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sábado, 4 de abril de 2026

LEYENDA DE FLORENTINO Y EL DIABLO

 

Estatua de Florentino y el Diablo en el Parque
Las Malokas en Villavicencio, Colombia


Florentino y el Diablo

La leyenda de Florentino y el Diablo, escrita por primera vez por el poeta Alberto Arvelo Torrealba en 1940, es uno de los cuentos llaneros más conocidos en Venezuela – y uno de los cuentos venezolanos más conocidos en toda América Latina. Se trata de un contrapunteo, una especie de batalla musical, entre un llanero "catire" y un "hombre ... indio," el cual es una manifestación de Satanás. Después de haber propuesto el reto durante un encuentro el la sabana, el diablo aparece en la puerta del llanero y "con su canto lo saluda." Con esto, el contrapunteo comienza y dura una noche entera. Al final, al invocar la santísima trinidad y otros santos cristianos, Florentino gana la batalla.

Desde su concepción, el poema original ha sido adaptado en varias canciones, películas, obras de teatro, obras de arte, e incluso la estatua en la fotografía de arriba. 

Esta estatua merece su propio análisis. La obra se encuentra en el Parque Las Malokas en Villavicencio, una ciudad colombiana al borde de los llanos. Primeramente, el hecho de que esta historia venezolana haya tenido un impacto tan grande en Colombia no solo demuestra su poder como folklore; también demuestra que la frontera entre las dos naciones no es tan importante como la cohesión de la región. Claramente no detiene mucho el movimiento de las ideas y de la cultura popular.

Volviendo a la estatua, esta representa el enfrentamiento del protagonista y el antagonista de la historia de Florentino. El propio Florentino se encuentra agachado debajo del diablo, sosteniendo un machete en la mano derecha. Lleva puesto un sombrero y ropa de trabajo y su postura transmite su coraje ante la adversidad del diablo. Por otra parte, el diablo es una figura aún más intimidante: se ve mucho más grande que Florentino, con una pata de pezuña colocada encima de lo que pueda ser o una piedra o un fardo de heno. Con la piel de un color rojo oscuro – un color estereotípicamente utilizado para caracterizar a las personas indígenas – el diablo aparece en una forma híbrida, parte humano y parte animal. En la mano izquierda – la mano asociada con el diablo – sostiene un tridente. Con la lengua afuera y con una musculatura notable, se ve como una figura salvaje, sin embargo a punto de ser domada por la figura de Florentino. Esta escultura es una buena representación de la "alma llanera," del coraje frente a las grandes amenazas del mundo fuera de las comunidades llaneras, el cual sirve para proteger lo que es, metafóricamente, su útero social, por lo que se entiende en su comunidad. Al mismo tiempo, es una forma física de lo que leemos en el poema sobre la identidad del diablo: es decir, la típica concepción de lo inexplicable y lo desconocido como un extranjero – en este caso, un "indio" – amenazante.

Al final de esta sección, he también incluido el audio y la letra de una adaptación musical de la leyenda. Realizada por dos cantantes venezolanos, Armando Martínez y el "Carrao de Palmarito" Juan de los Santos Contreras, esta canción demuestra el poder de la tradición oral llanera, la cual transmite la emoción y el miedo con el hábil uso de la voz y de instrumentos como el arpa llanera y el cuatro, una guitarra venezolana de cuatro cuerdas. 

Esta versión de la historia también enfatiza la yuxtaposición entre la cristiandad de los llaneros y la naturaleza de los llanos. Como ya lo hemos insinuado, desde la perspectiva llanera, estos aspectos desconocidos y amenazantes de la naturaleza podrían incluir los pueblos indígenas. Además del racismo en la sociedad venezolana, esto podría explicar el aspecto "indio" del personaje del diablo. Al afirmar la posición del indígena como fuera de la esfera social llanera, la leyenda de Florentino y el diablo sirve para reforzar la identidad – y como resultado, la endosfera – llanera frente a las percibidas fuerzas del mal, las cuales pueden ser informadas tanto por lo material como lo ideológico.

Florentino y el Diablo

Alberto Arvelo Torrealba

La porfía

Noche de fiero chubasco

por la enlutada llanura,

y de encendidas chipolas

que el rancho del peón alumbran.

Adentro suena el capacho,

afuera bate la lluvia;

vena en corazón de cedro

el bordón mana ternura;

no lejos asoma el río

pecho de sabana sucia;

más allá coros errantes,

ventarrón de negra furia,

y mientras teje el joropo

bandoleras amarguras

el rayo a la palma sola

le tira señeras puntas.


Súbito un hombre en la puerta:

indio de grave postura,

ojos negros, pelo negro,

frente dé cálida arruga,

pelo de guama luciente

que con el candil relumbra.


Un golpe de viento guapo

le pone a volar la blusa,

y se le ve jeme y medio

de puñal en la cintura.


Entra callado y se apuesta

para el lado de la música.


Oiga vale, ese es el Diablo.

—la voz por la sala cruza.


Mírelo cómo llegó

con tanto barrial y lluvia,

planchada y seca la ropa,

sin cobija ni montura.

Dicen que pasó temprano,

como quien viene de Nutrias,

con un oscuro bonguero

por el paso de Las Brujas.


Florentino está silbando

sones de añeja bravura

y su diestra echa a volar

ansias que pisa la zurda,

cuando el indio pico de oro

con su canto lo saluda.


El Diablo


Catire quitapesares

contésteme esta pregunta:

¿Cuál es el gallo que siempre

lleva ventaja en la lucha

y aunque le den en el pico

tiene picada segura?


Florentino

Tiene picada segura

el gallo que se rebate

y no se atraviesa nunca,

bueno si tira de pie,

mejor si pica en la pluma.


El Diablo

Mejor si pica en la pluma.

Si sabe tanto de todo

diga cuál es la república

donde el tesoro es botín

sin dificultá ninguna.


Florentino

Sin dificultá ninguna,

la colmena en el papayo

que es palo de blanda pulpa:

el que no carga machete

saca la miel con las uñas.


El Diablo

Saca la miel con las uñas.

Contésteme la tercera

si respondió la segunda,

y diga si anduvo tanta

sabana sin sol ni luna

quién es el que bebe arena

en la noche más oscura.


Florentino

En la noche más oscura

no quiero ocultar mi sombra

ni me espanto de la suya.

Lo malo no es el lanzazo

sino quien no lo retruca:

tiene que beber arena

el que no bebe agua nunca.


El Diablo

El que no bebe agua nunca.

Así cualquiera responde

barajando la pregunta.

Si sabe dé su razón

y si no, no dé ninguna:

¿quién mitiga el fuego amargo

en jagüey de arena pura,

quién mata la sed sin agua

en la soledad profunda?


Florentino

En la soledad profunda

el pecho del medanal,

el romance que lo arrulla,

la conseja que lo abisma,

el ánima que lo cruza,

la noche que lo encobija,

el soplo que lo desnuda,

la palma que lo custodia,

el lucero que lo alumbra.

¿Qué culpa tengo, señores,

si me encuentra el que me busca?


El Diablo

Si me encuentra el que me busca

el susto lo descarea.

Falta un cuarto pá’la una

cuando el candil parpadea,

cuando el espanto sin rumbo

con su dolor sabanea,

cuando Florentino calla

porque se le va la idea,

cuando canta la pavita,

cuando el gallo menudea.


Florentino

Cuando el gallo menudea

la garganta se me afina

y el juicio se me clarea.

Yo soy como el espinito

que en la sabana florea:

le doy aroma al que pasa

y espino al que me menea.


El Diablo

Espino al que me menea.

No le envidio al espinito

las galas de que alardea:

cuando la candela pasa

la pata se le negrea.

Con plantaje y bulla de ala

no se cobra la pelea.

Vaya poniéndose alante

pá’que en lo oscuro me vea.


Florentino

Pá’que en lo oscuro me vea.

Amigo no arrime tanto

que el bicho se le chacea.

Atrás y alante es lo mismo

pá’l que no carga manea.

El que va atrás ve pá’lante

y el que va alante voltea.


El Diablo

El que va alante voltea

a contemplar lo que sube

borrando lo que verdea:

en invierno el aguazal,

en verano la humarea.

Me gusta cantar al raso

de noche cuando ventea

porque así es como se sabe

quién mejor contrapuntea.


Florentino

Quien mejor contrapuntea

hace sus tratos de día

y trabaja por tarea.

“¡Cójame ese trompo en la uña

a ver si taratatea!”.

Ni que yo fuera lechuza

en campanario de aldea

para cantar en lo oscuro

con esta noche tan fea.


El Diablo

Con esta noche tan fea

una cosa piensa el burro

y otra el que arriba lo arrea.

¡Ay, catire Florentino!

escuche a quien lo previene:

déle tregua a la porfía

pá’que tome y se serene

si no quiere que le falle

la voz cuando se condene.


Florentino

La voz cuando se condene.

Mientras el cuatro me afine

y la maraca resuene

no hay espuela que me apure

ni bozal que me sofrene,

ni quien me obligue a beber

en tapara que otro llene.

Coplero que canta y toca

su justa ventaja tiene:

toca cuando le da gana,

canta cuando le conviene.


El Diablo

Canta cuando le conviene.

Si su destino es porfiar

aunque llueva y aunque truene

le voy a participar,

amigo, que en este duelo

yo no le vengo a brindar

miel de aricas con buñuelo.

Si se pone malicioso

no me extraña su recelo,

que al que lo mordió macagua

bejuco le para el pelo.


Florentino

Bejuco le para el pelo.

Contra un jiro atravesao

yo mi pollo ni lo amuelo.

Entre cantadores canto,

entre machos me rebelo,

entre mujeres me sobra

muselina y terciopelo,

cuando una me dice adiós

a otra le pido consuelo.

Desde cuando yo volaba

paraparas del rayuelo

vide con la noche oscura

la Cruz de Mayo en el cielo.


El Diablo

La Cruz de Mayo en el cielo.

