馃弴Voy tras el rastro de una cultura llanera compartida.
Escrito por El Baquiano del Joropo.
Cuando hablamos de los or铆genes del joropo criollo aparece inevitablemente una pregunta:
¿El joropo llanero es venezolano o colombiano?
Despu茅s de revisar documentos antiguos, cr贸nicas de viajeros, inventarios coloniales, obras literarias, partituras, testimonios, investigaciones musicol贸gicas y registros fonogr谩ficos, quiz谩 debamos formular una tercera pregunta:
¿Y si antes que venezolano o colombiano, el joropo llanero es hijo de la inmensa llanura?
De esa gran sabana que se extiende por Casanare, Arauca, Vichada, Meta y los antiguos Llanos de San Mart铆n, en Colombia, y por Apure y otras regiones de Venezuela: un territorio comunicado durante siglos por r铆os, caminos, misiones, hatos, vaquer铆as, comercio, m煤sicos, instrumentos y cantos.
En El Baquiano del Joropo no pretendemos demostrar que Colombia o Venezuela “inventaron” el joropo llanero. La tesis que proponemos es distinta:
EL JOROPO LLANERO DEBE ENTENDERSE COMO EL RESULTADO HIST脫RICO DE UNA CULTURA MUSICAL DESARROLLADA EN UNA LLANURA COMPARTIDA, HOY DIVIDIDA ENTRE COLOMBIA Y VENEZUELA.
Hasta donde hemos podido verificar, Venezuela conserva una referencia escrita a la palabra “joropo” considerablemente m谩s temprana. Pero en los Llanos colombianos encontramos, mucho antes de nuestra primera menci贸n conocida del t茅rmino, un antiguo mundo de m煤sica, baile, instrumentos, canto e improvisaci贸n.
Esto no significa que aquellas m煤sicas fueran ya el joropo moderno ni que exista una l铆nea directa demostrada entre cada una de ellas y la tradici贸n actual.
Significa algo m谩s preciso:
LA HISTORIA DE UNA TRADICI脫N NO COMIENZA NECESARIAMENTE EL D脥A EN QUE SU NOMBRE APARECE POR PRIMERA VEZ EN UN DOCUMENTO.
Con esa precauci贸n, sigamos las huellas.
1722–1770: M脷SICA, ARPAS E INSTRUMENTOS EN EL CASANARE COLONIAL
Durante los siglos XVII y XVIII, las misiones jesuitas de Casanare, Meta y la Orinoquia desarrollaron una importante actividad musical entre las comunidades ind铆genas.
La historiograf铆a regional sit煤a hacia 1722–1723, en el 谩mbito de San Regis de Guanapalo, ense帽anza musical y presencia del arpa.
La evidencia se hace m谩s concreta en los inventarios estudiados por el music贸logo colombiano Egberto Berm煤dez, a partir de documentos relacionados con la expulsi贸n de los jesuitas y conservados en el Archivo General de la Naci贸n.
En octubre de 1767, en la Hacienda de Caribabare, fue inventariada un arpa.
En San Miguel de Macuco, tambi茅n en 1767, dentro de la casa que serv铆a de escuela se encontraron un arpa, dos violines, un viol贸n, dos flautas, un baj贸n y varias chirim铆as deterioradas.
En Macaguane aparece una bandola.
Y en 1770, un inventario de Nuestra Se帽ora de la Concepci贸n o Jiramena registr贸 un arpa, una chirim铆a, dos flautas, dos violines viejos y “varios papeles de m煤sica”.
No podemos llamar joropo a estas pr谩cticas ni establecer una continuidad directa entre aquellas arpas y el arpa llanera moderna.
Pero s铆 podemos afirmar que mucho antes de las primeras referencias colombianas conocidas a la palabra “joropo”, exist铆a en los Llanos colombianos una cultura instrumental que inclu铆a arpa y bandola.
1767–1855: MACUCO, UNA EXTRAORDINARIA SECUENCIA DOCUMENTAL
Macuco, antiguo asentamiento de ind铆genas s谩libas sobre el r铆o Meta y estrechamente relacionado con el espacio hist贸rico donde posteriormente se consolidar铆a Orocu茅, aparece repetidamente en los documentos.
