REDES SOCIALES

lunes, 2 de noviembre de 2026

CLETO OLIVO


 Autor: Omar Viana. 

Realismo M谩gico del Llano. CLETO OLIVO y Heriberto Solorzano dos pescadores que hicieron historia en los pueblos ribere帽os del r铆o Apure. Cleto Olivo fue un pescador del r铆o Apure que hizo vida en las poblaci贸nes de Bruzual, Puerto de Nutrias, Ciudad de Nutrias, San Vicente y Quintero, dicen los viejos bruzuale帽os que posiblemente lleg贸 con la creciente de 1930. El le manifestaba a sus amigos que ven铆a de d贸nde nace el rio Apure. 

Era un hombre ermita帽o con una contestura bastante fuerte dedicado exclusivamente a la pesca de la cual ten铆a grades conocimientos ya que los moradores de la poblaci贸n se preguntaban c贸mo hace Cleto para traer pescado en plena 茅poca de invierno, cuando los paces est谩n en los ca帽os y la sabana, ten铆a su residencia en una isla, la cual se encontraba m谩s abajo de Bruzual y sus amigos pescadores en la temporada de invierno viajaban a la isla de Cleto para pescar y el viejo les se帽alaban los sitios dende deb铆an hacerlo y regresaban con suficiente bagres para su alimentaci贸n y venta. Comenten los viejos de Bruzual que Cleto, paraba las rivasones y que por ese motivo en la isla de Cleto no faltaban peces para la pesca. Era un hombre bebedor de aguardiente y respetuoso del r铆o Apure, la pesca que efectuada dec铆a que eran animales que le quitaba prestados al r铆o. Un d铆a cualquiera comenzaron los pescadores a ver el rancho de Cleto solo y de el no se supo m谩s nada, algunos dec铆an que se fue de la isla, otros que fueron sus amigos m谩s cercanos dec铆an que 茅se viejo ten铆a muchas ma帽as que lo m谩s seguro es que se convirti贸 en alg煤n animal del r铆o ya que su conecci贸n con la fauna acu谩tica era tanta que muchas personas lo vieron en su rancho sentado en la orilla del rio Apure comunic谩ndose con las toninas los cetaceos le entregaban peces o cualquier otro material que bajaba por las aguas del r铆o Apure. 

Elias Rodr铆guez Arguello en su obra R铆o Apure Relatos de Vida Fluvial, publicado en Maracay en el a帽o 1966. Dice lo siguiente entre otras cosas sobre este personaje: Que el personalmente lo visit贸 en su isla y que sostuvo una larga conversaci贸n donde le habl贸 de su vida y de la forma como perdi贸 a su compa帽era de vida, hecho que marc贸 su relaci贸n con el r铆o ya que el pensaba que su mujer no estaba muerta, que solo se convirti贸 en un pez y esa era la raz贸n por la cual el se manten铆a en el r铆o. Tambi茅n se conoci贸 otro pescador de nombre Heriberto Solorzano, mejor conocido como Olivo el pescador, el nombre de "Olivo" se lo di贸 la poblaci贸n por su parecido que ten铆a con Cleto Olivo, quien tambi茅n ten铆a grandes conocimientos de la pesca ya que este personaje paraba las ribazones, para beneficio de sus amigos pescadores. Cleto Olivo y Heriberto Solorzano, mejor conocido como Olivo el Pescador, hicieron historia en la vida de todos los pueblos ribere帽os de este nuestro rio Apure.

 Omar Viana, cronista del Municipio Mu帽oz del Estado Apure.

 Bruzual 02 de noviembre de 2026

jueves, 22 de octubre de 2026

LA NEGRITA MAR脥A AGUILERA


 

FIGURA EMBLEM脌TICA DE LA CULTURA LLANERA

ORIGEN DE FOTO: 
MANUEL VICENTE SANTANA

RESTAURACI脪N Y REDACCI脪N: 

ALJER “CHINO” ERE脵

(TEXTO INCLUIDO EN EL LIBRO REMEMBRANZAS ALTO APURE脩AS)


P脕RRAFO DE TRANSICI脪N.-

     Siempre he cre铆do que, una de las principales estrategias para mantener vigente nuestra idiosincrasia y cultura llanera, es realzar aquellas vidas que han aportado y aportan de una forma u otra, a la preservaci贸n del legado hist贸rico-social-cultural de los pueblos, y en caso espec铆fico de los pueblos apure帽os. Son esas mujeres y hombres poseedores de saberes ancestrales, que han dejado y dejan huellas palpables para que las nuevas generaciones contin煤en sin descanso, haciendo frente a la infame desculturizaci贸n y homogenizaci贸n cultural del mundo actual. Esa es una de las razones que nos mueven desde muy temprano, y quiz谩s sea una utop铆a quijotesca para unos, pero quiz谩s para otros sea un esfuerzo valido que conlleva a la preservaci贸n de nuestra identidad y pertenencia apure帽a.

     En esta oportunidad, con sumo agrado los invito a efectuar un expedito recorrido sobre la vida de la recordada apure帽a conocida generacionalmente como Negrita Mar铆a Aguilera, siendo una figura emblem谩tica de nuestra cultura llanera, cuya amalgama gen茅tica (llanera-afrodescendiente) le permiti贸 adaptarse y formarse en un mundo lacero, convirti茅ndose su vida en referencia de mujer recia, de temple y vern谩cula, poseedora de dones art铆sticos naturales, cuya popularidad se esparci贸 con el viento jacundo por los pueblos y caminos de Apure, quedando su buen recuerdo cincelado en aquellos que pudieron conocerla, y en esos otros que oyeron de sus ancestros la evocaci贸n fidedigna de sus vivencias y an茅cdotas. Los invito entonces, a otear con calma parte de la semblanza de la Negrita Mar铆a Aguilera. 

PARTE DE SU VIDA.-

    A la ic贸nica apure帽a nacida en el a帽o 1.900, en el asentamiento Rinc贸n Hondo, jurisdicci贸n del Municipio Mu帽oz del estado Apure, le dedicar铆a el doctor Alfredo Parra “La Pluma Diamantina”, la c茅lebre canci贸n con el ep贸nimo de Negrita Mar铆a Aguilera, que de inmediato se convertir铆a en un cl谩sico de la m煤sica de arpa, cuatro y maracas, siendo interpretada para la inmortalidad musical llanera por los cantantes Crist贸bal Jim茅nez “El Coplero de Oro”, Juan Farf谩n “El Coplero Sentimental” y el mismo Parra, cuyas estrofas nativistas costumbristas describen con versada exactitud quien era la legendaria mujer nacida en el coraz贸n de Apure. A continuaci贸n se anexa la sentida composici贸n:

(1)

Negrita Mar铆a Aguilera

se que te vas a casar. (Bis)

Tu padre te dio la suerte

busc贸 quien iba a quererte

yo no te pude alcanzar. (Bis)

(2)

Negrita Mar铆a Aguilera

arr铆mese y venga ac谩. (Bis)

Como el pavo a la Rubiera

Negrita si me quisieras

t霉 no me vas a dej脿. (Bis)

(3)

Negrita Mar铆a Aguilera

si me vas abandon脿. (Bis)

Esta noche en esta fiesta

despu茅s cuando amanezca

por ti me voy a mat脿. (Bis)

(4)

Era el alma de los bailes

y andaba empantalon脿. (Bis)

De sombrero y liquiliqui

con alpargatas de mota

no me lo hagan record脿. (Bis)

(5)

Negrita Mar铆a Aguilera

alegre y recomend脿. (Bis)

Pa´ repic脿 un zapateo

junto al viejito Eliseo

ambos est谩n muertos ya.(Bis)

(6)

Negrita Mar铆a Aguilera

en este llano nombr脿.(Bis)

San Felipe y La Baicera

Negrita Mar铆a Aguilera

qued贸 tu fama reg脿.

Un homenaje a tu esencia

est谩n llorando tu ausencia

Elorza y La Trinidad.

     Ahondando un poco en la referencia oral, esta refiere a la Negrita Mar铆a Aguilera, como una mujer de reciedumbre y gu谩ramo. Esto lo corrobora el poeta y cronista elorzano Ram贸n Cruzate Ojeda, quien nos refiri贸 sobre ella lo siguiente:

      “Mi comadre Mar铆a Aguilera era hija de Juanita Aguilera y un afro descendiente de apellido Elia, de all铆 su color de piel. Fue una errante. Naci贸 en Rinc贸n Hondo, de all铆 se fue a Cunaviche, a trabajar en el Hato La Verdad, de los Estrada. De Cunaviche se mudaron a Quitaparo. Aquello eran r铆os y vecindarios. Luego con su esposo Guzmancito se mudaron a El Ferrede帽o en la costa del Matiyure. Despu茅s a San Felipe, a la costa de R铆o Caribe, del coronel Guerrero; 茅ste le dijo: “Hasta aqu铆 vas a rodar, aqu铆 te vas a quedar”. Le dio un sitio que llamaban El Matadero, donde mataban ganado para sacarlo a Caracas. En esas instalaciones se qued贸 y construy贸 su casa. All铆 trabaj贸 y le rindi贸 el ganado. Le present贸 el destino al Guate Eliseo, que ven铆a por esas sabanas desde Colombia. Llegaron los muchachos, se multiplicaron, all铆 se formaron. Con el tiempo se vino para Elorza, aqu铆 vivi贸 en el sector El Vig铆a, con sus hijas Josefina, Glenda y Mar铆a. Mi comadre, porque parti贸 el nacimiento de mi primera hija, era en todo el sentido de la palabra: una negrita de gu谩ramo”. (Dixit) 

     Esa era la recia Negrita Mar铆a Aguilera: “en este llano nombr脿”, “era el alma de los bailes y andaba empantalon脿”, volviendo a los versos de Parra. Y a su memoria una d茅cima guasdualite帽a:

Rinc贸n Hondo fue su abrigo

el d铆a de su nacimiento,

ufano lo pregon贸 el viento

ese llano fue testigo.

En este verso lo digo:

Negrita Mar铆a Aguilera

en los bailes fue primera

y en las faenas cumplida,

Apure nunca la olvida

fue reciedumbre llanera.


Hasta otra oportunidad apreciados lectores.