A mí no me espantan sombras

ni con luces me desvelo:

con el sol soy gavilán

y en la oscuridá mochuelo,

familia de alcaraván

canto mejor cuando vuelo;

también como la guabina

si me agarra me le pelo,

también soy caimán cebao

que en boca’e caño lo velo.


Florentino

Que en boca’e caño lo velo.

Me acordé de aquel corrío

que me lo enseñó mi abuelo:

velando al que nunca pasa

el vivo se quedó lelo,

para caimán el arpón

para guabina el anzuelo,

patiquín que estriba corto

no corre caballo en pelo.

¿Con qué se seca la cara

el que no carga pañuelo?

¿Pá’qué se limpia las patas

el que va a dormí en el suelo?


El Diablo

El que va a dormí en el suelo

pega en la tierra el oío:

si tiene el sueño liviano

nunca lo matan dormío.

Los gallos están cantando,

escúcheles los cantíos,

los perros están aullando,

recuerde lo convenío.

“Zamuros de la Barrosa

del alcornocal del Frío

albricias pido, señores,

que ya Florentino es mío”.


Florentino

Que ya Florentino es mío.

¡Ñéngueres de Banco Seco!

¡taro-taros del Pionío!

Si usté dice que soy suyo

será que me le he vendío,

si me le vendí me paga

porque yo a nadie le fío.

Yo no soy rancho veguero

que le mete el agua el río,

yo no soy pájaro bobo

pá’estar calentando nío.


El Diablo

Pá’estar calentando nío.

No sé si es pájaro bobo

pero va por un tendío

con la fatiga del remo

en el golpe mal medío;

y en la orilla del silencio

se le anudará el tañío

cuando yo mande a parar

el trueno y el desafío.


Florentino

El trueno y el desafío.

Me gusta escuchar el rayo

aunque me deje aturdío,

me gusta correr chubasco

si el viento lleva tronío.

Águila sobre la quema,

reto del toro bravío.

Cuando esas voces me llaman

siempre les he respondío.

¡Cómo me puede callar

coplero recién vestío!


El Diablo

Coplero recién vestío,

mano a mano y pecho a pecho

ando atizándome el brío

con el fuego del romance

que es don de mi señorío.

Relámpagos me alumbraron

desde el horizonte ardío

nariceando cimarrones

y sangrando a los rendíos

con la punta’e mi puñal

que duele y da escalofrío.


Florentino

Que duele y da escalofrío...

Dame campo pensamiento

y dame rienda albedrío

pá’enseñarle al que no sabe

a rematar un corrío.

Cimarrones hay que verlos,

de mautes no le porfío;

puñal, sáquelo si quiere

a ver si repongo el mío.

Duele lo que se perdió

cuando no se ha defendío.


El Diablo

Cuando no se ha defendío

lo que se perdió no importa

si está de pies el vencío.

porque el orgullo indomable

vale más que el bien perdío.

Por eso es que me lo llevo

con la nada por avío

en bongo de veinte varas

que tiene un golpe sombrío.

Y vuelvo a cambiarle el pie

a ver si topa el atajo.


Florentino

A ver si topa el atajo.

Cuando se fajan me gusta

porque yo también me fajo.

“Zamuros de la Barrosa

del alcornocal de abajo:

ahora verán, señores,

al Diablo pasar trabajo”.


El Diablo

Al Diablo pasar trabajo.

No miente al que no conoce

ni finja ese desparpajo,

mire que por esta tierra

no es primera vez que viajo,

y aquí saben los señores

que cuando la punta encajo

al mismo limón chiquito

me lo chupo gajo a gajo.


Florentino

Me lo chupo gajo a gajo.

Usté que se alza el copete

y yo que se lo rebajo.

No se asusten compañeros,

déjenlo que yo lo atajo,

déjenlo que pare suertes,

yo sabré si le barajo;

déjenlo que suelte el bongo

pá’que le coja agua abajo;

antes que Dios amanezca

se lo lleva quien lo trajo;

alante el caballo fino,

atrás el burro marrajo.

¡Quién ha visto dorodoro

cantando con arrendajo!

Si me cambió el consonante

yo se lo puedo cambiar.


El Diablo

Yo se lo puedo cambiar.

Los graves y los agudos

a mí lo mismo me dan,

porque yo eché mi destino

sobre el nunca y el jamás.

¡Ay!, catire Florentino,

cantor de pecho cabal,

qué tenebroso el camino

que nunca desandará,

sin alante, sin arriba,

sin orilla y sin atrás.

Ya no valen su baquía,

su fe ni su facultá

catire quitapesares

arrendajo y turupial.


Florentino

Arrendajo y turupial.

De andar solo esa vereda

los pies se le han de secar,

y se le hará más profunda

la mala arruga en la faz;

porque mientras llano y cielo

me den de luz su caudal,

mientras la voz se me escuche

por sobre la tempestá,

yo soy quien marco mi rumbo

con el timón del cantar.

Y si al dicho pido ayuda

aplíquese esta verdá:

que no manda marinero

donde manda capitán.


El Diablo

Donde manda capitán

usted es vela caída,

yo altivo son de la mar.

Ceniza será su voz,

rescoldo de muerto afán

sed será su última huella

náufraga en el arenal,

humo serán sus caminos,

piedra sus sueños serán,

carbón será su recuerdo,

lo negro en la eternidá,

para que no me responda

ni se me resista más.

Capitán de la Tiniebla

es quien lo viene a buscar.


Florentino

Es quien lo viene a buscar.

Mucho gusto en conocerlo

tengo, señor Satanás.

Zamuros de la Barrosa

salgan del Arcornocal

que al Diablo lo cogió el día

queriéndome atropellar.

Sácame de aquí con Dios

Virgen de la Soledá,

Virgen del Carmen bendita,

sagrada Virgen del Real,

tierna Virgen del Socorro,

dulce Virgen de la Paz,

Virgen de la Coromoto,

Virgen de Chiquinquirá,

piadosa Virgen del Valle,

santa Virgen del Pilar,

Fiel Madre de los Dolores

dame el fulgor que tú das,

¡San Miguel!, dame tu escudo,

tu rejón y tu puñal,

Niño de Atocha bendito,

Santísima Trinidá.


(En compases de silencio

negro bongo que echa a andar.

¡Salud, señores! El alba

bebiendo en el paso real).


Fuente: El diablo en la puerta: Una investigación sobre la religión, la transculturación y lo desconocido. Camilla Ledezma, 1 de noviembre de 2021.

miércoles, 1 de abril de 2026

QUEBRAR LA OLLA

 

 Por Oscar Carrasquel

No debe resultar extraño ni considerar pecaminoso el uso del término “Quebrar la olla”. No tiene nada de misterioso mencionar la frase, ni peyorativo, sin embargo tiene una historia que viene de nuestros antepasados. La oíamos pronunciar en la infancia, cuando salíamos a volar papagayo y a jugar metras, sin entender cual era el verdadero significado de la metáfora.

Resulta que dentro del lenguaje popular vernáculo y otras culturas a esta frase se le ha dado, un significado para mofarse, algunos la han transformado en broma, en un adefesio. Lo cierto que se trata de una frase tomada en cuenta por la población adulta en general, como una manifestación típica de Venezuela, especialmente expresada al culminar los tradicionales días de la Semana Mayor. 

Según expertos en la materia, la conseja a la cual no se le conoce autor a quien atribuirle el mérito de su popularidad, llegó con la brisa desde el llano adentro. Es muy oída desde tiempos remotos; cuentan que tuvo su entrada por la región del Arauca colombiano, fue Introducida por el llano apureño, cruza el centro y en definitiva se regó por todo el territorio venezolano.

El ritual se deriva de ayunos y de ritos de un gran número de creyentes que se congregaban, convirtiendo la fecha en una celebración en donde se mezcla lo prosaico con lo pagano. Se reunían en grupos en la tarde-noche durante los días santos, montaban la olla, se tomaban alimentos permitidos, había abstinencia de licor, se privaban de juegos de barajas, se prohibía bailar, y entre todo aquello, nada de "quebrar la olla". De ahí según tenemos entendido rebotó la histórica expresión.

Se introdujo y vive en la actualidad en toda Venezuela como expresión folclórica, en cuentos, chistes, y relatos. Los copleros en el llano y en el Joropo Central hasta incluyen la máxima en sus raciocinio, y también danza bajo el sonido de un arpa, tanto en letras de joropo, como en contrapunteos y recitaciones.

Pues bien, como se sabe, según criterio seguido por algún grado de cultura, los días de la semana desde el Lunes Santo hasta el Viernes Santo, existía la creencia según la cual no se pueden mantener “juegos de almohada y sábanas”. Equivale a decir que está prohibido la explosión de corazones hasta un minuto después de las 12 de la media noche del Sábado de Gloria, que es el día cuando prácticamente finaliza la temporada de veda o abstinencia. Entonces sí, como dice don Rubén Camejo, "viene el barajuste cimarronero en sabana abierta". En el llano se celebra con sancocho y carne asada en varas

Para el feminismo de la época, un turbante o pañuelón de colores enrollado por una mujer adulta alrededor de la cabeza el día Sábado de Gloria, era una confesión automática de que aún no había "quebrado la olla".De acuerdo con el historiador Adolfo Rodriguez en el pueblo de Elorza se dice "Quebrar la perola".

De modo pues que no hay razón para sonrojarse al oír esta manifestación, ya que no posee ningún aspecto mal intencionado. La razón de este modesto trabajo que le presentamos hoy Sábado de Pascuita, cuando "Jesús entregó su cuerpo y derramó su sangre para el perdón de los pecados", lo que pretende es mostrar al público lector parte de nuestras tradiciones populares que forman parte de la cultura vernácula, y una explicación común de la vida del venezolano en todo su ámbito, no debe enlazarse de otra manera.

