Julio César Sanchez Olivo.
Esta pieza de espectacular poesía, letra de Don Julio César Sánchez Olivo y musicalizada por Lucio Mendoza, es ícono igualmente del pasaje apureño. La versión más conocida, es la interpretada por Angel Custodio Loyola.
Este tema alcanza el nivel de himno para los apureños. En Apure se llama Cajón a un extenso paño de sabana limitado por dos grandes ríos. En la canción se describe el paisaje apacible del mes de mayo, cuando las lluvias se acercan trayendo consigo verdor y aves, que decoran el paisaje con sus plumajes de colores. Es una canción cargada de emoción y sentimiento.
Lejos estaba de pensar Julio César Sánchez Olivo, el creador de la magistral pieza "Cajón de Arauca apureño", que el guariqueño Ángel Custodio Loyola, se iba a convertir en uno de sus mejores exponentes hasta colocarla en sitial de honor en el pentagrama de la música llanera.
Tampoco Loyola imaginó que la pieza nacida en suelo guariqueño, en el viejo hospital de Valle de la Pascua, sería a la postre especie de himno que uniera a esos dos estados llaneros: Apure y Guárico.
Historia de como nació el poema.
Julio César Sánchez Olivo fue víctima de la mordida de un babo en uno de los tantos caños del bajo Apure y por temor a perder una de sus piernas por una gangrena, se vino a Valle de la Pascua y se internó en el viejo hospital buscando mejor atención, donde pasó una larga temporada y es allí donde invadido de la nostalgia y atropellado por los recuerdos echa a volar esos versos inmortales impregnados de imágenes del llano y sus querencias:
Hace años que no te veo, que no te veo
Cajón de Arauca Apureño.
Como te recuerdo aquí, recuerdo aquí
con cien lenguas de por medio.
Tus sabanas parejitas, con rebaños y vaqueros.
Cielo y palmas cariñosos, besándose allá bien lejos
Mayo te cubre de verde, mayo te cubre de verde
y de lirios sabaneros.
Y vuelve la garza blanca y vuelve la garza blanca
junto con los aguaceros.
Con el alba los garceros, si los garceros
se desparraman en vuelo
para a cubrir de blancura, si blancura
el rostro de los esteros.
Del alma salen las coplas
vibrantes de sentimiento.
Y por eso alma y cariño
Hay de sobras en el viento.
Cajón de Arauca Apureño, cajón de Arauca Apureño
Corazón del llano adentro.
En el mío te llevaré, en el mio te llevaré
mientras me lata el pecho.
PRESENCIA DE J. C. SÁNCHEZ OLIVO EN VALLE DE LA PASCUA
El intelectual, escritor, periodista, poeta y político apureño Julio César Sánchez Olivo por lo menos que se sepa vivió en Valle de la Pascua en dos momentos de su vida, el primero en 1936 cuando estuvo hospitalizado en el viejo Hospital Guásco de esta ciudad, en ocasión de la mordida de una baba en Apure, razón que le obligó a trasladarse a Valle de la Pascua en busca de alivio y mejoría para su padecimiento. En esa ocasión dado su precario estado de salud por la amenaza de una posible gangrena, llegó a creer que iba a morir sin volver a su amado Apure, y en un momento de nostalgia y evocación compuso su célebre canción “Cajón de Arauca Apureño”, que a mi modo de ver constituye un himno a esa tierra, a su gente y todo lo que implica el ser llanero y la llaneridad. Además de ser un clásico de la música llanera venezolana.
Indudablemente que la letra de la canción “Cajón de Arauca Apureño” constituye una remembranza nostálgica del poeta, que se corresponde con sus vivencias, tal como lo señala en sus investigaciones el historiador Argenis Méndez Echenique: “Julio Cesar vivió sus primeros veinte años en los hatos "Chaparralito" y "Los Cañitos", en pleno Cajón de Arauca, por lo que en su niñez y juventud aprendió y ejecutó como un consumado llanero toda clase de faenas rudas y peligrosas típicas del medio campestre apureño”.