ALJER “CHINO” ERE脵.-.

domingo, 18 de octubre de 2026

JUAN BRUNO ESPINOZA

 

Llanero de pura cepa

Nacido el 1895 en Achaguas, hijo de Don Bruno Espinoza y Do帽a Benigna Ram铆rez. Vivi贸 en el hato “Mata de Totumo Flore帽o”, situado a 3 leguas de Mantecal. Fu茅 una leyenda en Apure, simplemente por su condici贸n de llanero aut茅ntico.

Desarroll贸 su infancia haciendo las faenas propias del llano de su tiempo y del medio en que viv铆a. Llanero aut茅ntico, amante de su tierra, ya adulto vino a Caracas donde se relacion贸 con importantes personalidades disidentes de la dictadura del momento como Andr茅s Eloy Blanco, Francisco Pimentel, Manuel Mart铆nez, Pedro Sotillo, Leoncio Mart铆nez entre otros. 

A pesar de sus inquietudes literarias y pol铆ticas, no encontramos informaci贸n concreta sobre alguna obra, acci贸n o arte en que se haya destacado, salvo el hecho de haber sido un llanero que am贸 su tierra, tal como lo muestran los poemas que a continuaci贸n transcribimos de la pluma de Don Julio C茅sar S谩nchez Olivo y Don Jos茅 Natalio Estrada, el primero de los cuales fue publicado en el Diario 2001 en octubre de 1995, como un homenaje a “Juan Bruno Espinoza Ram铆rez, un centauro del llano apure帽o, amado por su regi贸n, de quien se cumplen 50 a帽os de su desaparici贸n f铆sica”. En el mismo art铆culo se public贸 tambi茅n un romance a Reinaldo Espinoza Hern谩ndez, su hijo, de la autor铆a de Germ谩n Fleitas Beroes.

JUAN BRUNO

Jos茅 Natalio Estrada


Para rezarle oraciones

Vino un viento forastero,

Ta帽铆an campanas de luz

Juan Bruno se est谩 muriendo;

Pero se ausent贸 sin odios

Hondo vivir fue su anhelo

Por caminos que le amaron

Se帽ero en su potro negro


Porque uno mata si no ama

Pu帽al de odio y desapego,

Lento agonizar de olvido

Veneno del no te quiero!

Cuando a un querer cimarr贸n

Se mantiene en cautiverio,

Y espinas de siete rosas

Hacen sangrar un recuerdo


El se nos march贸 cantando

Caminito veranero

Cuando lo inunda la lluvia

Rasguea su cuatro un momento

Para decir su canci贸n

Mientras lo ahoga el estero,

Y velan sobre su sombra

Blancos lotos sabaneros


Por el sendero enlunado

Se encendieron pebeteros,

Han hechizado la noche

Aromas del bosque fresco

Un trasunto de mujeres

De ojos y cabellos negros,

Taumaturgia de la lluvia

Femeneidades del viento


Vino rojo en las acacias

Burbujas el aire quieto

Que no humean en la sabana

Los tizones del infierno

Lluvia, m贸jame la cara

Que me despeinen tus dedos

Quedo, que escucha Juan Bruno

Tus pisadas en su sue帽o


El llano se qued贸 alegre

Porque le copi贸 su acento

Trina mejor el turpial

Brilla mas claro el lucero

Que no en balde canta un hombre

Sin que se adivine el eco

En aguas de hondo so帽ar

Y en los rostros del silencio.


Estan cantantado las c贸itoras

Los albores del invierno

Y bailando los picures

Danza de luna y luceros

Alma del llano que espera

Con el coraz贸n sediento

A que lo arrullen las nubes

Y lo duerma el aguacero


Yo no te quisiera triste

Llano que tanto te quiero

Pero se va el coraz贸n

Por rutas del sentimiento

Si est谩 Juan Bruno Espinoza

Alerta en su potro negro

¿qui茅n le robar谩 una rosa

De su florido sendero?


Cantor de tantos caminos

Te deletrean en invierno

Reflejos del verde llano

En los cristales del cielo,

La brisa que va enlazando

Con soga de treinta metros

Un tropel de risas locas

Una estampa de recuerdos


Mas vale que no supiera

Que lo mas tienesu menos,

Aunque nunca fuera rico

Ten铆a su canto, sus sue帽os,

C谩lido apret贸n de manos

Su soga para el ojeo,

Su guitarra y sus caminos

Su luna y su ¡Yo te quiero!



JUAN BRUNO

Jos茅 Natalio Estrada


Para rezarle oraciones

Vino un viento forastero,

Ta帽铆an campanas de luz

Juan Bruno se est谩 muriendo;

Pero se ausent贸 sin odios

Hondo vivir fue su anhelo

Por caminos que le amaron

Se帽ero en su potro negro


Porque uno mata si no ama

Pu帽al de odio y desapego,

Lento agonizar de olvido

Veneno del no te quiero!

Cuando a un querer cimarr贸n

Se mantiene en cautiverio,

Y espinas de siete rosas

Hacen sangrar un recuerdo


El se nos march贸 cantando

Caminito veranero

Cuando lo inunda la lluvia

Rasguea su cuatro un momento

Para decir su canci贸n

Mientras lo ahoga el estero,

Y velan sobre su sombra

Blancos lotos sabaneros


Por el sendero enlunado

Se encendieron pebeteros,

Han hechizado la noche

Aromas del bosque fresco

Un trasunto de mujeres

De ojos y cabellos negros,

Taumaturgia de la lluvia

Femeneidades del viento


Vino rojo en las acacias

Burbujas el aire quieto

Que no humean en la sabana

Los tizones del infierno

Lluvia, m贸jame la cara

Que me despeinen tus dedos

Quedo, que escucha Juan Bruno

Tus pisadas en su sue帽o


El llano se qued贸 alegre

Porque le copi贸 su acento

Trina mejor el turpial

Brilla mas claro el lucero

Que no en balde canta un hombre

Sin que se adivine el eco

En aguas de hondo so帽ar

Y en los rostros del silencio.


Estan cantantado las c贸itoras

Los albores del invierno

Y bailando los picures

Danza de luna y luceros

Alma del llano que espera

Con el coraz贸n sediento

A que lo arrullen las nubes

Y lo duerma el aguacero


Yo no te quisiera triste

Llano que tanto te quiero

Pero se va el coraz贸n

Por rutas del sentimiento

Si est谩 Juan Bruno Espinoza

Alerta en su potro negro

¿qui茅n le robar谩 una rosa

De su florido sendero?


Cantor de tantos caminos

Te deletrean en invierno

Reflejos del verde llano

En los cristales del cielo,

La brisa que va enlazando

Con soga de treinta metros

Un tropel de risas locas

Una estampa de recuerdos


Mas vale que no supiera

Que lo mas tienesu menos,

Aunque nunca fuera rico

Ten铆a su canto, sus sue帽os,

C谩lido apret贸n de manos

Su soga para el ojeo,

Su guitarra y sus caminos

Su luna y su ¡Yo te quiero!






ESE JUAN BRUNO NO HA MUERTO

Valle de la Pascua 20/08/54

Julio C. S谩nchez Olivo


Tu Jos茅 Natalio Estrada

Gran llanero cien por ciento,

Maestro con las maracas

Y con el verso maestro

De los que no se hacen nunca

Porque son de nacimiento

Permite que yo tambi茅n

Aunque poeta peque帽o

Con la soga del romance

Eche el lazo del recuerdo

Hacia Juan Bruno Espinoza

El aut茅ntico apure帽o,

Hombre por los cuatro lados

Como todo hombre completo,

Juan Bruno el de blusa en mano

Ante los toros matreros

Y el que en rochelas y ojeos

Maneja el lazo certero;

Juan Bruno, el que en noche oscura

Silbando un “Seis por Derecho”

Va despeinando pajales

En su caballo rumbero;

Juan Bruno el galanteador

En potros faramalleros;

Juan Bruno el que al pi茅 del arpa

Desgrana sus sentimientos

Y pasa noches enteras

Con amigos parranderos

Entre copas de aguardientes

Y tazas de caf茅 negro;

Juan Bruno, el del chiste agudo:

Juan Bruno, alegre y sincero

Que entrega su coraz贸n

Junto con los cinco dedos;

Juan Bruno, sobre la pampa

Desparramando en afectos….

Ese Juan Bruno Espinoza,

Jos茅 Natalio, no ha muerto,

Como no morir谩s t煤

Ni tampoco moriremos

Los que llevamos metido

Muy hondo a Apure por dentro,

Pues nuestra alma forma parte

Del alma del llano inmenso.

Cuando r铆os como el Apure

Y el Arauca est茅n resecos

Y las lagunas sin agua

Ya mas nunca sean espejos;

Cuando no haya entrada de aguas

Palpitantes de aleteo:

Cuando el llano chamuscado

No despide el olor fresco

Que por la primera lluvia

Se le evapora del cuerpo;

Cuando por el mes de mayo

No haya lirios sabaneros;

Cuando no sean los palmares

De las nubes barrenderos

Cuando aroma de mastranto

No recoja mas el viento;

Cuando su canto de alerta

En plena noche de invierno

No lance el gallito azul

Desboronando el silencio

A lo largo y a lo ancho

De esteros y mas esteros;

Cuando el carrao ya no llame

Insistente al aguacero

O al gran amigo perdido

Una noche sin luceros

Con centellas dibujando

Grietas en el cielo negro;

Cuando del toro no se oiga

El pitar salvaje, fiero

Ni del caballo arrogante

El relinchar altanero;

Cuando arpa, cuatro y maracas,

Sean unos mudos eternos;

Cuando no hay en Marisela

Cari帽o, caliente y tierno

Y el llanero ya no tenga

Quien lo espere en el tranquero;

Cuando voz de la llanura

No oigamos en la del trueno;

Cuando el potro del Escudo

Contento tolere aperos;

Cuando se acaben los rumbos

Y el horizonte….. all谩 lejos….

Entonces , Jos茅 Natalio

Si es verdad que estamos muertos

Aunque andemos caminando

Muy vivos de carne y huesos.

Pero mientras cielo y pampa

Se junten pecho con pecho

-esa pampa boca arriba

Y boca abajo ese cielo-

Engendrando la pujante

Vida que en todo la vemos

Como presencia constante

Del autor del Universo;

Mientras todo eso palpite

Te lo juro, compa帽ero,

Que sobre esa tierra grande

Siempre presente estaremos

Aunque la muerte se empe帽e

En quitarnos el resuello

Y haga que polvo se vuelva

En la tumba nuestro cuerpo.

