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jueves, 5 de febrero de 2026

PEDRO FELIPE SOSA CARO

 


El poeta Colombo Venezolano Pedro Felipe Sosa Caro.

Había nacido en Tame, Arauca, en la hermana república de Colombia, el 21 de Enero de 1933. Hijo de padres barinenses.

Fué presentado en El Amparo, localidad venezolana en el estado Apure, dónde vivió desde los 7 años de edad. A los 8 años empezó a componer y aprendió a tocar guitarra, por cierto su primera canción fué, "Laguna de pan de azúcar". 

Muchos artistas grabaron canciones de este poeta, entre ellos Freddy Salcedo, Rafael Murzi, Juan Carlos Barcos, Simón Diaz, Dennys del Río, Luis Silva, Reina Lucero, Jesús Moreno, Manuel Barreto, Cristina Maica, Sexagésimo Barco, Freddy López, Orlando Rivero, Miriam Albornoz, Joel Guzmán, Dámaso Rodríguez, Cristóbal Jiménez, Iris Camacho, Leandro Márquez, Anita Morillo, Teo Galindez, Edgar Gurmeitte, Adilia Castillo, Nancy Galban, Marina Obregón, Javier Sierralta, Ysleyer Márquez, Miriam Margarita, Ginett López, Magdalena Sánchez, César Bernal, Arístides Díaz, José Ali Nieves, Tito Ramón y José "Catire" Carpio entre otros.

Auspiciado por los gobernadores de Aragua Didalco Bolivar, de Apure Jesús Aguilarte, de Guarico Eduardo Manuitt y de Lara Luis Reyes Reyes, logró realizar un álbum de colección de 4 CD de 20 temas cada uno con muchos de los artistas ya nombrados. 

También escribió un libro de poesía titulado Sonetos y Glosas.

Cómo dato curioso en el año 1979, uno de sus grandes exitos, Vestida de Garza Blanca, grabado por primera vez en la voz de Cristóbal Jiménez, obtiene el primer Guaicaipuro de Oro para la música llanera y por un error de imprenta en la carátula de dicho disco colocaron el nombre de Gustavo García como autor, esto hizo que Pedro Felipe Sosa Caro recorriera el país, visitando tascas, restaurante, emisoras de radio y todo sitio donde presentaran música llanera , diciendo que el era el legítimo autor de dicho tema.

Sosa Caro, también fue militar de carrera de la Guardia Nacional Bolivariana, obteniendo el rango de Teniente Coronel.

Entre sus grandes exitos destacan: En domingo, Cantando un San Rafael, Vete ahora, Madre mía, Yo se que vas a volver, Son mentiras, Mi negra tiene la culpa, No niego que estoy triste, Locura de amor, Bienvenida, Alcaraban compañero, El daño, Campirana, Perdóname, Mi mujer, Señora murió el clavel, Garceros de soledad, Muchachita campesina, Te llevo dentro de mi, Laguna de pan de azúcar, Olvídala corazón, Siempre tu y Vestida de Garza Blanca (para mí, el tema más emblemático de este extraordinario poeta Pedro Felipe Sosa Caro).

Muchos temas más conforman el gran legado de este insigne compositor.

El 7 de Mayo de 2023, en la ciudad de Maracay, tierra que lo había cobijado, a los 90 años de edad, exaló su último suspiro.

Pedro Felipe Sosa Caro, recibió muchos reconocimientos, premios y condecoraciones a nivel nacional e internacional, por su dilatada carrera artística.

Texto realizado por Manuel Gonzalez desde Villa de Cura estado Aragua 

 

JUANA CAMARGO


Juana Camargo, curandera y esoterica, con un poder ilimitado para realizar cosas incomprensibles.

 Realismo mágico del llano 

    Fidel Escalona, cronista del Municipio Sosa del Estado Barinas, hace una referencia sobre este personaje dice Fidel Escalona en su perfil de Facebook lo siguiente: "traemos el nombre de una famosa y recordada"

Que aunque no era de estirpe nutreña, su nombre quedó ligado a la historia de nuestros paisanos del Municipio Sosa, donde viejos parroquianos le respetan y guardan especial devoción, donde la describen como una mujer enigmática, solitaria, signada con mantos de misterio y esoterismo. Poco sabemos de su plano familiar y afectivo. Tuvo un hijo que terminó su vida bajo los efectos del alcohol.

