REDES SOCIALES

lunes, 24 de mayo de 2021

MAGDALENA NUÑEZ DE GAMBOA

 


MAGDALENA NÚÑEZ DE GAMBOA

 

"Madre abnegada, amistosa, providente y llena de generosidad, laborante y cumplidora. Doña Magdalena llevó estas cualidades a la política alturada. Fue demócrata de pies a cabeza. Organizada, constante, capaz, prudente y dotada de tolerancia. Mujer de gran personalidad y carácter decidido, de Inteligencia natural y pragmática, inventora de programas y proyectos osados, refugio de los pobres, fiel amiga, confidente y reservada. Dama de amplísima energía y vitalidad cuya presencia vigorosa inspiraba confianza y simpatía. Preparó a sus hijos para las lides de la justicia, del bien común, de la patria y del honor. Venezolana auténtica, quiso abrir en las vastedades de Apure un proceso legítimo y raizal de democracia". (Prof. Carlos Pessagno Vicuña, mayo de 1981, San Fernando de Apure). 

En el hato "Flor amarillo", cercano a Camaguan, el 19 de febrero de 1890 los padres celebran su nacimiento. Don Diego Núñez Silva, edecán y conmílite del presidente Joaquín Crespo, y doña Marcolina Marchena Peraza, naturales de Ortiz, estado Guárico. Junto a sus hermanos Joaquín, Rosa, Carmen, Ana Teresa, Manuel, Carlos y Emilia, perciben la dedicación al país de su progenitor, dejando huella honda de civismo. De ambos heredan una gran sensibilidad social, siempre soñando con una Venezuela de mejores condiciones para los menos favorecidos. La gran y estrecha amistad que les unía al presidente Crespo, ofrece la oportunidad de ser voceros y expresar inquietudes de mejoras en la justicia social. 

Muy joven Magdalena, doncella de 15 años, sepulta a su padre. La menguada economía de principios del siglo XX, el acontecer político con las montoneras que azotaban y reclutaban a su paso, y la falta de conducción del propietario, trajo los acreedores a "Flor amarillo" y un tío abogado sugiere como solución la venta del hato, correspondiendo a ella la firma de documentos. Empacan enseres, vivencias y recuerdos, migran a San Fernando con las leales criadas que eligieron acompañarles. Aunque nunca olvidan y dejan de hablar de Ortiz y "Flor amarillo", adoptan a estas tierras y la belleza del llano apureño como su propio terruño. Se instalan en una casa en la hoy calle Bolívar, frente a la actual residencia del obispo de la diócesis sanfernandina.

Su juventud transcurre en los alrededores de la plaza Bolívar, la catedral y los barrios "El Cañito" y "El Picacho de San Pedro". Ahí encuentra su completa dedicación por los humildes, necesitados, trabajadores, siempre en contacto directo con su pueblo. En 1911, a los 21 años, contrae matrimonio con Pedro María Gamboa. Fijan residencia en una casona amplia y antañona en la manzana que ocupó después el grupo escolar "República de Guatemala", claustro ahora del vicerrectorado de la UNELLEZ. Sus primeros años matrimoniales estuvieron llenos de responsabilidad hogareña. Su esposo, hijo de Justa Gamboa, desde muy joven empezó a trabajar para ayudar en la manutención de su madre y hermana. Muy diestro con los números y organizado, le valen para ser contratado como dependiente de uno de los hermanos Barbarito. El sueño de tener su propio negocio materializa cuando el patrón se ofrece a prestarle el dinero necesario, con la única garantía de la palabra.

 

El hogar se alegra con la llegada de tres hijos, Manuel Antonio, Pedro María y Trina. Se mudan a la casa "Santa Isabel" en "El Picacho de San Pedro", a escasa distancia de la desembocadura del río Portuguesa en el Apure, donde viven por muchos años. 