En 1767 encontramos all铆 instrumentos y una casa utilizada como escuela.
En 1811, Jos茅 Cort茅s de Madariaga dej贸 testimonio de la actividad musical de los s谩libas de Macuco y mencion贸 violines, violoncello, flauta, guitarras y tri谩ngulo.
El 14 de julio de 1855, Ram贸n Guerra Azuola lleg贸 al mismo lugar y encontr贸 un gran baile de matrimonio. Describi贸 la agrupaci贸n musical:
CUATRO TIPLES + UN TRI脕NGULO + CATORCE CARRACAS.
Resulta llamativa la reaparici贸n del tri谩ngulo, documentado tanto en 1811 como en 1855.
Tenemos as铆 casi noventa a帽os de referencias musicales en un mismo espacio llanero:
1767: instrumentos y escuela.
1811: actividad musical.
1855: m煤sica y baile comunitario.
No prueban que durante todo ese tiempo se tocara una misma m煤sica, pero convierten a Macuco en un punto documental excepcional.
En 1856, la Comisi贸n Corogr谩fica dej贸 adem谩s testimonios visuales y escritos de bailes e instrumentos en Casanare.
1815: VENEZUELA Y UNA TEMPRANA MENCI脫N DEL JOROPO
Un expediente judicial de Caracas de 1815 registra una reuni贸n en la que se bail贸 “el piquiriro y el joropo” y se cant贸 mientras Victorio Villegas tocaba la guitarra.
Hasta donde hemos podido verificar, Venezuela posee una documentaci贸n nominal del joropo considerablemente m谩s temprana que la encontrada hasta ahora en Colombia.
Es una precedencia documental que debe reconocerse, sin convertir la primera aparici贸n escrita de la palabra en la fecha de nacimiento de la tradici贸n.
1867–1876: GALER脫N, CANTO, IMPROVISACI脫N Y BAILE
En 1867, Jos茅 Mar铆a Vergara y Vergara escribi贸 sobre los Llanos colombianos de San Mart铆n y Casanare y se帽al贸 que el llanero compon铆a lo que cantaba y cantaba lo que compon铆a. Llam贸 “galerones” a aquellas composiciones populares.
Ese mismo a帽o, Jos茅 Mar铆a Samper habl贸 del galer贸n del llanero de las “pampas del Oriente”, relacion谩ndolo con el caballo, los ganados, los r铆os, los pajonales y la vida de las sabanas.
En 1871, Jos茅 Mar铆a Guti茅rrez de Alba recorri贸 los Llanos de San Mart铆n y describi贸 al llanero como m煤sico y poeta, capaz de improvisar romances para cantar sus galerones. Se帽al贸 adem谩s la presencia del tiple en fiestas y casas llaneras, donde se cantaba y bailaba, y registr贸 en Villavicencio guitarras, tiples y bandolas.
En 1874, Nicol谩s Pardo asisti贸 en Villavicencio a una reuni贸n para conocer la m煤sica, el canto y el baile del Llano. En su libro publicado en 1875 describi贸 el galer贸n como uno de los bailes llaneros m谩s populares, acompa帽ado por tiple, bandol贸n, maracas, canto y versos, y bailado por varias parejas.
En 1876, 脡douard Andr茅 volvi贸 a registrar en Villavicencio galer贸n, canto, bandol贸n y vihuela.
La secuencia es significativa:
LLANERO + GALER脫N + CANTO + IMPROVISACI脫N + M脷SICA + BAILE.
FINALES DEL SIGLO XIX: CASANARE SIGUE CANTANDO Y BAILANDO
Una descripci贸n atribuida a L谩zaro M. Gir贸n en 1885, conocida a trav茅s de investigaciones posteriores, habla de llaneros de Casanare y San Mart铆n bailando fandango al son de la bandola y cantando romances improvisados llamados galerones.
Hacia finales del siglo XIX, Jorge Brisson describe en Casanare parejas bailando galer贸n con zapateado o “escobillado”.
