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sábado, 10 de enero de 2026

LA MUERTE DE FURIA


EL 04 DE FEBRERO DE 1967: TRAS SIETE DÍAS DE LUCHA CONTRA LA MUERTE, PRODUCTO DE UNA DESCARGA DE DIEZ TIROS CON UNA PISTOLA CALIBRE 22, FALLECE EN TINACO EL FAMOSO Y LEGENDARIO CABALLO DE COLEO “FURIA”.

 El caballo “Furia” fue obsequiado a Don Teodoro Heredia en 1959, apenas días de nacido. 

Ocho años fueron suficientes para que este equino se diera a conocer en todo el territorio nacional, gracias a su enorme habilidad para sacar toros de puerta y para ayudar a su predilecto jinete y dueño Don Teodoro Heredia a producir coleadas efectivas, metiéndose hábilmente dentro de la manada de caballos y coleadores y adjudicarse premios de gran talla nacional como el “Clásico Presidente de la República Raúl Leoni” conquistado en 1966. Siendo éste, apenas uno de los grandes triunfos logrados en su brillante trayectoria. 

Como reza la canción con la cual lo inmortalizó Juan de Los Santos Contreras “El Carrao de Palmarito” este caballo “Tenia sobrada carrera”: Pero la envidia fue de tal manera que el 27 de enero de 1967, a eso de las doce y media de la noche, sacaron del potrero del hato La Palma al famoso ruano ponche crema, donde se encontraba con sus diez yeguas. Lo llevaron a la quebrada del pesquero y a escasa distancia del lugar descargaron contra el inocente animal, diez tiros con una pistola calibre 22. 

Tres balas apagaron su inteligencia impactando en el cachete y la frente, tres dieron en el pescuezo, tres en la paleta y una en el codillo.

Como dice en corrido del Carrao de Palmarito, ya mencionado: “como era un caballo noble se regresó a la carrera” y llegó hasta la puerta del potrero: “rogando a dios quien le abriera / Teodoro estaba inocente de la terrible tragedia”.

El experto coleador se encontraba en el hato La Peonia, a escasa distancia del lugar. Pero al llegar: “vio que su caballo sangraba por donde quiera”. A primeras horas de la mañana el caballo fue atendido por el médico veterinario tinaquero Manuel Méndez, quien hizo lo posible por mantenerlo vivo. La noticia se corrió inmediatamente y al siguiente día llegaron de Valencia, otros veterinarios, quienes practicaron la operación y extrajeron algunas de las balas.

El intento por salvarlo fue en vano: “a los siete días murió”, el 4 de febrero de ese año 1967.

El cuerpo del caballo “Furia” fue enterrado en los mismos terrenos del hato La Palma y un año después, por petición de Don Teodoro Heredia, su hijo Gustavo Heredia los exhumó y lo llevo a la casa de su familia, ubicada en la calle Monagas de Tinaco, en la salida al Pao.

Hoy día se conserva la cabeza del legendario caballo como muestra de una reliquia del incalculable valor.

De acuerdo a informaciones confidenciales, arrojadas hace unos diez años, ya se sabe quién fue el indicado de este vil y macabro crimen.

Las cuales garantizan que éste reveló su horrendo asesinato cuando la carga de conciencia que llevaba consigo durante casi cuarenta años no pudo más con él. Sin embargo, todo quedó impune, ya que hasta ahora los crímenes de animales en nuestra Republica no constituyen delitos.

No obstante, dándole crédito a la justicia, es bueno señalar lo que dice la canción dedicada al famoso de las ferias del coleo en Venezuela “El que mató a ese caballo se atreve a mata a su abuela”.

No cabe la menor duda que el móvil que llevó a esta indigna y vergonzosa acción, lo expresa la misma letra “por envidia fue la muerte que dieron al inocente”. Lo cierto es que cuando murió este caballo no quedó quien los sintiera / hasta los niños lloraron las lágrimas verdaderas”.

En la primera foto tomada de Breves Memorias de A.J. Yuniz, Boffelli y Caballero (Inédito) se contempla en famoso caballo “Furia” con su jinete Don Teodoro Heredia, con su habitual traje blanco y su sombrero pelo e guama, disputándose con sus rivales la cola del toro para realizar una de las esperadas coleadas efectivas por parte de sus fanáticos.


En la segunda imagen se observa la osamenta de la cabeza del legendario equino. La cual conservan en su casa de habitación ubicada en la calle Monagas de Tinaco. Tomada por William Garcia (2006). 


En la tercera foto también tomada por William Garcia (2006) se visualiza la vitrina que exhibe apenas una parte de los trofeos y premios conquistado por el famoso caballo y su jinete durante su descollante actuación en varias mangas de coleo en Venezuela. De igual manera se custodia en su casa de habitación


Tomado de la página Lomejordelcoleo.com


 

jueves, 8 de enero de 2026

LA GASTRONOMÍA CARAMACATEÑA DE LA ÉPOCA


Autor Miguel Barrios M. 

Los pobladores en el viejo Caramacate por allá en la década de los cuarenta se deleitaban con las comidas muy criollas y sanas. Su salud era saludable, y se mantenían como un "roble". El promedio de vida era de 94 años.

Afirmaba Ramón "Catire viejo" González (+) que la gastronomía en el viejo Caramacate de la época era variada y muy rica; pero muy parecida a los diversos platos de otras zonas llaneras. Se hacía presente el consumo de carne de animales de caza como puercoespín, venado, cachicamo, chigüire, gabán, garzas, lapa, cerdo, galapago, oso palmero, morrocoy, carne en vara con casabe, yuca, cachapa y derivados de la leche. 

 El plato favorito para los jornaleros fue el "Palo a pique veguero" un nutrido plato de carnes, frijoles y arroz acompañado de hallaquitas con chicharrones. 

Narraba Emiliana Venero (+) que los caramacateños desayunaban con arepas asadas de maíz "pilado", pisillo de chigüire, pescado y carne "seca", mantequilla extraída del suero salado. También desayunaban con picadillo de carne seca, tajadas de topocho maduro y queso llanero rallado. El desayuno de los queseros, ordeñadores y becerreros era la chucuta, y el pichero. 