Una segunda ocasión en que Julio César Sánchez Olivo vivió en Valle de la Pascua, fue en el año 1952, entonces vino aquí como preso político de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, que lo expulsó de Apure, enviándolo a esta ciudad, la cual le puso como cárcel, desde entonces se radico aquí hasta poco después de la caída del dictador, el 23 de enero de 1958. Refiere el ingeniero Manuel Soto Arbeláez en un artículo publicado en el diario Jornada de Valle de la Pascua el 03/11/2007, lo siguiente:
“De muchacho yo tuve la suerte de ver al “Indio” en Valle de la Pascua, en el cine Manapire. Cargaba a otro indio cantante llamado Delfín Curuco, no muy bueno para grabaciones, pero se defendía con su voz hombruna y ademanes de hombre de campo, de monte adentro, con manos callosas y dedos deformes, seguramente por el uso continuado de la soga de enlazar en labores de vaquerías. Tal vez sería en esa época cuando “El Indio” se enamoró allí, como ha contado en diferentes ocasiones, dándoselas de galán, al igual que su papá. En ese entonces vivía en La Pascua, en calidad de preso político con “La Ciudad como Cárcel”, el poeta apureño Julio César Sánchez Olivo, gran amigo del músico y a quien éste compuso un joropo en su honor, incluido en uno de los últimos discos que grabó el cunavichero arpista, cantado por su hijo Alix. Sánchez Olivo era primo del Dr. Alfredo Plessman Sánchez, también apureño y de grata recordación en Valle de la Pascua, donde ejerció por muchos años. Dentro de esta familia también se cuenta a José “Pepito” Garbi Sánchez quien es nombrado varias veces por “El Indio” en sus joropos y por Sánchez Olivo en sus coplas. “Pepito”, según se cuenta en el Apure, fue combatiente contra la tiranía de Juan Vicente Gómez. En algunos corridos llaneros se le recuerda por su arrojo y valentía. Entre los cantores que lo nombran –además del “Indio”- están Juan de los Santos Contreras “El Carrao de Palmarito” y Ángel Custodio Loyola. “Pepito” sólo contaba con 21 años de edad cuando fue encarcelado por oponerse al régimen gomero. Su nombre completo fue José Amadeo Garbi Sánchez, hijo de Amadeo Garbi Galli -autor del Himno del Estado Apure- quien cumplió funciones públicas en ese estado llanero. La señora Alicia Garbi Fuentes, sobrina nieta de “Pepito”, niega completamente la versión de que aquel hubiera estado incurso en las acciones guerrilleras de Pedro Pérez Delgado “Maisanta”, cuando éste trató de tomar por asalto a San Fernando ocasionando una refriega sangrienta. Versión que consigno aquí según un E-Mail que amablemente me enviara la señora Garbi Fuentes en febrero del corriente”.
En Valle de la Pascua, Sánchez Olivo vivió con su esposa doña Guillermina de Sánchez en una vivienda ubicada en la calle Descanso entre las calles Retumbo y Camaleones. En esta ciudad hizo amistades, entre las que se cuenta la maestra Luisa Julieta Hernández Barrios y su sobrina Gladis Hernández Zamora, así como el escritor y poeta Víctor Vera Morales, Teodomiro Loreto y su esposa Zoraida Moreno de Loreto, el Dr. Emilio Carpio Castillo, Eduardo Clavo, Benito Bolívar y la profesora Luisa de Bolívar, los Zamora, los Hitcher Pérez, los Higuera Loreto, los Moreno, los Vargas, los Salomón, los Azuaje, los Matos Marrero, entre otros. Es decir que don Julio César Sánchez Olivo durante su estancia en Valle de la Pascua se relacionó con la gente más granada y selecta de la ciudad de ese entonces. Haciéndose un asiduo visitante del Country Club que funcionaba en esta población; además trabajó en Radiodifusora La Pascua.
La relación de Sánchez Olivo con Gladis Hernández Zamora la estableció por intermedio de su primo hermano, el doctor Alfredo Plessman Sánchez, médico apureño que vivió y ejerció por muchos años en Valle de la Pascua, casado con doña Rosita Ron Martínez de Plessman, guariqueña, natural de Zaraza, con quienes Gladis tenía gran amistad ya que vivían al frente, en la calle Juan González Padrón. La familia Plessman Sánchez vivía en el edificio de la Clínica Plessman (hoy Clínica Guárico) de la cual era accionista-propietario, junto con los médicos Carlos Eduardo Clavo y Antonio Malavé. Gladis Hernández vivía al frente. Fue Gladis la madrina de la hija mayor del médico, Neyda Plessman Ron, también eran compadres del Negro Arzola y doña Elsa Salazar de Arzola que fueron los padrinos de Ibellice Plessman.
En Valle de la Pascua los esposos Plessman – Ron tuvieron cuatro hijos, a saber: Neyda, Alfredo, Ibellice y Marilyn. Merece recordarse a Neyda y Marilyn, vallepascuenses que en la década de los setenta y ochenta del siglo pasado, obtuvieron importante renombre y fama nacional como modelos, locutoras, actrices y miss en el caso de Marilyn. Después que se mudaron para Caracas tuvieron a Ricardo que es su único hijo varón.
Refiere don Elio Velásquez, que en los años cincuenta Sánchez Olivo era asiduo del Bar Royal, donde acudía de manera regular cada noche a “echarse unas cervecitas” y mientras las consumía, en viejos papeles escribía canciones y poemas, sin que las interrupciones y el intercambio con los contertulios le apagasen la musa. El Bar Royal quedaba en la calle Atarraya cruce con Descanso, donde después fue construido el Cine Royal, y hoy está el edificio “La Elegancia”.
Don Julio César Sánchez Olivo, murió el 22 de abril de 1988, y sus restos reposan en el viejo cementerio de San Fernando de Apure. Entre las obras publicadas que escribió se cuentan: Bongos y Canoas; Vaqueros y Vaquerías, La langosta (1916) y La Humareda (1926), Relatos Apureños; La Cultura y el Desarrollo General de Apure, entre otras.
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*Base histórica tomada del bog virtual "Vivencias llaneras del abuelo" y de la página de Facebook "Hijos del alto Apure" y Wikipedia. Ensamblada y publicadas en este, por Juan Carlos León Vegas. Como un aporte al saber y dar a conocer nuestra historia, sus protagonistas y lo mejor de ser venezolanos.





enero 11, 2026


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