Según parece, nació a finales del siglo XIX, en las inmediaciones del pueblo de Dolores, para después fijar residencia en el Caserío "La Maporita" , donde montó el conocido "consultorio", y prontamente su fama se extendió por los confines del llano. Como yerbatera y curandera de todo mal, Doña Juana Camargo no tuvo rivales, y lo mejor del caso, acertaba con el tratamiento al paciente, que al decir de algunos, su casa en medio de aquel paraje solitario, era un mediano hospital donde la gente comía y descansaba a la vez.

Son muchas las historias, anécdotas y cuentos habidas alrededor de esta mujer, que dentro de su lista de pacientes figuraban políticos, funcionarios públicos, militares, comerciantes y ganaderos de Apure y Barinas que la visitaban con regularidad. Una de esas visitas muy comentada por cierto, fue la del Gral. Marcos Pérez Jiménez, Presidente de la República. En una oportunidad, quizas como pago a favores concedidos, el Dr. Manuel Fuentes Gilly, y Don José Natalio Estrada, prominentes ganaderos apureños, hablaron de hacerle un busto en el patio de su casa, lo cual como era de esperarse Doña Juana no aceptó.

Así entre tantas cosas sucedidas con tan famoso personaje, fallecida a mediados de los años cincuenta, siendo enterrada en la población de Dolores, donde una vela encendida y un ramo de flores frescas, indican la tumba donde descansan sus restos." Fin de cita.

 Son muchas las anécdotas que quedaron tatuados en la mente del pueblo de Venezuela referente a Juana Camargo. Me voy a referir al mago de la bandola José del Carmen Lavado, quien también deja su fama regada en todo el llano venezolano, este era un músico místico que hacía magia con el instrumento ya que cuando estaba tocando un baile y le gustaba una pareja, colocaba la bandola sobre una silla, la tapaba con una sábana, salía a bailar y el instrumento seguía sonando como si estuviera en manos de José del Carmen Lavado, cuentan las personas que presenciaron el espectáculo que las personas que se paraban detrás de Lavado y le pagaban, podían ver las parejas del baile desnudas. Pero José del Carmen Lavado decía que todo lo que el sabía se lo devia a Juana Camargo, y cuando se refería a ella decía que los poderes de su mentora eran infinitos.

 Juana Camargo también fue una gran amiga del padre Eraclio Castillo, sacerdote nutruño que ejerció su sacerdocio toda su vida en Nutrias y pueblos aledaños y que esos tiempos practicaba exorcismo, su respeto a Juana Camargo era total ya que cuando Juana visitaba a la población de Nutrias, se sentaba horas hablando con su amiga, esto a qué hago referencia de la amistad del padre Eraclio Castillo con Juana Camargo, me lo comentó Fidel Escalona cronista del Municipio Sosa. 

Otro anécdota del conocimiento de Camargo, fue el caso que le sucedió a Don Pedro Plazola Martínez, ganadero de Bruzual que por los años 50 lo tumba un caballo y su familia quería pedir una avioneta para sacarlo para Caracas, pero el se negó y dijo que hasta tanto Juana Camargo no se enterara de su accidente el no se movía a ninguna parte y mando a los trabajadores que fueran al consultorio de Doña Juana, éstos cumplieron la orden y le informan a la señora del caso y ella les dijo que el ya no tenía nada y le mando unas plantas para que frotarse la parte afectada. Lo insólito del caso es que a ese otro día con la aurora del día llegó Juana Camargo al fundo de Pedro Plazola Martínez que estaba en las inmediaciones de Bruzual y San Vicente y le dijo por nada del mundo se monte en una avioneta ya que usted no aguanta la presión y puede morir de un infarto, Juana Camargo paso por Bruzual, en la madrugada cuando no estaba trabajando la chalana y ella misma informo en el fundo de Pedro Plazola que cuando ella pasó la gente de Brzual estaba durmiendo. Ese corto tiempo que estubo con Plazola, para seguir a Mantecal y llegar en horas de la tarde, Juana Camargo recorría grandes distancias en un burro que es inexplicable como lo hacía. 