Por eso Juan Bruno sigue

Alerta en el llano abierto

Lazo en mano y copla en labios,

Montado en su “Su potro negro”

Y se le oir谩 el pasitrote

Por baj铆os, bancos y m茅danos

Rumbeando hacia el bordoneo

Del arpa de Figueredo.

Ese Juan Bruno Espinoza

Jos茅 Natalio, no ha muerto:

La sabana maternal

Lo carga en brazos de aliento


Fuente: Blog Vivencias llaneras del abuelo 

mi茅rcoles, 7 de octubre de 2026

MAR脥A LAYA ¿QUI脡N ES EL AUTOR?



MAR脥A LAYA

¿…autor…?

¿Cupertino R铆os?

¿Manuel P茅rez Acosta?

¿Mariano Hurtado?

¿Ignacio Figueredo?

¿El Folclor?


Autor de este trabajo:

Jos茅 Rafael Luna

La autor铆a de la canci贸n Mar铆a Laya, tanto en su l铆rica como en su composici贸n musical, es un tema discutido en los trabajos de algunos pocos que se han dedicado a estudiar el caso, y de los que, mediante comentarios, sobre todo en redes sociales, pretenden afirmar qui茅n es el autor, cosa que se repite concertadamente con el intento de imponer una “verdad”. En los conflictos de derechos de autor, en mi opini贸n, se difunden dos versiones: una que se sustenta en la verdad verdadera y otra que se sustenta en la verdad “legal o procesal”.


En otros trabajos he mencionado que la canci贸n Mar铆a Laya tiene varias paternidades, las cuales paso a enumerar:


1. M煤sica de Cupertino R铆os y letra de Manuel P茅rez Acosta.

2. M煤sica de Cupertino R铆os, Manuel P茅rez Acosta y letra de Mariano Hurtado Rond贸n.

3. M煤sica de Cupertino R铆os y letra de Mariano Hurtado Rond贸n.

4. M煤sica del folclore y letra de Mariano Hurtado Rond贸n.

5. M煤sica de Ignacio Figueredo y letra de Mariano Hurtado Rond贸n.

6. M煤sica de Ignacio "Indio" Figueredo y letra de Ignacio "Indio" Figueredo.


La cronolog铆a de eventos relacionados con la canci贸n, desde mi punto de vista, es de suma importancia, por cuanto le da una visi贸n de temporalidad l贸gica a las diferentes afirmaciones sobre la creaci贸n de Mar铆a Laya:


Cupertino muri贸 en el a帽o 1945, cuando todav铆a la m煤sica llanera no se hab铆a popularizado en la radio ni en las presentaciones en vivo, as铆 como tampoco en la grabaci贸n y reproducci贸n fonogr谩fica en discos de pasta. De igual manera, se estaban dando los primeros pasos para crear organizaciones como la AVAC, que abogaban por los derechos de los autores y compositores y los defend铆an. Estos hechos, propios de la 茅poca, impiden conocer taxativamente la obra de Cupertino al no quedar registrada legal y/o fonogr谩ficamente. Se dice que las composiciones de Cupertino datan del a帽o 1892, a la edad de 14 a帽os; sin embargo, su sobrina Petra R铆os compila, a partir de la tradici贸n oral entre 1952 y 1958, 146 obras compuestas a partir del a帽o 1900, cuando Cupertino contaba con 22 a帽os. No obstante, ¿cu谩ntas de esas obras compiladas pudo haber recogido Cupertino de las tradiciones musicales de la 茅poca, d谩ndoles su propio sello y atribuy茅ndosele por tanto su autor铆a?


Cuando Petra R铆os concluye que la m煤sica de Mar铆a Laya es de Cupertino y que la compuso en el a帽o 1905, podemos afirmar con certeza que para ese a帽o Cupertino tendr铆a unos 27 a帽os de edad (dado que naci贸 en 1878) y Figueredo, quien naci贸 en 1899, tendr铆a unos 6 a帽os de edad, hecho que, por lo tanto, excluir铆a a Figueredo como autor de la canci贸n.


En la lista de obras de Cupertino se detalla que desde el a帽o 1914 —a帽o en que Figueredo afirma que compuso la canci贸n— hasta el a帽o 1940, Petra R铆os recoge 67 piezas musicales, y que en el a帽o 1924 compuso m谩s de 20 canciones, siendo este su a帽o m谩s prol铆fico. Es precisamente en ese per铆odo, a partir de 1922, cuando se encuentra viviendo en la casa de Petra, en Guasdualito, recuper谩ndose de la lepra. Se sabe que desde ni帽o se hab铆a trasladado con su madre a vivir a estas zonas de Apure, por cierto, los mismos correr铆os de Ignacio Figueredo.


¿Es posible que, viviendo en las mismas zonas de Apure donde habitaba Figueredo, haya o铆do la pieza musical Mar铆a Laya, incorpor谩ndola luego como parte de su repertorio? Era una 茅poca en la que las composiciones y las l铆ricas de la m煤sica llanera se creaban y no se transmit铆an con el nombre de su autor o autores. Ahora bien, ¿cu谩l fue el basamento para que Petra R铆os fechara la creaci贸n de Mar铆a Laya en el a帽o 1905, es decir, 9 a帽os antes de 1914, cuando Figueredo afirma que la compuso? ¿Qu茅 argumentos y motivaciones tendr铆a?


Todo esto hace pensar que pudieron existir razones por las cuales fue conveniente acreditarle la autor铆a a Cupertino de Mar铆a Laya para ese a帽o de 1905. La primera raz贸n, como ya lo mencion茅, es que excluye a Figueredo; otra raz贸n, seg煤n mi opini贸n, tiene que ver con los cr茅ditos a Figueredo en el disco editado en el a帽o 1951 por la disquera Banco Largo, de Juan Vicente Torrealba, donde se graba la canci贸n Mar铆a Laya (disco N.° 4, lado A). Posterior a este disco, al a帽o siguiente (1952), Petra R铆os inicia su trabajo de recopilaci贸n oral sobre la obra de Cupertino. Para 1955, Figueredo registra la canci贸n, y luego, en 1956, los familiares de Cupertino reclaman la autor铆a y las regal铆as ante la AVAC y SACVEN; ese mismo a帽o, Figueredo viaja a Caracas a desmentir la especie. En 1958, Petra R铆os culmina el trabajo y Waldimiro R铆os publica su op煤sculo sobre Cupertino, donde aparece el listado de obras realizado por Petra R铆os, indicando que en 1905 Cupertino compuso Mar铆a Laya.


Un aspecto que llama la atenci贸n es que un hijo natural de Cupertino, Paulino Esqueda, arpista y maestro de numerosos arpistas, no solo ense帽a la t茅cnica de Cupertino en el arpa, sino que tambi茅n transmite el repertorio de su padre. Si eso es cierto, entonces tambi茅n es cierto que Juan Vicente Torrealba conoc铆a el repertorio de Cupertino, ya que Paulino Esqueda fue su maestro, cosa que debe haber ocurrido evidentemente despu茅s del a帽o 1917, fecha en la que naci贸 Juan Vicente Torrealba y cuando ya Cupertino, seg煤n Petra R铆os, hab铆a compuesto Mar铆a Laya en 1905. Es importante destacar que Juan Vicente Torrealba hace su primera presentaci贸n como guitarrista en el a帽o 1935, a los 18 a帽os, en el pueblo de La Uni贸n, del estado Barinas pero cercano a Camagu谩n. Es en ese mismo pueblo de La Uni贸n donde Cupertino se hab铆a radicado en el a帽o 1929, a los 51 a帽os de edad, despu茅s de haber sido liberado de una detenci贸n en Camagu谩n para el a帽o 1928; no olvidemos que Cupertino era un arpista de Camagu谩n ya reconocido en los Llanos.


Todo esto nos permite ratificar lo mencionado anteriormente: Juan Vicente Torrealba conoc铆a la obra musical de Cupertino R铆os, conoc铆a su repertorio a trav茅s de Paulino Esqueda y, por lo tanto, sab铆a que este no era el autor de Mar铆a Laya. Adem谩s, sab铆a que era de Figueredo porque de igual manera hab铆a recibido clases de 茅l, lo que le permiti贸 conocer su trabajo. Un elemento adicional y no menos importante es que, al ser Mariano Hurtado de Camagu谩n y habitar en las mismas cuadras la familia Hurtado, Fleitas Beroes y Torrealba, es dif铆cil creer que no conociera la obra de Mariano Hurtado; es por eso que, sin dudar, acredita a Figueredo en la galleta del disco N.° 4 de su disquera Banco Largo, donde graba Mar铆a Laya con guitarra y cantada por Magdalena S谩nchez, en el a帽o 1951. Esto es importante, por cuanto es despu茅s de esa grabaci贸n cuando la canci贸n se convierte en un «palo musical» que despierta el inter茅s por el tema, y al a帽o siguiente, en 1952, Petra R铆os inicia su recopilaci贸n. No es sino hasta 1957 cuando se comienza a acreditar a Mariano Hurtado como autor de la canci贸n en el disco DCM 102 de Discomoda.


Antes de 1957, Mariano Hurtado no figuraba, al menos p煤blicamente, como autor de este tema. Quienes le acreditan la l铆rica dicen que fue producto de la inspiraci贸n como consecuencia de un amor铆o con una Mar铆a Laya rubia. Esto es interesante porque, seg煤n el acta de presentaci贸n de Mariano Hurtado, naci贸 en el a帽o 1881 bajo el nombre de Pablo Mariano Hurtado Rond贸n en la poblaci贸n de Camagu谩n, mismo pueblo donde naci贸 Cupertino R铆os 3 a帽os antes. Ten铆a Mariano entre 16 y 17 a帽os cuando conoce a una Mar铆a Laya rubia de entre 14 y 15 a帽os; el encuentro pudo haber ocurrido aproximadamente en el a帽o 1898.


Ahora bien, ¿c贸mo es que Mariano Hurtado se inspir贸 en una Mar铆a Laya rubia nacida en Camagu谩n aproximadamente en 1884, y conocida por 茅l cerca de 1898, si Figueredo nos hace saber que conoci贸 a Mar铆a Laya en el a帽o 1914 en Guachara y con una edad aproximada de 14 a帽os? De la Mar铆a Laya nacida en Camagu谩n se dice que es hija del cura espa帽ol de la parroquia, raz贸n por la cual, debido a las costumbres, religiosidad y legalidad de la 茅poca, no se pod铆a presentar ante la Jefatura Civil, careciendo entonces de un acta de presentaci贸n, cosa, por supuesto, muy conveniente, ya que impide probar su existencia. En cuanto a la india de Guachara, su existencia est谩 probada: existen declaraciones en un tribunal, con su c茅dula de identidad, de lo ocurrido en 1914 cuando el Indio compuso la canci贸n.


