena el sonido del bate de palo, mezclado con las risas de los niños, junto al eco sordo de la pelota de goma, pues asi fueron las vivencias en ese corredor de travesuras infantiles que es la calle Urdaneta en el Barrio Central o Centro Valle en San Fernando de Apure

No era nada fácil batear en la estrecha calle Urdaneta, entre las calles Páez y Muñoz, convertida en un improvisado campo de béisbol. Con apenas seis metros de ancho, con casas a ambos lados de la calle, lograba albergar las tres bases, el home play y los sueños de todos estos niños. Y para completar, cuando el partido estaba en su momento más emocionante, no faltaba algún carro antojado que transitando interrumpiera el juego, obligando a suspender temporalmente el partido y a los jugadores a tomar un respiro que para nada deseaban.

Una vecina de la cuadra, que tenia su casa alli donde precisamente comenzaba el home play, frente a la casa de la familia Chifole en la intercepción de la calles Paez cruce con la Urdaneta, estaba cada vez más rabiosa y molesta, era Doña Petra, porque las pelotas que salían de foul, casi siempre caían en el techo de zinc de su casa, sonando durísimo. Asi que ella tomó la drástica e inconsulta decisión de devolver las pelotas de goma, cortadas en cuatro toletes y lanzarlas desde su patio, a la calle ahora convertida en un concurrido campo de béisbol caimanero. Fue así, como doña Petra se convirtió en la persona más "querida" del barrio. Los muchachos, con rabia contenida decían que esa doña era bruja, porque y que tenía dos zamuros, uno blanco y otro negro, que le avisaban a doña Petra, moviendo misteriosamente sus alas cuando las pelotas caían al techo y luego al patio de su casa.

Para minimizar este terrible infortunio, los equipos crearon una novedosa norma, única en los anales de la historia del beisbol, el temible y hasta ahora desconocido "Doble play por regla". Si el jugador bateaba un foul y este caía en la casa de doña Petra, al equipo bateador se le decretaban automáticamente, la penalización del "Doble play por regla" y para mas ñapa, ese equipo bateador estaba en la obligación de comprar una nueva pelota de goma, que costaba una fortuna: un real con un medio (0.50 Bs +0.25 Bs).

En aquella calle se reunían todos estos grandes ligas de Barrio Central o Centro Valle, la mayoría no pasaba de doce años. Eran verdaderos ases de las caimaneras jugadas con peloticas de goma, con palos como bates y como guantes sus manos, la mayoría jugaban en alpargatas o descalzos. Eran una verdadera pandilla que disfrutaba con creces todos los juegos de su época.

Esos muchachos eran multifacéticos; jugaban béisbol con peloticas de goma, fútbol callejero, taima, fusilado, el escondió, muchachos y bandidos, y caimán bobo cuando se bañaban en El Cañito o en las lagunas de Valle Verde detrás del Aeropuerto Las Flecheras.

Eran diestros jugadores en las competencias de gurrufios y trompos, y metras en sus modalidades: rayo y hoyito, en los estilos más versátiles: pichi rueda, uñita y los mas tramposos, usaban el temido estilo pujinche. Volaban papagayos que ellos mismos elaboraban, hacían caballitos de madera con palos de escobas, y fabricaban sus propias fondas o chinas con sus respectivas municiones hechas con bolitas de tierra grea secadas al sol o cocidas al fuego.

Pocos tenían bicicletas y quienes las poseían se convertían en los amigos más “queridos y respetados” por todos, actitud esta claramente sospechosa y evidentemente interesada.

Se subían a los techos de las casas de los vecinos del barrio, nadie sabía para qué, pero ellos decían que era para ver, panoramicamente mejor, tanto el futuro, como el mundo que los rodeaba. Moneaban los árboles de mango, guayaba y mamón hasta dejarlos sin frutos. En las noches, amparados por la oscuridad, se montaban en el árbol de mamón de la familia Melo/Falcón y tomaban "prestado" sus apetecidos gajos de mamón que esta familia cuidaba celosamente y destinaba para la venta, y que según la comunidad, eran los mejores en centenares de kilómetros a la redonda. Sin embargo evitaban a toda costa, comerse los mamones de la señora Abdona Fernández, la madre de Horacio y Santiaguito Fernandez, quien también era vecina del barrio, porque según ellos, eran tan ácidos aquellos mamones que los pájaros torditos lagrimeaban, cuando para su propia desgracia picaban alguno de ellos.

Su lugar preferido para jugar era sin duda El Cañito. En invierno, para pescar con largas varitas de palo de guasimo, nailon y anzuelo, a especies como: caribes, arencas, chorroscos y palometas, o bañarse zumbao en los puertos de El Guasimito, La Pastora, Puerto Arturo y Coronel Mora. Y en verano, para jugar en el lecho seco de su cauce, donde se formaban hermosos medanales, que la corriente generosa del rio Apure, dejaba al entrar por unas de sus bocas, en especial la ubicada frente al Puerto de escalinatas de Coronel Mora, adyacente donde hoy esta el Palacio Legislativo. Allí jugaban béisbol, fútbol, muchachos y bandidos, y a veces incursionaban en los sembradíos de tomates, patillas y melones en las vegas que se formaban en la Isla Humboldt o La Playa, tomando furtivamente esos frutos, eso sí en calidad de “fiaos”, préstamos que hasta el dia de hoy no han pagado al dueño de esas siembras, al con razón, molesto y obstinado don Agapito.

