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jueves, 16 de octubre de 2025

BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL


 YO VIDE UNA GARZA MORA DANDOLE COMBATE A UN RÍO

Travesía Décima Segunda: Desde El Guyabo hasta El Yagual

Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero.

En los lomos de Bongo Tigre, esa embarcación que parecía domar las aguas como un felino de río, José Manuel Castillo y su tripulación se desprendieron esa mañana del rancho El Guayabo, donde la noche anterior habían dormido bajo el cielo estrellado de ese lugar del Cajón de Arauca.

Ya eran las cuatro de la tarde cuando, tras sortear las vueltas de Los Mangos y El Luquero, divisaron a lo lejos casas encogidas, como si el frío de las madrugadas de los días de diciembre las hubiese sorprendido sin cobija. A medida que se acercaban, las casas se estiraban, se volvían nítidas, y así, como quien despierta de un sueño largo, llegaron al pueblo de El Yagual, que se asomaba orgulloso al margen del río Arauca. 

Allí estaban casas y negocios como La Abnegación, propiedad de María Lourdes Castillo, una matrona conocida y familiar lejano de Jose Manuel, además de comercios legendarios como los de: Comercial Arauca, La Juliera propiedad Julio Utrera, La Muñosera de Carlos Muñoz, y La Cueva del Sapo de Manuel Mendez.

Treinta días habían pasado desde que partieron de San Fernando de Apure, en una madrugada que apenas clareaba. Treinta días de río, de brisas, de historias y aventuras tejidas entre palancas, espadilla y silencios. Desde el puerto de escalinatas de El Guasimito, se habían despedido de los suyos, con abrazos largos y promesas de volver. Habían navegado cientos de kilómetros: primero aguas abajo por el río Apure, luego venciendo aguas arriba el majestuoso río Orinoco, y ahora remontando el río Arauca, hasta alcanzar el Medio Apure con sus modestos sesenta y siete metros de altura sobre el nivel del mar.

La mitad de de los pasajeros de Bongo Tigre tenían como destino final El Yagual. José Manuel, patrón curtido por el sol y los aguaceros, decidió dar tregua a sus agotados bogas: tres días de descanso para todos, tres días que le permitirían resolver asuntos pendientes y reencontrarse con memorias y secretos que estaban en su corazón, que las corrientes de los ríos no había podido borrar.

José Manuel se hospedó en casa de doña María Lourdes Castillo, mientras los bogas y otros viajeros se repartían entre casas de conocidos o en el único hospedaje formal del pueblo, el Hotel Arauca, regentado por el excéntrico Juan Del Moral.

Esa tarde la cena fue un festín decembrino: hallacas con sazón de leyenda, preparadas por las manos diestras de doña María Lourdes. Al caer la noche, José Manuel colgó su chinchorro en el corredor de horcones de palo, frente a al patio interior de la casa, sembrado de matas ornamentales, medicinales y especias comestibles que perfumaban el aire con los olores ancestrales del cilantro, cebollín, orégano y ají. Durmió como un rey, como si el descanso le hubiese sido negado durante mil y una noche.

Antes del alba, ya estaba en pie. Tomo dos baldes metálicos sosteniéndolo con una vara al hombro, fue hasta la costa del río que quedaba muy cerca de la casa, los llenó y regresó para bañarse con esas aguas del Arauca que aderezo con unas cuantas gotas de Creolina y jabón de tierra, para despercudirse de piojos, garrapatas, coloraitos y todo “bicho de uña” que se le habían pegado en los ranchos de su larga travesía fluvial. Busco en su capotera el liquiliqui de dril color caqui, las alpargatas de suela villa curense, el sombrero de fieltro marrón oscuro, se vistió y se perfumó con agua de olor, la que compró en la casa de los Hermanos Lleras Codazzi, marca de ricos, lujo que se permitió dar aunque costara un sacrificio.

Sin esperar el desayuno, salió a recorrer ese pueblo de tres calles, visitó los comercios recién abastecidos por el vapor Arauca, que hacía menos de un mes había atracado en el pueblo. Compró las provisiones para cuando continuará su viaje hacia Elorza, Puerto Infante, El Amparo y La Victoria. Pero su verdadero propósito secreto en El Yagual aún no se había cumplido.