No obstante, hay quienes opinan y/o afirman que existen dos Mar铆a Laya: una india en Guachara y una rubia en Camagu谩n, y que de esa manera uno compuso la m煤sica y el otro escribi贸 la letra, para luego, con el transcurrir del tiempo, juntarse la m煤sica y la l铆rica. A mi parecer, esta afirmaci贸n le incorpora un manto de realismo m谩gico al tema que le aporta fantas铆a, permitiendo desatar el nudo gordiano de las autor铆as y d谩ndole vida entonces a una Mar铆a Laya india para la m煤sica de Ignacio Figueredo y a una Mar铆a Laya rubia para la letra de Mariano Hurtado, quedando, por lo tanto, Cupertino excluido como autor.


En el 谩mbito discogr谩fico, hasta ahora solo he visto acreditar por primera vez la letra de Mar铆a Laya a Mariano Hurtado en la etiqueta central o galleta del disco de Discomoda n煤mero DCM 102, con el conjunto Palmarito, donde interpreta la canci贸n Magdalena S谩nchez y acreditan la m煤sica a Ignacio Figueredo, el cual fue editado en el a帽o 1957. Esta grabaci贸n, como ya mencion茅, es la primera conocida por m铆 en donde se acredita la letra a Mariano Hurtado.


Dice el poeta Fleitas Beroes en un recorte de prensa publicado en redes sociales —sin fecha y sin datos que indiquen al menos qu茅 prensa lo public贸— que Mariano Hurtado ha fallecido y que 茅l est谩 autorizado por su viuda a reclamar las regal铆as de los derechos de autor de su obra, entre ellas Mar铆a Laya, donde Mariano es autor de la letra, mientras que de la m煤sica desconoce qui茅n es el compositor. Es una l谩stima que no se hayan publicado los datos del recorte de prensa, ya que nos permitir铆a inferir cu谩ndo muri贸 Mariano Hurtado, fecha por m铆 buscada sin poder hallarla. Otro elemento importante es que, en vida, no se conoce que Mariano haya hecho alg煤n reclamo sobre la autor铆a de Mar铆a Laya; los reclamos conocidos fueron posteriores a su fallecimiento, por lo que no cabe duda de que conocer la fecha de defunci贸n de Mariano Hurtado resulta sumamente interesante.


Esto nos lleva, por lo tanto, a Ignacio Ventura Figueredo. El Indio naci贸 en el a帽o 1899 y, seg煤n su testimonio y el de testigos que lo acreditan, la canci贸n Mar铆a Laya fue creada por 茅l en el a帽o 1914, a la edad de 15 a帽os, siendo un joven cuyas interpretaciones musicales en el arpa eran muy solicitadas en los bailes. Ahora bien, si Figueredo primero compuso la m煤sica y despu茅s Mariano escribi贸 la letra, debi贸 haberla escrito Mariano en una fecha igual o posterior al a帽o 1914, quedando esta fecha como incierta y desconocida. Lo mismo sucede si Cupertino compuso primero la m煤sica y Mariano fue el autor de la letra: Mariano pudo haber creado la l铆rica a partir del mismo a帽o 1905, fecha en que Petra R铆os nos dice que la compone Cupertino, quien adem谩s para ese a帽o ya se encontraba viviendo en Apure. Como no hay un registro u otro elemento conocido que indique la fecha de creaci贸n de la l铆rica por parte de Mariano, asumimos la fecha aproximada como desconocida. En resumen: sabemos la fecha si la compuso Cupertino (a帽o 1905), sabemos la fecha si la compuso Figueredo (a帽o 1914), pero en ning煤n caso sabemos cu谩ndo la escribi贸 Mariano.


Por supuesto, tambi茅n podr铆a analizarse si Mariano escribi贸 primero la letra antes de 1905 o 1914 y despu茅s uno de los dos arpistas le compuso la m煤sica. La pregunta que me hago es: ¿c贸mo pudieron entonces Cupertino o Figueredo conocer esa letra? ¿Se la facilit贸 Mariano? Si se la facilit贸 a Cupertino, entonces la canci贸n ciertamente estuvo compuesta con letra y m煤sica para 1905, aunque dice Waldimiro en su op煤sculo que todas las canciones que se reportan en el trabajo por ellos realizado son letra y m煤sica de Cupertino; por su parte, Juan Francisco Sans, en su trabajo “G茅nero, tradici贸n y derechos de autor”, refiere que Cupertino compuso la m煤sica y Manuel P茅rez Acosta la letra. Por otra parte, si Mariano le facilit贸 la l铆rica a Figueredo, entonces toda la canci贸n estuvo realizada para 1914, con un Figueredo de 15 a帽os viviendo en Guachara y un Mariano de Camagu谩n que le doblaba la edad (33 a帽os). Tambi茅n hay quien dice que Mariano escribi贸 la letra utilizando la m煤sica que escuch贸 de un bandolista que tocaba para el general P谩ez. Quiz谩s por todo lo anterior, visto que no hay claridad sobre la supuesta l铆rica de Mar铆a Laya escrita por Mariano Hurtado que encaje l贸gicamente con una composici贸n musical —sea del folclor, de Cupertino o de Figueredo—, es por lo que el poeta Fleitas Beroes termin贸 diciendo en el recorte de prensa publicado sin fecha que de la m煤sica 茅l no sab铆a qui茅n era el compositor.


En el a帽o 1951, Juan Vicente Torrealba graba con su grupo, Juan Vicente Torrealba y su Conjunto T铆pico Llanero, la canci贸n Mar铆a Laya con guitarra y no con arpa; no tengo conocimiento de si hay otra grabaci贸n de Mar铆a Laya que le preceda. All铆 canta Magdalena S谩nchez y la disquera Banco Largo acredita en la galleta la canci贸n a Ignacio Figueredo. Luego, en el a帽o 1952, con un 脕ngel Custodio Loyola separado de Torrealba, este se une a Figueredo y graban un disco de 78 rpm con el sello Turpial, bajo la producci贸n comercial de los hermanos Serfaty, con el conjunto del Indio Figueredo, donde se acredita la canci贸n a Ignacio Figueredo. Se populariza la canci贸n, se hace comercialmente apetecible por ser un palo musical y, en mi opini贸n, comienzan a prevalecer los intereses de aquella industria musical.


Visto lo anterior, podemos entonces presentar la cronolog铆a de algunos hitos trascendentes de los eventos ocurridos:


 1951: Se edita el disco N.° 4 de Banco Largo que acredita a Figueredo como autor de la canci贸n Mar铆a Laya.

 1952: Petra R铆os inicia el trabajo de la recopilaci贸n oral de la obra de Cupertino.

 1955: Luis Alfonzo Larrain, m煤sico y fundador de SACVEN, en nombre de Figueredo, registra la canci贸n Mar铆a Laya ante el registro con competencia para tal fin.

 1956: Los familiares de Cupertino reclaman los derechos y regal铆as de Cupertino.

 1956: Figueredo viaja a Caracas y se帽ala a la AVAC y a SACVEN de “propiciar esos malos entendidos”; es decir, aquellos que conoc铆an los cr茅ditos de esta obra eran quienes propiciaban, seg煤n Figueredo, la confusi贸n.

 1957: Se edita el DCM 102 de Discomoda, donde se acredita por primera vez a Mariano Hurtado la letra de Mar铆a Laya.

 1958: Waldimiro R铆os publica el op煤sculo en homenaje al paradigma criollo Jos茅 Cupertino R铆os Vi帽a.

 Fecha desconocida: Germ谩n Fleitas Beroes, cuya hermana est谩 casada con un hermano de Mariano Hurtado, reclama en nombre de la viuda del fallecido Mariano Hurtado las regal铆as sobre la l铆rica de Mar铆a Laya.


Como es sabido, en los sellos discogr谩ficos comienza a prevalecer la versi贸n de que Mariano es el autor y, con algunas excepciones, lo acreditan en la galleta. El hecho ya se consumaba y una supuesta “verdad procesal” comenz贸 a excluir a Figueredo de la autor铆a de la letra, imponi茅ndose a la verdad verdadera. La industria en parte hab铆a ganado en el 谩mbito de los derechos patrimoniales, en las regal铆as, pero no as铆 en los derechos morales, debido a la conexi贸n que ha existido desde siempre entre el pueblo, Mar铆a Laya y Figueredo.


Por otra parte, en 1970 se edita el disco de Discomoda DCM 495; all铆 aparece, en el lado A, pista n煤mero uno, la canci贸n Mar铆a Laya, acreditada a Ignacio "Indio" Figueredo. En el reverso de la car谩tula, debajo de los t铆tulos de las canciones, Discomoda dice lo siguiente: “Mar铆a Laya la india cantada por el Indio no es una leyenda, vive all谩 en San Juan de Payara…”. Este escrito, por supuesto, deja a un lado a la Mar铆a Laya rubia de Camagu谩n, cuyo origen, casado con la ficci贸n, es m谩s un cuento convertido en leyenda.


Transcurre el tiempo. Figueredo, en 1975, mediante un documento dirigido al tribunal, hace saber que el pasaje Mar铆a Laya es de su propiedad en letra y m煤sica, mencionando como referencia el registro hecho en 1955 donde se le acreditan ambas. Se anexan a este documento las declaraciones de diversos testigos de la 茅poca que atestiguan el hecho de la creaci贸n; adem谩s, est谩 la declaraci贸n de Mar铆a Laya, la india de Guachara, quien ya habitaba en San Juan de Payara. Segu铆a Figueredo intentando revertir lo que por presiones de intereses econ贸micos le hab铆an pretendido cercenar.


En el a帽o 1998, la Fundaci贸n Bigott saca un trabajo en el fasc铆culo n煤mero 11, p谩gina 132, del Atlas de Tradiciones Venezolanas, que lleva por t铆tulo “Dos grandes del joropo”; all铆 mencionan a Figueredo y a Cruz Quinal. En cuanto a Figueredo, el trabajo dice lo siguiente: “…Mar铆a Laya, tema de gran popularidad escrito por el Indio en honor a una simp谩tica y encantadora mujer que conoce en una fiesta llanera en 1914, en el pueblo de Guachara…”. Como vemos, ac谩 dice taxativamente “escrito por el Indio” y lo fecha en 1914, a帽o en el que el Indio sostiene que fue creada la canci贸n.