Otro anécdota fue el caso del embargo que tenía en puertas Don Luis Valderrama, rico comerciante de Puerto de Nutrias, con un comercio que tenía de todo, pero en ése momento se le atraso un pago y le informó a Juana Camargo que un tribunal lo ejecutaría un embargo y ella le dijo que siguiera trabajando que ese tribunal no lo afectaría el negocio, Valderrama abrió su negocio como de costumbre con toda la mercancía que disponía, cuando llega el tribunal y no vió nada en Las estanterías y se retiraron molestos por no ver nada que embargar. 

Esta anécdota me la contó mi amigo Cristóbal Jiménez. Cómo también me contó un caso que le pasó a su mamá, Juana del Carmen Farfán, ella tenía un problema en la garganta, que para ésa época se conose como paperas, y fueron a consultar a Juana Camargo y su mamá le dijo que ella creía que la estaba afectando la papera y Juana le respondió "ajá" paso por la tinaja saco un vaso de agua y le dijo tomeselo y la señora sintió un gran alivio, muchos años después, la hermana de Cristóbal Jiménez la lleva a Caracas para una revisión de la tiroides y hubo la necesidad de hacerle una tomografía para determinar la afección y el médico pregunta que si la señora fue operada de la tiroides y ella le respondió que nunca y él médico le dijo que había cicatriz de una operación, con tan solo un vaso de agua de la tinaja que la dió Juana Camargo. 

El otro anécdota mágico fue lo sucedido a la señora María Hilaria Jiménez, quien como costumbre visitaba a la curandera Juana Camargo, por cualquier dolencia que la afectara, en unos de esos viajes se quedó por espacio de un mes ayudando a la elaboración de las comidas a las múltiples peregrinaciónes de personas que viajaban buscando sanación a sus a enfermedades. Un día le dijo Hilaria Jiménez a Juana Camargo que ella quería regresar a su casa ya que la havía dejado sola y estaba preocupada por no saber nada de la situación de su residencia, Juana Camargo le respondió: No se preocupe por su casa, que todo esta bien, pase para que veas algo, la señora Hilaria dirigió la mirada al sitio señalado por Juana Camargo y pudo ver su casa como en una película, tanto así que vió el candado tal cual como ella lo dejo, Juana Camargo le cambio el enfoque de la imagen y pudo ver el camino que pasaba frente a su casa y pudo ver a una persona montada en un buey y cuando se acercó un poco más pudo conocer a su amiga Gregoria Zalazar, que montaba el buey conocido con el nombre del Butaque. Estás imágenes las estaba viendo desde el consultorio de Juana Camargo en Dolores, Municipio Rojas del Estado Barinas y la casa 

de Hilaria Jiménez estaba en el Chacero, parroquia Mantecal Municipio Muñoz del Estado Apure. Estás cosas reales y mágicas realizadas por Juana Camargo, hoy requiere de investigación ya que ella fue una persona fuera de serie. Juana Camargo, supongo que era una viejera en el tiempo ya que podía predecir el futuro de personas, cómo sucedió con el Bachiller José Migue Rodríguez, militante revolucionario del Partido Comunista de Venezuela, con una actividad política en todo la zona, el Bachiller era vecino de Juana Camargo y un día le dijo al bachiller: Miré bachiller, eso por lo que usted está luchando todavía no se da en Venezuela, eso sí se va dar, pero dentro de 60 años, a usted lo van a matar por sus ideales. Todo sucedió como lo pronostica Juana Camargo, el Bachiller José Miguel Rodríguez, lo mataron en el hato la Palmita jurisdicción del Municipio Sosa el cual fue convertido en un teatro de operaciones en el gobierno de Rómulo Betancourt, lo enterraron con todo y carro y no pudo ver la Revolución Bolivariana, pronosticada por Juana Camargo 60 años antes. El anécdota de Angel Betancourt Sosa, contado por un familiar en la publicación de Facebook el cual dice lo siguiente:Buenos días Sr. Viana , excelente artículo de la Sra. Juana Camargo , más amplio de él que sacó el profesor Goyo , le tengo otra anécdota, ella curo a mi abuelo Ángel Betancourt Sosa , mi abuelo quedó mudo , lo llevaron a todos los médicos , aquí en Venezuela , mi tío Pancho Betancourt y el primo Grieco Sosa lo llevaron EE.UU., y lo desahuciaron , lo llevaron donde Juana Camargo , le mando unos jarabes , cuenta mi tía alicia que fue el que le hizo tratamiento, que ya para el segundo jarabe , se paro temprano en el hato la Calzada y grito , “se curo el loco “. Y de allí su vida empezó con toda normalidad. Otro comentario en la primera publicación de Facebook de un familiar de la profesora Esperanza Cazorla de García referente a las curaciones milagrosas de Juana Camargo, que también dice lo siguiente: Esperanza Cazorla de García, maestra doloreña, contaba que empezó su apostolado, a los 16 años, en El Cucharo, a las afueras del pueblo.Un día de labores, llovía, de tal manera que, ella tuvo que quedarse en la casa de doña Juana Camargo, cabe decir que, de día, la casa estaba llena de quienes buscaban la sanación a cualquier daño. En la tardecita, traen, en parihuela, a un joven agonizante. La señora Juana indicó que lo llevaran para la caballeriza y volvieran al día siguiente. Así lo hicieron. Esperanza contó que, ella, alojada en la habitación de la señora;" no pegó un ojo", pendiente de lo que haría la señora. Pues no; Juana, ni despertó ni se paró esa noche. Amanece, salieron de la habitación y ahí, en una silleta, estaba el joven; como si nada ella le dijo al paciente, no se preocupe que ya lo vienen a buscar.