Contaba Luciano Garcia (+) que en el viejo vecindario de la época las familias almorzaban y cenaban con cachapa, frijol, cochino frito. Así mismo arroz, frijol con carne seca, topocho "sancochado". Otra comida era arroz blanco, caraota, pescado frito, y yuca. Otro plato criollo en el viejo vecindario era Quinchoncho, arroz blanco, pisillo de pescado, y changuango. Se destacaban las fritangas de gabán y garzas acompañado con topocho, ñame o yuca. 

En sus conversaciones Carmen Briceño (+) afirmaba que dentro de los postres y bebidas se encontraba los buñuelos, el pan de horno, el chepao, la mazamorra de maíz, jugo de manirota y marinita, agua de pepa de guásima, papelón, carato de maíz, leche con merecure y con cañafistola, "guarapo" de caña, chucuta y pichero.

Según narraciones de Panchito Tovar (+) Las "Fritangas" y " Las Aliñadas" las realizaban en los hogares caramacateños con manteca de marrano y manteca "Los Tres cochinitos". Siempre sobre las mesas de los hogares existían el "ajicero" picante y dulce, la mantequilla llanera, la mantequilla de suero salado y el casabe.

Los hervidos de gallina, gallineta, cachicamo, oso palmero, pescado (curito) y el sancocho llanero eran muy populares en el viejo vecindario. Tiempos aquellos!!!

Imagen referencial todos los créditos para su autor o autores.

MACUMBA


Un Pedazo de historia sembrado en Achaguas.

La esquina de Macumba es un lugar emblemático en la parroquia Achaguas, situada en la calle Comercio con la avenida Bolívar. Fue un punto de encuentro para todos, donde funcionaba la perfumería Macumba, que acogía a quienes llegaban al pueblo. Aunque el local ha sido derrumbado con el tiempo, el recuerdo de la esquina de Macumba perdura en la memoria colectiva. Este sitio es parte esencial de la historia de Achaguas, honrando el recuerdo de la perfumería y su impacto en la comunidad.

¿QUIÉN ES MACUMBA?.


Pedro Alberto Briceño Mirabal (Macumba)

Pedro Alberto Briceño Mirabal, conocido cariñosamente como "Macumba", nació el 29 de junio de 1948 en el estado Barinas. Hijo de Rafael Briceño, oriundo de Guasdualito, y de Rosa María Mirabal, nativa de Puerto Infante en el estado Apure, su vida estuvo marcada por un profundo sentido de pertenencia a la tierra llanera.

En diciembre de 1980, Pedro llegó a Achaguas, donde encontró un hogar y una comunidad que lo acogió con los brazos abiertos. Allí, se casó con la enfermera Rosa Griminia Villazana, consolidando así sus lazos con esta tierra que adoptó como propia.

Destacado comerciante, Pedro abrió su negocio de perfumería, Variedades Macumba, en un local que pertenecía a Doña Belén de Magallanes, ubicado en la esquina de Bolívar con Comercio. Con el tiempo, trasladó su negocio a la calle Páez, frente al hotel Capri, donde operó hasta el año 2001, convirtiéndose en un referente en el comercio local.

En 2005, Pedro se unió a Protección Civil, donde trabajó con dedicación y compromiso hasta su jubilación. Su estampa no solo se limita al comercio y la protección civil; también ha sido un ferviente promotor de la cultura llanera y las buenas costumbres, dedicando su tiempo a orientar a jóvenes estudiantes sobre estas tradiciones.

Su amor por el deporte es igualmente notable. Siempre apoyó a los jóvenes deportistas de la región, dotándolos de uniformes a través de su empresa, Perfumería Macumba. Además, fue cofundador de la Liga Criollitos de Venezuela en el municipio de Achaguas, contribuyendo al desarrollo del deporte en su comunidad.

Pedro Alberto Briceño Mirabal es, un hombre que ha dejado una huella notable en la vida de quienes lo rodean y que continúa inspirando a las nuevas generaciones.DE ACHAGUAS TAMBIÉN ES ÉL...

Fuente: Página de Facebook De Achaguas también soy yo 

domingo, 4 de enero de 2026

HISTORIA DE LAS BOLAS CRIOLLAS EN VENEZUELA


 

El deporte de las Bolas Criollas, como lo conocemos en la actualidad es totalmente venezolano por excelencia, dado a que se juega de una manera única y con reglas totalmente criollas (venezolanas)

Claro está y es bueno advertirlo de que este deporte, podemos decir que proviene de un juego que tuvo su origen en los albores de la humanidad, cuando el hombre descubrió que podía competir con algo tan sencillo y tan accesible como lo eran las piedras. Más adelante, se tienen noticias de un deporte practicado en la antigua Grecia y en toda Europa ya no con piedras, sino con bolas de madera llamado “Bochas”. Este juego llega a América durante la conquista española.

Se tienen informes acerca de que es un fraile español quien lo trae a Venezuela para que los esclavos quienes trabajaban en las fincas tuvieran alguna forma de entretenimiento en el tiempo de descanso y de ocio. En sus comienzos se juega popularmente con bolas elaboradas con maderas muy duras, como Vera y Guayacán. Como este deporte se practica entre equipos, para diferenciar las bolas de un equipo de las del otro se solía pintar una cruz en las bolas de uno de los equipos, dejando las otras sin pintar.

También se dice que el Padre Sojo (Tío Abuelo del libertador Simón Bolívar) fue el cura que trajo este juego a Venezuela y que las primeras partidas se efectuaron en sus haciendas que tenían en Chacao y en La Floresta.

En Venezuela, se le llamaba a este juego “Bolas” y se jugaba en terrenos muy amplios, pero a medida que se hacía mas popular se fueron reduciendo las medidas, incluso se colocaban troncos de madera en el piso que determinaban el área máxima de la cancha y se le denominó “Juego de Bolas Criollas”; actualmente las medidas máximas son de 20 x 25 metros

El año 1956; Cuando los señores Lorenzo Rivas y Carlos Pérez Castillo, junto a otros dirigentes nacionales; ven la necesidad de lograr que las bolas criollas, las cuales se jugaban de forma recreativa en todo el país, pudieran efectuar juegos organizados tanto en los diferentes estados de Venezuela como a nivel de competencias nacionales.