Pasó por la Plaza Bolívar, cruzó la calle donde estaba ubicada la Casa de Madera, de Felipe Mirabal, y llegó al puente que dividía el pueblo en dos mitades. Ese diciembre, el caño estaba casi seco, pero en invierno se desbordaba, era en esa temporada cuando aquel humilde puente de madera se volvía indispensable.

Mientras cruzaba el puente, pensaba en la Casa de Madera, única en su tipo, de dos pisos, con techos, paredes y pisos de tabla. Distinta a las demás casas que abundaban en el pueblo, que usualmente tenían paredes hechas con varas de píritu recubiertas de barro mezclado con paja, sostenida con vigas de anoncillo y horcones que hacían de columnas, techo de guafa cubierto con paja de vetiver y con piso de tierra apisonada.

Al otro lado del puente, apareció una casa blanca pintada con cal, con una puerta azul y dos ventanas. Era la casa de Betulia Santana. José Manuel se detuvo frente a ella, con el corazón apretado. Tocó una, dos, tres veces. A la cuarta, se abrió la puerta, y allí estaba ella: Betulia, ahora ya vieja, pero aun así radiante, hermosa, con la dignidad intacta de quien ha vivido para servir a otros. Para él, era la mujer más digna y buena moza del llano: piel canela, figura espigada, cintura apretada, caderas redondeadas, ojos grandes y negros, cabellera negrisima y rizada como las olas del río.

Y como siempre cuando la veía, no podía evitar tartamudear. El amor siempre le jugaba esa mala pasada de enredarle la lengua y hacerle un nudo en la garganta.

— Hola Be-Be-Be Betulia. ¿Co-Co-Como te ha ido? — Pero el no se avergonzo. Sabía que ella entendía que su torpeza era producto de su amor puro y del bueno.

Betulia lo recibió con respeto y afecto y lo condujo al patio fresco afuera, bajo los árboles de mango, mamón, níspero y ciruelo. Hablaron y rieron como tantas veces lo hacían. Veinte años de tertulias, de propuestas de matrimonio de intentos de noviazgo, que ella rechazaba una y otra vez con firmeza, alegando la promesa que le había hecho a su madre y a su padre antes morir, de criar y sostener a sus nueve hermanos menores hasta que se hicieran hombres y mujeres de bien. Ella no se había casado y nunca había tenido marido, al punto que la gente del pueblo, hacía ya algún tiempo, habían comenzado a llamarla, “Niña Betulia”. Sin dudas era una mujer de sacrificios.

Él, un hombre de infortunios, viudo desde joven, desde los diecisiete años de edad cuando su joven mujer, de embarazo primerizo, murió junto con su hijo por un mal parto. Eso lo convirtió en un hombre amargado que solo el amor por Betulia pudo cambiar.

Durante todas esas mañanas, José Manuel se dedicaba a visitar y conversar amenamente con familias amigas del pueblo, como los: Garbi, Croquer, Mirabal, Arteaga, Figueroa, Del Moral, Mendez, Montilla, Salerno y otras muchas familias cuyos apellidos se han perdido en el tiempo e inclusive tejió nuevas amistades con familias que antes no conocía como los: Echenique, Yapur y Gracia.

Pero las tardes, las tardes eran sagradas: eran para Betulia. Luchó con palabras y ternura para convencerla de que se casaran y se fueran a vivir a Cunaviche donde él tenía habitación. Ella le confesó que ciertamente estaba a punto de cumplir su promesa de terminar criar a sus hermanos, solo quedaba con ella su hermana menor, próxima a casarse en Semana Santa en en el vecino pueblo de Guachara.

Y entonces, fue en esa última tarde cuando Betulia le dio la esperanza que él había esperado por tantos años:

—Yo deseo y quiero casarme contigo —le dijo—. Solo te pido que me des el tiempo para que mi hermana menor celebre su matrimonio y así yo cumpla, totalmente, el juramento que le di a mis padres de proteger y criar a mis hermanos menores.

Al anochecer, se despidieron. Y después de veinte años de cortejo, José Manuel logró por fin besarla. Un beso que le supo a buñuelo con miel de arica: suave, dulce, inolvidable.

