
La familia Bolívar-Umanés vivía frente al ángulo sudeste de la Plaza bolívar, allá en Apure. Siete muchachas y cuatro varones. Los hijos sumaban once y don Rafael y doña María, los padres, completaban el número que le gustaba al general Gómez. Por la tarde, con las frescas, sacaban el juego de muebles de paleta del recibo y se sentaban junto al portón de la casa. Todos recién bañados y olorosos a jabón de Reuter. A media cuadra, en la glorieta de la plaza donde tocaba la Banda Bolívar todos los jueves la retreta semanal, nos fuimos congregando, como burros traseros, los estudiantes del Liceo Lazo Martí. Las Bolívar, las Leguizamón y las Mirabal, en la Plaza Bolívar; y las Felice y las Rodríguez, en la Plaza Libertad, eran las gevas, burda...