Justamente, en el año 1956 es cuando se funda La Federación Venezolana de Bolas Criollas, teniendo como su primer presidente a Lorenzo Rivas; odontólogo y gran aficionado a este juego. Su Vicepresidente, el Contramaestre Carlos Pérez Castillo, quien luego lo sucede en la Presidencia, da un vuelco total a la organización de este deporte.

Cabe destacar que ese mismo año (1956) se realizan los primeros juegos deportivos nacionales, y se reúnen en un Congresillo Técnico en el Estado Lara, donde asisten los representantes de las Asociaciones existentes en aquella época (Miranda, Lara, Aragua, Portuguesa, Guárico, Carabobo, Yaracuy y el Distrito Federal) donde recopilan todos los reglamentos existentes para la época; los analizan y discuten para finalmente unificar criterios, formando así el Primer Reglamento Oficial de Bolas Criollas en Venezuela.

A los Primeros Juegos Deportivos Nacionales asisten sólo seis (6) entidades, después de salvar escollos económicos para los cuales se dictaron normas. Cada entidad participante pagaría sus gastos de transporte, alimentación e inscripción de su equipo y personal técnico. La entidad sede, donde se jugaba, daba alojamiento y se encargaba de ofrecer alimentos adecuados a un bajo costo. Estas reglas aún son válidas el día de hoy para cualquier torneo que se realice.

Desde entonces este deporte ha participado en todos los Juegos Deportivos Nacionales, así como ha organizado los Campeonatos Nacionales de Bolas Criollas, que se realizan todos los años entre los meses de Junio y Noviembre.

Para participar en los Campeonatos Nacionales es necesario que cada equipo participante haya pasado previamente por una selección dentro de su propia entidad. Se empieza por participar en un campeonato a nivel de Ligas Municipales (en caso de haber dos a mas ligas municipales, estas se enfrentan para logar al campeón del municipio), luego campeones municipales van al campeonato estadal, quedando el equipo ganador como representante de su entidad (Como se puede apreciar; la selección es bastante apretada por lo que sólo los muy diestros logran clasificar)

Cada entidad (Estado) envía su mejor equipo al Campeonato Nacional de la especialidad en las siguientes categorías; Infantil, Prejuvenil, Juvenil, Adulto y Master.

El deporte es jugado tanto por hombres como por mujeres, por lo que se clasifican las categorías en masculino y femenino; y los campeonatos se juegan separadamente. También existe la clasificación referida a la edad de los participantes, así encontramos la categoría infantil (entre los nueve a doce años), Prejuvenil (entre los 13 y los 16 años), Juvenil (entre 16 y 18 años, Adultos (desde 18 años en adelante) y el Master (desde 40 años en Femenino y 45 años el Masculino)

Las Bolas Criollas se juegan en una cancha rectangular y plana de unos 20 por 25 metros máximo y unos 20 por 10 metros mínimo. Esta cancha debe tener una valla de protección y retención de las bolas con una altura mínima de 50 centímetros y deberá estar demarcada con un cordel o zanja, a una distancia no menor de 20 centímetros de la valla, y a todo lo largo de ésta. Actualmente este deporte cuenta con un reglamento nuevo y actualizado, donde se efectuaron cambios importantes para la realización de este deporte federado; dichas reglas estarán vigentes para el período 2006 – 2011.

Se calcula que actualmente existen más de noventa mil (90.000) jugadores federados y otros tantos atletas que lo practican de forma competitiva en los distintos clubes privados; esto sin contar tantos otros que lo practican de forma recreativa en cualquier rincón del país y que pudieran superar hasta los 500.000 aficionados.

En Venezuela existen buenas canchas donde practicar este deporte nacional, autóctono, folklórico y recreativo; en los distintos estados del país ya poseen canchas, a las cuales se les denominan “CANCHAS OFICIALES” debido a son regentadas por las distintas asociaciones estadales afiliadas a la federación y las mismas se encuentran ubicadas dentro de instalaciones deportivas para uso exclusivo de esta disciplina deportiva y que han albergado no solo campeonatos municipales, estadales y nacionales sino que además han sido sedes de distintos juegos deportivos nacionales y de las cuales podemos mencionar las siguientes; San Felipe (Yaracuy), Barinas (Barinas), Barquisimeto (Lara), Valera (Trujillo), Guanare (Portuguesa), Coro (Falcón), Maracay (Aragua), San Fernando (Apure) y San Juan de Los Morros (Guárico), entre otras.

Este deporte, altamente jugado a un nivel tan popular en nuestro país, ha logrado despertar inquietudes hasta en los más jóvenes, tanto que ya se están realizando campeonatos en categorías menores; Infantil, Prejuvenil y Juvenil, tanto Masculinos como Femeninos y que son la base fundamental del deporte de las Bolas Criollas en Venezuela.

Muchas personas piensan erradamente que el deporte de las Bolas Criollas es un juego netamente de hombres, haciéndose esta pregunta:

¿LA MUJER VENEZOLANA JUEGA BOLAS CRIOLLAS?

Claro que Sí; la mujer venezolana ya lleva más de 60 años jugando bolas criollas de forma recreativa y 45 años interviniendo en competencias nacionales oficiales organizadas por La federación Venezolana de Bolas Criollas y Bochas; así como varios campeonatos nacionales en categorías menores en las categorías, infantil, Prejuvenil y Juvenil.

Cabe recordar que antes de realizarse las competencias nacionales; en cada estado del país se realizan primeramente los distintos campeonatos municipales, luego los equipos campeones municipales compiten en el campeonato estadal y quien resulte campeón es quien representa a su estado en el campeonato nacional de la categoría.

La mujer venezolana ha sido un factor fundamental en el desarrollo de este deporte, contando con un gran número de féminas tanto a nivel organizativo (federación, Asociaciones y ligas) así como dirigentes, entrenadoras, atletas y hasta a nivel de arbitraje; como es el caso de la señora LOURDES GONZALEZ, quien desde los ocho (8) años de edad esta jugando bolas criollas recreativas, 43 años de forma competitiva y actualmente a sus 75 años es arbitro del estado miranda, manteniéndose activa en este deporte por casi 67 años. Hoy en día sus hijas y nietas juegan y disfrutan de las bolas criollas venezolanas.