El corrió de Juana Camargo, lo rescató Fidel Escalona y lo publicó en perfil de Facebook 

       "EL CORRIO DE JUANA CAMARGO."

Señores traigo un corrio 

que acá en el pecho lo cargo,

de una mujer muy famosa

llamada Juana Camargo.

Una persona que en vida

curaba todos los daños,

como médica hechicera

se hizo famosa en los llanos.

El nombre de esta señora

de respeto legendario,

quedó en la posteridad

y justamente grabado,

en los devotos que tiene

el creyente, los ancianos,

a tal punto que hoy en día

la seguimos recordando.

Nació en el pueblo de Dolores

cerquita del río Masparro,

en el seno de un hogar

humilde para el trabajo.

Siendo ya una jovencita

se traslada a un vecindario,

llamado "La Maporita"

camino real del "Cucharo",

donde al lado de sus padres

parientes y sus tres hermanos,

pudo vivir con decencia

con el correr de los años.

Allí conoció la escuela

y estudio hasta cuarto grado,

de la mano de su maestro

Don Agapito Gallardo,

tras la muerte de sus padres

no pudo seguí estudiando,

y fue doña Rosa León

con su marido Epifanio,

que la enseñan a rezar

en los domingos de ramos,

la oración del padre nuestro

el credo, santo rosario,

que no dejó de rezar

por el resto de sus años,

que debajo del vestido

cargaba su escapulario,

con una pepa e' zamuro

envuelta en varios paños

que en medio de la cadena,

era prenda de uso diario.

 

Con esa prenda bendita

empezó su recetario,

y su fama se extendió

tan pronto de lo esperado.

Doña Juana como médico

su nombre quedó grabado,

era buena pal' mal de ojo,

para rezar el ganado

pa' los mordidos de culebra,

la oración de los gusanos,

la fiebre o el escorbuto

para el estómago hinchado,

la tiricia, la obradera,

un hueso recién quebrado,

la peste que nunca falta

dolores en pie y manos,

en la mujer parturienta

en la cura de un anciano.

Pero donde esta señora

daba justo con el clavo,

es que tenía la oración

pa' diferentes trabajos,

en el cuál los comerciantes,

ganaderos y hacendados,

iban a "La Maporita"

a chequearse de antemano,

y les cobraba en su casa,

las velas para su santo

que la virgen de la Paz,

el Nazareno de San Pablo,

Junto a Nicanor Ochoa

Un brujo muy venerado,

y pa' atende otros males

el tabaco lo indicado.

Porqué fue tanta la fama

que tuvo Juana Camargo,

que venían en procesión

de Guanarito y El Regalo,

Dolores, Ciudad de Nutrias

Mantecal y San Fernando,

en el Puerto era una doña

que tenía sus partidarios,

de clientes con buen dinero

que creían solo en sus baños.

Pues dicen las malas lenguas

de lo que yo estoy narrando,

que un presidente de República

vino con todo su mando,

a pedirle su opinión

como estaba gobernando,

y ella le hizo un juramento

de que iba a durar diez años,

se cumplió la profecía

del caído mandatario.

Fueron muchas curaciones

y todo tipo de milagro,

que realizó doña Juana

en esta parte del llano. Tv

Recordada por el pueblo

el comerciante y hacendado,

que aún tienen en su mente

y el recuerdo de antemano

de la médica hechicera,

que a todos hizo baqueano.