La mañana siguiente se iluminó clara y tibia sobre El Yagual, como si el sol supiera que aquel día marcaba el reinicio de una travesía legendaria. A las siete en punto, Bongo Tigre volvería a rugir sobre las aguas, cargado de sueños, provisiones y esperanzas. Los pasajeros que abordaban rumbo al Alto Apure subieron con sus bultos, sus historias y sus silencios. Los bogas, curtidos por el río y la vida, tomaron sus puestos en la proa y los bordes ampliados del bongo, con la solemnidad de quienes conocen los caminos de las aguas y los respetan.

El bongo tembló como un corazón que despierta, y se deslizó desafiante sobre las aguas del Arauca Vibrador, dejando atrás el pueblo que había sido testigo de aquel beso inmortal y pacientemente esperado. Al pasar por la vuelta de Boca del Caño, José Manuel, de pie en la popa del bongo y con las manos firmes sujetando la espadilla, divisó una garza morena en la orilla. El ave, con sus alas abiertas como estandartes, parecía pelear contra la corriente y desafiar al río con una danza de resistencia y belleza.

Fue como entonces cuando recordó el sueño que había tenido la noche anterior, que le vino a la mente como un colibrí a flor. Había soñado que un coplero, vestido de liquiliqui blanco y de sombrero, con voz de sabana, cantaba una tonada de ordeño. Su presentador lo llamaba Simón. Y antes de despertar del sueño, logró escuchar la primera estrofa de aquella tonada, que decía:

—Yo vide una garza mora

Dándole combate a un río

Así es como se enamora

Tu corazón con el mio —

José Manuel sonrió, con los labios, pero también con el alma. El sueño, la garza, la tonada con su música y letra… todo parecía un presagio tejido por el destino. Supo, sin necesidad de palabras, que los días de su soledad estaban contados. Que cuando regresara del Alto Apure, cuando el río lo devolviera a El Yagual, algo nuevo lo esperaba. Algo dulce, como buñuelos con miel de arica. Algo firme, como la promesa de Betulia.

Bongo Tigre siguió su curso, y el río, cómplice de amores y memorias, lo abrazó con su corriente. José Manuel, con la mirada fija en la lejanía del rió, ahora albergaba en su pecho la certeza que: —Que el amor siempre triunfa, y es como aquella garza morena; tenaz y sabia que lucha, aunque tenga que enfrentarse a los ríos poderosos de la adversidad— 


Así se sintió esa mañana aquel navegante. 


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(*) Un relato de autoría de Vinos Des Fruit.

(**) Créditos: Foto original de El Yagual. Fernando Magallanes

(***) Restauración de fotografías. Edición, color, montaje y texto de imágenes de Vinos Des Fruit.

Notas del Autor. 

Otras publicaciones de Vinos Des Fruit, anteriores y relacionadas en la Serie: Bongo Tigre.


1. BONGO “TIGRE” Y SUS AVENTURAS.

La Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Primera: San Fernando a la Boca del Rió Apure sobre el Orinoco.


2. LAS PALANCAS SE QUIEBRAN EN LAS RIBERAS DEL ORINOCO. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. La Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Segunda: de Boca Apure a Boca Arauca.


3. LA FIEBRE DEL ORO BLANCO. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Tercera: Boca Arauca- La Chorrerosa/Cabuyare/El Bracito.


4. LA FERIA DE LOS GRANDES PANES DE QUESO LLANERO. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Cuarta: Desde La Chorrerosa/Cabuyare/El Bracito hasta San Rafael de Atamaica.


5. ESPUMAS EN EL RÍO ARAUCA. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Quinta: Desde San Rafael de Atamaica hasta Isla Tocorón.


6. HACIA EL PASO REAL DE ARAUCA: ENTRE MISTERIOS y LEYENDAS. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Sexta: En el Paso Real de Arauca.


7. UN DIA EN EL PASO REAL DE ARAUCA. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Séptima: En el Paso Real de Arauca.


 8. ¡MARINERO AL AGUA! BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Octava: Desde el Paso Real de Arauca hasta las Queseras del Medio.


 9. SABANAS DORADA DE LA LIBERTAD. Tierras de Queseras del Medio. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Novena: En las Queseras del Medio.


10. CUANDO EL PELIGRO Y EL TERROR MERODEAN Y ACECHAN. Y los Chinchorros Cuentan Historias. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Décima: Desde Queseras del Medio hasta el rancho de El Plagon.