¿Por qué el nombre de esta federación es; FEDERACIÓN VENEZOLANA DE BOLAS CRIOLLAS Y BOCHAS? ¿Qué son LAS BOCHAS?

Las Bochas son un deporte que se juega también con bolas (esféricas) solo que su reglamento es muy diferente al nuestro deporte nacional; se juega en canchas de 4.00 ó 4.50 metros de ancho por 26.50 ó 28.50 metros de largo, incluso las Bochas sudamericanas tienen un peso de 1.150 gramos y las bochas Europeas tienen un peso de 9.20 gramos aproximadamente.

En el año 1987, la Federación escoge a sus mejores atletas masculinos de la época de los 80 en Bolas Criollas para participar en el 3er. Campeonato Mundial de bochas que se celebró en Argentina, desde ese entonces hemos participado en varias competencias internacionales tanto en masculino como en femenino.

En virtud de lo antes descrito; es a partir de diciembre del año 1997 que esta federación agrega a su nombre la palabra “Bochas” quedando registrada desde entonces con el nombre de “Federación Venezolana de Bolas Criollas y Bochas”

La mujer venezolana (atleta en Bolas Criollas) También ha participado en Competencias internacionales de Bochas; siendo su mejor participación en los Juegos Deportivos Suramericanos “ODESUR 2006” realizados en Argentina; donde se logró la primera medalla disputada en la especialidad a nivel internacional por intermedio de la atleta del estado Portuguesa; Ingrid Eunice Angulo Noguera.

Adicionalmente se lograron dos (2) medallas de bronce por equipos en la modalidad de duetos y tercetos por intermedio de las atletas Kelinet Mejías (Guárico), Laura Oses (Miranda), María Pérez (Carabobo), Ingrid Angulo (Portuguesa) y Ana Karina Boscan (Zulia).

La Federación Venezolana de Bolas Criollas y Bochas, con la inquietud de dar a conocer este deporte más allá de nuestras fronteras, desde hace varios años se viene practicando bolas criollas en Colombia y países del caribe, incluso en Cuba donde ya se están realizando campeonatos internos de Bolas Criollas.

Actualmente se vienen realizando competencias internacionales de Bolas Criollas en los Juegos Deportivos del ALBA, además a nivel recreativo existe desde hace algunos años un torneo internacional de equipos pertenecientes a Clubes Sociales Privados de países como Aruba, Bonaire, Curazao y Venezuela.

Con respecto a las disciplinas menores en las Bolas Criollas, tenemos que el 22 de Noviembre de 1984 se inaugura en la ciudad de Coro, estado Falcón, el Primer Campeonato Nacional Infantil masculino, el cual fue ganado por la selección del estado Yaracuy.

En dicho primer campeonato participaron las siguientes selecciones estadales; Yaracuy, Trujillo, Falcón, portuguesa, Monagas, Zulia y Distrito Federal. Cabe destacar que en ese orden quedaron ubicados oficialmente.

Con este campeonato se inicio el ciclo de competencias nacionales de categorías infantiles.

Es importante señalar que el día 6 de Enero de 1952; El General Marcos Pérez Jiménez, señaló a las Bolas Criollas como el “Deporte Nacional por Excelencia”.

GLOSARIO DE BOLAS CRIOLLAS:

BOLA: Objeto redondo (Esférica) de material compuesto de “Resina Fenólica” con que se juega este deporte.

MINGO: Esférica pequeña compuesta de “Resina Fenólica” que sirve de referencia para efectuar las jugadas en bolas criollas.

ARRIME: Es la jugada que se efectúa lanzando la bola “suavemente a ras del suelo” para que quede lo más cerca posible del mingo.

BOCHE (AIRE): Es la jugada donde la bola es lanzada por el aire directamente a otra bola o al mingo; según sea el caso.

BOCHE RASTERO: Es la jugada donde se lanza la bola a ras del piso con fuerza con el fin de golpear fuertemente una bola oponente, incluso para desplazar al mingo.

BOLAS CRIOLLAS: Deporte venezolano autóctono, folklórico y recreativo por excelencia, parecido en parte al deporte europeo de las Bochas (Bocce en Italiano)

¿Qué es la Resina Fenólica?

R.- La resina fenólica es utilizada internacionalmente para fabricar Bolas Criollas ó Bochas con carácter profesional; existen otros materiales sustitutos mas económicos, pero es la resina fenólica la más utilizada para su fabricación debido a que les da mayor resistencia a los impactos, mayor resistencia a la fricción y mejor peso relativo desde el diámetro exterior en función del peso relativo.

Para fabricar las Bolas Criollas ó Bochas (cada una tiene forma, peso y tamaño específico) luego de lograr la mezcla de la materia prima específica, llamada “Resina Fenólica”; se comienza con precalentar la mezcla, luego se coloca la cantidad y peso necesario dentro de los moldes. Seguidamente es sometido a altas temperaturas y presión, posteriormente una vez enfriadas las bolas (esféricas), estas son rectificadas y pulidas para el acabado final, el cual no es otro si no chequear su forma, tamaño y el peso deseado.

HISTORIA DE LA RESINA FENÓLICA.

En 1860, el fabricante estadounidense de bolas de billar “Phelan and Collander” ofreció una recompensa de diez mil dólares a quien consiguiera un sustituto aceptable del marfil natural.

El inventor estadounidense Wesley Hyatt descubrió que, al mezclar nitrocelulosa, alcohol y alcanfor, se obtenía una masa blanda que se dejaba moldear por presión en caliente. Este nuevo producto (el primer material plástico), barato y consistente, sustituyó al marfil en la fabricación de bolas de billar. 

Aunque aún hoy se sigue utilizando marfil para elaborar bolas de billar, este material ha sido prácticamente desplazado por el uso de polímeros plásticos termoestables, entre los cuales están las resinas fenólicas o bakelitas, algunas de las cuales poseen propiedades que las hacen competir ventajosamente con el marfil, ya que este material permite fabricar bolas con una perfecta esfericidad, poseyendo una densidad similar al marfil, una perfecta homogeneidad que en el marfil como producto natural no se puede garantizar, ensuciándose menos y limpiándose con facilidad además de ser más duraderas y resistentes, y por último son mucho más baratas y hace innecesario el uso de marfil que es un material de tráfico restringido en muchos países por motivos ecológicos.


