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domingo, 18 de octubre de 2026

JUAN BRUNO ESPINOZA

 

Llanero de pura cepa

Nacido el 1895 en Achaguas, hijo de Don Bruno Espinoza y Doña Benigna Ramírez. Vivió en el hato “Mata de Totumo Floreño”, situado a 3 leguas de Mantecal. Fué una leyenda en Apure, simplemente por su condición de llanero auténtico.

Desarrolló su infancia haciendo las faenas propias del llano de su tiempo y del medio en que vivía. Llanero auténtico, amante de su tierra, ya adulto vino a Caracas donde se relacionó con importantes personalidades disidentes de la dictadura del momento como Andrés Eloy Blanco, Francisco Pimentel, Manuel Martínez, Pedro Sotillo, Leoncio Martínez entre otros. 

A pesar de sus inquietudes literarias y políticas, no encontramos información concreta sobre alguna obra, acción o arte en que se haya destacado, salvo el hecho de haber sido un llanero que amó su tierra, tal como lo muestran los poemas que a continuación transcribimos de la pluma de Don Julio César Sánchez Olivo y Don José Natalio Estrada, el primero de los cuales fue publicado en el Diario 2001 en octubre de 1995, como un homenaje a “Juan Bruno Espinoza Ramírez, un centauro del llano apureño, amado por su región, de quien se cumplen 50 años de su desaparición física”. En el mismo artículo se publicó también un romance a Reinaldo Espinoza Hernández, su hijo, de la autoría de Germán Fleitas Beroes.

JUAN BRUNO

José Natalio Estrada


Para rezarle oraciones

Vino un viento forastero,

Tañían campanas de luz

Juan Bruno se está muriendo;

Pero se ausentó sin odios

Hondo vivir fue su anhelo

Por caminos que le amaron

Señero en su potro negro


Porque uno mata si no ama

Puñal de odio y desapego,

Lento agonizar de olvido

Veneno del no te quiero!

Cuando a un querer cimarrón

Se mantiene en cautiverio,

Y espinas de siete rosas

Hacen sangrar un recuerdo


El se nos marchó cantando

Caminito veranero

Cuando lo inunda la lluvia

Rasguea su cuatro un momento

Para decir su canción

Mientras lo ahoga el estero,

Y velan sobre su sombra

Blancos lotos sabaneros


Por el sendero enlunado

Se encendieron pebeteros,

Han hechizado la noche

Aromas del bosque fresco

Un trasunto de mujeres

De ojos y cabellos negros,

Taumaturgia de la lluvia

Femeneidades del viento


Vino rojo en las acacias

Burbujas el aire quieto

Que no humean en la sabana

Los tizones del infierno

Lluvia, mójame la cara

Que me despeinen tus dedos

Quedo, que escucha Juan Bruno

Tus pisadas en su sueño


El llano se quedó alegre

Porque le copió su acento

Trina mejor el turpial

Brilla mas claro el lucero

Que no en balde canta un hombre

Sin que se adivine el eco

En aguas de hondo soñar

Y en los rostros del silencio.


Estan cantantado las cóitoras

Los albores del invierno

Y bailando los picures

Danza de luna y luceros

Alma del llano que espera

Con el corazón sediento

A que lo arrullen las nubes

Y lo duerma el aguacero


Yo no te quisiera triste

Llano que tanto te quiero

Pero se va el corazón

Por rutas del sentimiento

Si está Juan Bruno Espinoza

Alerta en su potro negro

¿quién le robará una rosa

De su florido sendero?


Cantor de tantos caminos

Te deletrean en invierno

Reflejos del verde llano

En los cristales del cielo,

La brisa que va enlazando

Con soga de treinta metros

Un tropel de risas locas

Una estampa de recuerdos


Mas vale que no supiera

Que lo mas tienesu menos,

Aunque nunca fuera rico

Tenía su canto, sus sueños,

Cálido apretón de manos

Su soga para el ojeo,

Su guitarra y sus caminos

Su luna y su ¡Yo te quiero!



JUAN BRUNO

José Natalio Estrada


Para rezarle oraciones

Vino un viento forastero,

Tañían campanas de luz

Juan Bruno se está muriendo;

Pero se ausentó sin odios

Hondo vivir fue su anhelo

Por caminos que le amaron

Señero en su potro negro


Porque uno mata si no ama

Puñal de odio y desapego,

Lento agonizar de olvido

Veneno del no te quiero!

Cuando a un querer cimarrón

Se mantiene en cautiverio,

Y espinas de siete rosas

Hacen sangrar un recuerdo


El se nos marchó cantando

Caminito veranero

Cuando lo inunda la lluvia

Rasguea su cuatro un momento

Para decir su canción

Mientras lo ahoga el estero,

Y velan sobre su sombra

Blancos lotos sabaneros


Por el sendero enlunado

Se encendieron pebeteros,

Han hechizado la noche

Aromas del bosque fresco

Un trasunto de mujeres

De ojos y cabellos negros,

Taumaturgia de la lluvia

Femeneidades del viento


Vino rojo en las acacias

Burbujas el aire quieto

Que no humean en la sabana

Los tizones del infierno

Lluvia, mójame la cara

Que me despeinen tus dedos

Quedo, que escucha Juan Bruno

Tus pisadas en su sueño


El llano se quedó alegre

Porque le copió su acento

Trina mejor el turpial

Brilla mas claro el lucero

Que no en balde canta un hombre

Sin que se adivine el eco

En aguas de hondo soñar

Y en los rostros del silencio.


