El popular Caquita. Nacido en Achaguas un veinte de junio de 1965, Jorge Luis Ojeda creció con el arrullo humilde de su madre, Virginia Ojeda Aguirre (Blanca Ojeda), y la guía sabia de su abuelo Almogenes. Siendo el tercero de seis hermanos, este muchacho de barrio aprendió desde muy joven el valor del esfuerzo cotidiano.
Durante cinco años recorrió las calles de su poblado en una bicicleta cansada, vendiendo bolsas para ganarse el pan con honestidad. Con el tiempo, su camino lo llevó a ser funcionario del Consejo Nacional Electoral y, posteriormente, obrero en la Universidad Nacional Experimental Ezequiel Zamora, donde acumula dieciocho años de servicio.
En las aulas y pasillos universitarios, Jorge Luis se convirtió en el alma del lugar gracias a su personalidad alegre y carismática. Dichararachero nato y hombre de cuentos buenos, siempre tiene una historia a la mano para sacarle una sonrisa a quien se cruce en su marcha.
Su andar desparpajado y su costumbre de llevar la vestimenta suelta inspiraron entre la gente una frase peculiar que cruzó fronteras regionales. Así nació la famosa sentencia popular:
"Usted está como la camisa de Caquita".
Un dicho lleno de picardía que alude a su particular estilo de andar siempre relajado.
El refrán se convirtió en parte del folklore local para referirse a cualquiera que haya quedado excluido de un plan o reunión:
"Te quedaste como la camisa de Caquita, que todo el tiempo anda por fuera".
Entre el trabajo duro, las pedaleadas del pasado y la calidez del pueblo llanero, la vida de Jorge Luis demuestra cómo la sencillez urbana puede transformar un detalle cotidiano en tradición popular. Hoy, con la sonrisa intacta y la camisa libre al viento, sigue dejando huella en su amada Achaguas, siendo un referente de alegría, trabajo constante y autenticidad inolvidable.
Fernando Magallanes agrega: "Exelente semblanza de nuestro amigo "CAQUITA", solo le agregaría el detalle del (Caquita bailarín), ya que Jorge Luis también era de los duros en las pistas de baile.
Imposible olvidar esos fines de semana de fiesta en el recordado "Aerobar", que no estaban completos sin él. De viernes a domingo no se pelaba una noche para menear el esqueleto hasta el amanecer al ritmo de un buen "raspa canilla", una buena salsa, un buen merengue y las bailables de Siso y su Orqesta, Labillos y Los Melodicos, acompañado siempre de las cervezas bien frías.
Así que la famosa frase tiene su doble historia: en esas jornadas de pura parranda achaguense, la famosa camisa de Caquita no solo andaba holgada y «por fuera», ¡sino que terminaba empapada y exprimida en sudor de tanto bailar
¡Un personaje auténtico y patrimonio vivo de la alegría de nuestro pueblo! "
Tomado de la página DE ACHAGUAS TAMBIÉN SOY YO.





septiembre 13, 2026
