
EL
FUGITIVO
Era una de esas noches
estrelladas y neblinosa. Fresca y perfumada
con aromas de la flora
sabanera. La luna
asomaba su faz de delicada presencia, detrás de un lucero
cabestrero, que sorteaba
su salida a través de un enjambre de cabrillas en el cielo
de mayo. Un rumor lejano de un trueno errabundo presagiaba el aguacero. ·
El cuchicheo de unos patos güiriries, que volaban en medio de la noche, despertaron el ánimo soñoliento del ingrimo caminante; envuelto en una sensación de compañía
invisible, que algunos
mientan como el « Espíritu de la Sabana».
Así en esta soledad profunda, cortando las sombras
y rumbeando caminos; iba un hombre
a caballo con una idea fija en su mente: llegar...