Al revisar todos esos acontecimientos, puede uno percatarse de que la autor铆a de Mariano Hurtado parece m谩s una ficci贸n, y quienes la impulsaron alcanzaron un 茅xito relativo en los derechos patrimoniales, pero no en los derechos morales, logrando la acreditaci贸n ante la industria musical. Sobre situaciones como esta existen casos documentados, y otros que no alcanzaron a serlo. Es que para finales de la d茅cada del 40 y durante la d茅cada del 50, el boom de la m煤sica llanera se estaba instalando en Caracas y en otras regiones del pa铆s; la industria musical ya ten铆a tiempo operando en otros g茅neros y es sabido que existen numerosos casos, para las fechas mencionadas e inclusive hasta el tiempo presente, en que las composiciones y l铆ricas de cultores populares han sido registradas a nombre de otros artistas, arreglistas, productores o empresarios, arrebat谩ndoles los derechos de autor a los aut茅nticos creadores rurales y haci茅ndoles sufrir una marginaci贸n econ贸mica. Contra eso le toc贸 luchar a Figueredo.


Como colof贸n, debo decir que ciertamente Cupertino muri贸 en 1945 en El Sam谩n de Apure a los 67 a帽os de edad (tengo en mi poder un original de su acta de defunci贸n, la cual equivocadamente dice 72 a帽os de edad), precisamente cuando la m煤sica llanera estaba iniciando sus primeros pasos para ser conocida y popularizada en la capital caraque帽a y sus zonas de influencia; ese boom Cupertino no lo conoci贸. Quienes estaban dominando la industria musical en Caracas eran personas con experiencia en el medio: ya estaban ubicados en Caracas grandes impulsores provenientes de Camagu谩n, figuras como Juan Vicente Torrealba con su disquera Banco Largo, el poeta Fleitas Beroes, de profesi贸n abogado, y Mariano Hurtado, quien viv铆a en su quinta Camagu谩n, ubicada en Valle Abajo. A los criollos y aut贸ctonos quiz谩s les toc贸 luchar m谩s; algunos viv铆an en una pensi贸n —una quedaba de Pinto a Miseria N.° 109, all铆 vivi贸 Figueredo, quien lleg贸 a Caracas en el a帽o 1947 como un excelente arpista criollo, aunque era un hombre iletrado que compon铆a la m煤sica y dictaba la letra de la canci贸n a un hijo o nieto. Artistas como Figueredo y otros precursores como 脕ngel Custodio Loyola fueron, adem谩s de excelentes artistas, hombres que abrieron los caminos para quienes les siguieron, llevando la m煤sica llanera, aut贸ctona y criolla m谩s all谩 de los Llanos y directo al coraz贸n de los venezolanos.


Mucuritas, septiembre de 2026

PEDRO GAMARRA

 


Pedro Dami谩n Gamarra, era su nombre completo y naci贸 el 29 de Junio de 1951 en el municipio Biruaca cerca de San Fernando , capital del estado Apure.

Pedro Gamarra, fu茅 un laureado cantautor que dej贸 grabado muchas canciones de su autor铆a. y de connotados compositores .

Como todo hijo del llano se form贸 escuchando m煤sica llanera y desde temprana edad estuvo en programas de radio donde se le daba cabida a los nuevos talentos. 

Ya hecho un profesional lleg贸 a codearse y compartir tarimas con grandes figuras de la canta criolla y fue llamado" La Voz Angelical del Llano"

Si hablamos de algunos 茅xitos , podemos nombrar: 

Dejenme vivir tranquilo temas del poeta Jes煤s Gonz谩lez, De que tama帽o me quieres y Extra帽o Lenguaje de Reinaldo Armas, Miedo a quererme de Valerio Bolivar

Se la llev贸 el Portuguesa de Dilio Aparicio, Adi贸s Barrancas de Arauca de Ram贸n Castillo, Holocausto de amor de Pedro Luis G贸mez.

Mi bonito Araguaney de Angel 脕vila, El amor es ciego de Juan Chiquito.

D茅jala, Madre, Inspiraci贸n, Indio Salvador Rodr铆guez, Para que, Pura amistad, Algo especial entre otros.

Pedro Gamarra falleci贸 el 29 de Septiembre de 2001 a la edad de 50 a帽os v铆ctima de un conductor irresponsable que lo arroll贸 produci茅ndose as铆 su deceso.

Autor Benny Armas

viernes, 2 de octubre de 2026

REPOSTER脥A EL CARMEN


La memoria dulce de la familia Ampueda.

Reposter铆a El Carmen.

 En las im谩genes esa inolvidable esquina que impregn贸 de aromas la calle Municipal, que luego se convirti贸 en un rinc贸n imborrable en nuestro coraz贸n.

 Una familia emblem谩tica, que con uni贸n, esfuerzo y disciplina creo un modelo de emprendimiento e innovaci贸n 

 Lo que comenz贸 como un emprendimiento familiar impulsado por la saz贸n, la calidez y la entrega de Do帽a Carmen —el verdadero motor de esta historia—, se convirti贸 con los a帽os en una parada obligada para locales y visitantes. All铆 no solo se buscaban tortas de cumplea帽os, bautizos o matrimonios, ni los tradicionales dulces caseros y jugos naturales; en ese lugar se compart铆a identidad, nostalgia y el sabor genuino de nuestros postres criollos.

 Aunque el tiempo sigui贸 su curso, Do帽a Carmen y su esposo partieron a la casa del Padre, y sus hijos tomaron rumbos lejanos, la historia de este lugar no se apaga. La Reposter铆a Carmen ya no existe f铆sicamente, pero su legado permanece intacto en la memoria gustativa de San Fernando. Los hermanos Ampueda dejaron sembrado un cari帽o, una admiraci贸n y una amistad tan honda que ni los kil贸metros ni los a帽os han podido borrar.

 A la distancia, entra帽ables hermanos de la vida como Allen Ampueda mantienen encendido ese amor patrio y ese arraigo profundo por nuestra gastronom铆a.

 Abrir este espacio de Un caf茅 con Evis me llena el alma, porque me permite reencontrar a gente tan linda, querida y valiosa que ha dejado una huella imborrable en nuestro pueblo. ¡Qu茅 bonito es recordar de d贸nde venimos y a qui茅nes nos acompa帽aron en el camino!

Y t煤, qu茅 recuerdo guardas de la Reposter铆a Carmen? ¿Cu谩l era tu dulce criollo favorito de esa esquina? . 

Un saludo con todo el cari帽o de siempre para mis grandes hermanos de la vida, Allen Ampueda y Chuco Ampueda .

Los leo con el coraz贸n!

Gracias a Maria Luisa Sanchez por tu gran apoyo.


domingo, 20 de septiembre de 2026

OLIMPO FIGUEREDO

 


–Testigo de excepci贸n de los hechos acontecidos al tachirense, quien luego de su asesinato pas贸 a convertirse en el 脕nima de Mata e’ Silva.–

Autor: Jos茅 Rafael Luna

Olimpo Figueredo fue uno de esos hombres pioneros, de los fundadores de El Sam谩n de Apure. Natural del pueblo de Ortiz, estado Gu谩rico, y due帽o del hato Benitero, el cual se encuentra ubicado en las sabanas del Pa帽o Real de Las Mucuritas. Hoy d铆a, el parque infantil de El Sam谩n lleva su nombre: «Olimpo Figueredo».

Algunos lo llaman Juan de Dios; sin embargo, hay quienes dicen que el Gocho nunca dijo su nombre. Se cuidaba, quiz谩s por su huida. Ven铆a de Santa B谩rbara de Barinas cruzando llanos y buscando ir luego a Colombia, acompa帽ado por un hombre que parec铆a baquiano. Al llegar a Paso El Guamo –costa norte del r铆o Apure, perteneciente al estado Barinas y frente a El Sam谩n de Apure—, consigue un canoero que lo lleva hacia el otro lado de ese paso ganadero: el lado de El Sam谩n. All铆 se encuentra y conoce al Sr. Olimpo Figueredo, hombre decente, honorable y hospitalario. Le explica su situaci贸n y la necesidad de trasladarse hacia Colombia; comprensivo, el Sr. Olimpo le ofrece quedarse en Benitero para pasar la noche y, al d铆a siguiente, enviarlo con un llanero conocedor de esos caminos. Le indica las se帽as para seguir el rastro hacia el hato, partiendo entonces el Gocho y su compa帽ero.

Se desv铆an del camino, por lo cual el compa帽ero propone quedarse en una mata para descansar y salir tempranito en la ma帽ana para el hato de Don Olimpo. Colgaron los chinchorros y, una vez dormidos, de manera sigilosa el compa帽ero del Gocho despert贸, busc贸 un palo que fungi贸 de garrote y tres macetazos dio en la cabeza de aquel tachirense todav铆a en brazos de Morfeo. Sereno, hurg贸 en la capotera, all铆 donde sab铆a que el Gocho ocultaba las morocotas; aviv贸 las brasas donde asaron la carne y con premura ech贸 el cuerpo inerte para que las llamas lo consumieran. Ya recogido, mont贸 el caballo, arrebiat贸 la mula y sali贸 ligerito como quien busca el camino hacia El Fr铆o con rumbo a Mantecal.

Con la tarde lleg贸 Don Olimpo a Benitero y pregunt贸 a los peones si sab铆an de unos viajeros; la cocinera le inform贸 que nadie hab铆a llegado. Fue Alejandrito Sol贸rzano quien puso en conocimiento a Don Olimpo que hab铆a visto, cerca de la Mata e’ Silva, a un hombre con dos remontas y que por el modo de acomodarse en la silla parec铆a guate. Env铆a Don Olimpo inmediatamente a unos peones a buscarlo; lo alcanzaron cerca de El Fr铆o, lo conminan a regresar, van a la Mata y descubren los restos. Lo interrogan y confiesa el crimen, recogen los huesos y se llevan al hombre con rumbo a Apurito.

Dijo Don Olimpo que el asesino mat贸 ciertamente a un hombre, pero tambi茅n mat贸 algo sagrado: la confianza en 茅l depositada. 

Unos huesos del Gocho fueron sepultados en Apurito; otros restos que hab铆an quedado en la Mata los metieron en un cajoncito y lo enterraron frente a dos corozos. 