La Villa de San Luis, Sábado de Gloria, abril 2020  

lunes, 27 de octubre de 2025

LUIGI PILIGRA Y SU BARBERÍA ARTE FRANCÉS

Luigi Piligra 

 Autor: José Rafael Ramos 

Llega de Sicilia, Italia a San Fernando de Apure un 28 de mayo de 1960, con sus padres: Don Giuseppe Piligra (+) y Doña Matía Piligra (+) sus hermanos: Pedro, de profesión Sastre, Salvador, Albañil; Giovanni, mecánico automotriz; Carmelo, barbero; Teresa y Mario, estudiantes.

Con tan solo 12 años de edad sus actividades comerciales inician en el Hotel "Tony", el cual estaba ubicado en la calle Queseras del Medio, frente al Vicerrectorado de la UNELLEZ, la zapatería "Sicilia", ubicada en la calle Sucre, frente a lo que actualmente es la Clínica "Vargas" y con Café "Sport", ubicado en la calle Bolívar c/c Miranda, dónde hoy día es el edificio de Gerardo Milano. 

Conjuntamente a esto, Don Luigi Piligra inicia sus oficios de barbero en la barbería "Palacio", del Sr. Enrique Poblador, originario de España, la cuál estaba ubicada frente al antiguo edificio de la gobernación del estado Apure, específicamente al lado de la casa de habitación de la familia Zerpa. 

En el período de 1960 a 1965, viaja a Caracas y funda la Barbería "Arte Francés", en Catia. Al año siguiente, 1966, regresa a San Fernando de Apure y abre las puertas de su barbería "Arte Francés", en la calle Bolivar, adjunto al antiguo Hotel "Central", de Don Salvador Cortell, actualmente Edificio ANLO, diagonal a la UNEFA. 

En 1968, muda la Barbería a unos pocos metros de la misma calle Bolivar, específicamente en el local de la familia Silva, al lado de lo que sería posteriormente Foto "Sapia", donde estuvo activo hasta el año 2020, completando así un total de 52 años de labores ininterrumpidas. 

En esa icónica barberia, personajes de alto calibre y de todos los estratos y niveles sociales fueron atendidos por Don Luigi, entre los cuales se pueden mencionar: Don Alirio Gallipolli, Don Ricardo Montilla, Don Augusto Guevara Anzola, Don Elias Castro Correa, Don Valentín Mujica, también los doctores: Dario Barrientos, Ismael Pérez, Augusto Carmona, así como personajes criollitos de nuestro pueblo San Fernando, el archiconocido Don Rafael Fleitas. 

Aparte de su oficio como barbero, Don Luigi es un fanático del deporte, pues practicó: Lucha Olímpica, con el profesor Di Rocco, Judo y Aikido, con los profesores Evelio Correa y Pedro Tang, así mismo es un aficionado al Motocross. 

Don Luigi es el fundador del edificio "Emporio Piligra" , ubicado detrás de la gobernación, en la Calle Piar, entre calle Bolívar y Comercio, lugar donde funcionó alguna vez un internado femenino y cuya construcción inició en el año 1990, entrando en funcionamiento en el año 2002.

De su matrimonio con la Sra. Sharon Mildred Rooks de Piligra, nacen sus hijas: Sharon Lucia y Valeria Carolina. De su matrimonio anterior nace Luis Augusto Piligra.

Don Luigi cesa funciones de su oficio como barbero motivado a su edad, sin embargo, actualmente a este "roble" del trabajo lo pueden ubicar en la calle Bolivar, en el local donde funcionó su buque insignia, su entrañable barbería "Arte Francés" , allí se dedica a la venta de insumos y artículos para Barberías. 

Así las cosas, queremos expresar que, en este grupo social "San Fernando la Ciudad y su Gente" estamos de plácemes al publicar la historia de Don LUIGI PILIGRA, ciudadano ejemplar, migrante italiano quien junto a su familia llegaron a esta tierra generosa que se llama Venezuela para aportar significativamente logros en nuestro desarrollo empresarial y social.

Fuente: Don Luigi Piligra.

Tomado de la página de Facebook San Fernando la ciudad y su gente de Miguel Vera 

martes, 8 de julio de 2025

EL PABELLÓN


Por José Jiménez (Billy)

El origen del pabellón: una historia llena de sabor y amistad 

Había una vez en #Caracas, una pequeña cocina llena de risas y colores, donde una abuela llamada Rosa y su nieta Lina compartían tardes enteras criando sabores y recuerdos. Rosa siempre decía que la comida no solo llena el estómago, sino también el alma.

Un día, Lina le pidió a su abuela que le enseñara a preparar algo especial para su escuela. Rosa sonrió y decidió enseñarle a hacer el famoso pabellón, un plato que nació en un rincón de Venezuela donde la alegría y el sabor se mezclarán en cada bocado.

¿De dónde viene el pabellón?

Cuenta la historia que en tiempos antiguos, en las calles de Caracas, las comunidades combinaban ingredientes simples y económicos para crear algo delicioso. El pabellón tiene raíces en la cultura criolla, representando la bandera de Venezuela con su colorido: el arroz blanco como la paz, el caraotas negro como la valentía, la carne mechada como la riqueza cultural, y las plátanos fritos como la alegría de vivir.

La receta mágica de Rosa (para que puedas crear tu propio pabellón):

Ingredientes:

2 tazas de arroz blanco cocido

1 taza de caraotas negras cocidos

300 g de carne de res para mechada.

2 plátanos maduros

Aceite para freír

Sal, ajo y cebolla al gusto

Pimientos y ají (opcional, para más sabor)

Instrucciones:

Preparar la carne:

Cocinar la carne con sal, ajo y cebolla hasta que quede suave y desmenuzada. La carne mechada debe ser tierna y sabrosa, lista para deshacerse en la boca y contar su historia en cada bocado.

Hacer el arroz:

Cocer el arroz blanco hasta que esté suelto, como una nube, para que sea la base perfecta del plato.

Cocer los caraotas:

Cocer los caraotas negras con un poco de sal, y si quieres, agregar pimientos para darles un toque alegre.

Freír los plátanos:

Pelar y cortar los plátanos maduros en rodajas. Freírlos en aceite caliente hasta que estén doraditos y crujientes, casi como el sol en la tarde.

Montar el plato:

En un plato grande, coloca primero una cama de arroz, seguido por los caraotas, la carne mechada y los plátanos fritos. ¡Y listo! Tienes un pabellón que te llenará de sabor y alegría.

¿Y por qué es tan especial?

Porque cada ingrediente tiene su historia y su color, formando un mosaico que refleja la diversidad y alegría del pueblo venezolano. Y más allá del sabor, cada bocado te conecta con la cultura, las risas en la cocina y las historias de quienes han disfrutado de este plato por generaciones.

¿Te animas a preparar tu propio pabellón y crear nuevas historias sabrosas? ¡Que cada cucharada sea una celebración de vida y tradición!

sábado, 1 de marzo de 2025

EL RETO DE CRUZAR EL RÍO A CABALLO

 


Haciendo honor a su legendario cabestrero llamado Ángel María Nieves, los jinetes compiten valientemente en el río apure desde la orilla en Puerto Miranda, terrenos del Guárico; a la Ribera frente a San Fernando de Apure, luchando contra la corriente en concordancia junto a los caballos y canoeros donde nada parece intimidarlos, ni siquiera la presencia de un río caudaloso pleno de caribes consolidando la destreza competitiva de cruzar sin pretensiones el segundo río de Venezuela y hacer gala de sus intrepideces.

 No en vano los realistas retrocedieron ante aquel ímpetu y hoy la palabra del llanero es considerada una aseveración sin marcha aunque el paisaje haya cambiado y la tecnología haya facilitado tareas antañas, se hacen esfuerzos por conservar ese carácter como patrimonio y retomar antiguas faenas como un ejercicio necesario.


Fue así entre los mismos llaneros que se volvió a hablar del "abordaje" una palabra desempolvada del vocabulario de los abuelos recordando el acto heroico de atravesar el río a caballo en pleno combate con la corriente y los animales carnívoros. Un caraqueño prestado al Llano, es nada menos que el comerciante León Moser Guerra propietario del antiguo edificio de los Hermanos Barbarito, este personaje dio impulso al proyecto acompañado de diversas personalidades de la vida apureña, primordialmente en abril del año 1997 se arma la gran fiesta donde por primera vez se permitió en sana competencia que los caballos y sus jinetes se remontaran en esta faena justo cuando el río está en su nivel más bajo, su segunda presentación se repitió el día 6 de marzo del año 1999 en Puerto Miranda, ante el río, el cual dio la bienvenida a San Fernando fortalecido con la participación de 32 caballos estadalizado por Barinas, Guárico y Apure.

Compañeros de Agua

 En el mismo punto donde tuvieron lugar las hazañas del llamado Ángel María Nieves, se dio la señal de partida a los competidores readaptándose las reglas a los jinetes modernos y en vez de nadar, viajaban en balsa junto a un canoero, mientras el caballo obedecía en el agua las órdenes de sus guías. El primer reto consiste en convencer al animal de enfrentar al río hasta que en medio de regaños y jalones se sumerja empezando un gracioso nado teniendo la mirada fija en la meta a los 600 metros de distancia pareciéndole su camino interminable; ya en el agua, cabestrero y caballo inician un pleno total de camaradería en que El llanero le había constantemente a su amigo para contagiarle el entusiasmo apoyándo intensivamente durante los segundos finales y cuando el cabestrero salta de la balsa da impulso final al caballo que con torpeza logra salir del río para recibir aplausos de los espectadores en la orilla, el público utilizó como Tribuna principal El puente Ángel María Nieves atestiguando todos los pormenores de la competencia, se repartieron las premiaciones y en medio de las algarabías se escucharon las voces prometiendo a la concurrencia mejorar las proezas para el próximo encuentro, la fiesta fue poco a poco apagándose en el traslucir del día justo cuando el sol enrojecido se escondía por la llanura.