Estas referencias requieren mayor cautela por la forma como han llegado hasta nosotros, pero son coherentes con la secuencia documental anterior.
LA VACA Y EL ARAGUATO: MEMORIAS DE CASANARE Y ARAUCA
En esta b煤squeda aparecen tambi茅n La Vaca y El Araguato.
Investigaciones y testimonios de cultores recogidos por Edgar Ricardo Lambuley relacionan estas antiguas manifestaciones musicales y bailables particularmente con Casanare y el sur de Arauca.
Gustavo Rodr铆guez identifica en ellas elementos asociados al galer贸n. Existen adem谩s memorias familiares casanare帽as de su ejecuci贸n con tiple y furruco.
Una fuente conservada por el Banco de la Rep煤blica se帽ala que en Arauquita el galer贸n ha sido interpretado como una variante del joropo, colocando precisamente a El Araguato como ejemplo.
No presentamos esto como una genealog铆a demostrada, sino como una huella de las relaciones entre antiguas denominaciones, m煤sicas y bailes posteriormente vinculados al universo del joropo.
Guardemos el nombre de El Araguato. Volver谩 a aparecer.
1906–1911: FRAY PEDRO FABO Y LOS CANTOS DEL CASANARE
Fray Pedro Fabo de Mar铆a, religioso agustino recoleto, lleg贸 a Colombia en 1895. Desde 1896 estuvo vinculado a la misi贸n de Arauca, entonces perteneciente a Casanare, y posteriormente vivi贸 en T谩mara.
En 1906 public贸 Poes铆a popular de la regi贸n colombiana de Casanare.
All铆 encontramos galerones, coplas, romances e improvisaci贸n de versos.
Fabo describe grupos de llaneros reunidos en corredores de los hatos, bajo los 谩rboles o en lugares destinados al baile, acompa帽谩ndose con:
CUATRO + TIPLE + CHARRASCAS + MARACAS.
Tambi茅n document贸 la improvisaci贸n po茅tica entre cantadores, relacionada con la tradici贸n que posteriormente reconocemos en el contrapunteo llanero.
En 1911 reuni贸 y ampli贸 parte de sus investigaciones en Idiomas y etnograf铆a de la regi贸n oriental de Colombia.
Su testimonio demuestra que al comenzar el siglo XX exist铆a en Casanare un complejo musical, po茅tico y bailable plenamente vivo y documentado.
COMIENZOS DEL SIGLO XX: CRAVO NORTE, LAS ARPAS Y EL INDIO FIGUEREDO
Fuentes biogr谩ficas sobre el c茅lebre arpista apure帽o Ignacio “El Indio” Figueredo, nacido en 1900, se帽alan que comenz贸 su aprendizaje siendo ni帽o con un “arpa colombiana”. Las fuentes difieren sobre la edad exacta; una versi贸n sit煤a el comienzo aproximadamente hacia 1909.
Las investigaciones de Edgar Ricardo Lambuley aportan otra pieza: testimonios recopilados por 茅l se帽alan que Cravo Norte, Arauca, conserv贸 tradici贸n de arpa y cont贸 con fabricantes del instrumento.
Adem谩s, una de las arpas con las que habr铆a aprendido Figueredo habr铆a sido fabricada en Colombia, en Arauca, y al parecer proven铆a de Cravo Norte.
Esto no llena el vac铆o documental entre las arpas de las misiones del siglo XVIII y el arpa llanera del siglo XX.
Pero s铆 permite sostener que Colombia no era ajena a la historia temprana del arpa llanera y refuerza la imagen de una circulaci贸n musical entre Arauca y Apure que no puede explicarse simplemente en una sola direcci贸n.
1911: JOROPO EN SAN MART脥N
El 20 de julio de 1911, Antonio Jos茅 “脩ito” Restrepo pronunci贸 en Bogot谩 su discurso sobre la poes铆a popular colombiana.
Record贸 que 茅l mismo hab铆a visto bailar el joropo y escuchado sus trovas “en San Mart铆n, primero”, y luego en Valencia y otros lugares de Venezuela.
Aqu铆 la evidencia es inequ铆voca:
JOROPO.