¡Qu茅 cosas las del destino!: un Gocho que llega, un guarique帽o que lo aguarda y unas sabanas que lo esperan. 

Don Olimpo Figueredo fue un hombre amable con el Gocho, le ofreci贸 su casa, un gu铆a, y sin saberlo se convertir铆a en el descubridor de su asesinato, luego lo sepultar铆a en la Mata donde aquel terrible suceso ocurri贸; gracias a la providencia, a Don Olimpo, el llano tiene un 谩nima milagrosa donde la fe de un pueblo creyente busca protecci贸n.

Un Gocho, un acompa帽ante, un buen hombre que lo recibe, una sabana que lo espera, un 谩nima en que se convierte y un pueblo que le agradece.

Mucuritas, 20 de septiembre de 2026

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*Fuente:*

1. Ortiz, Luis. Anima de Mata de Silva. El Saman de Apure. Marzo, 1994.

2. Pe帽a, Isilio. Anima Llanera de un Tachirense.

3. ⁠La fotograf铆a original cuya copia digital acompa帽a este trabajo se encuentra resguardada en la Biblioteca Pablo Botello.

Las fuentes se encuentran ubicadas en la Biblioteca Pablo Botello de El Saman de Apure, parroquia Mucuritas, municipio Achaguas, estado Apure.

–Todo el material fue facilitado por Do帽a Angela Lozada viuda de Ortiz.–

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jueves, 17 de septiembre de 2026

EL JOROPO LLANERO ES DE COLOMBIA, DE VENEZUELA… O DE LA INMENSA LLANURA?


 

馃弴Voy tras el rastro de una cultura llanera compartida. 

Escrito por El Baquiano del Joropo.

Cuando hablamos de los or铆genes del joropo criollo aparece inevitablemente una pregunta:

¿El joropo llanero es venezolano o colombiano?

Despu茅s de revisar documentos antiguos, cr贸nicas de viajeros, inventarios coloniales, obras literarias, partituras, testimonios, investigaciones musicol贸gicas y registros fonogr谩ficos, quiz谩 debamos formular una tercera pregunta:

¿Y si antes que venezolano o colombiano, el joropo llanero es hijo de la inmensa llanura?

De esa gran sabana que se extiende por Casanare, Arauca, Vichada, Meta y los antiguos Llanos de San Mart铆n, en Colombia, y por Apure y otras regiones de Venezuela: un territorio comunicado durante siglos por r铆os, caminos, misiones, hatos, vaquer铆as, comercio, m煤sicos, instrumentos y cantos.

En El Baquiano del Joropo no pretendemos demostrar que Colombia o Venezuela “inventaron” el joropo llanero. La tesis que proponemos es distinta:

EL JOROPO LLANERO DEBE ENTENDERSE COMO EL RESULTADO HIST脫RICO DE UNA CULTURA MUSICAL DESARROLLADA EN UNA LLANURA COMPARTIDA, HOY DIVIDIDA ENTRE COLOMBIA Y VENEZUELA.

Hasta donde hemos podido verificar, Venezuela conserva una referencia escrita a la palabra “joropo” considerablemente m谩s temprana. Pero en los Llanos colombianos encontramos, mucho antes de nuestra primera menci贸n conocida del t茅rmino, un antiguo mundo de m煤sica, baile, instrumentos, canto e improvisaci贸n.

Esto no significa que aquellas m煤sicas fueran ya el joropo moderno ni que exista una l铆nea directa demostrada entre cada una de ellas y la tradici贸n actual.

Significa algo m谩s preciso:

LA HISTORIA DE UNA TRADICI脫N NO COMIENZA NECESARIAMENTE EL D脥A EN QUE SU NOMBRE APARECE POR PRIMERA VEZ EN UN DOCUMENTO.

Con esa precauci贸n, sigamos las huellas.

1722–1770: M脷SICA, ARPAS E INSTRUMENTOS EN EL CASANARE COLONIAL

Durante los siglos XVII y XVIII, las misiones jesuitas de Casanare, Meta y la Orinoquia desarrollaron una importante actividad musical entre las comunidades ind铆genas.

La historiograf铆a regional sit煤a hacia 1722–1723, en el 谩mbito de San Regis de Guanapalo, ense帽anza musical y presencia del arpa.

La evidencia se hace m谩s concreta en los inventarios estudiados por el music贸logo colombiano Egberto Berm煤dez, a partir de documentos relacionados con la expulsi贸n de los jesuitas y conservados en el Archivo General de la Naci贸n.

En octubre de 1767, en la Hacienda de Caribabare, fue inventariada un arpa.

En San Miguel de Macuco, tambi茅n en 1767, dentro de la casa que serv铆a de escuela se encontraron un arpa, dos violines, un viol贸n, dos flautas, un baj贸n y varias chirim铆as deterioradas.

En Macaguane aparece una bandola.

Y en 1770, un inventario de Nuestra Se帽ora de la Concepci贸n o Jiramena registr贸 un arpa, una chirim铆a, dos flautas, dos violines viejos y “varios papeles de m煤sica”.

No podemos llamar joropo a estas pr谩cticas ni establecer una continuidad directa entre aquellas arpas y el arpa llanera moderna.

Pero s铆 podemos afirmar que mucho antes de las primeras referencias colombianas conocidas a la palabra “joropo”, exist铆a en los Llanos colombianos una cultura instrumental que inclu铆a arpa y bandola.

1767–1855: MACUCO, UNA EXTRAORDINARIA SECUENCIA DOCUMENTAL

Macuco, antiguo asentamiento de ind铆genas s谩libas sobre el r铆o Meta y estrechamente relacionado con el espacio hist贸rico donde posteriormente se consolidar铆a Orocu茅, aparece repetidamente en los documentos.

En 1767 encontramos all铆 instrumentos y una casa utilizada como escuela.

En 1811, Jos茅 Cort茅s de Madariaga dej贸 testimonio de la actividad musical de los s谩libas de Macuco y mencion贸 violines, violoncello, flauta, guitarras y tri谩ngulo.

El 14 de julio de 1855, Ram贸n Guerra Azuola lleg贸 al mismo lugar y encontr贸 un gran baile de matrimonio. Describi贸 la agrupaci贸n musical:

CUATRO TIPLES + UN TRI脕NGULO + CATORCE CARRACAS.

Resulta llamativa la reaparici贸n del tri谩ngulo, documentado tanto en 1811 como en 1855.

Tenemos as铆 casi noventa a帽os de referencias musicales en un mismo espacio llanero:

1767: instrumentos y escuela.

1811: actividad musical.

1855: m煤sica y baile comunitario.

No prueban que durante todo ese tiempo se tocara una misma m煤sica, pero convierten a Macuco en un punto documental excepcional.

En 1856, la Comisi贸n Corogr谩fica dej贸 adem谩s testimonios visuales y escritos de bailes e instrumentos en Casanare.

1815: VENEZUELA Y UNA TEMPRANA MENCI脫N DEL JOROPO

Un expediente judicial de Caracas de 1815 registra una reuni贸n en la que se bail贸 “el piquiriro y el joropo” y se cant贸 mientras Victorio Villegas tocaba la guitarra.

Hasta donde hemos podido verificar, Venezuela posee una documentaci贸n nominal del joropo considerablemente m谩s temprana que la encontrada hasta ahora en Colombia.

Es una precedencia documental que debe reconocerse, sin convertir la primera aparici贸n escrita de la palabra en la fecha de nacimiento de la tradici贸n.

1867–1876: GALER脫N, CANTO, IMPROVISACI脫N Y BAILE

En 1867, Jos茅 Mar铆a Vergara y Vergara escribi贸 sobre los Llanos colombianos de San Mart铆n y Casanare y se帽al贸 que el llanero compon铆a lo que cantaba y cantaba lo que compon铆a. Llam贸 “galerones” a aquellas composiciones populares.

Ese mismo a帽o, Jos茅 Mar铆a Samper habl贸 del galer贸n del llanero de las “pampas del Oriente”, relacion谩ndolo con el caballo, los ganados, los r铆os, los pajonales y la vida de las sabanas.

En 1871, Jos茅 Mar铆a Guti茅rrez de Alba recorri贸 los Llanos de San Mart铆n y describi贸 al llanero como m煤sico y poeta, capaz de improvisar romances para cantar sus galerones. Se帽al贸 adem谩s la presencia del tiple en fiestas y casas llaneras, donde se cantaba y bailaba, y registr贸 en Villavicencio guitarras, tiples y bandolas.

En 1874, Nicol谩s Pardo asisti贸 en Villavicencio a una reuni贸n para conocer la m煤sica, el canto y el baile del Llano. En su libro publicado en 1875 describi贸 el galer贸n como uno de los bailes llaneros m谩s populares, acompa帽ado por tiple, bandol贸n, maracas, canto y versos, y bailado por varias parejas.

En 1876, 脡douard Andr茅 volvi贸 a registrar en Villavicencio galer贸n, canto, bandol贸n y vihuela.

La secuencia es significativa:

LLANERO + GALER脫N + CANTO + IMPROVISACI脫N + M脷SICA + BAILE.

FINALES DEL SIGLO XIX: CASANARE SIGUE CANTANDO Y BAILANDO

Una descripci贸n atribuida a L谩zaro M. Gir贸n en 1885, conocida a trav茅s de investigaciones posteriores, habla de llaneros de Casanare y San Mart铆n bailando fandango al son de la bandola y cantando romances improvisados llamados galerones.

Hacia finales del siglo XIX, Jorge Brisson describe en Casanare parejas bailando galer贸n con zapateado o “escobillado”.

Estas referencias requieren mayor cautela por la forma como han llegado hasta nosotros, pero son coherentes con la secuencia documental anterior.

LA VACA Y EL ARAGUATO: MEMORIAS DE CASANARE Y ARAUCA

En esta b煤squeda aparecen tambi茅n La Vaca y El Araguato.

Investigaciones y testimonios de cultores recogidos por Edgar Ricardo Lambuley relacionan estas antiguas manifestaciones musicales y bailables particularmente con Casanare y el sur de Arauca.

Gustavo Rodr铆guez identifica en ellas elementos asociados al galer贸n. Existen adem谩s memorias familiares casanare帽as de su ejecuci贸n con tiple y furruco.

Una fuente conservada por el Banco de la Rep煤blica se帽ala que en Arauquita el galer贸n ha sido interpretado como una variante del joropo, colocando precisamente a El Araguato como ejemplo.