Fuente:

Repuntes III

Historiales San Fernandinos 

Fundación Histórica Cultural Dr "Italo Francisco Decanio D'amico 

Colección fotográfica el San Fernando de ayer de Edgar de Jesús Decanio 

Octubre de 2004

Fotos cortesía de Facebook 

miércoles, 8 de enero de 2025

EL AUTOR DE LA POTRA QUE ME TUMBÓ


Por Orlando Nieves 

La Potra que me tumbó es un tema que muchos de nosotros escuchamos en la voz de Carlos Guevara, pero la letra original es de Gabriel Oquendo, conocido artísticamente como Gabriel de Palma, nativo de Santa Bárbara de Barinas en Venezuela, quién compone sus primeras canciones a la edad de 15 años.

Está canción está en su 2da producción, titulada “La Potra que me Tumbo” promocional de su autoría, ocupando los primeros lugares en las carteleras a nivel nacional.

Cabe destacar que está canción, está registrada en SACVEN en Septiembre de 1996.

La Potra que me tumbó es un tema que fue grabado por diversos interpretes, como José Oquendo, Giovanni Guatavita, Teo Galíndez y fue popularizada por uno de los grandes de la música llanera como lo fue Carlos Guevara.

Hasta el día de hoy, muchas gente cree que su autor es Carlos Guevara, incluso en muchas páginas de internet se puede leer: "La potra que me tumbó, autor Carlos Guevara". La realidad es que su autor es Gabriel Oquendo.

¿Pero quién es Gabriel D’ Palma?

Gabriel D' Palma también es conocido como el hombre de la potra, debutó con su primer disco "Amor de leyenda" de 1991, el cual fue escuchado tanto en Venezuela, como en Colombia.

Al transcurrir algunos años de su lanzamiento, Gabriel D' Palma lanzó su siguiente disco "La potra que me tumbo", el cual se posicionó a nivel nacional.

Debido al éxito obtenido con su primer disco, Gabriel D' Palma fue invitado a cantar en diversos programas televisivos destacados del momento como Al Mediodía Simón Díaz y Sábado Sensacional. 

Su tercer disco fue grabado en 2001, llamado "Soy llanero de cría". Tres años más tarde continuaría con el lanzamiento de su cuarto disco "Sin fronteras".

Tras el éxito de sus trabajos, Gabriel D' Palma lanza su disco "En lo profundo de tu corazón", logrando presentaciones en diversos programas, como “El Show del Jinete y La Potra”, al lado de Lila Morillo.

Pero hablando de La Potra que me Tumbó, Gabriel D’Palma crea en el 2005 "Yo soy la potra” para ser interpretado por una voz femenina, creando asi un deseo del publico de saber quien le puso el hierro a quien.

En el 2006 es ganador del Premio Gran Águila de Venezuela como Interprete y Compositor de Música Romántica Llanera del Año con el tema "Romas de sentimiento" y en el 2007 materializa su 5ta producción Discográfica con el sello disquero Lara Record titulada "En Lo Profundo de tu Corazón” con 11 temas todos de su autoría.

Junto a Lila Morillo graba un dúo en el 2008, titulado Jamás te Perdonare letra y música de ambos, obteniendo un rotundo éxito.

Gabriel D' Palma es un afamado exponente que se consolidó en la música con sus trabajos y presentaciones, donde demostró su potencial a la hora de cantar.

                       
Letra de La Potra que me Tumbó 

No pierdo las esperanzas, de un día volver a montar,
la potra que me tumbó, 
se la pasa relinchando,
parece no estar conforme con ese que la amarró (Bis)

Pero como va olvidarme si el primero he sido yo
que le eche una travesía, Le solté un lazo de amor
y la lleve paso a paso al corral de la pasión
hoy se encuentra pregonando, que de mí ya se olvidó,
el consuelo que me queda, es que bastante lloró
ella se fue con el lazo pero el hierro le quedó.

He tratado muchas veces, 
de provocar el encuentro para ver si me olvido,
y así arrancarme del pecho, 
este amargo sentimiento, que nos confunde a los dos. (Bis)

Yo sé que todo a cambiado porque ella se casó,
si es un pecado quererla, le pido perdón a Dios,
porque si llego a quitársela, él también me la quitó
no pierdo las esperanzas, de llevar al botalón,
la potra que aquella tarde, no sé quién me la robó,
pero si llega a soltarse buscara su amansador,
porque es difícil borrar Un hierro que ponga yo.


Fuente:

✓ https://nuestrotame.clan.su/load/g/gabriel_d_39_palma/biografia_de_gabriel_d_39_palma/


✓https://www.instagram.com/elgabodevenezuela

oficial?igsh=MTY3emU1ZWIzcWdxbw==


viernes, 3 de enero de 2025

EL MANDADOR


Por Orlando Nieves 

Cuantas veces escuchamos a nuestras madres y abuelas decir: "Dios castiga sin palo y sin mandador”, advirtiéndonos que a todos les llega la justicia divina pero de un modo silencioso.

Pero, ¿Que es un Mandador?

Según el diccionario de americanismos un mandador es:

I. 1. m. Ve. Látigo.

II. 1. m. Ho, Ni, CR. Administrador o capataz de una hacienda. 

WordReference.com dice que es:

m. y f. Persona que manda.

m. amer. Látigo con que se arrea a las caballerías.

En Venezuela y Colombia a este látigo se le llama Mandador, Perrero o Zurriago, que no es más que una vara o palo de madera muy dura, con un hueco en un extremo por donde se cruza una correa de cuero de aproximadamente 1,20 metros de largo, que además, sirve de bastón y soporte para el llanero.

Este instrumento fabricado artesanalmente tiene usos múltiples según las necesidades de su dueño. 

Sirve para arrear el ganado, para espantar las gallinas, los cochinos, los perros y para la defensa personal si es necesario, incluso se utiliza para moldear y mejorar la conducta de los muchachos "alzaos y malhablaos".

Cuantos no escucharon el silbido del cuero y sintieron en la espalda un fuerte ardor producido por la certera puntería, mientras tú abuelita decía: "Eso es pá que respete a los mayores" y uno revolcándose en el suelo del dolor.

Cuenta la leyenda, que hasta el Silbón después de asesinar a su padre fue castigado por un mandador de pescuezo.

Lo cierto del caso es que el Mandador es uno de esos instrumentos que no faltan en la casa de un llanero, fiel acompañante y soporte en los momentos difíciles. 


Fuentes:

WordReference.com

https://apureespurollano.blogspot.com/2019/07/el-silbon.html 

www.facebook.com/antioquiaaldia

www.asale.org/damer/mandador 

                 

sábado, 21 de diciembre de 2024

FLORENTINO DE ORO

 


Hablar de Florentino de Oro, es hablar de las Ferias y Fiestas de Apure; En 1970 le corresponde el turno al ingeniero Tomás Zoppi de llevar la batuta de la quinta edición ferial y llama previamente a Oswaldo de Armas, Luis Morales Padilla, Pedro María Zárate (Padre de Don Alexis Zárate), León Moser Guerra, Carmen Decanio de Vivas y Aurora Díaz de Sánchez y dan vida al Festival Florentino de Oro. 

Seleccionan a Juan Vicente Torrealba presidente del jurado y resultan vencedores Mayra Martí, con la canción Elevación (venía de ganar en el año 1969, el Guaicaipuro de Oro) y Ángel Custodio Loyola interpretando La Catira. 

Ese año le colocan el nombre de Alma Llanera a las Ferias, son elegidas como soberanas a Carmen Teresa Vivas con la diadema de la feria y Glanelys Fariñas se apodera de la guirnalda del joropo. También fundan los Festivales del Joropo y Cantaclaro. El Festival Cantaclaro era para cantantes Nobeles y el Festival Florentino era para profesionales. 

Alexis Zárate 
El Florentino de Oro, fue un festival que nos brindó la  dicha de conocer y oír a cantantes de la talla de: Adilia Castillo, José Romero Bello, El Carrao de Palmarito, Héctor Cabrera, María Teresa Chacin, Nestor Savarce, Felix Marchena, entre otros. 

El festival Florentino de oro nace en 1970, bajo la inspiración de Elías Castro Correa, Tomás Zoppi Luque, Reynaldo Espinoza Hernández, Aurora Díaz de Sánchez y Eduardo Hernández Guevara. Su primer coordinador fue Tomás Zoppi Luque, quien recibe ayuda entusiasta de varias personas donde tuve el honor de contarme como su chofotero (Alexis Zárate), cabe destacar que en sus inicios el Florentino de oro se participaba con todo tipo de música, es hasta 1981 cuando se define como un festival exclusivamente de joropo. En la dirección del Florentino de Oro se han destacado excelsas personalidades del folclor entre otros: Jacinto Martínez, Darío Silva, Rafucho Torres y Arístides Díaz. En 1982 nace la fundación Florentino de oro como institución rectoral del festival, teniendo como objeto el rescate, mantenimiento y proyección en todo lo que pudiera constituir el folclor nativista expresado en su música típica, muy especialmente de nuestros Llanos, identificado con el joropo en sus expresiones de golpe y pasaje y cualquier otra melodía y ritmo enmarcada dentro de los moldes de esta música folclórica. En 42 años de existencia hemos llegado a reunir muchos florentinos entre ganadores y honoris causa y por eso nace la idea de realizar el Florentino de diamante con el propósito de enaltecer más la música llanera.

El festival Florentino de oro hasta el año 2005 carecía completamente de colaboración económica para su realización, fecha a partir de la cual hasta la actualidad hemos contado con el importante aporte de PDVSA, a través de Deltaven lo cual ha hecho posible la continuidad del mismo. 