11. UN ENCUENTRO ENTRE BONGUEROS. Los Últimos Navegantes. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Décima Primera: Desde El Plagon hasta El Guayabo.

sábado, 13 de abril de 2024

LINO RAMON OSTO LOPEZ



 (1949/2022)

Lino Ramón Osto López, nacido el 6 de agosto de 1949 en la población de El Yagual, fue un destacado maestro y figura influyente en su comunidad. Era el segundo de 10 hermanos, fruto del matrimonio entre Ramón Antonio Osto y Carmen Leticia López.

Desde joven, Lino se crió en el campo, aprendiendo las labores agrícolas en el fundo el Totumo, propiedad de sus padres ubicado en la jurisdicción de la parroquia El Yagual. Su infancia y adolescencia transcurrieron entre su Yaguar nativo y el Hato Herrerito, donde adquirió una valiosa experiencia junto al veterinario Don Chicho Echenique, un reconocido profesional en el campo.

Destacó por su alegría y amistad, siendo conocido como un jugador de gallo y chicharachero. Además, era considerado un gran llanero, participando activamente en las diferentes faenas que ofrecía el campo venezolano.

En 1969, Lino se convirtió en uno de los primeros docentes nativos en impartir enseñanza en su pueblo. Comenzó su labor como maestro de aula en su tierra natal, brindando educación y conocimientos a su comunidad. Su dedicación y capacidad de enseñanza eran admirables, dejando una trayectoria educativa ejemplar para todos los habitantes de Apure.

Contrajo matrimonio con Noris Aída Laya Gómez, con quien tuvo 5 hijas. A pesar de que muchos docentes venían de otras partes del país, Lino se dedicó a enseñar a las jóvenes generaciones de su pueblo, iluminando sus caminos y brindándoles oportunidades. Su labor como educador dejó una huella profunda en la vida de sus estudiantes y en el desarrollo de la comunidad.

Además de su influencia en El Yagual, Lino también dejó su legado en Achaguas, donde su compromiso con la educación se hizo notar. Su admirable trayectoria educativa y su dedicación a la formación de las nuevas generaciones lo convierten en una figura respetada y recordada por todos los apureños. Lino Ramón Osto López fue un verdadero ejemplo de entrega, pasión y amor por la educación y su gente. DE ACHAGUAS TAMBIÉN FUÉ ÉL...
 
Fuente: De Achaguas también soy yo

miércoles, 3 de marzo de 2021

ENEAS PERDOMO




ENEAS PERDOMO

Eneas Perdomo Carrillo, conocido en el mundo artístico como «Eneas Perdomo “El cantor de cielo y sabana”», fue un: Cantante, compositor, musico y hombre de Llano, quien se diera a conocer a nivel nacional e internacional, con su famosa canción la cual le dio la vuelta al mundo «Fiesta Elorza».

Nació en el Yagual, parroquia del municipio Achaguas, Edo. Apure, el 11 de Julio de 1935 y falleció en Caracas el 25 de febrero del 2011. Sus padres fueron, Rosa Carrillo de Perdomo y Vicente Perdomo.

Desde muy joven se dedicó a las labores típicas del llano, laborando como peón de hato en La Vaicera, La Trinidad, Hato el Cedral, Fundo Nuevo. Estuvo desde muy joven realizando presentaciones en público, en radios y televisoras del país. En 1951 realiza su primera presentación en Radio Guárico de San Juan de los Morros. Vivió la mayoría de su infancia en Santa Maria de Ipire Edo. Guárico. Sus inicios una vez se va a Caracas, fueron como animador de los Juancheros de la Polar.

Su primera grabación en el año 1959, «fue una participación especial de un sólo surco, con una composición del Indio Figueredo Titulada “El regional”», en el disco larga duración “Soga de pecho llanero” producción donde la mayoría de los temas, son poemas declamados por Julio Cesar Sanchez Olivo.

Su consagración le llegaría pocos años después, en 1962, cuando graba su célebre clásico “Fiesta en Elorza”, lo catapultó de tal manera, que se convirtió en un prócer de la música llanera.

El 19 de marzo de 1991 la alcaldía del Municipio Rómulo Gallegos, Elorza le rindió uno de los más grandes homenajes declarándolo hijo Ilustre, designando su composición Fiesta en Elorza como Himno Popular del Elorza, una avenida y una plaza con su busto que lleva su mismo nombre.