Estan cantantado las cóitoras

Los albores del invierno

Y bailando los picures

Danza de luna y luceros

Alma del llano que espera

Con el corazón sediento

A que lo arrullen las nubes

Y lo duerma el aguacero


Yo no te quisiera triste

Llano que tanto te quiero

Pero se va el corazón

Por rutas del sentimiento

Si está Juan Bruno Espinoza

Alerta en su potro negro

¿quién le robará una rosa

De su florido sendero?


Cantor de tantos caminos

Te deletrean en invierno

Reflejos del verde llano

En los cristales del cielo,

La brisa que va enlazando

Con soga de treinta metros

Un tropel de risas locas

Una estampa de recuerdos


Mas vale que no supiera

Que lo mas tienesu menos,

Aunque nunca fuera rico

Tenía su canto, sus sueños,

Cálido apretón de manos

Su soga para el ojeo,

Su guitarra y sus caminos

Su luna y su ¡Yo te quiero!






ESE JUAN BRUNO NO HA MUERTO

Valle de la Pascua 20/08/54

Julio C. Sánchez Olivo


Tu José Natalio Estrada

Gran llanero cien por ciento,

Maestro con las maracas

Y con el verso maestro

De los que no se hacen nunca

Porque son de nacimiento

Permite que yo también

Aunque poeta pequeño

Con la soga del romance

Eche el lazo del recuerdo

Hacia Juan Bruno Espinoza

El auténtico apureño,

Hombre por los cuatro lados

Como todo hombre completo,

Juan Bruno el de blusa en mano

Ante los toros matreros

Y el que en rochelas y ojeos

Maneja el lazo certero;

Juan Bruno, el que en noche oscura

Silbando un “Seis por Derecho”

Va despeinando pajales

En su caballo rumbero;

Juan Bruno el galanteador

En potros faramalleros;

Juan Bruno el que al pié del arpa

Desgrana sus sentimientos

Y pasa noches enteras

Con amigos parranderos

Entre copas de aguardientes

Y tazas de café negro;

Juan Bruno, el del chiste agudo:

Juan Bruno, alegre y sincero

Que entrega su corazón

Junto con los cinco dedos;

Juan Bruno, sobre la pampa

Desparramando en afectos….

Ese Juan Bruno Espinoza,

José Natalio, no ha muerto,

Como no morirás tú

Ni tampoco moriremos

Los que llevamos metido

Muy hondo a Apure por dentro,

Pues nuestra alma forma parte

Del alma del llano inmenso.

Cuando ríos como el Apure

Y el Arauca estén resecos

Y las lagunas sin agua

Ya mas nunca sean espejos;

Cuando no haya entrada de aguas

Palpitantes de aleteo:

Cuando el llano chamuscado

No despide el olor fresco

Que por la primera lluvia

Se le evapora del cuerpo;

Cuando por el mes de mayo

No haya lirios sabaneros;

Cuando no sean los palmares

De las nubes barrenderos

Cuando aroma de mastranto

No recoja mas el viento;

Cuando su canto de alerta

En plena noche de invierno

No lance el gallito azul

Desboronando el silencio

A lo largo y a lo ancho

De esteros y mas esteros;

Cuando el carrao ya no llame

Insistente al aguacero

O al gran amigo perdido

Una noche sin luceros

Con centellas dibujando

Grietas en el cielo negro;

Cuando del toro no se oiga

El pitar salvaje, fiero

Ni del caballo arrogante

El relinchar altanero;

Cuando arpa, cuatro y maracas,

Sean unos mudos eternos;

Cuando no hay en Marisela

Cariño, caliente y tierno

Y el llanero ya no tenga

Quien lo espere en el tranquero;

Cuando voz de la llanura

No oigamos en la del trueno;

Cuando el potro del Escudo

Contento tolere aperos;

Cuando se acaben los rumbos

Y el horizonte….. allá lejos….

Entonces , José Natalio

Si es verdad que estamos muertos

Aunque andemos caminando

Muy vivos de carne y huesos.

Pero mientras cielo y pampa

Se junten pecho con pecho

-esa pampa boca arriba

Y boca abajo ese cielo-

Engendrando la pujante

Vida que en todo la vemos

Como presencia constante

Del autor del Universo;

Mientras todo eso palpite

Te lo juro, compañero,

Que sobre esa tierra grande

Siempre presente estaremos

Aunque la muerte se empeñe

En quitarnos el resuello

Y haga que polvo se vuelva

En la tumba nuestro cuerpo.

Por eso Juan Bruno sigue

Alerta en el llano abierto

Lazo en mano y copla en labios,

Montado en su “Su potro negro”

Y se le oirá el pasitrote

Por bajíos, bancos y médanos

Rumbeando hacia el bordoneo

Del arpa de Figueredo.

Ese Juan Bruno Espinoza

José Natalio, no ha muerto:

La sabana maternal

Lo carga en brazos de aliento


Fuente: Blog Vivencias llaneras del abuelo 

 
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