Los que quieran visitarla

y conocer su legado,

lleguese al pueblo de Dolores

y en un trecho no muy largo,

está el viejo cementerio

y en un pequeño santuario,

dónde descansan los restos

que han sido inmortalizados,

del alma de quién aún vive

cómo de Juana Camargo.

Quedará viviendo en el recuerdo de muchas personas que cuentan sus anécdotas de los servicios prestados por esta curandera y esoterica mujer que nació para servir ya que no aceptaba pago alguno por sus servicios, solamente los ricos ganaderos de la zona la apoyaban con carne, para la elaboración de comida para atender las múltiples caravanas de personas que 

llegaban de todo el país en busca de la salud.


Omar Viana, cronista del Municipio Muñoz del Estado Apure.

Bruzual 25 de enero de 2026

 

domingo, 25 de enero de 2026

VÍCTOR BRIZUELA


 

VÍCTOR TORIBIO BRIZUELA " EL GAVILÁN DE BARINAS", nació en La Trinidad de Orichuna municipio Rómulo Gallegos del estado Apure el 19 de Abril de 1948. Sus padres fueron, Don Simón Tovar y Pastora Brizuela.

Brizuela fue un extraordinario cantante y compositor de música llanera, quien también se destaco como excelente cuatrista y maraquero, llegando a ser considerado una de las grandes glorias de la cultura musical venezolana.

Sus inicios en la música se dieron a temprana edad. Luego de mudarse al estado Barinas poco a poco se convirtió en un reconocido cuatrista y maraquero de los más solicitados para el momento, llegando a ser el cuatrista oficial de Anselmo López con su bandola, y acompañando a figuras como Antonia Volcán, Luis Lozada ´El Cubiro´, ´El Carrao de Palmarito´, Francisco Montoya y Jesús Moreno entre otros.

A comienzos del año 1970 fue dándose a conocer como cantante, especialmente por sus composiciones, con variantes líneas melódicas y letras cargadas de poesía, romance, amor y desamor. También era muy característico que se inspirara en el llano venezolano y sus costumbres. Una de las canciones más emblemáticas que tiene el Gavilán de Barinas es “Bellezas del paso Arauca”.

Llegó a realizar 7 producciones discográficas tituladas :

Llanura nunca te olvido

2 llanuras y un coplero

La llanura el verso y yo 

Llanerisimo

Llano y recuerdo

Sobre el paisaje apureño y

Bellezas del paso Arauca.

Acompañado en el arpa por los maestros Joseito Romero, Eudes Álvarez, Omar Moreno, Eladio Romero, Lionso Vera y José Manuel Padrino.

De los temas que grabó de su autoría, sonaron :

Viejo amigo

Abril llano y primavera 

Luna Llanera

Orgullo de ser llanero

Traicionera 

Sultana del Orinoco y

Romance en El Matiyure.

Paradójicamente, se le conoció más cómo compositor que como músico o cantante.

Murió muy joven, apenas 49 años el 8 de Junio de 1997.

Sus últimos años de vida estuvo sumergido en los vicios; al punto de que sus propias canciones se le olvidaban y cayó en la indigencia en la ciudad de Caracas, allí lo conoció el cantautor Cojedeño Edgar Silva ; quien al verlo en un estado tan deprimente, escribió una canción titulada Loco de Amor donde narra la vida de este extraordinario artista; pieza grabada por hombres y mujeres, entre ellas la recordada Elisa Guerrero.

Cómo cuatrista y maraquero grabó con Jesús Moreno éxitos como Ámame Siempre, La Ruleta de la vida, Selecciones Criollas y Ya no podré ser tu amante.

Con Cristóbal Jiménez Flor de Amapola y Ofrenda a Caracas, Con Francisco Montoya Romance en Elorza Y con Virgilio Tirado " El Chusmita" El segundo refranero.