Patinaban hasta el cansancio en la plaza Libertad y la plaza Bolívar, haciendo trencitos de hasta diez muchachos en fila india. Cuando el tren daba una curva cerrada, la fuerza centrifuga mandaba muchachos volando por todos los lados de la plaza. Muchos se golpeaban y raspaban, pero sobandose el porrazo y antes de que nadie los viera, rapidito y de un salto se levantaban como lo hacian sus héroes del cine de la lucha libre mexicana: “El Santo” y “Huracán Ramírez”, y asi continuaban patinando como si nada hubiera ocurrido.

Los domingos Iban a las funciones de matinés de los cines Royal y Libertador, compraban el tick de patio, el más barato, y no el tick de preferencia, para que de un bolivar les sobrara un real (0.50 Bs), y a la salida de la funcion del cine, se compraban un comodoro o un raspado de colita o tamarindo, o un pan de horno, o dos tabletas de coco o de leche, o dos suplementos ya usados de las historietas de sus héroes favoritos, o una chicha con generosa ñapa incluida, que vendian en la calle Bolivar cruce con la calle Fonseca, en la esquina de la ya desaparecida zapateria San Fernando, aquellos memorables chicheros; los hermanos; el negro Corona y el gordo Corona.

Nombrarlos a todos estos muchachos, sin olvidar ninguno es casi una odisea, pero aun asi tomaremos el riesgo, aun sabiendo que fracasaremos. Algunos de estos tantos granujas pertenecientes a estas patotas fueron: César Rivas, José Rafael Rodríguez, Felipe Falcón y su hermano El Negro ambos importados directamente de la urbe de Arichuna, José Medina, Eliezer Bravo, Nerio Arias, Gustavo Colmenares, Aureliano y Enrique Correa, Bate y Viche Cardoza.

Pablito, Ignacio Colmenares, Ramón León, Algimiro Guerrero, César Augusto Ibarra, Irbin Bermúdez, Edmundo Barbosa, Lalo, Guerrino y Jani Chifole, Iván Darío Pérez, Cuauhtémoc y Pedrito Laprea Ventura, Gustavo Laprea, José Lavado, Beto Urbano, Chichito y Willian Zárate, los chunguitos Heriberto y Eberto, Luis y Tirso Pinate y otros muchos, además del protagonista central de nuestro próximo relato: Asdrúbal Hernández.

Enamorados sí eran y con sobradas razones, pues en aquella exclusiva comarca había abundantes “flores en ciernes” como las princesitas: Rosita Decanio, Cosita Rodríguez Mayol, Magaly Loreto y Marisela Zárate, quienes conducían bicicletas con sus rueditas laterales en un estilo muy pin pirinai. Las hermanitas Correa: Omairita, Zoraida y las mayores: María Elena y Maritza Valentina. Las hermanas de Iván Darío Pérez, las hermanas de Viche y Bate Cardoza, las hermanas: Alba y Miriam Márquez, las hermanas Elvia y la Negra Arias, las hermanas Diosven y la Negra Hurtado, Mabel Bravo, Milagros Lavado, Vilma López, Filomena Barbosa, Zoraya Gerle y Marisol Matute.

En los limites de esta comarca, se destacaban por su belleza Chabela Bermúdez, la Nena Urbano, Blanca y Miriam Sifonte, Moraima Delmoral y las hermanas Gallardo, en fin aquello era un verdadero jardín florido en esas lejanas tierras de Barrio Central o Centro Valle.

La conexión de estos granujas con el mundo de los héroes fue el cine mexicano y las novelas de la radio. Todos, sin excepción, inclusive Asdrúbal Hernández, quien será el protagonista de nuestro próximo relato, sintonizaban, a la una en punto del mediodía, por Radio Continente, la serie El Gavilán Colorado, el defensor de los pobres y desamparados, héroe de aquella novela radial escrita por Alberto López Ruiz “El escritor que habla al corazón de las mujeres”.

Aquella trulla de muchachos oían emocionados el momento en que este invencible enmascarado aparecía cuando Asuzena González, la hija de don Benito, se encontraba amenazada y en peligro de caer en las garras del malhechor Julio César Santo, La Bestia. Y de repente, se escuchaba en la radio la música de la canción inédita de Ignacio “Indio” Figueroa: “El Gavilán”, que anunciaba la aparición sorpresiva y oportuna del héroe. Después de cruentas batallas contra su archienemigo, La Bestia: Julio César Santo, terminaba El Gavilán venciéndolo y salvando a su amada Asuzena González.

Los recuerdos de aquellos días dorados permanecen en la memoria de quienes vivieron y crecieron en aquel bullicioso e idílico sector de las calles Bolivar, Comercio, Coto Paul, Urdaneta, Sucre, Páez y Muñoz en Barrio Central o Centro Valle de San Fernando de Apure.

Sus infancias, marcadas por la imaginación, la camaradería, las pequeñas victorias y derrotas en ese campo de béisbol improvisado y en los otros múltiples lugares donde jugaban, siguen presentes en la memoria de sus protagonistas y de los muchos testigos que vieron en vivo y directo sus pequeñas, increíbles e irrepetibles hazañas.

Si este relato ha tenido algún valor para ti, déjanos tus comentarios, dale un Me gusta y compártelo.

(*) Créditos Fotografias: Edgar Decanio.

(**) Creditos: Informacion y datos: Omaira Correa. Eliezer Bravo (Capu).

(***) Un relato de Vinos Des Fruit. Edición de imágenes, color, montaje y texto fotográfico Vinos Des Fruit.

 
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