Recopilado por:

EDGAR JESÚS BARRIOS MEJÍA.

Secretario General - FVBCyB (2009-2013)

viernes, 2 de enero de 2026

AMÍLCAR CASTILLO

 

Por Orlando Nieves 

Hablar de Amílcar Castillo, es rememorar una época importante en la historia del teatro apureño en los años 70, 80 y 90.

Y aunque existen opiniones encontradas entre los sesudos culturosos apureños, Amílcar ha sido consecuente a lo largo de su vida con el teatro. Son muchos los que se montaron en las tablas bajo su dirección como Antonio Solorzano, johanny Castillo, Carlitos Añez (+) entre otros.

Pero vamos a conocer un poco más.

Amílcar Castillo Parra. Nació el 05 de Junio 1959, es el segundo de 4 hermanos. Hijo de Alfredo Ambrosio Castillo y María Dolores Parra de Castillo. Estudio Primaria en el colegio "San juan de Letran" en el Liceo Miguel A. Escalante y se gradúa de bachiller en el Liceo " Lazo Marti" en 1977. Ingresa en la Universidad en 1978 (Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio), egresando en Lengua y Literatura.

Hay que resaltar que la época de oro del teatro lazomartiano inicia con el elenco de Telilamar creado por Juan Cardoza y Carlos Pesaggno y conformado para ese entonces por Romel López, Arriz Domínguez, Carlos Hernández y Beto Carias, ya para el año 1979 la formación, difusión y producción recae en Danny Navas y Amílcar Castillo.

Para los años 70 recordamos algunos grupos de teatro como Alpargata y Venezuela, Pre-Pa-Fu, Tierra Virgen, Teunellez, Jóvenes progresistas unidos, el teatro experimental infantil Fundación del Niño entre otros.

Amílcar Castillo Inicio su labor Docente en 1981 como profesor de TEATRO en el Liceo "Lazo Marti". Fue el Fundador del Movimiento Scout en San Fernando de Apure Contando con la colaboración de 4 Compañeros de su época y la Asesoría del Sacerdote SINFO UZCATEGUI (en 1974). 



Su Trayectoria Artística se inicia a la edad de 11 años, cuando Ingresa al grupo de Teatro Infantil de la Fundación del niño. Estudió Música paralelamente en la Escuela: " Antonio Estévez". Fue Director Fundador del Grupo Teatral: Telilamar, conjuntamente con el Lic. Juan Cardoza Parra. Fundador/ Director del Teatro Estable de los Llanos. Participó como Actor y miembro directivo de la Compañia Reg. De TEATRO de Apure. Fundador/ Director de la Compañia teatral " Asdrubal Hernández" lo que  le permitió recorrer el estado Apure presentando sus trabajos escénicos y llevando alegría a los espectadores, recordamos el Médico a Palos de Molière, Vimazoluleka de Levi Rossel entre otras muchas puestas en escena.

Ganador del Premio Regional de Teatro (como Mejor Actor) (1991 ). Laboro por espacio de 30 Años como Profesor y Director Teatral en la Casa de la Cultura: Rómulo Gallegos. Homenajeado en tres ocasiones: secretaria de Cultura, Universidad " Ezequiel Zamora" y la Compañía Nacional de Teatro y para el año 2025 por el Ministerio de la Cultura.

Es importante señalar, que parte de su formación en la Actuación viene de la enseñanza de los Maestros: Levy Roseel, Miguel Torrenci, Alberto Ravara, Trino Rojas, Alberto Sarrain, Henry Manganiello, Ada Nocetti y Gregorio Magdaleno.

Su trabajo constante, su característica manera de caminar, su estatura pequeña y su pasión por el teatro hacen de Amílcar Castillo un personaje que le ha brindado un lugar al teatro apureño, hoy muchos abandonaron el teatro pero Amílcar Castillo sigue luchando por llevar el arte a las tablas... 

Fuente directa: Amílcar Castillo 

jueves, 1 de enero de 2026

DON ÁNGEL ROJAS MARENCO


 Don Ángel Rojas Marenco, nace en Bruzual el 21 de octubre de 1922, hijo de Inés de la Concepción Marenco Pérez y de Domingo Rojas Lujambio, esta familia Rojas Marenco son decendientes del General Miguel Pérez, quién le tocó ejercer el cargo de gobernador del Estado Apure, el año de su gobierno en Apure no lo tengo por encontrarme lejos de mi archivo, el general Pérez se radicó en Puerto de Nutrias, fue de los amigos de los hijos del General José Cornelio Muñoz ya que en un expediente de acusación de tierras del año 1848 aparece el General Miguel Pérez apoderando a Marcelino Muñoz, hijo del general José Cornelio Muñoz, para que lo represente ante el gobierno nacional en la acusación de tierras baldías del sector Dividivi al oeste de los ejidos del desaparecido pueblo de Nuestra Señora de los Angeles de Setenta, por este mismo expediente deja ver qué el general Miguel Pérez estaba casado con Demetria Jiménez, de cuello matrimonio nace Carolina Pérez Jiménez, quién es la madre de Inés de la Concepción Marenco ya que Carolina Pérez Jiménez contrajo matrimonio con Juan Antonio Marenco de allí viene la familia Rojas Marenco, la cual esta conformada, por Don Ángel Rojas Marenco, Doña Carmen Rojas Marenco de Álvarez, Don Pedro Rojas Marenco, Don Ramón Rojas Marenco Doña María Rojas Marenco, una familia con profunda raíces Bruzualeñas y de una alta moral en esta localidad. Don Ángel Rojas Marenco, ejercicio muchos cargos en Bruzual fue juez de distrito, acompañó a Don Antonio Untis Alas en la administración del Consejo Municipal del distrito Muñoz, dos gigantes en honestidad que con su sola presencia fue garantía de desarrollo local, yo conocí a Don Ángel Rojas Marenco como comerciante con un negocio por la calle Bolívar, donde compartimos horas de conversación de ese Bruzual que tenía tatuado en el alma, era amante de su río Apure, todos los días cuando los claros del día traían la aurora arrastra, estaba Don Ángel Rojas en el barranco del río yo fui un visitante frecuente de la familia ya que Don Ángel le traían el periódico el Nacional y el después de leerlo me lo prestaba, para yo leerlo, son tantos los recuerdos de este viejo amigo que necesitaría un libro para plasmar tantas anécdotas. Contrajo matrimonio Don Ángel con la señora Adela Gutiérrez de Culla unión nacen Angel Rojas Gutiérrez, médico gastroenterólogo, Domingo Rojas Gutiérrez, profesor jubilado de la universidad en Ciudad Bolivar, Julio Rojas Gutiérrez, abogado en ejercicio en San Fernando de Apure, Leonte Rojas Gutiérrez, ING electrónico, Freddy Rojas Gutiérrez profesor en diferentes instituciones educativas en la ciudad de Barinas, Livio Manuel Rojas Gutiérrez, médico veterinario y Reina Rojas Gutiérrez, profesora en la ciudad de Barinas, todos los considero mis más grandes amigos, son el legado de Don Ángel, un grupo de profesionales que Don Ángel y Doña Adela sacaron adelante, con mucho trabajo de ese par de viejos para graduarlos a todos fue Don Ángel un hombre con una cultura general envidiable, público muchos artículos de prensa por el Nacional y el Universal, siempre en pro de la mejora de la región. Muere Don Ángel Rojas, en su pueblo natal de Bruzual, 15 de septiembre del año 2013. En vida volaste alto y tú obra queda en las mejores manos, como un homenaje a este insigne amigo y con el fin de reconstruir la memoria histórica de Bruzual.