BAILE.
TROVAS.
SAN MART脥N, COLOMBIA.
Restrepo habla como testigo presencial.
Sabemos adem谩s que estuvo en los Llanos y pas贸 por Villavicencio rumbo a su confinamiento en Orocu茅 en 1905, cuando Villavicencio pertenec铆a a la regi贸n de San Mart铆n.
¿Fue entonces cuando vio aquel joropo?
Es posible, pero no tenemos un documento que permita afirmarlo. Por ahora, 1911 es la prueba expl铆cita que podemos sostener.
1922–1924: LA VOR脕GINE, EL JOROPO Y “EL LLORAO”
Jos茅 Eustasio Rivera, conocedor directo de los Llanos y la Orinoquia, escribi贸 La vor谩gine entre 1922 y 1924 y public贸 su primera edici贸n en 1924.
En la novela utiliza la palabra “joropos” para referirse a reuniones o fiestas llaneras, mientras el glosario de la propia obra define:
“Joropo: baile llanero.”
Tambi茅n aparece “el llorao”, un cantar acompa帽ado por maracas.
No afirmamos que El Llorao fuera joropo. Rivera documenta su presencia dentro del mismo universo cultural llanero de comienzos del siglo XX.
1925: ARTURO LAMU脩O Y EL ARPA EN ARAUCA
Hacia 1925, la tradici贸n hist贸rica sit煤a en Arauca al arpista venezolano Arturo Lamu帽o, recordado por tocar y ense帽ar el instrumento.
Despu茅s de encontrar arpas en inventarios coloniales y referencias a fabricantes en Cravo Norte, no resulta sostenible presentarlo como quien introdujo por primera vez el arpa en Colombia.
Su presencia documenta mejor la circulaci贸n de m煤sicos, repertorios, conocimientos e instrumentos entre Apure y Arauca.
La frontera pol铆tica exist铆a, la m煤sica segu铆a cruz谩ndola.
D脡CADA DE 1930: ALEJANDRO WILLS Y EL JOROPO EN EL INTERIOR DEL PA脥S
Alejandro Wills, compositor, cantante, guitarrista y tiplista colombiano, incorpor贸 m煤sicas asociadas al Llano dentro de una obra que alcanz贸 circulaci贸n mucho m谩s all谩 de la regi贸n.
Dos t铆tulos resultan especialmente relevantes:
El Voluntario.
Galer贸n Llanero.
El Voluntario, con m煤sica de Wills y letra de Jos茅 Joaqu铆n Jim茅nez, aparece identificado documentalmente como joropo y qued贸 asociado al ambiente patri贸tico del conflicto colombo-peruano.
Esto muestra que el joropo hab铆a entrado tambi茅n a los repertorios y circuitos musicales del interior del pa铆s.
EL ARAGUATO, ALEJANDRO WILLS Y EL DISCO
Aqu铆 reaparece El Araguato.
Investigaciones posteriores relacionan esta pieza con la base utilizada por Alejandro Wills para su Galer贸n Llanero.
Las fuentes no siempre clasifican la obra de la misma manera: unas la denominan galer贸n y otras la ubican dentro del repertorio relacionado con el joropo. Esto muestra que las categor铆as musicales llaneras no siempre tuvieron las fronteras r铆gidas que posteriormente les asignaron las clasificaciones modernas.
En 1938, Los Llaneros de Alejandro Wills grabaron Galer贸n Llanero junto con La india se larg贸 con otro. La grabaci贸n se realiz贸 en el estudio de la emisora gubernamental HJN y posteriormente fue prensada en Nueva York por Victor.
Tenemos as铆 evidencia de repertorio vinculado al universo musical llanero colombiano llevado al disco antes de la gran expansi贸n fonogr谩fica de las d茅cadas siguientes.
MEDIADOS DEL SIGLO XX: LUIS ARIEL REY Y LA EXPANSI脫N DEL JOROPO GRABADO
Luis Ariel Rey, “El Jilguero del Llano”, junto con sus hermanos y el conjunto Los Llaneros, se convirti贸 en uno de los grandes protagonistas de la difusi贸n del joropo colombiano mediante grabaciones y presentaciones.
