REDES SOCIALES

Mostrando entradas con la etiqueta ARAUCA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ARAUCA. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de julio de 2026

LOS HATOS PERDIDOS DE ARAUCA (EL GALLARDERO)


El Gallardero: el hato donde cada toro valía una morocota de oro

En la vereda Cabuyare, jurisdicción del municipio de Arauca, cuando aún existía la Comisaría Especial de Arauca, floreció uno de los hatos más importantes de las sabanas araucanas: El Gallardero, propiedad de don Román Gallardo.

Quienes alcanzaron a conocerlo lo describían como un hombre de carácter recto, honrado en los negocios, de pocas palabras y muy analítico en sus apreciaciones. Su nombre llegó a convertirse en sinónimo de seriedad y cumplimiento. Aunque no existe un registro exacto, algunos antiguos conocedores afirmaban que El Gallardero llegó a superar las 10.000 reses, convirtiéndose en uno de los grandes hatos de la región. Los relatos de la época cuentan que don Román vendía cada año más de 500 toros de tres años en adelante. La venta tenía una escena que muchos nunca olvidaron. A un costado del corral extendían una manta o una ruana. Cada vez que un toro cruzaba la puerta rumbo a su nuevo dueño, se escuchaba decir al comprador:

—¡Salió otro toro, don Román... ahí va la morocota!

Acto seguido, una moneda de oro caía sobre la manta.

Toro tras toro.

Morocota tras morocota.

Así fue reuniendo una fortuna que muy pocos alcanzaron a imaginar.

Vale aclarar qué era una morocota, porque hoy muchos no lo saben: era la moneda de oro de 20 dólares estadounidenses conocida como la "Doble Águila", acuñada entre 1849 y 1933, que circuló ampliamente por Venezuela y Colombia en el siglo XIX antes de que existieran los bancos en la región. Su aleación era de 90% oro y 10% cobre, con una pureza de 21,6 quilates. En los llanos, era la medida de la riqueza de un hombre.

Tras la muerte de don Román Gallardo, el hato fue dividido entre sus herederos y, con el paso de los años, desapareció como gran unidad ganadera. Las tierras pasaron a manos de su descendencia, y fue así como El Gallardero llegó a ser propiedad de doña Teresa Silva Gallardo, nieta de don Román, quien habitó el lugar cuando el hato ya no existía como tal. Solo quedaban en pie las casas y los árboles. Fue allí donde nació y se crió su hijo Ramón Odilio Gutiérrez Silva, quien recorrió de niño los mismos corrales donde alguna vez sonaron las morocotas de oro, sin saber aún que cargaba en la sangre la memoria de uno de los hatos más legendarios de Arauca.

Sin embargo, el tiempo no logró borrar todas sus huellas.

En el lugar donde existió el antiguo fundo todavía permanecen en pie tres enormes árboles de mango, que algunos estiman podrían tener más de dos siglos de existencia y que, según la tradición, habrían sido sembrados por el propio don Román.

También se conservan las marcas de los antiguos corrales donde durante décadas se trabajó el ganado y las bestias. Hoy esos sitios permanecen custodiados por frondosos camoruros, jobos, un caimito y un imponente palo de zarrapio, silenciosos testigos de una época de esplendor ganadero.

Hace aproximadamente 45 años, Ramón Gutiérrez Silva, bisnieto de don Román, talando un enorme monte para sembrar cultivos de sustento, encontró las huellas de un enorme corral antiguo. Entre la tierra aparecieron dos objetos que despertaron curiosidad: un freno enterizo, sin gonce, elaborado en hierro macizo, utilizado para frenar caballos, y una sierra de estoconar ganado, también completamente de hierro. Lamentablemente, aquellos objetos no recibieron el valor histórico que merecían y con el tiempo desaparecieron nuevamente.

Pero quizás el mayor misterio de El Gallardero sigue siendo otro.

La tradición oral sostiene que toda la fortuna que don Román reunió durante años gracias a la venta de sus toros —morocota tras morocota— fue enterrada antes de su muerte. Y ese detalle no es casual: en aquella época, antes de que existieran los bancos en la región, era costumbre extendida entre los grandes hacendados enterrar sus morocotas de oro en tinajas o botijas, escondidas en los patios, las paredes o algún rincón del fundo. Muchos murieron sin revelar el lugar. Hasta hoy nadie ha podido demostrar si aquel tesoro de El Gallardero realmente existe o si permanece oculto bajo las sabanas donde alguna vez pastaron miles de reses.

No se conoce con exactitud la fecha de fundación de El Gallardero, pero existen referencias que indican que el hato aún existía en 1916, siendo recordado como uno de los grandes fundos ganaderos de la antigua Arauca.

📖 Serie: Los Hatos Perdidos de Arauca.

✍️ Recopilación e investigación: Ramón Odilio Gutiérrez Ostos. El autor es hijo de Ramón Odilio Gutiérrez Silva, quien nació y se crió en El Gallardero, y nieto de doña Teresa Silva Gallardo, última heredera del antiguo fundo.


martes, 9 de junio de 2026

LOS HATOS PERDIDOS DE ARAUCA (MATA DE YAGUA)


Mata de Yagua: un gigante ganadero que desapareci


Mata de Yagua fue fundado por don Máximo Cisneros, hombre de grandes energías y visión ganadera. Tras su fallecimiento, su viuda, doña Concepción Ramírez, contrajo matrimonio con Reyes Ortiz, quien no solamente sostuvo el hato, sino que logró hacerlo aún más próspero.