Omar Viana cronista del Municipio Muñoz del Estado Apure.

jueves, 11 de diciembre de 2025

CAIMANERAS EN LAS CALLES DE SAN FERNANDO DE APURE

 


EL CAMPO DE LOS SUEÑOS.

Aconteció en Barrio Central o Centro Valle.

 El jugar beisbol en las calles de San Fernando es de vieja data, por no decir antigua, desde los años 1.914 y 1.929 ya habían registros fotográficos de muchachos jugando en esa modalidad de beisbol callejero conocido como caimaneras, como son los casos la de la calle Comercio al lado de El Cañito o en la calle Bolivar, al lado de la desaparecida plaza Libertad y desaparecido Palacio Fonsequero.

Asi que podemos asegurar que desde que este deporte fue conocido en San Fernando, se han jugado centenares de partidos beisbol en sus calles de tierra o de concreto. No fue una excepción que en Barrio Central /Centro Valle o en cualquier otro sector de la ciudad se practicara esta memorable forma de jugar al béisbol.      

Imagínate una tarde de verano, donde el sol se refleja en el pavimento caluroso en una estrecha calle, y resuena el sonido del bate de palo, mezclado con las risas de los niños, junto al eco sordo de la pelota de goma, pues asi fueron las vivencias en ese corredor de travesuras infantiles que es la calle Urdaneta en el Barrio Central o Centro Valle en San Fernando de Apure

No era nada fácil batear en la estrecha calle Urdaneta, entre las calles Páez y Muñoz, convertida en un improvisado campo de béisbol. Con apenas seis metros de ancho, con casas a ambos lados de la calle, lograba albergar las tres bases, el home play y los sueños de todos estos niños. Y para completar, cuando el partido estaba en su momento más emocionante, no faltaba algún carro antojado que transitando interrumpiera el juego, obligando a suspender temporalmente el partido y a los jugadores a tomar un respiro que para nada deseaban.

Una vecina de la cuadra, que tenia su casa alli donde precisamente comenzaba el home play, frente a la casa de la familia Chifole en la intercepción de la calles Paez cruce con la Urdaneta, estaba cada vez más rabiosa y molesta, era Doña Petra, porque las pelotas que salían de foul, casi siempre caían en el techo de zinc de su casa, sonando durísimo. Asi que ella tomó la drástica e inconsulta decisión de devolver las pelotas de goma, cortadas en cuatro toletes y lanzarlas desde su patio, a la calle ahora convertida en un concurrido campo de béisbol caimanero. Fue así, como doña Petra se convirtió en la persona más "querida" del barrio. Los muchachos, con rabia contenida decían que esa doña era bruja, porque y que tenía dos zamuros, uno blanco y otro negro, que le avisaban a doña Petra, moviendo misteriosamente sus alas cuando las pelotas caían al techo y luego al patio de su casa.

Para minimizar este terrible infortunio, los equipos crearon una novedosa norma, única en los anales de la historia del beisbol, el temible y hasta ahora desconocido "Doble play por regla". Si el jugador bateaba un foul y este caía en la casa de doña Petra, al equipo bateador se le decretaban automáticamente, la penalización del "Doble play por regla" y para mas ñapa, ese equipo bateador estaba en la obligación de comprar una nueva pelota de goma, que costaba una fortuna: un real con un medio (0.50 Bs +0.25 Bs).

En aquella calle se reunían todos estos grandes ligas de Barrio Central o Centro Valle, la mayoría no pasaba de doce años. Eran verdaderos ases de las caimaneras jugadas con peloticas de goma, con palos como bates y como guantes sus manos, la mayoría jugaban en alpargatas o descalzos. Eran una verdadera pandilla que disfrutaba con creces todos los juegos de su época.

Esos muchachos eran multifacéticos; jugaban béisbol con peloticas de goma, fútbol callejero, taima, fusilado, el escondió, muchachos y bandidos, y caimán bobo cuando se bañaban en El Cañito o en las lagunas de Valle Verde detrás del Aeropuerto Las Flecheras.

Eran diestros jugadores en las competencias de gurrufios y trompos, y metras en sus modalidades: rayo y hoyito, en los estilos más versátiles: pichi rueda, uñita y los mas tramposos, usaban el temido estilo pujinche. Volaban papagayos que ellos mismos elaboraban, hacían caballitos de madera con palos de escobas, y fabricaban sus propias fondas o chinas con sus respectivas municiones hechas con bolitas de tierra grea secadas al sol o cocidas al fuego.

Pocos tenían bicicletas y quienes las poseían se convertían en los amigos más “queridos y respetados” por todos, actitud esta claramente sospechosa y evidentemente interesada.

