
Haciendo honor a su legendario cabestrero llamado Ángel María Nieves, los jinetes compiten valientemente en el río apure desde la orilla en Puerto Miranda, terrenos del Guárico; a la Ribera frente a San Fernando de Apure, luchando contra la corriente en concordancia junto a los caballos y canoeros donde nada parece intimidarlos, ni siquiera la presencia de un río caudaloso pleno de caribes consolidando la destreza competitiva de cruzar sin pretensiones el segundo río de Venezuela y hacer gala de sus intrepideces. No en vano los realistas retrocedieron ante aquel ímpetu y hoy la palabra del llanero es considerada una aseveración sin marcha aunque el paisaje haya cambiado y la tecnología haya facilitado tareas antañas, se hacen esfuerzos...