 

Con el fruto del trabajo y los ahorros invierten en la compra de casas, cuyos alquileres reunían para adquirir otras. Es así como concretan con don Elías Moros y su esposa Rosa la transacción de una vivienda ubicada en la calle "Comercio", que sería el asiento de la legendaria tienda "La Mina", una miscelánea que surtía al mayor a dueños de hatos y al detal a los parroquianos de sombreros, ropa de kaki, cobijas, botas de goma, artículos de ferretería, peltre, telas, quincallería, entre otras mercancías. Cada mañana antes de abrir su negocio, don Pedro vestido con su impecable flux de lino blanco, corbata negra por el luto que siempre guardó a su mamá y sombrero Borsalino, caminaba un día río arriba y al siguiente río abajo, saludando a su paso a los inquilinos y tomando nota para que su albañil Cabello reparara las averías.  

En el almacén siempre estaban don Pedro, doña Magdalena, su hija Trina y la sobrina Ángela (hoy Ángela de El Darjani). En los inicios muchos clientes pagaban con morocotas.

 

En una de las crecientes del río Apure se inunda un barrio y es invitada con un cura, el jefe civil y otras personalidades a visitar el sector afectado. Había que pasar por un tablón sobre una zanja para accesar al otro lado y los lugareños extendían la mano a los visitantes para ayudarles a cruzar. Cuando correspondió su turno, le da la mano a una mujer para no perder el equilibrio. Luego le hicieron notar que era una prostituta y ella manifiesta, "lo sé, pero tenemos que tender la mano a quienes más lo necesitan". 

 

La creciente de 1945 anega a "Santa Isabel" y deciden refugiarse en la casa de la tienda en la calle "Comercio", pero se sorprenden al constatar que las cerraduras del inmueble fueron violentadas para albergar a unos damnificados. La solución que el gobierno de Juan Salerno les ofrece es entablar a "Santa Isabel" y permanecen en su palafito hasta que bajan las aguas. Don Pedro tenía un canoero que los llevaba hasta una calle desde donde podían caminar al negocio. Dado el riesgo de futuras inundaciones deciden fijar residencia permanente al lado de "La Mina". 

Desde ese abuso de autoridad, doña Maga "le quita el saludo" al gobernador Salerno. Quince años después su hijo Pedro y familia naufragan en el río Apure, cerca de Puerto Miranda, y es Juan Salerno quien le avisa del accidente y rescate de todos con vida y en perfecto estado. Para ella ese gesto tuvo un significado especial porque las hermanas de Salerno y otros familiares se ahogaron en el mismo rio. Eso borra la molestia y reinician la amistad.

 

El toque de diana del amanecer en casa de los Gamboa Núñez lo daba Caridad al quitar la tranca del portón, a las 5:30 am, para ir a comprar la carne del día. A su regreso embriagaba con el delicioso aroma del café que invadía todos los espacios, pero que no tardaba en desvanecerlo la rica fragancia de la colonia María Farina, que anunciaba el inicio de la caminata matutina de don Pedro. Con el esplendor de las soleadas mañanas capitalinas comenzaba el trajinar del día y llegaba Sutillo, el ciego del pueblo, tocando el ante portón con su pocillo de aluminio para que Caridad le diera su arepa y sirviera café. Don Pancho Serrano, don Rafael Pérez Acosta y don Evangelista Rodríguez llegaban por separado y coincidían con frecuencia al degustar el café tempranero, portando las más recientes noticias políticas nacionales y del acontecer del pueblo. A todo el que arribaba mientras estaban comiendo, se le invitaba "a halar una silla" y pedían a Caridad traer un plato limpio y cubiertos para el comensal. El portón permanecía abierto y de libre entrada hasta las 11-12 de la noche que metían las sillas para acostarse. Era hermosa la calidez provinciana de ver como los que pasaban por el frente se detenian a saludar o sentaban un rato a compartir.