VÍCTOR BRIZUELA " EL GAVILÁN DE BARINAS" se da a conocer como compositor al escribir bellas canciones para artistas de la canta criolla cómo: 

Casa Grande del Llanero y Belleza del Paso Arauca; temas grabados por Jesús Moreno, Flor del Morichal popularizado por Salvador González y Alejandro Rondón, No me dejan que te quiera grabada por Francisco Montoya y Reina Lucero, Paso Real de Puerto Nutria por Antonio Castillo, Llanero Contramarcado un carnaval en la voz de Nelson Morales, Traicionera grabada por Cristóbal Jiménez, Errante Trovador Cheo Silva, Peregrino de la noche interpretada por el trujillano José Monagas, Cuando Vuelvas a mi llano interpretada por Antonio Castillo, Carlos Guevara y Ali Cabello, Romance Apureño por Francisco Montoya , entre otros.

Hoy recordamos a este gran artista , VÍCTOR BRIZUELA " EL GAVILÁN DE BARINAS.

Trabajo investigativo y recopilación de información, original de Juan Ramón Gamez .

Texto realizado por Manuel González desde Villa de Cura estado Aragua.

 

lunes, 12 de enero de 2026

ESTEBAN TORREALBA


 Apureespurollano hoy te cuenta un poco de un músico legendario Cuatrista y contrabajista como lo es ESTEBAN TORREALBA “El portugués”.

¿Pero quién es Esteban Torrealba?

Esteban Torrealba; es Apureño de Apurito y familiar del maestro Neris Torrealba (QEPD); grabó dos LP con Francisco Montoya, también con Mauro Demuche, grabó el cuatro y el bajo en la canción furia con el Carrao de Palmarito; en el LP Llanerazo de Mi tierra con José Romero Bello tocó el cuatro; en el LP cita en el palmar con Juan del Campo Grabó el cuatro, entre muchas otras producciones realizadas por este gran músico.

En una oportunidad me contó el mismo “Esteban” que aprendió a tocar el contrabajo una vez que Abraham Marrero le explicó cómo era la técnica, por lo que aprovechó a tomarle las medidas a su contrabajo y se las llevó a Génaro Prieto en Apurito para que fabricara uno y, allí fue donde los dos aprendieron.

Con su contrabajo de 3 cuerdas fue con el que se grabó el Primer LP de Francisco Montoya como solista “Sentimiento Apureño” el 001 de Discos Cachilapo. 

En ese Primer LP los músicos acompañantes que grabaron fueron: Omar Moreno arpa, Ángel Pérez cuatro, Chucho Villegas Maracas y Esteban Torrealba en el Contrabajo. Ese disco fue grabado en los estudios de radio continente cuando se encontraba en la Av. México de Caracas. Ese contrabajo perteneció al desaparecido Roberto del Bosque; hoy día pertenece a ese gran luthier, arpista y amigo de todos «El maestro Humberto Lobo». 

Tomado de la página de Facebook de Juan Carlos León Vegas.



domingo, 11 de enero de 2026

HISTORIA DEL TEMA CAJÓN DE ARAUCA APUREÑO


 Julio César Sanchez Olivo.

Esta pieza de espectacular poesía, letra de Don Julio César Sánchez Olivo y musicalizada por Lucio Mendoza, es ícono igualmente del pasaje apureño. La versión más conocida, es la interpretada por Angel Custodio Loyola. 

Este tema alcanza el nivel de himno para los apureños. En Apure se llama Cajón a un extenso paño de sabana limitado por dos grandes ríos. En la canción se describe el paisaje apacible del mes de mayo, cuando las lluvias se acercan trayendo consigo verdor y aves, que decoran el paisaje con sus plumajes de colores. Es una canción cargada de emoción y sentimiento.

Lejos estaba de pensar Julio César Sánchez Olivo, el creador de la magistral pieza "Cajón de Arauca apureño", que el guariqueño Ángel Custodio Loyola, se iba a convertir en uno de sus mejores exponentes hasta colocarla en sitial de honor en el pentagrama de la música llanera.

Tampoco Loyola imaginó que la pieza nacida en suelo guariqueño, en el viejo hospital de Valle de la Pascua, sería a la postre especie de himno que uniera a esos dos estados llaneros: Apure y Guárico.

Historia de como nació el poema.

Julio César Sánchez Olivo fue víctima de la mordida de un babo en uno de los tantos caños del bajo Apure y por temor a perder una de sus piernas por una gangrena, se vino a Valle de la Pascua y se internó en el viejo hospital buscando mejor atención, donde pasó una larga temporada y es allí donde invadido de la nostalgia y atropellado por los recuerdos echa a volar esos versos inmortales impregnados de imágenes del llano y sus querencias:

Hace años que no te veo, que no te veo

Cajón de Arauca Apureño.