Entre las piezas asociadas a aquella etapa aparecen Ay, s铆, s铆; Seis Numerao; La Tigra Cebada y Gavil谩n Currulao.
Su importancia no radica en haber realizado necesariamente la primera grabaci贸n colombiana relacionada con el joropo, pues existen antecedentes como Alejandro Wills, sino en su papel decisivo en la expansi贸n y popularizaci贸n de la m煤sica llanera grabada.
Durante las d茅cadas siguientes, el arpa adquiri贸 creciente protagonismo dentro del formato comercial colombiano hasta convertirse en uno de los grandes s铆mbolos sonoros actuales del joropo.
1949–1953: GUADALUPE SALCEDO Y LOS CORRIDOS DE LA REVOLUCI脫N LLANERA
A mediados del siglo XX, la m煤sica llanera se convirti贸 tambi茅n en relato y memoria de los acontecimientos vividos en las sabanas.
En aquellos a帽os surgieron los llamados corridos revolucionarios o guadalupanos, que narraron personajes y episodios de aquella 茅poca.
En ese escenario aparece Jos茅 Guadalupe Salcedo Unda, protagonista de aquellos acontecimientos y tambi茅n vinculado al canto y a la composici贸n popular llanera.
Entre las piezas que le han sido atribuidas est谩 La Revoluci贸n del Llano, corrido posteriormente interpretado y grabado por Orlando “El Cholo” Valderrama.
Los corridos guadalupanos muestran c贸mo el llanero convirti贸 su propia historia en versos, m煤sica y memoria.
El corrido tambi茅n contaba la historia del Llano desde el propio Llano.
EL JOROPO ANTIGUO NO TEN脥A UN SOLO FORMATO INSTRUMENTAL
Cuando hoy pensamos en joropo imaginamos:
ARPA + CUATRO + MARACAS.
Pero los documentos recorridos en esta investigaci贸n muestran una instrumentaci贸n mucho m谩s diversa:
arpas, tiples, bandolas, bandolones, guitarras, violines, viol贸n, flautas, tri谩ngulos, carracas, charrascas, maracas, furruco y cuatro.
Carlos “Cuco” Rojas ha se帽alado esa diversidad y el papel posterior de la discograf铆a y la radiodifusi贸n en la consolidaci贸n del conjunto llanero moderno.
Por eso no debemos proyectar hacia el pasado el formato instrumental actual.
La historia debe mirarse con los ojos de cada 茅poca.
¿QU脡 RELACI脫N EXISTE ENTRE EL GALER脫N Y EL JOROPO?
Durante buena parte del siglo XIX colombiano, las fuentes hablan repetidamente de galerones, mientras la palabra “joropo” tarda m谩s en aparecer de manera inequ铆voca.
El galer贸n aparece como composici贸n po茅tica y canto, pero tambi茅n asociado a m煤sica, improvisaci贸n, baile y fiesta.
Una referencia conservada por el Banco de la Rep煤blica se帽ala que en Arauquita el galer贸n ha sido interpretado como una variante del joropo, con El Araguato como ejemplo.
Por eso resulta m谩s preciso entender al galer贸n no como sin贸nimo exacto del joropo, sino como una antigua modalidad, aire o variante vinculada a su complejo hist贸rico.
De all铆 surge una conclusi贸n esencial:
NO DEBEMOS BUSCAR LA HISTORIA DEL JOROPO SOLAMENTE BAJO LA PALABRA “JOROPO”.
Tambi茅n debemos seguir los nombres con que cada 茅poca identific贸 sus m煤sicas, cantos y bailes
ENTONCES, ¿DE QUI脡N ES EL JOROPO?
Despu茅s de seguir estas huellas, podemos separar lo comprobado de lo que todav铆a no podemos demostrar.
Venezuela posee, hasta donde hemos podido verificar, una documentaci贸n nominal del joropo considerablemente anterior a la colombiana. Colombia conserva desde mucho antes numerosas evidencias de un mundo musical llanero y llega en 1911 al testimonio inequ铆voco de Antonio Jos茅 Restrepo: joropo y trovas “en San Mart铆n, primero”.