Durante su carrera fue objeto de infinidad de homenajes y condecoraciones, siendo su último reconocimiento, «postmortem Orden de los Libertadores en su primera clase Gran Cordón, impuesta por el Presidente de la República Bolivariana de Venezolana Hugo Chávez Frias».

Eneas desde sus inicios fue un cantante sobrado de lote, estaba adelantado a su tiempo en lo que al canto llanero se refiere; parafraseando con la música popular del género “Salsa” Eneas era una especie de Héctor Lovoe en lo que a calidad bocal se refiere, este llanero Apureño era el cantante de los cantantes, su voz parecía un piano por lo afinado, con sobrada melodía y maestría para jugar con los tiempos de la rítmica, «poseedor de un metal de voz especial, bonito y agradable».

En al año 1973, Ganó el festival Florentino de Oro, compitiendo de Tú a tú con los grandes cantantes de su generación.

La gustaba grabar medio entonado o entonado por completo, sabroooooso se escuchan esos joropos que inmortalizó con esas melodías diferentes a la de lo demás, con esa voz de coplero trasnochado de media noche par día; golpes con el lazo del caballo, el trapichero, mi Venezuela es bellísima, San geronimo, el Apureño, soy la copla, Homenaje a Antonio Barcey, entre otros.

Algunos de sus grandes éxitos, son canciones como: Fiesta en Elorza, Palmaritales de Arauca, Flor sabanera, pescador del Río Apure, las Queseras del medio, Linda Barinas, Adiós Barrancas de Arauca, traigo polvo del camino, motivos llaneros, camino real de mi canto, pena de amor, apure siempre es apure, Margarita, desprecio, mi caney, semana Santa en achaguas, el Cristo de la sabana, riveras del uribante, ojos negros, ondas del arauca, entre otros.

Cuando le preguntaban cuál era su mejor canción, sin titubear decía ¡Mi mejor pasaje se llama Ondas del Arauca! Y cuando se le preguntaba ¿y fiesta en Elorza ? El respondía ¡Esa es la más conocida! A él lo llenada de orgullo, de que su canción preferida estaba compuesta de 4 partes de variantes en su estructura armónica, esto que debido a que en ese tiempo, la mutua de las canciones eran como se dice en el llano de 2 y 2.

Grabo un total de 23 discos larga duración:

1. cantares de tierra llana. 1962

2. Es con usted maestro Arpista. 1963

3. Bajo el cielo llanero. 1964

4. Romancero del corrió. 1965

5. A lo criollo. 1966

6. Soy coplero. 1967

7. Mi Venezuela es bellísima. 1968

8. Apure siempre es apure. 1970

9. El coplero errante. 1971

10. Canto y coplero. 1972

11. Romance en camaguan. 1972

12. A Dios a mi tierra. 1973

13. Al estilo de Eneas Perdomo. 1974

14. A Eneas cantor de mi Tierra. 1975

15. Un señor cantante. 1976

16. El cabrestero de la copla. 1977

17. Mensaje llanero. 1977

18. Cantor de cielo y sabana. 1978

19. Romance de La Niña India. 1980

20. A Dios barrancas de Arauca. 1981

21. Vuelve Eneas. 1982

22. Homenaje a Loyola. 1988

23. Rio salvaje. Año 2000

(Orden cronológico,

Adel Solórzano Hernández)

La mayoría de sus grabaciones fueron par el sello cachilapo.

Los arpistas que lo acompañaron en sus grabaciones fueron: El Indio Figueredo, Eugenio Bandres, Candido Herrera, Joseito Romero, Rigoberto Valera, Omar Moreno, José William Reyes ( un tema ), Octavio Seijas (un disco 45rpm), Daniel Toledo ( un disco 45rpm), Eudes Alvarez, y Gustavo Sanchez.

Los productores y directores de sus discos fueron: El Indio Figueredo, Gualberto Morales, Valentín Caruci, José Romero Bello, Jesús colmenares (supervisión ), Jacinto Martínez ( productor ejecutivo) y Ramon Gamez.

Eneas, prácticamente todo lo que grabo fue bueno, tenia buen olfato y tino para seleccionar su repertorio.

Tuvo una participación especial, en la película de José Natalio Estrada , titulada “Maria del llano” con Susana Duijim como protagonista.