Ganadores del Florentino de Oro

Ángel Custodio Loyola

Mayra Martí 

Luis D'ubaldo

 Luis Enrique 

Mario Suárez 

Adilia Castillo 

Néstor Zavarce 

Eneas Perdomo 

José Catire Carpio 

Orlando Rivero 

José Ali Nieves 

Lizbeth Guerrero 

Francisco Montoya 

Soraya Baroni 

Antonio Castillo 

Cristina Maica 

Cheo Hernández Prisco 

María Carrizales 

Armando Martínez 

Luisa Tabares 

Rogelio Ortiz 

Migdalia Sánchez 

Argenis Salazar 

Gienny Aparicio 

Teo Galíndez 

Venezuela Fernández 

Ramón Ojeda 

Ana Carvajal 

Andrés García 

Ivanova Rondón 

Carlos Guevara 

Nubia González 

Carlos Alvarado 

Mariluz Castillo 

Antonio Reyes 

Mayra Tovar 

Franklin Carpio 

Carolina Delgado 

Alberto Castillo 

Gledy Ortiz 

José Rabago 

Lina María Vera 

Donny Sánchez 

Janet Vargas 

Ali Cabello 

Yanoxin Tejada 

Miguelito Díaz 

Máximo Guarán 

Meredis Rangel 

Jonás Silva 

Eliana Ruiz 

Hugo Villanueva 

Orlando Amundaray 

Susmira Aparicio 

Johnny Nieves 

Jesús Chávez 

Saraí González 

Yelitza Andrea 

Yuraima Vázquez 

José Changir 

Anaís González

Oscar Infante 

Joselyn Hernández

Antonio Piñango 

Norelquis Rondón 

Roberto Malavé 

Diana Bolívar 

Ender Hernández 


Ganadores del Florentino de Diamante 

Cristina Maica 

José Ali Nieves 

Teo Galíndez

Mariluz Castillo

Nubia González 

Argenis Salazar 

Mayra Tovar 

Alberto Castillo 

Ali Cabello 

Lina María Vera 

Meredis Rangel 

Hugo Villanueva 

Anaís González 

Jesús Chávez 

Susmira Aparicio 

Johnny nieves 


Florentino de Oro Honoris Causa 

Juan de los Santos Contreras "El Carrao de Palmarito"

José Romero Bello 

Melesio García 

Marcelo Quinto 

Enrique Contreras "El Canario" 

Reynaldo Armas 

Reina Lucero 

Cristóbal Jiménez 

Pedro Emilio Sánchez 

Magdalena Sánchez 

Freddy Salcedo 

Eladio Tarife 

Arístides Díaz 

Gualberto Ibarreto 

Jesús González 

Cholo Valderrama 

Rummy Olivo 

Luis Silva 

Darío Silva 

Manolo Aldana

Elda Flores 

Luis Lozada 

Scarlett Linares 

Jorge Guerrero 

Zuleima Zárate 

Julio Bruces 

Eduardo Mannuit 

Vitico Castillo 

Los Morochos Figueroa 

Ángel Zapata 

Alfredo Parra 

Juan Chiquito 

Vito Difrisco 

Domingo García 

Mayira Anzoátegui 


Florentino de Diamante Honoris Causa Reinaldo Armas 

Reina Lucero 

Francisco Montoya 

Jorge Guerrero 

Elda Flores 

Armando Martínez 

Scarlett Linares 

Arístides Díaz 

Vitico Castillo 

Antonio Castillo 

Ramón Ojeda 

Ramón Castillo 

Zuleima Zárate 

Domingo García 

Antonio Reyes 

Andrés García.

En más de medio siglo de existencia, ya existen muchos Florentinos entre ganadores y honoris causa, con el propósito de enaltecer la música llanera y sus protagonistas.

A lo largo de la trayectoria de la organización, han habido altos y bajos. Algunas veces ha existido apoyo económico y otras veces, no.

Con todas las dificultades que tiene el país, el Florentino ha seguido realizando los Festivales de Oro y Diamante, en el año 2.022 se realizó en la ciudad

 de Cojedes y en Diciembre de 2.023 se realizó el XXXVI Florentino de Oro en Caicara del Orinoco, Edo.Bolívar.


Fuente: Escritos de Alexis Zarate

Gracias a Evis Castillo por facilitarnos el material informativo del Florentino de Oro 




domingo, 4 de agosto de 2024

NELSON MORALES "EL RUISEÑOR DE ATAMAICA"


Un icono inolvidable de nuestro folclor.


Por Yolaiza Boada

Sobre el esplendoroso paisaje de las sabanas apureñas, en jurisdicción de la parroquia San Rafael de Atamaica se encuentra enclavado el caserío Mata Negra, allí nació NELSON RAMON MORALES RONDON "El Ruiseñor de Atamaica", hijo de Don Dámaso Morales y doña Juliana Rondón. Entre cantos de ordeños, rumores de lluvia y rios viajeros la tonada de su llanto se escuchó por primera vez el día 03 de agosto de 1943.


Era hijo único de don Dámaso, pero del lado materno contaba con cuatro hermanos mayores de nombres Cándido, Flor, Hilda y Manuel Rondón. Siendo niño sus padres deciden mudarse por lo que su crianza se desarrolla en la población de El Brazo, vía Achaguas. Su interés por la música llanera inicia a muy temprana edad; en esos primeros pasos era el "Indio" Figueredo quien lo acompañaba. Con su padre poco a poco se fue curtiendo en las labores del llano; las veredas y caminos fueron sus correderos, se recreaba con la naturaleza al atravesar ríos y senderos; cantaba en las labores de ordeño, en el pastoreo de la vacada y los sábados por la tarde cantaba pasajes y joropos en bailes sabaneros a la par de varios arpistas y otros copleros. Su canto amargo y altanero se fue regando por caseríos y pueblos, su musa podía estar en una muchacha bonita, en el relincho de un caballo, en un caño o en un estero.

En sus años primaverales participó en el programa de talento en vivo llamado "Fiesta Llanera" transmitido por la emisora radial "La Voz de Apure" ubicada en San Fernando, en este escenario conoció a dos hombres dotados de humildad y de una genuina llaneridad: el arpista Omar Moreno y Pablo Jacinto Orozco Martínez, este último director del sello disquero "Cachilapo" popularmente conocido como "El Pariente", ellos fueron los encargados de abrir las puertas de la fama a nuestro gran Ruiseñor de Atamaica.


Para el año 1967 apoyado por ese gran sello criollo Morales lanzó al aire su primer 45 r.p.m. contentivo del tema "El Delirio de Bolívar" y de respaldo un pasaje titulado "Recuerdos de Arichuna", con acompañamiento musical del maestro Omar Gerónimo Moreno Gil, iniciando de esta forma una imparable carrera de éxitos. 


Llenos de regocijo por el triunfo obtenido, comenzó la planificación y desarrollo de actividades para la grabación del LP denominado "Estampas del Llano Adentro", bajo la dirección musical del maestro arpista Omar Moreno. Este trabajo fue armado con varios temas, entre ellos: "Los Maizales", "Pajarillo N° 1", "Los Merecures", "Exclamación de los Peces", "Tribunal Divino", "Amor Infiel", "Las Dos Fieras", "Masacre en la Rubiera" los cuales sonaron con persistencia dándole más popularidad al cantante.


Morales destacó como artista en el renglón llanero porque tenía capacidad para identificar las notas musicales sin necesidad de referencia, sumado a esto su voz era versátil, tenía buena dicción y excelente afinación; sin hacer esfuerzo interpretaba con mucha facilidad el joropo en sus distintos ritmos o golpes, era como si los ríos Arauca y Atamaica les hubiesen prestado la fuerza de sus aguas cantarinas para que su grito de vaquería fuera reconocido en todos los Cajones de esa sabana bravía. Freddy Ibañez Pereira operador de radio de la emisora La Voz de Apure con acierto definió a Nelson Morales con el epiteto de "El Ruiseñor de Atamaica", comparándo su voz con el canto ilimitado, fuerte y melodioso del pájaro ruiseñor.


Su pasión era la música llanera, empeñado en seguir triunfando decide irse a Caracas con don Marcelo Quinto, en la capital de la República recibió la ayuda generosa y solidaria del poeta y compositor larense don Valentín Carucí dedicado a promover y defender el talento nacional. Su aceptación en el público cada día era más notoria, su popularidad la vivía con momentos gratos y otros no tan gratos que tuvo que resolver con mucha prudencia para disminuir riesgos; en la ciudad de Villavicencio, Colombia, estando en un centro nocturno a la espera de su turno para actuar fue amenazado por un hombre el cual se presume era guerrillero, este apuntándolo con un arma de fuego exigía su actuación en forma inmediata; el orden en la programación fue cambiada y "El Ruiseñor de Atamaica" con mucho aplomo subió a la tarima y con su garganta de acero, recia y bien afinada deleitó a aquel hombre y a toda aquella fanaticada. En otra oportunidad fue montado en un helicóptero y llevado a un campamento guerrillero donde festejaban el cumpleaños de uno de los comandantes del grupo armado, allí en medio del susto calmó sus nervios, tomó fuerza sacando a relucir sus dotes de buen coplero; regresando sano y salvo a sus correderos. Tiempo después vivió otra situación de peligro, cuando regresaba de una exitosa gira por México, el avión hizo escala en Guayaquil, Ecuador y desde allí fue desviado por varios sujetos a Cuba, en esa oportunidad conoció a Fidel Castro.


Nelson Morales era un llanero genuino, auténtico, conocía perfectamente su potencial, cultivaba su inspiración en los amores, desamores, las injusticias, las faenas de rodeo, las vaquerías, el encierro de ganado, todas sus vivencias le servían para componer versos, coplas; como ejemplo se puede nombrar el tema "Masacre en la Rubiera" en el cual relata la matanza de varios indígenas en una hacienda ubicada en territorio colombiano fronterizo con el Capanaparo apureño. Morales para ese momento era funcionario de la División de Inteligencia Militar y formaba parte de la comisión que investigaba el suceso en consecuencia conocía los pormenores del caso. Inspirado en ese suceso e incentivado por don Jacinto Orozco Martínez uno de sus mentores en Discos Cachilapo, escribió en forma de protesta la trágica historia vivida por los indios Cuibas al ser invitados a una fiesta por el caporal de "La Rubiera". Otro ejemplo es el tema "Auristela", para componer esta canción su musa se inspiró en una decepción amorosa.