Se subían a los techos de las casas de los vecinos del barrio, nadie sabía para qué, pero ellos decían que era para ver, panoramicamente mejor, tanto el futuro, como el mundo que los rodeaba. Moneaban los árboles de mango, guayaba y mamón hasta dejarlos sin frutos. En las noches, amparados por la oscuridad, se montaban en el árbol de mamón de la familia Melo/Falcón y tomaban "prestado" sus apetecidos gajos de mamón que esta familia cuidaba celosamente y destinaba para la venta, y que según la comunidad, eran los mejores en centenares de kilómetros a la redonda. Sin embargo evitaban a toda costa, comerse los mamones de la señora Abdona Fernández, la madre de Horacio y Santiaguito Fernandez, quien también era vecina del barrio, porque según ellos, eran tan ácidos aquellos mamones que los pájaros torditos lagrimeaban, cuando para su propia desgracia picaban alguno de ellos.

Su lugar preferido para jugar era sin duda El Cañito. En invierno, para pescar con largas varitas de palo de guasimo, nailon y anzuelo, a especies como: caribes, arencas, chorroscos y palometas, o bañarse zumbao en los puertos de El Guasimito, La Pastora, Puerto Arturo y Coronel Mora. Y en verano, para jugar en el lecho seco de su cauce, donde se formaban hermosos medanales, que la corriente generosa del rio Apure, dejaba al entrar por unas de sus bocas, en especial la ubicada frente al Puerto de escalinatas de Coronel Mora, adyacente donde hoy esta el Palacio Legislativo. Allí jugaban béisbol, fútbol, muchachos y bandidos, y a veces incursionaban en los sembradíos de tomates, patillas y melones en las vegas que se formaban en la Isla Humboldt o La Playa, tomando furtivamente esos frutos, eso sí en calidad de “fiaos”, préstamos que hasta el dia de hoy no han pagado al dueño de esas siembras, al con razón, molesto y obstinado don Agapito.

Patinaban hasta el cansancio en la plaza Libertad y la plaza Bolívar, haciendo trencitos de hasta diez muchachos en fila india. Cuando el tren daba una curva cerrada, la fuerza centrifuga mandaba muchachos volando por todos los lados de la plaza. Muchos se golpeaban y raspaban, pero sobandose el porrazo y antes de que nadie los viera, rapidito y de un salto se levantaban como lo hacian sus héroes del cine de la lucha libre mexicana: “El Santo” y “Huracán Ramírez”, y asi continuaban patinando como si nada hubiera ocurrido.

Los domingos Iban a las funciones de matinés de los cines Royal y Libertador, compraban el tick de patio, el más barato, y no el tick de preferencia, para que de un bolivar les sobrara un real (0.50 Bs), y a la salida de la funcion del cine, se compraban un comodoro o un raspado de colita o tamarindo, o un pan de horno, o dos tabletas de coco o de leche, o dos suplementos ya usados de las historietas de sus héroes favoritos, o una chicha con generosa ñapa incluida, que vendian en la calle Bolivar cruce con la calle Fonseca, en la esquina de la ya desaparecida zapateria San Fernando, aquellos memorables chicheros; los hermanos; el negro Corona y el gordo Corona.

Nombrarlos a todos estos muchachos, sin olvidar ninguno es casi una odisea, pero aun asi tomaremos el riesgo, aun sabiendo que fracasaremos. Algunos de estos tantos granujas pertenecientes a estas patotas fueron: César Rivas, José Rafael Rodríguez, Felipe Falcón y su hermano El Negro ambos importados directamente de la urbe de Arichuna, José Medina, Eliezer Bravo, Nerio Arias, Gustavo Colmenares, Aureliano y Enrique Correa, Bate y Viche Cardoza.

Pablito, Ignacio Colmenares, Ramón León, Algimiro Guerrero, César Augusto Ibarra, Irbin Bermúdez, Edmundo Barbosa, Lalo, Guerrino y Jani Chifole, Iván Darío Pérez, Cuauhtémoc y Pedrito Laprea Ventura, Gustavo Laprea, José Lavado, Beto Urbano, Chichito y Willian Zárate, los chunguitos Heriberto y Eberto, Luis y Tirso Pinate y otros muchos, además del protagonista central de nuestro próximo relato: Asdrúbal Hernández.

Enamorados sí eran y con sobradas razones, pues en aquella exclusiva comarca había abundantes “flores en ciernes” como las princesitas: Rosita Decanio, Cosita Rodríguez Mayol, Magaly Loreto y Marisela Zárate, quienes conducían bicicletas con sus rueditas laterales en un estilo muy pin pirinai. Las hermanitas Correa: Omairita, Zoraida y las mayores: María Elena y Maritza Valentina. Las hermanas de Iván Darío Pérez, las hermanas de Viche y Bate Cardoza, las hermanas: Alba y Miriam Márquez, las hermanas Elvia y la Negra Arias, las hermanas Diosven y la Negra Hurtado, Mabel Bravo, Milagros Lavado, Vilma López, Filomena Barbosa, Zoraya Gerle y Marisol Matute.

En los limites de esta comarca, se destacaban por su belleza Chabela Bermúdez, la Nena Urbano, Blanca y Miriam Sifonte, Moraima Delmoral y las hermanas Gallardo, en fin aquello era un verdadero jardín florido en esas lejanas tierras de Barrio Central o Centro Valle.

La conexión de estos granujas con el mundo de los héroes fue el cine mexicano y las novelas de la radio. Todos, sin excepción, inclusive Asdrúbal Hernández, quien será el protagonista de nuestro próximo relato, sintonizaban, a la una en punto del mediodía, por Radio Continente, la serie El Gavilán Colorado, el defensor de los pobres y desamparados, héroe de aquella novela radial escrita por Alberto López Ruiz “El escritor que habla al corazón de las mujeres”.

Aquella trulla de muchachos oían emocionados el momento en que este invencible enmascarado aparecía cuando Asuzena González, la hija de don Benito, se encontraba amenazada y en peligro de caer en las garras del malhechor Julio César Santo, La Bestia. Y de repente, se escuchaba en la radio la música de la canción inédita de Ignacio “Indio” Figueroa: “El Gavilán”, que anunciaba la aparición sorpresiva y oportuna del héroe. Después de cruentas batallas contra su archienemigo, La Bestia: Julio César Santo, terminaba El Gavilán venciéndolo y salvando a su amada Asuzena González.