 

Existía en esa época la bella costumbre de los amigos que vivían o pasaban temporadas largas en sus hatos y entraban a conversar cuando venían al pueblo.También eran recibidos quienes buscaban una mano solidaria y fue mucho el muchacho que vistió con un pantalón de kaki talla grande, ya que la matrona entraba sigilosamente al depósito de la tienda y agarraba un par de camisas y pantalones al azar para solventarles la situación apremiante. En tiempos en que las compras de la comida del dia se realizaban con el llamado "diario", si alguien planteaba una necesidad antes que Caridad fuese a hacer el mandado, el parcial o total del dinero era usado para solucionar lo expuesto y la comida cargada a "la libreta" de la pulperia de Requena, quien anotaba y le cobraba a Don Pedro en la tienda. Aunque él no era una persona dispendiosa, nunca protestaba por esos gastos extras de comida, ya que sabía eran por una noble causa. Colgaderos y chinchorros acogian a los visitantes, muchas las personas que albergaba y cobijaba. Era el alma de su casa con una alegría y un positivismo abrumador. Su transcurrir fue la innegable pasión por la familia y su desbordado sentir por una mejor Venezuela.

 

COPEI nace como una alternativa al socialismo, y se proclama como tal desde su misma fundación el 13 de enero de 1946. Surge para brindar a los venezolanos una plataforma política para las elecciones de la Asamblea Constituyente del 27 de octubre de ese año. De allí se deriva su nombre fundacional "Comité de Organización Política Electoral Independiente". No obstante, su consolidación definitiva como partido político ocurre propiamente en su III Convención Nacional, realizada en marzo de 1948, en la cual se definió el partido como socialcristiano, conservando sus siglas COPEI. Su máximo líder nacional el Dr Rafael Caldera. Doña Magdalena vibraba con la euforia copeyana de Caracas. Había dado los primeros pasos con personas de ideales semejantes a los suyos. Fue la precursora de la democracia cristiana en Apure y sus llanos, por gozar de gran popularidad y prestigio. COPEI se funda en este estado el 08 de octubre de 1948 en el domicilio de los Gamboa Núñez en la calle "Comercio", al lado de Impresos Gamboa, propiedad de su hijo Manuel. Estaban presentes, además de Magdalena, Manuel Arturo Pérez, Alejandro Brizuela, Manuel y Trina Gamboa, Rafael Mirabal Level (su primer presidente), Dr. Santos Bustillos, Isabel Herrera, Evangelista Rodríguez, Ángel R. Mora, María Esther de Castillo, Eleonora de López, Félix Manuel López, Nicanor Guadarismo, Juan A. Sosa, Rafael Pérez Acosta, Martín Quintero, Herminia Colmenares, Pedro Garbi, María Josefa Boggio, María Clementina Martínez, María de Quintero, José Antonio Vethencourt, Francisco Serrano, Juan Llovera y cientos de personas más. De Caracas asiste la plana mayor, Rafael Caldera, Godofredo González, Pedro Del Corral, Ceferino Medina y decenas de fundadores del movimiento en Venezuela. El Dr. Moisés Benaín Núñez, sobrino de doña Maga, compuso la letra del himno de COPEI de Apure y el artista Napoleón Baltodano concertó la música.

 

Su actividad partidista consumía mucho de su tiempo, giras a los pueblos con los líderes del partido que se hospedaban en su casa. Viajes a Caracas a reuniones del partido, asistencia a mítines, conversatorios con el líderazgo local, presente donde su mística ciudadana lo requería. Durante la dictadura de Pérez Jiménez alberga a perseguidos políticos, a uno lo saca en bongo para Colombia vestido de cura con una sotana que ella misma le confecciona. Ella oía y entendía el padecer de sus semejantes, con mucha receptividad para quienes se acercaban a ella en busca de apoyo. No obstante, su dedicación y quehacer ciudadano nunca interfiere con su amor, obligaciones, dedicación y diario convivir con su familia y amigos.

