En el corazón del llano, la totuma es mucho más que un simple recipiente: es un utensilio esencial y un símbolo de la vida rural. Tallada a mano a partir del fruto seco del árbol de taparo (Crescentia cujete), esta vasija de origen precolombino ha perdurado por siglos gracias a su sencillez, durabilidad y funcionalidad.
Su uso es extraordinariamente versátil. En la cocina llanera, sirve para beber agua fresca de la tinaja, tomar el café de la mañana, o saborear una sopa. Su forma naturalmente cóncava y su superficie lisa la hacen ideal para recoger y servir alimentos, mientras que su ligereza la convierte en la compañera perfecta para el trabajador del campo.
El proceso de creación de una totuma es un arte en sí mismo. Una vez que el fruto del taparo ha madurado y se ha secado al sol, se corta por la mitad, se vacía de su pulpa y se pule su interior hasta obtener una superficie lisa y resistente. A menudo, las totumas se decoran con intrincados grabados o dibujos que cuentan historias de la naturaleza, el ganado o la vida cotidiana del llanero.
Así, la totuma es un objeto que encarna la filosofía del llano: la capacidad de usar lo que la naturaleza provee para resolver las necesidades diarias. Es un legado cultural que se mantiene vivo, un pedazo de historia en cada sorbo de agua o bocado de comida, un recordatorio de la conexión profunda entre el llanero y su entorno.





septiembre 01, 2025

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