No presentamos esto como una genealog铆a demostrada, sino como una huella de las relaciones entre antiguas denominaciones, m煤sicas y bailes posteriormente vinculados al universo del joropo.

Guardemos el nombre de El Araguato. Volver谩 a aparecer.

1906–1911: FRAY PEDRO FABO Y LOS CANTOS DEL CASANARE

Fray Pedro Fabo de Mar铆a, religioso agustino recoleto, lleg贸 a Colombia en 1895. Desde 1896 estuvo vinculado a la misi贸n de Arauca, entonces perteneciente a Casanare, y posteriormente vivi贸 en T谩mara.

En 1906 public贸 Poes铆a popular de la regi贸n colombiana de Casanare.

All铆 encontramos galerones, coplas, romances e improvisaci贸n de versos.

Fabo describe grupos de llaneros reunidos en corredores de los hatos, bajo los 谩rboles o en lugares destinados al baile, acompa帽谩ndose con:

CUATRO + TIPLE + CHARRASCAS + MARACAS.

Tambi茅n document贸 la improvisaci贸n po茅tica entre cantadores, relacionada con la tradici贸n que posteriormente reconocemos en el contrapunteo llanero.

En 1911 reuni贸 y ampli贸 parte de sus investigaciones en Idiomas y etnograf铆a de la regi贸n oriental de Colombia.

Su testimonio demuestra que al comenzar el siglo XX exist铆a en Casanare un complejo musical, po茅tico y bailable plenamente vivo y documentado.

COMIENZOS DEL SIGLO XX: CRAVO NORTE, LAS ARPAS Y EL INDIO FIGUEREDO

Fuentes biogr谩ficas sobre el c茅lebre arpista apure帽o Ignacio “El Indio” Figueredo, nacido en 1900, se帽alan que comenz贸 su aprendizaje siendo ni帽o con un “arpa colombiana”. Las fuentes difieren sobre la edad exacta; una versi贸n sit煤a el comienzo aproximadamente hacia 1909.

Las investigaciones de Edgar Ricardo Lambuley aportan otra pieza: testimonios recopilados por 茅l se帽alan que Cravo Norte, Arauca, conserv贸 tradici贸n de arpa y cont贸 con fabricantes del instrumento.

Adem谩s, una de las arpas con las que habr铆a aprendido Figueredo habr铆a sido fabricada en Colombia, en Arauca, y al parecer proven铆a de Cravo Norte.

Esto no llena el vac铆o documental entre las arpas de las misiones del siglo XVIII y el arpa llanera del siglo XX.

Pero s铆 permite sostener que Colombia no era ajena a la historia temprana del arpa llanera y refuerza la imagen de una circulaci贸n musical entre Arauca y Apure que no puede explicarse simplemente en una sola direcci贸n.

1911: JOROPO EN SAN MART脥N

El 20 de julio de 1911, Antonio Jos茅 “脩ito” Restrepo pronunci贸 en Bogot谩 su discurso sobre la poes铆a popular colombiana.

Record贸 que 茅l mismo hab铆a visto bailar el joropo y escuchado sus trovas “en San Mart铆n, primero”, y luego en Valencia y otros lugares de Venezuela.

Aqu铆 la evidencia es inequ铆voca:

JOROPO.

BAILE.

TROVAS.

SAN MART脥N, COLOMBIA.

Restrepo habla como testigo presencial.

Sabemos adem谩s que estuvo en los Llanos y pas贸 por Villavicencio rumbo a su confinamiento en Orocu茅 en 1905, cuando Villavicencio pertenec铆a a la regi贸n de San Mart铆n.

¿Fue entonces cuando vio aquel joropo?

Es posible, pero no tenemos un documento que permita afirmarlo. Por ahora, 1911 es la prueba expl铆cita que podemos sostener.

1922–1924: LA VOR脕GINE, EL JOROPO Y “EL LLORAO”

Jos茅 Eustasio Rivera, conocedor directo de los Llanos y la Orinoquia, escribi贸 La vor谩gine entre 1922 y 1924 y public贸 su primera edici贸n en 1924.

En la novela utiliza la palabra “joropos” para referirse a reuniones o fiestas llaneras, mientras el glosario de la propia obra define:

“Joropo: baile llanero.”

Tambi茅n aparece “el llorao”, un cantar acompa帽ado por maracas.

No afirmamos que El Llorao fuera joropo. Rivera documenta su presencia dentro del mismo universo cultural llanero de comienzos del siglo XX.

1925: ARTURO LAMU脩O Y EL ARPA EN ARAUCA

Hacia 1925, la tradici贸n hist贸rica sit煤a en Arauca al arpista venezolano Arturo Lamu帽o, recordado por tocar y ense帽ar el instrumento.

Despu茅s de encontrar arpas en inventarios coloniales y referencias a fabricantes en Cravo Norte, no resulta sostenible presentarlo como quien introdujo por primera vez el arpa en Colombia.

Su presencia documenta mejor la circulaci贸n de m煤sicos, repertorios, conocimientos e instrumentos entre Apure y Arauca.

La frontera pol铆tica exist铆a, la m煤sica segu铆a cruz谩ndola.

D脡CADA DE 1930: ALEJANDRO WILLS Y EL JOROPO EN EL INTERIOR DEL PA脥S

Alejandro Wills, compositor, cantante, guitarrista y tiplista colombiano, incorpor贸 m煤sicas asociadas al Llano dentro de una obra que alcanz贸 circulaci贸n mucho m谩s all谩 de la regi贸n.

Dos t铆tulos resultan especialmente relevantes:

El Voluntario.

Galer贸n Llanero.

El Voluntario, con m煤sica de Wills y letra de Jos茅 Joaqu铆n Jim茅nez, aparece identificado documentalmente como joropo y qued贸 asociado al ambiente patri贸tico del conflicto colombo-peruano.

Esto muestra que el joropo hab铆a entrado tambi茅n a los repertorios y circuitos musicales del interior del pa铆s.

EL ARAGUATO, ALEJANDRO WILLS Y EL DISCO

Aqu铆 reaparece El Araguato.

Investigaciones posteriores relacionan esta pieza con la base utilizada por Alejandro Wills para su Galer贸n Llanero.

Las fuentes no siempre clasifican la obra de la misma manera: unas la denominan galer贸n y otras la ubican dentro del repertorio relacionado con el joropo. Esto muestra que las categor铆as musicales llaneras no siempre tuvieron las fronteras r铆gidas que posteriormente les asignaron las clasificaciones modernas.

En 1938, Los Llaneros de Alejandro Wills grabaron Galer贸n Llanero junto con La india se larg贸 con otro. La grabaci贸n se realiz贸 en el estudio de la emisora gubernamental HJN y posteriormente fue prensada en Nueva York por Victor.

Tenemos as铆 evidencia de repertorio vinculado al universo musical llanero colombiano llevado al disco antes de la gran expansi贸n fonogr谩fica de las d茅cadas siguientes.

MEDIADOS DEL SIGLO XX: LUIS ARIEL REY Y LA EXPANSI脫N DEL JOROPO GRABADO

Luis Ariel Rey, “El Jilguero del Llano”, junto con sus hermanos y el conjunto Los Llaneros, se convirti贸 en uno de los grandes protagonistas de la difusi贸n del joropo colombiano mediante grabaciones y presentaciones.

Entre las piezas asociadas a aquella etapa aparecen Ay, s铆, s铆; Seis Numerao; La Tigra Cebada y Gavil谩n Currulao.

Su importancia no radica en haber realizado necesariamente la primera grabaci贸n colombiana relacionada con el joropo, pues existen antecedentes como Alejandro Wills, sino en su papel decisivo en la expansi贸n y popularizaci贸n de la m煤sica llanera grabada.

Durante las d茅cadas siguientes, el arpa adquiri贸 creciente protagonismo dentro del formato comercial colombiano hasta convertirse en uno de los grandes s铆mbolos sonoros actuales del joropo.

1949–1953: GUADALUPE SALCEDO Y LOS CORRIDOS DE LA REVOLUCI脫N LLANERA

A mediados del siglo XX, la m煤sica llanera se convirti贸 tambi茅n en relato y memoria de los acontecimientos vividos en las sabanas.

En aquellos a帽os surgieron los llamados corridos revolucionarios o guadalupanos, que narraron personajes y episodios de aquella 茅poca.

En ese escenario aparece Jos茅 Guadalupe Salcedo Unda, protagonista de aquellos acontecimientos y tambi茅n vinculado al canto y a la composici贸n popular llanera.

Entre las piezas que le han sido atribuidas est谩 La Revoluci贸n del Llano, corrido posteriormente interpretado y grabado por Orlando “El Cholo” Valderrama.

Los corridos guadalupanos muestran c贸mo el llanero convirti贸 su propia historia en versos, m煤sica y memoria.

El corrido tambi茅n contaba la historia del Llano desde el propio Llano.

EL JOROPO ANTIGUO NO TEN脥A UN SOLO FORMATO INSTRUMENTAL

Cuando hoy pensamos en joropo imaginamos:

ARPA + CUATRO + MARACAS.

Pero los documentos recorridos en esta investigaci贸n muestran una instrumentaci贸n mucho m谩s diversa:

arpas, tiples, bandolas, bandolones, guitarras, violines, viol贸n, flautas, tri谩ngulos, carracas, charrascas, maracas, furruco y cuatro.

Carlos “Cuco” Rojas ha se帽alado esa diversidad y el papel posterior de la discograf铆a y la radiodifusi贸n en la consolidaci贸n del conjunto llanero moderno.

Por eso no debemos proyectar hacia el pasado el formato instrumental actual.

La historia debe mirarse con los ojos de cada 茅poca.

¿QU脡 RELACI脫N EXISTE ENTRE EL GALER脫N Y EL JOROPO?

Durante buena parte del siglo XIX colombiano, las fuentes hablan repetidamente de galerones, mientras la palabra “joropo” tarda m谩s en aparecer de manera inequ铆voca.

El galer贸n aparece como composici贸n po茅tica y canto, pero tambi茅n asociado a m煤sica, improvisaci贸n, baile y fiesta.

Una referencia conservada por el Banco de la Rep煤blica se帽ala que en Arauquita el galer贸n ha sido interpretado como una variante del joropo, con El Araguato como ejemplo.

Por eso resulta m谩s preciso entender al galer贸n no como sin贸nimo exacto del joropo, sino como una antigua modalidad, aire o variante vinculada a su complejo hist贸rico.