Morales como contrapunteador relancino tenía rápidez para contestar con cordura, con rima, no se salía del tema y guardaba el pulso correcto dentro de la estructura musical. Su espíritu de llanero altivo lo llevó a rivalizar con muchos jerarcas de la canta criolla: "El Carrao de Palmarito: reconocía a Nelson como coplero de copleros, decía que su altanería y reciedumbre era un don muy particular en el folclor incluso decía que habían canciones y golpes que nunca pudo interpretar y Nelson las hacía con mucha facilidad; juntos grabaron el disco "Dos Cantaclaros Frente a Frente". Con Darío Silva "El Pollo de San Fernando" grabó "Cuando un Coplero Responde", con Santiago Rojas "El Turpial de Guardatinajas" grabó "El Soldado y El General"; con su primo Eloy Morales "El Veguero Nato" grabó "Versos de la Lejanía", "La Copla del Cabrestero", "Tan de a Caballo y a Pie", "Discusión de Dos Copleros", "Coplero cruza Camino", todos autoría de "El Ruiseñor de Atamaica".También grabó con Franklin Carpio, Melecio García y otros copleros de fama. 


Nelson Morales era un cantante de mucho recurso, su atarraya estaba abarrotada de buenos versos; tuvo la hazaña de contrapuntear de media noche pal día sin repetir un verso durante toda la porfía, en una presentación en el Caney Tropical de Maracay cantó cinco pajarillos en forma consecutiva. Su fanaticada lo identificaba como el "Verdugo de la Canta Criolla". José Francisco Montoya ha reconocido en muchas ocasiones que su único contendor en duelos improvisando fue Nelson Morales, al referirse a sus versos los califica de amargos y camorreros.


En su fructífera carrera musical sus éxitos se agupan en varios discos larga duración entre ellos: "Estampas del Llano Adentro", "Del Llano soy Defensor", "El Recio", "Remembranzas", "El Auténtico Llanero", contentivos de canciones que hoy día forman parte del repertorio del folklore venezolano. Sus proyectos musicales fueron respaldados por sellos disqueros como Cachilapo, Lolimar, Discomoda, Bambuco en Colombia y Era Musical.


El poeta apureño Julio César Sánchez bajó tranquilo al sepulcro porque pudo entregar a Nelson Morales la letra de "Kirpa Altanera" una composición de su pluma inspirada y dedicada a él como llanero trovador del Cajón de Arauca apureño. Otros temas de Sánchez Olivo para Morales fueron "Puerto Miranda" y "Cajón de Arauca Apureño".


El señor Fausto Viña su viejo amigo y paisano de Atamaica recuerda cuando Nelson preparaba sus famosos picadillos de carne al estilo llanero escuchando canciones de Angel Custodio. A raíz de la muerte de Loyola el sello Lolimar consideró que Nelson Morales era el cantante idóneo para hacer un trabajo discográfico en homenaje a "El Tigre de Masaguarito", de esta manera surgió el larga duración titulado "Remembranzas", grabado con sensibilidad, afecto, admiración y respeto hacia el artista muerto; en ese disco se incluyeron temas como: "Cajón de Arauca Apureño", "Rosita", "La Guayaba", "Triste Despedida", "San Felipe", "Puerto Miranda, "Las Tres de la Mañana", "El Prisionero", "24 de Enero", "Tierra Negra". 

 

Morales lanzó al aire su último trabajo titulado "Grito de un Llanero Activo" apoyado por el sello Nueva Era en este trabajo fue acompañado por el arpista Joseíto Romero y su conjunto; un álbum contentivo de piezas donde se le rinde homenaje a distintas figuras del llano como Alberto Arvelo Torrealba, Pedro Emilio Sánchez, el Indio Figueredo y Adilia Castillo, igualmente se integra un contrapunteo con Melecio García el Pollo de las Maporas; un trabajo discográfico donde el Ruiseñor hace gala de su sencillez y con mucho sentimiento expresa lo que vivió y sintió a lo largo de su carrera musical; allí suenan temas como: "Amor Fracasado", "Grito de un llanero activo", "Añorando mi pasado", "Palomita Montañera", "Bonguero del Río Guanare", "Sabaneando un Cimarrón", "Mi Sed de Amor", "El Caballo del Escudo", "Mi Sufrimoento de Amor", "Adiós al Indio de Apure", "Mis Dos Amantes", "La gran Verdad sobre Quirpa", "Por el Chaparro a Caballo", " Mi Corazón es Sublime", "Custodio y Venancio Laya", "Cuando se fue Pedro Emilio". 


En el transcurso de su vida artística este legendario apureño tuvo presentaciones a nivel nacional, pero también se atrevió a llevar su grito altanero, retador, cimarrón y pendenciero a Perú, Panamá, Estados Unidos, Colombia y México. Su voz también retumbó en el teatro Teresa Carreño. Recibió infinidad de reconocimientos tanto nacional como internacionalmente. En su oportunidad agradeció a autoridades de la población de Elorza por haberle rendido homenaje al decretar que una de las calles del pueblo lleve su nombre. Para los colombianos fue un ídolo, en una de sus giras tuvo el honor de firmar el Libro de Visitantes Ilustres de la Quinta San Pedro Alejandrino en Santa Marta y recibir en esa oportunidad Las Llaves de la ciudad. Muchas fueron las distinciones y premios recibidos en festivales de contrapunteo y corríos llaneros, también se hizo merecedor de premios como "Cantaclaro de Oro", "Maracaya de Oro", "Cucarachero de Oro". Recibio diplomas de reconocimiento de parte de las autoridades de la Universidad Central de Venezuela por su labor en pro del folclor llanero. Una estatua suya de medio busto reposa en la plaza del pueblo de San Rafaeleño.


Nelson Morales era un hombre criollo, alto, delgado, lleno de humor, de carácter fuerte, delicado, seguro de si mismo, acogedor, humilde, honesto, carismático, con mirada profunda. Muy culto, amante de la lectura, le gustaba conversar pero también amaba el silencio. Tenía un defecto visual que ha sido dificil decifrar pero "tuerto" no se dejaba llamar. Era enemigo de las injusticias, las mentiras y los abusos. Vivía en Maracay, en Rancho Alegre también le gustaba estar, con tucos y alpargatas solía andar, en su cabeza el sombrero y el caballo siempre dispuesto para cabalgar. Para sus presentaciones vestía de sombrero, liki liki y una buena fragancia también le gustaba usar. En su vocabulario el refranero no podía faltar, era costumbre escucharlo decir "no doy razón de mis planes porque los echo a perder", "el tarde nunca es temprano", " la violencia es el arma de los que no tienen razón". 


El Ruiseñor de Atamaica tuvo diez hijos en total, de su relación marital con la señora Haidee Triana nacieron sus hijos mayores de nombres: Elida, Jairo, Miguel, Yohana y Yoel. Luego estableció una relación con la señora Irene López procreando a Norelkys, Dayana, Nelson, Isbeth y Julia. En el año 2000 contrajo matrimonio con la guariqueña Romelia Aponte "La Poetiza", con ella no tuvo descendencia. Sus hijos lo recuerdan con amor, Nelson Junior el menor de los varones tiene grabado en su mente cuando su padre le sonreía, lo abrazaba y dándole un beso en la frente le susurraba "verte a ti es verme a mi mismo cuando estaba niño".


Morales era un hombre enérgico, gozaba de buena salud, nunca se enfermaba no sufría de nada, pero el día 31 de enero de 2005 su pecho se estremeció con la embestida de un infarto que no resistió, ensilló su caballo y voló atendiendo el llamado del Señor. Muchas personas asistieron al acto del sepelio, entre los presentes se encontraban personajes de la canta vernácula como Juan Armada, Orlando Prado, Pablo Labrador, Eloy Morales, Omar Moreno, Francisco Montoya, José Alí Nieves, José Jiménez "El Pollo de Orichuna", Juan Chiquito, José Archila, Ramón Blanco; músicos y cantantes que para despedirlo siguieron la tradición y entre dolor y lágrimas cantaron melodías criollas que fueron su pasión.

 

Nelson Morales fue una gloria del folclor que en los patios llaneros al pie de un arpa con su tañío se identificaba como buen coplero, relancino y trovador. El Ruiseñor de Atamaica seguirá vivo en la memoria de quienes lo recuerden, de quienes cuenten sus historias, sus logros, sus triunfos y escuchen sus canciones.


Ante todo estoy altamemte agradecida con Dios por la culminación de este trabajo, asimismo agradezco al señor Fausto Viña por hacer posible mi contacto con Nelson Yunior hijo de don Nelson Morales quien mostró interés y colaboró amablemente en el suministro de datos. Igualmente agradezco toda la información proporcionada por don Eloy Morales "El Veguero Nato", primo del Ruiseñor de Atamaica, su aporte también fue de gran utilidad en la redacción de esta reseña. 


Es bueno contar las historias para saber quienes somos y para no olvidar lo útil que hemos sido en la vida. 

sábado, 11 de noviembre de 2023

LA PATASOLA

 



En el llano Colombiano se cuenta la Leyenda de una mujer monstruosa que se caracteriza por tener una sola pierna y que termina en forma de pezuña. 

Su aspecto aterrador es de cabellera enmarañada, pequeños ojos de tigresa, boca grande y colmillos enormes. 

Según la leyenda, es el alma en pena de una mujer infiel que deshonró a su marido.

Se dice que este personaje fue inventado por los hombres celosos para asustar a sus esposas infieles, infundirles terror y al mismo tiempo, reconocer las bondades de la selva.

 Cuentan que en cierta región del Tolima Grande, un arrendatario tenía como esposa una mujer muy linda y con ella tuvo tres hijos.

