María Laprea, viuda del poeta venezolano Aquiles Nazoa.
En 1949 contrajo matrimonio con el poeta Aquiles Nazoa, con quien tuvo a sus hijos Claudio, Mario y Sergio.
Laprea nació el 17 de marzo de 1921 en San Fernando de Apure. Inicialmente se casó con Raúl Estévez, con quien tuvo a su hijo Raúl Estévez, que fue un reconocido físico graduado en la primera promoción de la Universidad Patricio Lumumba de Moscú, quien es el padre del chef Sumito Estévez.
Fallece el 27 de Febrero de 2024
Su nieto Manuel envió la noticia:
"Amigos apureños, Lamento informar de la muerte de María Fulvia Laprea Sifontes, viuda de Aquiles Nazoa
Muy agradecidos a quienes le dedicaron palabras de cariño por este medio". Manuel Nazoa
*Laureano Márquez escribió:
Hoy, cerca de los 103 años partió la señora María Laprea, viuda de Aquiles Nazoa. Una mujer extraordinaria en muchos sentidos: madre y esposa ejemplar, una dama instruida y lúcida hasta el final, dueña de un sentido del humor y de una risa inolvidables y, como si lo anterior fuera poco, una extraordinaria cocinera de quien me quedará también el recuerdo imborrable de las tortas de chocolate, rellenas de más chocolate y bañadas de chocolate sobre cama de chocolate, que me obsequiaba en mi cumpleaños.
En todos los que tuvimos el honor de conocerla despertó siempre un profundo cariño que perdurará en nuestra memoria y en nuestros corazones.
Como le dije a su nieta Valentina, mi ahijada: las partida de los seres queridos nos abruma, pero el recuerdo de su maravillosa vida nos alimenta y nos marca un rumbo de dignidad, coraje y lucha. Celebro su larga vida y todas las cosas maravillosas que nos dio. Descanse en Paz señora María. Para Raúl , Mario y Claudio, mi abrazo afectuoso que extiendo al resto de la familia Esteves, Nazoa y Laprea.
María Fulvia Laprea Sifontes, Apureña que tuvo el privilegio de unirse en matrimonio con Alquiles Nazoa. Apureña de gran trayectoria educativa y musical, pionera del cine Royal; en fin, hablar de María Laprea es evocar muchísimos recuerdos de aquellos años dorados de nuestra querida Venezuela.
Es hija del italiano Francisco Laprea y de la criolla Josefa Sifontes.
A ver, por dónde comenzar… tal vez por el hecho de que mi bisabuelo vendía plumas de garza en un mundo fluvial. Apure era un paraje tan apartado que la mejor manera de llegar a Caracas era ir en bote hasta Ciudad Bolívar, para de ahí subir como se pudiera hasta Barcelona desde donde se tomaba otro bote a La Guaira, y de ahí en tren a Caracas.
En su primer viaje a la capital, donde cumplió sus 15 años, se quedó en casa de su tía Catalina quien la llevó a La Guaira y cuenta que las recibió una hermana de Medina Angarita en su casa. Así, sin más.
Y en ese mundo, a sus ocho años, su papá pudo permitirse regalarle un objeto tan lujoso como una ortofónica, o sea un gramófono, por su desempeño en la escuela primaria. El amor a la música de María es algo que la ha acompañado toda la vida.
María pronto se convirtió en maestra, de primaria y de piano, y era admirada por su inteligencia y su belleza. Recuerdo que una vez conocí a una apureña, unos diez años menor que ella, que me dijo que mi abuela era la muchacha a la que todas las niñas veían con admiración y que todas querían ser como ella.
“¿Se acordará de mí? No creo, porque éramos muy chiquitas y seguro la fastidiábamos mucho” me dijo la señora. Mi abuela no sólo se acordaba de ella niñita, sino que recordó que muchas de ellas se sentaban en el suelo para ver a mi abuela tocando el piano… y luego que ella fue la que se casó con el que era hermano del que era el amigo de que luego hizo tal y cual cosa.
Incidentalmente uno se entera de que mi abuela daba recitales en The London Bar, el lugar donde la high society apureña confluía para escuchar a personajes, como Andrés Eloy Blanco, recitar sus poemas.
Ya finalizando los años 30, se casó con Raúl Estévez de quien enviudó muy pronto, no sin antes dar a luz a su primer hijo, Raúl, de quien luego vendrían cuatro nietos y cuatro bisnietos.
Mientras estuvo enfermita hace unos días, soltó una joyita: resulta que cuando Raúl tenía cerca de un año mi abuela contrajo fiebre tifoidea. Y lo dijo así, incidentalmente, como si hubiese dicho que un día cruzó una calle. Claro, comprendimos que realmente se sentía muy mal, la pobre.
Por allá por los años cuarenta, abrió el Cine Royal en San Fernando; The London Bar había sucumbido a las llamas ocasionadas por un cortocircuito. Y así, también como una pepita de oro uno encuentra información de una pianista que daba conciertos en el lugar, una tal Mariíta Laprea. Los boletos era a Bs.2, 00 en patio y 2,50 en preferencia.
En esa época conoció a Aquiles Nazoa, quien había visitado San Fernando y fue invitado para un recital. En el 48 se muda a Caracas, también como de un día para otro, y poco después se casó con mi abuelo. De esta unión salen otros tres hijos, 5 nietos y 5 bisnietos.
Y bueno, los cuentos al lado de Aquiles son incontables, al menos en número. Los visitantes de la pareja eran pintores, escultores, poetas, artesanos, músicos. Y también muchos guerrilleros.
La palabra política de Aquiles fue la batuta que movió a la familia durante décadas pues, como dicen, su profesión era la de perseguido político. A esconderse en Villa de Cura y Cagua, al exilio en Bolivia, regreso a Caracas… y vuelta a esconderse en Aragua. Ni los comunistas ni los del gobierno se salvaban de los lanzazos de Aquiles.
A todas estas, ya en los años 60, Raúl estaba estudiando en Moscú. Así que planificaron un pequeño tour en motoneta por Europa. Raúl conducía y mi abuela iba de parrillera. Y vaya que esa venezolana iba causando furor en cuanto pueblo hacían parada. Y es que gente como César Humberto Ramos la consideran la apureña más bella de todos los tiempos.
Esto se me está haciendo ya largo, pero es que ¿cómo decidir qué y qué no contar? Creo que ya voy cerrando, dejando solo una lista de incidencias que siempre serán María:
- El trapito de limpiar la cocina no es para limpiar la cocina.
- Enfuncionarse y dar función no es lo mismo.
- Las palabras de la abuela. Ejemplo: muchacharamentazón.
- Las mejores tortas de la vida. Sus manos son mágicas y su don para hacer tortas de la nada no tiene parangón.
- Su voluntad para seguir adelante: hace unos 5 años se cayó y se fracturó la mano derecha. Aprendió a escribir con la izquierda para poder hacer su crucigrama diario.
- Ah, y así como si nada un día llama y dice “Ay, ¿supiste que me cayó la nevera encima?”. Eso fue poco después de su fractura en el apartado anterior.
- Aunque lo niegue, tiene una memoria prodigiosa. Cualquiera que haya hablado con ella hoy puede comprobarlo: sabe quién, qué, dónde, cómo, cuándo y por qué de cada una de las personas con las que habló. Yo en serio creo que debería ser Ministra de Comunicaciones e Información de algún país.
En fin, es una señora que con su ágil verbo y su mente rápida no deja de sorprendernos. Son 100 años de una vida plena, y junto a ella los celebramos.
Fuente: Manuel Nazoa
Fuente: San Fernando tiene historia





febrero 28, 2026




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