 


 Mujer de armas tomar. En ocasión de la visita de Pérez Jiménez a San Fernando, el gobernador de Apure Dr. Edgar Domínguez Michelangelli (1948-1958) le manda a decir con su papá, don Julio Domínguez, que el presidente pasaría por la calle "Comercio" y para evitar problemas debía quitar el anuncio de COPEI Seccional Apure de su puerta. Hace caso omiso a la advertencia y en la madrugada enviaron a arrancarlo. Hace otro cartel en tiempo récord y se planta en su puerta a ver quién se atrevía a repetir la acción. Pérez Jiménez pasa por su casa mientras ella hacía guardia a sus insignias. Debido a su esencia democrática hubo un distanciamiento con el gobernador, pero la relación y afectividad con su familia se mantuvo igual. Don Julio siempre los visitaba y ella y su esposo le correspondían. Cuando los adecos efectuaban sus mítines en el terreno donde ahora es el edificio nuevo de la gobernación, doña Maga les lanzaba bultos de paja para hacerles saber que "el discurso era pura pendejada". Saverio Barbarito al pasar por las noches por su residencia frenaba y para molestarla le decía "abajo COPEI", podrán imaginar la respuesta llena de sapos y culebras. Él soltaba la carcajada y arrancaba su vehículo. Siendo Fernando Hernández presidente de la legislatura apureña, ordena meterla presa por "irreverencia a la cámara". Esto enfurece al Dr. Domínguez Michelangelli y le dan la libertad enseguida, en clara manifestación de respeto por la dama.

 

Enviuda cerca de la celebración de sus bodas de oro matrimoniales. Don Pedro deja este mundo el 15 de septiembre de 1959. Repone fuerzas y continúa su entrega a la labor política. Ante las evidencias de su actuar, el pueblo la elige diputada a la Asamblea Legislativa por COPEI en 1964, en las mismas elecciones que gana la presidencia de Venezuela el Dr. Raúl Leoni. En su gestión lleva las inquietudes de los necesitados, sus peticiones y trata de hallarles soluciones justas y viables. Sus mejores tiempos económicos quedaron atrás, sin embargo, dona su sueldo a personas que acudían en busca de ayuda, porque sentía que el dinero les pertenecía. Para entonces, al morir un miembro de la Asamblea Legislativa la cámara corría con todos los gastos fúnebres. Al presentir la inmediatez de la hora de su despedida, obtuvo de sus hijos la formal promesa que para su entierro en el camposanto de San Fernando no recibieran ni un céntimo del erario público. Doña Maga fallece el 02 de enero de 1966. Ello produce un gran dolor en la gente que la estimaba. Sus funerales se convierten en un inmenso cortejo y un plebiscito sincero del pueblo a quien tanto amó y sirvió. Muere cargada de méritos y Rafael Caldera encabeza los actos del adiós a su amiga sincera, leal y transparente en la lucha por la democracia. El líder nacional pronuncia la oración final, resaltando la pujante personalidad cívica de esta llanera a carta cabal.

Magdalena Núñez de Gamboa cultiva la filosofía socialcristiana y la hizo "carne de su carne" y "luz de su vida". Crisol donde purifica su pasión por el país. Matrona, vértigo de actividad, de irrefrenable dinamismo, activo e incansable, volcan de solidaridad al prójimo, amistad pura como el agua, filantropía constante e interés ilimitado por los demás; sin lugar a dudas, es un Personaje de mi Pueblo.

  

*** Edición y Montaje: Lic. Wladimir José Hidalgo Benítez.

 

*** Esta historia es una mezcla de recopilaciones del ilustre profesor lazomartiano Carlos Pessagno Vicuña, recogidas en su folleto "Microbiografía de Doña María Magdalena Núñez de Gamboa"; recuerdos y vivencias de Graciela Gamboa Chollet, nieta de doña Maga, e investigaciones del autor.

 

*** Agradecemos a Saúl Gamboa, Graciela Gamboa Chollet, Nancy y Chajide El Darjani, y a la Fundación Histórica Cultural "Dr. Italo Francisco Decanio D´amico", por todo el apoyo en textos y fotografías.


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