 El dueño de la hacienda deseaba conseguirse una esposa, y llamó a uno de los vaqueros de más confianza para decirle:

 "...vete a la quebrada y escoge entre las lavanderas la mejor; luego me dices quién es y cómo es...".

 El hombre se fue, las observó a todas y al instante distinguió a la esposa de un vaquero compañero y amigo, que aparte de ser la más joven, era la más hermosa. 

El vaquero regresó a darle al patrón la información y todos los datos sobre la mujer.

Dicen que cuando llegó el tiempo de las "vaquerías", el esposo de la bella mujer relató al vaquero que traía sus tristezas, se quejó de su esposa, pues la notaba fría, menos cariñosa y ya no le arreglaba la ropa con el mismo cuidado de antes y vivía de mal genio. Le confesó que le provocaba irse lejos, pero le daba pesar con sus hijos.

El vaquero conocedor del secreto, compadecido de la situación de su amigo, le contó lo del patrón, advirtiendo no tener él ninguna culpabilidad. 

El esposo entristecido y traicionado le dio las gracias a su compañero por su franqueza y se fue a pensar a solas sobre el asunto y se decía: 

"...si yo pudiera convencerme de que mi mujer me engaña con el patrón, que me perdone Dios, porque no respondo de lo que suceda...".

Dicen que este vaquero se dirigió a su vivienda. Allí le contó a su esposa que se iba para el pueblo porque su patrón lo mandaba por la correspondencia y que no regresaba esa noche. 

Montó su caballo y salió deprisa por diversos lugares para matar el tiempo. Llegó a la cantina y bebió unos tragos de aguardiente. 

A eso de las nueve de la noche se fue a pie por entre el monte a espiar a su mujer.

Serían ya como las diez de la noche, cuando la mujer, viendo que el marido no llegaba, se fue para la hacienda en busca de su patrón. 

El marido, cuando vio que la mujer se dirigía por el camino que va al hato, salió del escondite, llegó a la casa, encontró a los niños dormidos y se acostó. 

En la madrugada llegó la infiel muy tranquila y serena. El esposo le dijo: "¿De dónde vienes?". 

Ella con naturalidad le contestó: 

"De lavar unas ropitas". 

"¿De noche?", dijo su marido.

A los pocos días, el burlado esposo inventó un nuevo viaje.

Ya de noche, se vino a pie para esconderse en la platanera que quedaba frente a su casa. Esa noche la mujer no salió, pero llegó el patrón a visitarla. 

Cuando el rico hacendado llegó a la puerta, la mujer salió a recibirlo y se arrojó en sus brazos besándolo y acariciándolo.

El enfurecido esposo que estaba viendo todo, brincó con el machete en alto y sin dar tiempo al enamorado de librarse del abrazo, le quitó la vida de un solo machetazo. 

La mujer, entre sorprendida y horrorizada, quiso salir huyendo, pero el furioso marido le dio tremendo machetazo a la cadera que la dejó sin una pierna, como si fuera la rama de un árbol. 

Ambos murieron casi a la misma hora. 

Al marido lo enviaron a la cárcel, pero cuando salió al poco tiempo, volvió por sus tres hijos y le prendió fuego a la casa.

Dicen que esta mujer deambula por fincas, bosques y selvas solitarias desde aquella terrible noche. 

Las personas aseguran haberla visto saltando en una sola pata, por sierras, cañadas y caminos, lanzando gritos lastimeros. 

Es el alma en pena de la mujer infiel que vaga por montes, valles y llanuras, que deshonró a sus hijos y no supo respetar a su esposo.

Cuenta la leyenda, que la Pata sola vive entre los matorrales de la selva, en las cumbres de la llanura.

 Algunos dicen que es una mujer bellísima que llama a los hombres solitarios que están en el bosque o sus alrededores y los atrae para enamorarlos, pero avanza hacia la oscuridad del bosque, a donde los va conduciendo con su mirada cautivante, hasta transformarse en una mujer horrible con ojos de fuego, boca desproporcionada de donde asoman unos dientes felinos y una cabellera corta y despeinada que cae sobre el rostro para ocultar su fealdad.

Además dicen que hay ocasiones, en las que oyen los lamentos de una mujer extraviada; gritan para auxiliarla, pero los quejidos van tornándose más tristes a medida que avanza hacia la víctima y cuando ya está muy cerca, se convierte en una fiera que se lanza sobre la persona, le chupa la sangre y termina triturándola con sus agudos colmillos. 

A esta mujer la conocen en el llano Colombiano como LA PATASOLA


Fuente: 


Narración Orlando Nieves

Edición y Montaje Alexis Tovar

Textos de la Secretaría de Cultura, Deporte y Recreación de B

ogotá 

Grabación realizada en Tecnomedia Studio

viernes, 27 de octubre de 2023

LOS LLANEROS VENEZOLANOS


 

POR RICHARD VOWELL 

En la revista Memorias de Venezuela (junio 2009)

Los Llaneros, --hombres de las sabanas-- raza sencilla y pacífica, vivían en familias separadas, cada una bajo un jefe común, a usanza de los antiguos patriarcas. Habitaban hatos remotos, o granjas, de ordinario situados a muchas leguas unos de otros con el objeto de que sus respectivos rebaños tuviesen mayor extensión de pastos y al propio tiempo para evitar la intromisión dentro de los linderos del vecino, cosa que no podría impedirse de otro modo en un país donde las cercas y aun las marcas de límites son del todo desconocidas. Las ocasiones de choque entre los peones de las diversas familias eran, por consiguiente, raras en extremo, mientras la inagotable abundancia de ganado salvaje y la facilidad con que en todo tiempo podían obtenerse caballos y vacas para el uso y subsistencia de los habitantes, no daban lugar a piques ni móvil para actos de agresión o violencia. Por lo demás resultaba evidente para un observador atento que la templanza de costumbres, características de los llaneros de Barinas, no obedecía a apocamiento de espíritu, sino que era consecuencia natural del constante trato en que los jóvenes vivían con los mayores de su familia, a quienes estaban acostumbrados a rendir obediencia implícita y en cuya presencia adoptaban habitualmente una actitud respetuosa y tranquila.


Aunque usualmente se les llama pastores y se les considera como tales, sus hábitos y sistema de vida eran en realidad los del cazador, porque siendo del todo salvaje el ganado que constituye su única riqueza, el trabajo requerido para recogerlo y arrebañarlo en la vecindad del hato era necesariamente violento e incesante. Constante ejercicio a caballo; noches pasadas en vela para guardar el ganado, proteger los becerros y potros contra los rigores del tiempo, todo ello había contribuido ya a prepararlos para la igualmente ruda profesión de las armas. Por de contado, al interrumpir la guerra la comunicación entre los Llanos y la costa marítima de Caracas, quedando paralizado su tráfico habitual de mulas, cueros y sebo, sintiéronse inquietos e impacientes por su desacostumbrada inactividad. Todos cuantos eran capaces de llevar una lanza acudieron en masa a enrolarse bajo la bandera de su paisano José Antonio Páez, quien ya se había distinguido por su valentía y éxito, como jefe de guerrilla, y quien tuvo poca dificultad en disciplinar tan valiosa recluta y en hacer de ellos buenos soldados en el campo de batalla.


Las familias de los llaneros, que aún permanecían en casa, aunque abandonadas por los más jóvenes, no corrían el peligro de padecer necesidad, porque los viejos y los muchachos, que muy a pesar suyo se quedaban rezagados eran capaces de abastecerlas con largueza escogiendo de vez en cuando alguna ternera cerril en el rebaño próximo, la cual, atada con el lazo certero, traían a la cola de sus caballos como provisión para el hato. Sin embargo, los amigos de aquellos que habían tomado las armas sentían la separación mucho más de los que hubiera ocurrido probablemente si el país que los rodeaba hubiese sido más populoso, porque en su vida de apartamiento la ausencia de un solo individuo dejaba un vacío sensible en el círculo familiar, y a causa de su casi aislada situación era probable que tuviesen poca o ninguna noticia relativa a los sucesos de una guerra en que por vez primera comenzaban a tomarse un profundo y doloroso interés.


La alarmante nueva de la próxima invasión española extendióse con velocidad por las pequeñas aldeas y haciendas de las orillas de los ríos que separan las llanuras de los distritos montañosos. Los habitantes de éstos, muchos de los cuales estaban en algún modo ligados a los patriotas por lo cual tenían buenas razones para temer la llegada de Morillo y de su inmisericorde tropa de invasores, huyeron con precipitación a refugiarse en los hatos, en el fondo de las sabanas; su arribo fue saludado como un evento feliz por los sencillos y hospitalarios llaneros, quienes encantados con tan insólita e inesperadavisita no experimentaron el más leve temor de que ellos también se verían pronto compelidos a huir ante el azote de la guerra.


En la estación lluviosa, cuando los Llanos permanecen por lo regular anegados durante tres meses, todas las casas, construidas sobre pequeñas eminencias, se ven aisladas por completo mientras dura la inundación, aunque el invierno esté lejos de mostrarse en todo su rigor. Entonces, las crecientes expulsan poco a poco de los bajíos los rebaños de reses bravías, los cuales tienen que acogerse a los únicos parajes secos que pueden hallarse, y en consecuencia no nos veíamos en el caso de ir tan lejos a caballo y todos los días para traer un novillo destinado al consumo de la familia. Además nunca nos faltaba que hacer, fabricando o reparando nuestras sillas, tejiendo cabestros de cerda tan solicitadas en las comarcas montañosas. Nuestras noches transcurrían alegremente en la extensa sala del hato con los bailes del jaís, tales como el Bambuci y la Zambullidora, muy superiores a las rígidas contradanzas y afectados boteros de Europa; las llaneras con célebres por su destreza en tocar la guitarra y el arpa y por su canto de los aires nacionales.


