En El Recreo, en el estado Apure, una pequeña localidad envuelta en la tranquilidad de la vida rural, perdura una leyenda que ha intrigado a sus habitantes por generaciones. La historia del Santo del Jobal se origina en un evento extraordinario que tuvo lugar en el seno de esta comunidad. A través de los años, esta narrativa se ha convertido en parte esencial del folclore local, generando asombro y admiración en aquellos que la escuchan.
Según la creencia arraigada entre los pobladores de El Recreo, la leyenda del Santo del Jobal tiene sus raíces en un evento singular que tuvo lugar en la localidad. Todo comenzó cuando uno de los lugareños decidió cortar una rama del palo de orare que crecía en su patio trasero, clavando la horqueta en el piso de su cocina con la esperanza de atraer la buena suerte.
Con el paso del tiempo, la corteza de la rama comenzó a segregar resina en varios puntos, la cual, al solidificarse, formó pequeñas perlitas doradas que gradualmente se unieron para dar forma a una bola del tamaño de un puño humano. Esta bola, de un resplandeciente color dorado translúcido, con el tiempo tomó la apariencia de un niño radiante y luminoso, con una aureola y vestimenta, ligeramente más grande que la mano de un adulto.
La leyenda del Santo del Jobal ha perdurado en el tiempo, generando fascinación y asombro en la comunidad de El Recreo. Este misterioso fenómeno, que parecía surgir de la naturaleza misma, ha dejado una marca indeleble en la historia local, recordando a sus habitantes la presencia de lo inexplicable en su entorno cotidiano. La figura del niño dorado, con su aura resplandeciente, sigue siendo objeto de veneración y devoción entre aquellos que creen en su poder y milagros.
Fuente: notiapure.com





abril 04, 2026