El perfil de Eneas perdomo

Una persona apegada a sus costumbres y raíces llaneras, conversador, «De temple y carácter fuerte, no le temblaba el pulso para decirle cuatro cosas a quien fuera». Siempre anda impecable en el vestir, con sus líquidos liqui, camisas a cuadros, sombrero y lentes de sol.

Se entretenía con sus pasiones musicales, donde veía un arpa podía pasar un día entero tocando solo, también tocaba el violín y la guitarra, le gustaba cantar tangos, boleros y pasillos. En el corredor de su casa del banco obrero en San Juan de los Morros, colgaba su hamaca y al lado su termo de café bien endulzado y una Totumita con la que se lo tomaba, y sus cigarrillos, nunca deja su termo de café , para donde iba se lo llevaba, hasta para las presentaciones artísticas y programas de tv lo llevaba.

Era un excelente padre y esposo, sus hijos: Gloria, Eneas Jr, Juan Vicente, Liz, eran su adoración, al igual que sus otros hijos, Juan Ramón y José Gregorio el popular “Goyo”.

Su otra pasión era la casa y la pesca, se la pasaba en su fundó mata frailes, en compañía de su inseparable amigo “El cantante Juanito Navarro”, casando animales con un rifle Winchester cal 22 con mira telescópica.

Era amante a las Armas de fuego, «nunca salía sin “Galileo”, un revólver Smith & Wesson cañón corto especial». Cuando cantaba, acostumbraba a usar desabotonada la blusa del Liqui liqui y, en los bailes que hacía mientras cantaba, batía las aletas de la blusa al estilo torero, para que el público le observara a Galileo Jajajajajaja.

Anécdotas de Eneas y mi amistad con él.

Cómo era conocido por no guardarse nada y, lo que sentía lo decía, en una ocasión un gobernado del Edo. Guarico le obsequió una motosierra; al pasar un tiempo se consigue con este en un acto político, y le pregunta ¡cómo estás Eneas! ¿Cómo se porta la bicha? Y le responde Eneas ¡esa jodia que me diste no sirve pa un coño! Jajajajajaja, probé con unos troncos de acapro y no sirvió pa na’ Jajajaja.

Acostumbraba a llamarlo o visitarle siempre, aunque a veces me regañaba, cuando sabía que me molestaba a los dias me llamaba y nos contentábamos de nuevo. En una de esas conversas, le dije que había un sello disquero que quería grabarle un nuevo disco (pero eran embutes míos, para ver qué me decía y saber si quería volver a grabar) me respondió ¡bueno a mi si no me dan tanto no le grabo a nadie ! Jajajajajaja.

En año 1999. Recién asumía la presidencia el Cmdte. Hugo Chávez Frias, a un avispado se le ocurrió hacerle un homenaje en Caracas a Eneas; con la finalidad de captar la atención del Pdte. Chavez, para que este fuera al evento y poder entregarle unas carpetas, «valiéndose de la estima y amistad del primer mandatario, con el cantor de cielo y sabana». Dicha estrategia no arrojó los resultados esperados por el empresario del evento, por lo que dejó varado a Eneas en el hotel arroyo, sin pagarle ni un solo centavo.

Eneas al verse en aquella situación, se acordó de la propuesta, de la cual le había hablado hacia tiempo atras.

Me llama, ¡Ramon vente para el hotel ! que necesito hablar contigo, llego y me dice, ¡Ramon ! ¿Y donde esta esa gente que tú dijiste que me querían grabar un disco ? ¿Porque tú no hablas con esos señores? ¡Diles que me adelanten algo ahorita que yo les grabo el disco! Comienzo yo a sudar frío , debido a que no tenia con quien hablar nada, debido a que era mentira eso que le había dicho.