Era a mediados de la época de caza entre las selvas que orillan el Orinoco y también la estación en que sazonaban los maíces, de modo que cuando llegó la partida a las inmediaciones del campamento tamanaco, todos los indios guerreros se hallaban ausentes en las selvas, demasiado distantes de sus viviendas para tener noticia del ardid que se tramaba contra la felicidad doméstica de su cacique. Cuanto a las mujeres, hallábanse dispersas entre los pequeños conucos, recogiendo con afán las mazorcas de maíz con el propósito de preparar depósitos de chicha, como de costumbre, para el regreso de sus maridos y hermanos. Las madres únicamente podrían juzgar de la angustia de Ancáfila cuando al volver en busca de otro canasto de maíz, quiso darle una mirada al dormido chiquitín; su pena contenida fue acaso más intensa por no haber estallado, pues aún entre las tribus salvajes, las mujeres olvidan raras veces lo que deben al honor de sus maridos y de su tribu, por lo cual las esposas y madres luchan en silencio contra las calamidades más terríficas, antes que humillarse con lamentos y lágrimas.


Los llaneros, que para aquel temprano período de la guerra no estaban en modo alguno acostumbrados a la artillería, sobresaltáronse y se prepararon a ponerse fuera del alcance de las piezas de campaña; pero antes de que pudiesen montar, otro disparo mató un caballo, casi llevándole el brazo a un lancero, mientras le ponía el freno al animal. Páez cogió rápidamente al herido, a quien colocó en su propia silla, montando luego en las ancas para regir el caballo y sostener al maltrecho camarada. Mientras se alejaban al galope, en su forma usual de retirarse a la desbandada, un tercer proyectil disparado tras ellos por elevación, apenas levantó el polvo entre los pies de los caballos, sin causar daño alguno. Las tropas españolas, que hasta entonces habían guardado profundo silencio, celebraron la precipitada fuga de Páez y su Guardia, con gritos de ¡Mueran los insurgentes! ¡Abajo los chucutos! Suponiendo que habían abandonado el terreno por pánico y que al menos por aquel día no volvieron a molestarlos.


Algunas se ocupaban en ordeñar; mientras otras que tuvieron el cuidado de traer los útiles necesarios, pilaban maíz en grandes morteros de madera y con pesados majaderos; o bien cocían arepas en anchos platos de tierra. Buen número de las muchachas reuníanse a orillas de la laguna, para lavar la ropa de sus respectivas familias, y su incesant vocerío, junto con las risotadas que resonaban en el bosque, hacían ver que la emigración no embargaba sus ánimos tan hondamente como podía esperarse. La mujer de Páez, doña Rosaura residía en uno de los ranchos más grandes, preparado para recibirla con más holgura que de costumbre, por una partida de la Guardia de Honor, que se prestó espontáneamente para este servicio, pues, en realidad, los llaneros demostraban siempre extremada consideración por La Señora, como la llamaban de ordinario. Ella no debía semejante deferencia al solo hecho de ser la esposa favorita de su jefe, sino a que poseyendo una educación muy superior a la de todos los que la rodeaban, mostrábanse al propio tiempo tan modesta y bondadosa con cada uno, que aquellos le profesaban indecible respeto y admiración.


La caza de tigres, como se practica en los Llanos de Barinas, constituye uno de los espectáculos más interesantes, no sólo para quienes toman participación en ella y la emprenden con el objeto de proteger sus rebaños y para seguridad de sus mujeres e hijos, expuestos al ataque de tales fieras, cuando está ordeñando, sino también para los espectadores que acuden por simple curiosidad y entretenimiento.


Los dueños de hatos acostumbraban darse con anticipación una cita, a la que concurrían como punto de honor, con cuantos parientes y peones pudiesen reunir, todos en caballos de freno y armados de lanzas (porque antes de la revolución no se permitía generalmente a los criollos el uso de armas de fuego), excepto aquellos que se distinguían por su agilidad y destreza en arrojar el lazo, el cual se utilizaba con el propósito de coger a los animales feroces cuando salían de sus cubiles y mantenerlos asidos para que los demás cazadores los mataran sin peligro. Por consiguiente, considerábase honrosa distinción el figurar entre los enlazadores, puesto reclamado habitualmente por los principales ganaderos, sus hijos mayores y sus mayordomos, los cuales procuraban ir a la cacería en caballos seguros, hechos al ruido y alboroto, lo mismo que a la vista de las fieras, porque la menor rebeldía o timidez del caballo, en el momento de arrojar el lazo, podía tener fatales consecuencias para el jinete o para el compañero a quien había convenido en prestarle ayuda.


RICHARD VOWELL. Sabanas de Barinas. Caracas, Ministerio de Educación, 1988.

Fotos tomadas de Internet 

martes, 2 de mayo de 2023

EL CASABE

 


El casabe de yuca (o simplemente casabe o cazabe) es un pan ácimo, crujiente, delgado y circular hecho de harina de yuca. Este se asa en un budare. 

Su producción y consumo se remonta a tiempos prehispánicos; se elabora a partir de la yuca o mandioca.

La yuca o mandioca era, junto al maíz, uno de los principales cultivos de la época precolombina. Debido a las posibilidades de conservación, el casabe era una de las fuentes fundamentales de alimentación de los indígenas del norte del subcontinente. Formaba parte de la dieta tradicional de los taínos, caribes y arahuacos, habitantes nativos del Caribe. En Brasil y Perú se le denomina tapioca a la masa de harina de yuca húmeda, tamizada y cocida a alta temperatura.

Los indígenas arahuacos, los tainos y caribes confeccionaban el casabe raspando la cáscara de la yuca con un rallo de madera dentado con piedrecillas afiladas, astillas de hueso, gruesas espinas de pez, etc., incrustadas y pegadas con resina. Tras reducir la yuca a pulpa, ésta se introducía en el "sebucán", especie de colador hecho de hojas de palma entretejidas. El sebucán (o cebucán) se colgaba de un árbol y allí debía soportar el peso de dos o más personas sentadas en él, hasta exprimir bien todo el yare, líquido venenoso. Luego la masa se tamiza por un cernidor, para luego elaborar tortas delgadas y redondas, de entre unos 60 cm a 1 m de diámetro. Estas se cocinan en un fogón sobre una plancha llamada budare.

Las tortas delgadas y crujientes de casabe a menudo se rompen en trozos y se comen como galletas. Puede comerse solo o como acompañamiento de otros platos como cualquier pan. La variedad más gruesa se come generalmente humedeciéndola ligeramente, bastan unas pocas gotas de líquido para transformar la torta de casabe en un pan muy suave y liso. Debido a la capacidad de absorber líquido inmediatamente puede causar ahogos que ceden rápidamente con un sorbo de algún líquido. Mayormente, la variedad gruesa se utiliza como acompañante del sancocho. (https://es.wikipedia.org/wiki/Casabe_de_yuca)

Etimológicamente, la palabra “casabe” viene de casabi, el término arawak que designa la mandioca (también llamada tapioca o yuca). La yuca es una planta de la familia Euphorbiaceae, cultivada durante cuatro milenios y cuya parte comestible se encuentra en sus raíces. Hay dos tipos de yuca: la yuca dulce, y la yuca amarga que es el que se utiliza para hacer casabe, cuyo jugo es tóxico para los seres humanos y debe extraerse antes de cocinarse.


Para preparar el casabe, la yuca fresca debe pelarse y rallarse muy finamente para después presionarla y extraer todo su jugo (yare). Los grupos étnicos amerindios usan un utensilio en forma de tubo hecho de una liana tejida, llamado sebucán para esto. Luego, lo cuelgan de una rama de un árbol durante varias horas, hasta que se forma una especie de pasta de yuca.


Finalmente, el pan se cocina en una sartén grande caliente. Es imperativo que toda la humedad se haya evaporado y que el pan quede crujiente. Si bien el método tradicional todavía se utiliza en las aldeas, en los últimos años la fabricación del casabe se ha industrializado gradualmente. Se lleva a cabo en fábricas que utilizan grandes prensas mecánicas y moldes circulares, y hoy en día es posible encontrar casabe ya hecho en las tiendas.


El pan de yuca es muy versátil y tiene muchas variantes. En la versión dulce, existe el jau-jau, que es un casabe que se cubre con azúcar durante la cocción.


En la región de Barlovento, cerca de Caracas, existe la naiboa, que son dos casabes que forman un sándwich y contienen queso, anís y panela en el interior.


En Haití, a los lugareños también les gusta mezclar casabe con coco rallado.


En América del Sur, hay otros tipos de pan hechos de harina de yuca. En Colombia y Ecuador, una de las especialidades tradicionales se llama simplemente pan de yuca o pan de queso. Es un bollo pequeño en forma de bola hecho con yuca y queso.(https://www.196flavors.com/es/casabe/)


El casabe se consume en prácticamente toda Venezuela, pero mayormente en las regiones sur-oriental y llanera del país. Los más famosos son: El Villa, El Caripito, en el estado Monagas; de La Negra, en la carretera Calabozo-San Fernando de Apure a la altura del Estero de Camaguán, estado Apure; de Cúpira, Estado Miranda y el que venden en la carretera de Cumaná a Puerto La Cruz y Anzoátegui. (https://senderosworld.com/el-casabe-en-venezuela-historia/)

El casabe de "La Negra", es sin lugar a dudas, una exquisitez, crujiente pero suave, diría que casi de derrite en la boca. Es un verdadero placer comerlo solo. Desde muchos rincones del país, la gente llega a "La Negra" a llevar casabe a granel y me atrevería a decir, que en todos los puestos de venta, el casabe es igual de delicioso. (http://cuentaelabuelo.blogspot.com/2011/07/el-casabe-del-caserio-la-negra.html?m=1)

Y como dice el dicho: a falta de pan, bueno el casabe.


Fuente:

-https://es.wikipedia.org/wiki/Casabe_de_yuca

-https://senderosworld.com/el-casabe-en-venezuela-historia/

-http://cuentaelabuelo.blogspot.com/2011/07/el-casabe-del-caserio-la-negra.html?m=1

-https://www.196flavors.com/es/casabe

 
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