Como te recuerdo aquí, recuerdo aquí

con cien lenguas de por medio.

Tus sabanas parejitas, con rebaños y vaqueros.

Cielo y palmas cariñosos, besándose allá bien lejos

Mayo te cubre de verde, mayo te cubre de verde

y de lirios sabaneros.

Y vuelve la garza blanca y vuelve la garza blanca

junto con los aguaceros.

Con el alba los garceros, si los garceros

se desparraman en vuelo

para a cubrir de blancura, si blancura

el rostro de los esteros.

Del alma salen las coplas

vibrantes de sentimiento.

Y por eso alma y cariño

Hay de sobras en el viento.

Cajón de Arauca Apureño, cajón de Arauca Apureño

Corazón del llano adentro.

En el mío te llevaré, en el mio te llevaré

mientras me lata el pecho.

PRESENCIA DE J. C. SÁNCHEZ OLIVO EN VALLE DE LA PASCUA

El intelectual, escritor, periodista, poeta y político apureño Julio César Sánchez Olivo por lo menos que se sepa vivió en Valle de la Pascua en dos momentos de su vida, el primero en 1936 cuando estuvo hospitalizado en el viejo Hospital Guásco de esta ciudad, en ocasión de la mordida de una baba en Apure, razón que le obligó a trasladarse a Valle de la Pascua en busca de alivio y mejoría para su padecimiento. En esa ocasión dado su precario estado de salud por la amenaza de una posible gangrena, llegó a creer que iba a morir sin volver a su amado Apure, y en un momento de nostalgia y evocación compuso su célebre canción “Cajón de Arauca Apureño”, que a mi modo de ver constituye un himno a esa tierra, a su gente y todo lo que implica el ser llanero y la llaneridad. Además de ser un clásico de la música llanera venezolana.

Indudablemente que la letra de la canción “Cajón de Arauca Apureño” constituye una remembranza nostálgica del poeta, que se corresponde con sus vivencias, tal como lo señala en sus investigaciones el historiador Argenis Méndez Echenique: “Julio Cesar vivió sus primeros veinte años en los hatos "Chaparralito" y "Los Cañitos", en pleno Cajón de Arauca, por lo que en su niñez y juventud aprendió y ejecutó como un consumado llanero toda clase de faenas rudas y peligrosas típicas del medio campestre apureño”.

Una segunda ocasión en que Julio César Sánchez Olivo vivió en Valle de la Pascua, fue en el año 1952, entonces vino aquí como preso político de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, que lo expulsó de Apure, enviándolo a esta ciudad, la cual le puso como cárcel, desde entonces se radico aquí hasta poco después de la caída del dictador, el 23 de enero de 1958. Refiere el ingeniero Manuel Soto Arbeláez en un artículo publicado en el diario Jornada de Valle de la Pascua el 03/11/2007, lo siguiente:

“De muchacho yo tuve la suerte de ver al “Indio” en Valle de la Pascua, en el cine Manapire. Cargaba a otro indio cantante llamado Delfín Curuco, no muy bueno para grabaciones, pero se defendía con su voz hombruna y ademanes de hombre de campo, de monte adentro, con manos callosas y dedos deformes, seguramente por el uso continuado de la soga de enlazar en labores de vaquerías. Tal vez sería en esa época cuando “El Indio” se enamoró allí, como ha contado en diferentes ocasiones, dándoselas de galán, al igual que su papá. En ese entonces vivía en La Pascua, en calidad de preso político con “La Ciudad como Cárcel”, el poeta apureño Julio César Sánchez Olivo, gran amigo del músico y a quien éste compuso un joropo en su honor, incluido en uno de los últimos discos que grabó el cunavichero arpista, cantado por su hijo Alix. Sánchez Olivo era primo del Dr. Alfredo Plessman Sánchez, también apureño y de grata recordación en Valle de la Pascua, donde ejerció por muchos años. Dentro de esta familia también se cuenta a José “Pepito” Garbi Sánchez quien es nombrado varias veces por “El Indio” en sus joropos y por Sánchez Olivo en sus coplas. “Pepito”, según se cuenta en el Apure, fue combatiente contra la tiranía de Juan Vicente Gómez. En algunos corridos llaneros se le recuerda por su arrojo y valentía. Entre los cantores que lo nombran –además del “Indio”- están Juan de los Santos Contreras “El Carrao de Palmarito” y Ángel Custodio Loyola. “Pepito” sólo contaba con 21 años de edad cuando fue encarcelado por oponerse al régimen gomero. Su nombre completo fue José Amadeo Garbi Sánchez, hijo de Amadeo Garbi Galli -autor del Himno del Estado Apure- quien cumplió funciones públicas en ese estado llanero. La señora Alicia Garbi Fuentes, sobrina nieta de “Pepito”, niega completamente la versión de que aquel hubiera estado incurso en las acciones guerrilleras de Pedro Pérez Delgado “Maisanta”, cuando éste trató de tomar por asalto a San Fernando ocasionando una refriega sangrienta. Versión que consigno aquí según un E-Mail que amablemente me enviara la señora Garbi Fuentes en febrero del corriente”.