De all铆 surge una conclusi贸n esencial:

NO DEBEMOS BUSCAR LA HISTORIA DEL JOROPO SOLAMENTE BAJO LA PALABRA “JOROPO”.

Tambi茅n debemos seguir los nombres con que cada 茅poca identific贸 sus m煤sicas, cantos y bailes

ENTONCES, ¿DE QUI脡N ES EL JOROPO?

Despu茅s de seguir estas huellas, podemos separar lo comprobado de lo que todav铆a no podemos demostrar.

Venezuela posee, hasta donde hemos podido verificar, una documentaci贸n nominal del joropo considerablemente anterior a la colombiana. Colombia conserva desde mucho antes numerosas evidencias de un mundo musical llanero y llega en 1911 al testimonio inequ铆voco de Antonio Jos茅 Restrepo: joropo y trovas “en San Mart铆n, primero”.

De all铆 nuestra tesis:

EN COLOMBIA TARDAMOS EN ENCONTRAR ESCRITO EL NOMBRE, PERO ENCONTRAMOS MUCHO ANTES SU MUNDO CULTURAL.

Durante siglos, Casanare, Arauca, Meta, San Mart铆n y Apure estuvieron comunicados. Por all铆 circularon personas, instrumentos, versos, maneras de tocar y formas de bailar.

La frontera pol铆tica dividi贸 el territorio.

La cultura llanera sigui贸 atraves谩ndolo.

Quiz谩 alg煤n d铆a aparezca en una carta, un expediente o un peri贸dico olvidado ese “joropo” colombiano anterior a 1911 que todav铆a no hemos encontrado.

Mientras tanto, no necesitamos inventarlo.

Colombia tiene una historia joropera antigua.

Venezuela tambi茅n.

Por eso, m谩s que buscar su origen exclusivo en uno u otro pa铆s, los documentos nos invitan a entender el joropo como hijo de una historia cultural compartida en la inmensa llanura.

Esto no le quita nada a Venezuela ni a Colombia.

Les devuelve a ambas una historia compartida.

LA INMENSA LLANURA QUE LAS UNE.

FUENTES ESENCIALES CONSULTADAS

Egberto Berm煤dez, La m煤sica en las misiones jesuitas en los Llanos Orientales colombianos, 1725–1810 — documentaci贸n e inventarios relacionados con la actividad musical de las misiones.

Jos茅 Cort茅s de Madariaga, testimonio de su recorrido de 1811 — actividad musical de los s谩libas de Macuco.

Ram贸n Guerra Azuola, Apuntamientos de viaje — Macuco, 1855.

Jos茅 Mar铆a Vergara y Vergara, Historia de la literatura en Nueva Granada, 1867 — galerones de San Mart铆n y Casanare.

Jos茅 Mar铆a Guti茅rrez de Alba, Impresiones de un viaje a Am茅rica, tomo V, 1871 — galerones, improvisaci贸n, instrumentos, canto y baile.

Nicol谩s Pardo, Correr铆a de Bogot谩 al territorio de San Mart铆n, 1875 — galer贸n observado en Villavicencio en 1874.

Pedro Fabo, Poes铆a popular de la regi贸n colombiana de Casanare, 1906, e Idiomas y etnograf铆a de la regi贸n oriental de Colombia, 1911.

Antonio Jos茅 Restrepo, La poes铆a popular en Colombia, 1911 — testimonio sobre joropo y trovas en San Mart铆n.

Jos茅 Eustasio Rivera, La vor谩gine, 1924 — referencias al joropo y al “llorao”.

Edgar Ricardo Lambuley Alf茅rez — investigaciones sobre La Vaca, El Araguato, antiguas formaciones instrumentales, fabricaci贸n de arpas en Arauca y Cravo Norte y el arpa colombiana vinculada al aprendizaje de Ignacio “El Indio” Figueredo.

Fuentes biogr谩ficas sobre Ignacio “El Indio” Figueredo — aprendizaje infantil con un “arpa colombiana”.

Alejandro Wills — Galer贸n Llanero y El Voluntario; partituras, registros hist贸ricos y documentaci贸n fonogr谩fica.

Registro fonogr谩fico de Galer贸n Llanero, Alejandro Wills y Los Llaneros, 1938.

Carlos “Cuco” Rojas — investigaciones sobre la diversidad instrumental hist贸rica del joropo y la posterior consolidaci贸n del conjunto llanero moderno.

Fuentes hist贸ricas y estudios sobre Arturo Lamu帽o y Luis Ariel Rey.

Fuentes documentales e investigaciones sobre Jos茅 Guadalupe Salcedo Unda, los corridos guadalupanos y La Revoluci贸n del Llano.

Repositorios y obras de contraste: Archivo General de la Naci贸n; Biblioteca Nacional de Colombia; Biblioteca Luis 脕ngel Arango–Banco de la Rep煤blica; Academia Colombiana de Hi

domingo, 13 de septiembre de 2026

EL BELLACO DE ACHAGUAS

 

‎Jos茅 Horacio Rodr铆guez, cari帽osamente apodado "El Bellaco", naci贸 el 29 de octubre de 1938 en Guachara, hijo de Juan Laya y Leonor Rodr铆guez. Desde muy joven se entreg贸 con devoci贸n a las faenas del llano y al comercio. 

En uno de sus viajes hacia San Fernando conoci贸 a Eustorgia Salinas en El Yagual, con quien form贸 un hogar bendecido con cinco hijos. Tras desempe帽arse como ganadero en Capanaparo, se traslad贸 a la capital para trabajar fleteando mercanc铆a en su cami贸n. Posteriormente administr贸 un autolavado en Guasdualito, demostrando siempre un esp铆ritu trabajador, incansable y una firme visi贸n para progresar.

‎Finalmente, fij贸 su residencia definitiva en Achaguas, integr谩ndose al desarrollo local como un verdadero pionero. Construy贸 la primera cauchera del casco urbano en la calle Bol铆var y fund贸 la distribuidora inicial de agua potable del pueblo. Adem谩s, impuls贸 el transporte de gasolina en tanques hacia El Yagual junto a su gran amigo Ram贸n Torres durante dos d茅cadas. 

Su fe cristiana lo llev贸 a servir activamente en la Confraternidad de la Doctrina Cristiana del Santuario Nacional Jes煤s de Nazareth. Su bondad y arraigados valores familiares marcaron un rumbo ejemplar de honestidad, esfuerzo sostenido y profundo amor comunitario.

‎Con m谩s de cincuenta a帽os radicado en la emblem谩tica Isla de Santa B谩rbara, su impacto en la zona es innegable. Supo labrar a base de entrega un porvenir pr贸spero para los suyos y un progreso tangible para toda la regi贸n llanera. Su esp铆ritu solidario y su huella comercial contin煤an siendo un referente de superaci贸n y servicio para los habitantes del municipio. 

Hoy en d铆a, sus paisanos afirman con genuino orgullo que este hombre de trabajo y fe es un hijo adoptivo plenamente achag眉ense, admirado por generaciones gracias al trabajo constante y al profundo afecto que regal贸 a su querida tierra.. DE ACHAGUAS TAMBI脡N ES 脡L...

‎DATOS.GENERADOS POR: DR LALI LAYA


‎

COMO LA CAMISA DE CAQUITA

 


El popular Caquita. Nacido en Achaguas un veinte de junio de 1965, Jorge Luis Ojeda creci贸 con el arrullo humilde de su madre, Virginia Ojeda Aguirre (Blanca Ojeda), y la gu铆a sabia de su abuelo Almogenes. Siendo el tercero de seis hermanos, este muchacho de barrio aprendi贸 desde muy joven el valor del esfuerzo cotidiano.

 Durante cinco a帽os recorri贸 las calles de su poblado en una bicicleta cansada, vendiendo bolsas para ganarse el pan con honestidad. Con el tiempo, su camino lo llev贸 a ser funcionario del Consejo Nacional Electoral y, posteriormente, obrero en la Universidad Nacional Experimental Ezequiel Zamora, donde acumula dieciocho a帽os de servicio.

En las aulas y pasillos universitarios, Jorge Luis se convirti贸 en el alma del lugar gracias a su personalidad alegre y carism谩tica. Dichararachero nato y hombre de cuentos buenos, siempre tiene una historia a la mano para sacarle una sonrisa a quien se cruce en su marcha.

 Su andar desparpajado y su costumbre de llevar la vestimenta suelta inspiraron entre la gente una frase peculiar que cruz贸 fronteras regionales. As铆 naci贸 la famosa sentencia popular:

 "Usted est谩 como la camisa de Caquita".

Un dicho lleno de picard铆a que alude a su particular estilo de andar siempre relajado.

El refr谩n se convirti贸 en parte del folklore local para referirse a cualquiera que haya quedado excluido de un plan o reuni贸n: 

"Te quedaste como la camisa de Caquita, que todo el tiempo anda por fuera".

 Entre el trabajo duro, las pedaleadas del pasado y la calidez del pueblo llanero, la vida de Jorge Luis demuestra c贸mo la sencillez urbana puede transformar un detalle cotidiano en tradici贸n popular. Hoy, con la sonrisa intacta y la camisa libre al viento, sigue dejando huella en su amada Achaguas, siendo un referente de alegr铆a, trabajo constante y autenticidad inolvidable. 

Fernando Magallanes agrega: "Exelente semblanza de nuestro amigo "CAQUITA", solo le agregar铆a el detalle del (Caquita bailar铆n), ya que Jorge Luis tambi茅n era de los duros en las pistas de baile.

Imposible olvidar esos fines de semana de fiesta en el recordado "Aerobar", que no estaban completos sin 茅l. De viernes a domingo no se pelaba una noche para menear el esqueleto hasta el amanecer al ritmo de un buen "raspa canilla", una buena salsa, un buen merengue y las bailables de Siso y su Orqesta, Labillos y Los Melodicos, acompa帽ado siempre de las cervezas bien fr铆as.

As铆 que la famosa frase tiene su doble historia: en esas jornadas de pura parranda achaguense, la famosa camisa de Caquita no solo andaba holgada y «por fuera», ¡sino que terminaba empapada y exprimida en sudor de tanto bailar 

¡Un personaje aut茅ntico y patrimonio vivo de la alegr铆a de nuestro pueblo! "

Tomado de la p谩gina DE ACHAGUAS TAMBI脡N SOY YO.


 
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