Los recuerdos de aquellos días dorados permanecen en la memoria de quienes vivieron y crecieron en aquel bullicioso e idílico sector de las calles Bolivar, Comercio, Coto Paul, Urdaneta, Sucre, Páez y Muñoz en Barrio Central o Centro Valle de San Fernando de Apure.

Sus infancias, marcadas por la imaginación, la camaradería, las pequeñas victorias y derrotas en ese campo de béisbol improvisado y en los otros múltiples lugares donde jugaban, siguen presentes en la memoria de sus protagonistas y de los muchos testigos que vieron en vivo y directo sus pequeñas, increíbles e irrepetibles hazañas.

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(*) Créditos Fotografias: Edgar Decanio.

(**) Creditos: Informacion y datos: Omaira Correa. Eliezer Bravo (Capu).

(***) Un relato de Vinos Des Fruit. Edición de imágenes, color, montaje y texto fotográfico Vinos Des Fruit.

domingo, 30 de noviembre de 2025

LA TRAMPA" EN EL VIEJO CARAMACATE


 Autor Miguel Barrios M. 

"Tiempos que se van no vuelven" este dicho en algunas ocasiones en nuestras vida los hemos oido, vivido y hasta lo hemos pronunciado.

En el viejo, y ya ni recordado Caramacate del ayer habían tantos movimientos, costumbres, mitos y creencias que jamás volverán.

El caramacateño en busca de proteinas construían objetos para la casería de animales, aves y peces en la década de los cuarenta. Para la caza y pesca fabricaban "La Trampa", "El Yurú", "El Alza Pie", y "El bohio". 

"La Trampa" construida por ellos con varas delgadas (madera) y amarrada con naylon. Era como una especie de jaula en forma de piramide. El objeto en mención fue usada por algunos pobladores del Caramacate del ayer para cazar palomas, gallinetas, guacharacas y otras aves propias de la selva. También fue utilizada por los campesinos agricultores para minimizar las aves tóxicas que atacaban las semillas una vez sembradas.

 Habían grupos de hermanos indígenas procedentes de Guachara, Río Caribe, Capanaparo y otras zona indigenas acampados en La Haciendita que fabricaban "Las Trampas" con fines de cazar aves del monte para la alimentación. Además los campesinos Fernando "Resorte" Muñoz Ramos (+), Domingo "Manito" Farfan (+), Luis "Jupo" Barrios, Juan "Gallito" González (+), Miguel "El Mono" Rattia, entre otros.

Las nuevas generaciones en lo poco que queda del viejo y fascinante Caramacate no conocen el objeto en referencia pero tampoco existen las aves en mención.

Foto: ISSO todo el derecho de autor.

LAS FIESTAS DE LOS PLUMÍFEROS EN EL VIEJO CARAMACATE


 Autor Miguel Barrios M. 

En aquella época del viejo vecindario "El Barbasco" constituían un espectáculo de singular belleza con su contraste de excepcional colorido dentro de la monotonía de las sabanas y lagunas del Caramacate. 

Las ferias de los "plumíferos" se establecían en el verano sobre las lagunas de El Jebal, Veladero, La Narcicera, y Los Pájaros. Los protagonistas eran la matraca, 

 el gabán pionío, el garzón soldado y el gabán huesito, las garzas blancas, paleta, real, azul y reznera, y las corocoras rojas, rosadas, negras y blancas invitados por los peces laguneros y el período de sequía.

Contaba Don Juan Adarmes (+) y otros pobladores que "El Barbasco" se iniciaba en el mes de Febrero y finalizaba en el mes de mayo. Los cazadores del vecindario preparaban los bohíos a orillas de las citadas lagunas para la caceria de las suculentas aves para la alimentación de las familias caramacateñas entre ellos Tito Martínez (+), Rafael "Kino" Barrios (+), Domingo "Manito" Farfán (+), Fernando "Resorte" Ramos (+), entre otros.

Narraban los cazadores que ellos llegaba a los bohíos que previamente construían a orilla de las lagunas encantadas del viejo Caramacate con el "Sol de Los Venados", y se casaban con las noches sabaneras hasta el amanecer de "Cantar de Gallos" para la cacería de los plumíferos.

Los instrumentos usados para la época se mencionaban una linterna "cuatro tacos", vestuario oscuro, y una "mazeta" de madera verde. Las citadas aves de "El Barbasco" eran "encandiladas" por los cazadores natos para facilitar la cacería. Además llevaban un "por si acaso" repleto de dulce, queso, hallaquitas, y una "tapara" de agua sacada del jagüey sabanero.

Con la llegada de la civilización, y los urbanismos desaparecieron tanto el viejo Caramacate como las ferias de Los plumíferos. Quedan las anécdotas, cuentos y recuerdos. Que tiempos aquellos!!!

Foto referencial todos los créditos para su autor.

LOS BUÑUELOS EN EL VIEJO CARAMACATE


 Autor Miguel Barrios M

En el viejo vecindario de los recuerdos y nostalgias las damas hogareñas preparaban los exquisitos buñuelos de yuca con papelón, y consistía en una especie de bollo de yuca frito y bañado en caramelo de papelón. Algunos preparaban este postre agregándoles queso llanero rayado. 

Algunas abuelas de la época usaban además huevos, y harina de trigo dentro de la masa de yuca para hacer el citado postre, y en la mesa se acompañaba de café con leche o una taza de chocolate.

Los buñuelos de yuca se hacían en los hogares caramacateños de la época durante todo el año, y especialmente eran típicos en cada "Semana Santa" en el viejo Caramacate.

Algunos caramacateños se dedicaron a la comercialización de buñuelos en algunas zonas, y puertos de la ciudad de San Fdo de Apure. Cuenta Benito Enciso (primer albañil del vecindario) que compraba los buñuelos de yuca por docenas para su novia con quien hoy tiene más de sesenta años de casado.

Foto referencial todo el crédito para el autor.

 
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