Se me alumbra el bombillo, ya que alguien me había pasado un dato, de que un señor de nombre Giovanni Occhino, estaba haciendo bastantes grabaciones y pagaba bien; fui a mi casa y me puse un saco que siempre me daba buena suerte, me llegue hasta el negocio del Sr. La Discotienda ROL—ROL de la Av. lecuna; ya me habían dicho que hablar con ese Sr. Era difícil, y siempre estaba con la agenda full. Llegue entro al negocio, me doy cuenta que la puerta de su oficina que quedaba detrás de la caja registradora y estaba abierta, observo que está solo y está escuchando la prueba de un Cd master de Héctor Hernández, el cual no había salido a la venta pero ya yo me sabía la historia del mismo, cuando veo que estaba papaya, no lo pensé dos veces y entro a su oficina sin anunciarme y, de una vez me le presento lanzándole aquella ráfaga de palabras diciéndole quien era Yo y de todo lo que podía hacer musicalmente, él con su cara de asombro porque casi no le di tiempo a reaccionar, solo me pregunto ¿tú sabes quien canta allí en ese cd que está puesto? Enseguida le dije quien enes tocaban, donde lo grabaron y hasta la partida de nacimiento de la grabación se la dije Jajajajajaja ; llego se paro apago el equipo y me dijo ¡vamos a tomarnos un café a la esquina! Le echo el cuento de lo de grabarle a Eneas, de una vez me dijo ¡aprobado! el detalle era que Eneas quería 2000 bs. por la grabación y él me dijo que no iba a pagar más de 1500 bs.

Era otro problema para mi , porque Eneas cuando le dije que habían era 1500 bs. Se negaba a recibir esa cantidad, por lo que tuve que volver a mentirle y decirle que le iban a dar los 2000 bs. El día que me envían con el Abagado al hotel donde estaba hospedado, ya con el contrato listo para que firmara y darle el cheque, yo estaba muy nervioso; porque cuando Eneas leyera el documento y se diera cuenta que decía 1500 bs. Se iba a caer el tigre, comienza a leer y requete leer y yo tragando grueso, hasta que nos vio a la cara al abogado y a mi , y dijo ¡siempre me jodieron estos coños de s........! Jajajajajaja Y de un solo plumazo estampó su firma , y ya lo demás es historia.

Eneas era un fuera de serie como cantante, para grabar casi ni ensayaba, y cuando llegaba al estudio se transformaba, lo que salía de su voz era magia, era el general en jefe del pasaje y el canto. Los cantantes a los que admiraba era José Romero Bello y Ángel Ávila. Aunque todos los Arpistas con los que grabo lo acompañaron bien, su músico predilecto era Su compadre Joseito Romero, con quien grabo la mayoría de sus discos.

En una oportunidad iba a grabar un disco de contrapunteos con el maestro José Romero, pero cuando llegan al estudio que el maestro le entregó las letras, las lee y le dice al maestro ¡ mira vale ! «pero aquí en estos Contrapunteos ganas tú en todos, yo no salgo ganando en ninguno» mejor busca a otro yo no voy a grabar eso Jajajajajaja, ese fue el disco titulado Arichuna 5 pm, el cual terminó grabándolo José Mercedes Alvarez “Curpe” de las Mercedes del llano. En otra ocasión en la que no se puedo poner de acuerdo con el maestro, fue para la grabación de la leyenda Florentino y el diablo, cuya primera opción elegida fue él, pero no se pudieron poner de acuerdo en el asunto del pago, ya que Eneas exigía una Cantidad de dinero importante. Aún así el maestro Romero y él eran grandes amigos.

Otro con el que Eneas tenia buena relación era con Ángel C Loyola, una vez que Loyola estaba enfermo, él era quien le inyectaba los antibióticos debido a una infección que había contraído, aprovechando que estaba indispuesto, por las noches le robaba su carro Cadillac al cual llamaba Leon Dorado, y se iba a parrandear con sus colegas cantantes y músicos, entre ellos cara e bonche, el negro Gil, Ángel Pérez, Ángel Ávila , entre otros.

Sus amigos más cercanos de apodo le decían Rajuñao, pero cuando alguien que no fuera su amigo le llamaba así, tenían serios problemas con él y, hasta se alzaba la camisa y les mostraba a Galileo Jajajajajaja.

El cantor de cielo y sabana Eneas Perdomo, vivió la mayor parte de su vida en San Juan de los Morros Edo. Guarico, donde reposan sus restos. Su última grabación, fue la producción titulada “Río Salvaje”.

Su leyenda sigue viva en toda Venezuela, y seguirá viva por los siglos de los siglos.

Texto: Juan Ramón Gamez

Fuente consultada: Adel Solorzano

Foto: Archivo Ramón Gamez y Flia. Perdomo

 


 
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