De all铆 nuestra tesis:
EN COLOMBIA TARDAMOS EN ENCONTRAR ESCRITO EL NOMBRE, PERO ENCONTRAMOS MUCHO ANTES SU MUNDO CULTURAL.
Durante siglos, Casanare, Arauca, Meta, San Mart铆n y Apure estuvieron comunicados. Por all铆 circularon personas, instrumentos, versos, maneras de tocar y formas de bailar.
La frontera pol铆tica dividi贸 el territorio.
La cultura llanera sigui贸 atraves谩ndolo.
Quiz谩 alg煤n d铆a aparezca en una carta, un expediente o un peri贸dico olvidado ese “joropo” colombiano anterior a 1911 que todav铆a no hemos encontrado.
Mientras tanto, no necesitamos inventarlo.
Colombia tiene una historia joropera antigua.
Venezuela tambi茅n.
Por eso, m谩s que buscar su origen exclusivo en uno u otro pa铆s, los documentos nos invitan a entender el joropo como hijo de una historia cultural compartida en la inmensa llanura.
Esto no le quita nada a Venezuela ni a Colombia.
Les devuelve a ambas una historia compartida.
LA INMENSA LLANURA QUE LAS UNE.
FUENTES ESENCIALES CONSULTADAS
Egberto Berm煤dez, La m煤sica en las misiones jesuitas en los Llanos Orientales colombianos, 1725–1810 — documentaci贸n e inventarios relacionados con la actividad musical de las misiones.
Jos茅 Cort茅s de Madariaga, testimonio de su recorrido de 1811 — actividad musical de los s谩libas de Macuco.
Ram贸n Guerra Azuola, Apuntamientos de viaje — Macuco, 1855.
Jos茅 Mar铆a Vergara y Vergara, Historia de la literatura en Nueva Granada, 1867 — galerones de San Mart铆n y Casanare.
Jos茅 Mar铆a Guti茅rrez de Alba, Impresiones de un viaje a Am茅rica, tomo V, 1871 — galerones, improvisaci贸n, instrumentos, canto y baile.
Nicol谩s Pardo, Correr铆a de Bogot谩 al territorio de San Mart铆n, 1875 — galer贸n observado en Villavicencio en 1874.
Pedro Fabo, Poes铆a popular de la regi贸n colombiana de Casanare, 1906, e Idiomas y etnograf铆a de la regi贸n oriental de Colombia, 1911.
Antonio Jos茅 Restrepo, La poes铆a popular en Colombia, 1911 — testimonio sobre joropo y trovas en San Mart铆n.
Jos茅 Eustasio Rivera, La vor谩gine, 1924 — referencias al joropo y al “llorao”.
Edgar Ricardo Lambuley Alf茅rez — investigaciones sobre La Vaca, El Araguato, antiguas formaciones instrumentales, fabricaci贸n de arpas en Arauca y Cravo Norte y el arpa colombiana vinculada al aprendizaje de Ignacio “El Indio” Figueredo.
Fuentes biogr谩ficas sobre Ignacio “El Indio” Figueredo — aprendizaje infantil con un “arpa colombiana”.
Alejandro Wills — Galer贸n Llanero y El Voluntario; partituras, registros hist贸ricos y documentaci贸n fonogr谩fica.
Registro fonogr谩fico de Galer贸n Llanero, Alejandro Wills y Los Llaneros, 1938.
Carlos “Cuco” Rojas — investigaciones sobre la diversidad instrumental hist贸rica del joropo y la posterior consolidaci贸n del conjunto llanero moderno.
Fuentes hist贸ricas y estudios sobre Arturo Lamu帽o y Luis Ariel Rey.
Fuentes documentales e investigaciones sobre Jos茅 Guadalupe Salcedo Unda, los corridos guadalupanos y La Revoluci贸n del Llano.
Repositorios y obras de contraste: Archivo General de la Naci贸n; Biblioteca Nacional de Colombia; Biblioteca Luis 脕ngel Arango–Banco de la Rep煤blica; Academia Colombiana de Hi