A la muerte de los esposos Ortiz-Ramírez, la propiedad se fraccionó entre los hijos de doña Concepción y, con el tiempo, terminó desapareciendo.

Los relatos de la época cuentan que Mata de Yagua llegó a poseer una enorme cantidad de ganado distribuida en extensas sabanas. Durante el verano, como es costumbre en la ganadería llanera, las reses recorrían grandes distancias en busca de agua y mejores pastos, llegando muchas veces a terrenos vecinos.

Cuando los propietarios de esas sabanas realizaban trabajos de hierra o apartes, los vaqueros del hato devolvían los animales a sus comederos. Se dice que Mata de Yagua recibía de regreso hasta 3.000 reses que habían permanecido temporalmente en otros comederos.

Si esa cantidad de ganado era solo la que regresaba a sus sabanas, ¿se imaginan cuántas reses pudo llegar a tener este legendario hato araucano?

Sin duda, otro de los grandes hatos que contribuyó al desarrollo de las sabanas araucanas, orgullo de la ganadería regional y escenario donde florecieron las costumbres, tradiciones y la cultura llanera que hoy forman parte de nuestra identidad.

¿Había escuchado hablar de Mata de Yagua? ¿Qué recuerdos o historias conoce sobre este desaparecido hato de Arauca? ¿En que vereda o lugar de Arauca fue fundado este hato?


Fuente: REVISTA CULTURAL ATARDECER 

jueves, 5 de febrero de 2026

PEDRO FELIPE SOSA CARO

 


El poeta Colombo Venezolano Pedro Felipe Sosa Caro.

Había nacido en Tame, Arauca, en la hermana república de Colombia, el 21 de Enero de 1933. Hijo de padres barinenses.

Fué presentado en El Amparo, localidad venezolana en el estado Apure, dónde vivió desde los 7 años de edad. A los 8 años empezó a componer y aprendió a tocar guitarra, por cierto su primera canción fué, "Laguna de pan de azúcar". 

Muchos artistas grabaron canciones de este poeta, entre ellos Freddy Salcedo, Rafael Murzi, Juan Carlos Barcos, Simón Diaz, Dennys del Río, Luis Silva, Reina Lucero, Jesús Moreno, Manuel Barreto, Cristina Maica, Sexagésimo Barco, Freddy López, Orlando Rivero, Miriam Albornoz, Joel Guzmán, Dámaso Rodríguez, Cristóbal Jiménez, Iris Camacho, Leandro Márquez, Anita Morillo, Teo Galindez, Edgar Gurmeitte, Adilia Castillo, Nancy Galban, Marina Obregón, Javier Sierralta, Ysleyer Márquez, Miriam Margarita, Ginett López, Magdalena Sánchez, César Bernal, Arístides Díaz, José Ali Nieves, Tito Ramón y José "Catire" Carpio entre otros.

Auspiciado por los gobernadores de Aragua Didalco Bolivar, de Apure Jesús Aguilarte, de Guarico Eduardo Manuitt y de Lara Luis Reyes Reyes, logró realizar un álbum de colección de 4 CD de 20 temas cada uno con muchos de los artistas ya nombrados. 

También escribió un libro de poesía titulado Sonetos y Glosas.

Cómo dato curioso en el año 1979, uno de sus grandes exitos, Vestida de Garza Blanca, grabado por primera vez en la voz de Cristóbal Jiménez, obtiene el primer Guaicaipuro de Oro para la música llanera y por un error de imprenta en la carátula de dicho disco colocaron el nombre de Gustavo García como autor, esto hizo que Pedro Felipe Sosa Caro recorriera el país, visitando tascas, restaurante, emisoras de radio y todo sitio donde presentaran música llanera , diciendo que el era el legítimo autor de dicho tema.

Sosa Caro, también fue militar de carrera de la Guardia Nacional Bolivariana, obteniendo el rango de Teniente Coronel.

Entre sus grandes exitos destacan: En domingo, Cantando un San Rafael, Vete ahora, Madre mía, Yo se que vas a volver, Son mentiras, Mi negra tiene la culpa, No niego que estoy triste, Locura de amor, Bienvenida, Alcaraban compañero, El daño, Campirana, Perdóname, Mi mujer, Señora murió el clavel, Garceros de soledad, Muchachita campesina, Te llevo dentro de mi, Laguna de pan de azúcar, Olvídala corazón, Siempre tu y Vestida de Garza Blanca (para mí, el tema más emblemático de este extraordinario poeta Pedro Felipe Sosa Caro).

Muchos temas más conforman el gran legado de este insigne compositor.

El 7 de Mayo de 2023, en la ciudad de Maracay, tierra que lo había cobijado, a los 90 años de edad, exaló su último suspiro.

Pedro Felipe Sosa Caro, recibió muchos reconocimientos, premios y condecoraciones a nivel nacional e internacional, por su dilatada carrera artística.

Texto realizado por Manuel Gonzalez desde Villa de Cura estado Aragua 

 

 
Design by Free WordPress Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | Blogger Templates