En Valle de la Pascua, Sánchez Olivo vivió con su esposa doña Guillermina de Sánchez en una vivienda ubicada en la calle Descanso entre las calles Retumbo y Camaleones. En esta ciudad hizo amistades, entre las que se cuenta la maestra Luisa Julieta Hernández Barrios y su sobrina Gladis Hernández Zamora, así como el escritor y poeta Víctor Vera Morales, Teodomiro Loreto y su esposa Zoraida Moreno de Loreto, el Dr. Emilio Carpio Castillo, Eduardo Clavo, Benito Bolívar y la profesora Luisa de Bolívar, los Zamora, los Hitcher Pérez, los Higuera Loreto, los Moreno, los Vargas, los Salomón, los Azuaje, los Matos Marrero, entre otros. Es decir que don Julio César Sánchez Olivo durante su estancia en Valle de la Pascua se relacionó con la gente más granada y selecta de la ciudad de ese entonces. Haciéndose un asiduo visitante del Country Club que funcionaba en esta población; además trabajó en Radiodifusora La Pascua.

La relación de Sánchez Olivo con Gladis Hernández Zamora la estableció por intermedio de su primo hermano, el doctor Alfredo Plessman Sánchez, médico apureño que vivió y ejerció por muchos años en Valle de la Pascua, casado con doña Rosita Ron Martínez de Plessman, guariqueña, natural de Zaraza, con quienes Gladis tenía gran amistad ya que vivían al frente, en la calle Juan González Padrón. La familia Plessman Sánchez vivía en el edificio de la Clínica Plessman (hoy Clínica Guárico) de la cual era accionista-propietario, junto con los médicos Carlos Eduardo Clavo y Antonio Malavé. Gladis Hernández vivía al frente. Fue Gladis la madrina de la hija mayor del médico, Neyda Plessman Ron, también eran compadres del Negro Arzola y doña Elsa Salazar de Arzola que fueron los padrinos de Ibellice Plessman.

En Valle de la Pascua los esposos Plessman – Ron tuvieron cuatro hijos, a saber: Neyda, Alfredo, Ibellice y Marilyn. Merece recordarse a Neyda y Marilyn, vallepascuenses que en la década de los setenta y ochenta del siglo pasado, obtuvieron importante renombre y fama nacional como modelos, locutoras, actrices y miss en el caso de Marilyn. Después que se mudaron para Caracas tuvieron a Ricardo que es su único hijo varón.

Refiere don Elio Velásquez, que en los años cincuenta Sánchez Olivo era asiduo del Bar Royal, donde acudía de manera regular cada noche a “echarse unas cervecitas” y mientras las consumía, en viejos papeles escribía canciones y poemas, sin que las interrupciones y el intercambio con los contertulios le apagasen la musa. El Bar Royal quedaba en la calle Atarraya cruce con Descanso, donde después fue construido el Cine Royal, y hoy está el edificio “La Elegancia”.

Don Julio César Sánchez Olivo, murió el 22 de abril de 1988, y sus restos reposan en el viejo cementerio de San Fernando de Apure. Entre las obras publicadas que escribió se cuentan: Bongos y Canoas; Vaqueros y Vaquerías, La langosta (1916) y La Humareda (1926), Relatos Apureños; La Cultura y el Desarrollo General de Apure, entre otras.

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*Base histórica tomada del bog virtual "Vivencias llaneras del abuelo" y de la página de Facebook "Hijos del alto Apure" y Wikipedia. Ensamblada y publicadas en este, por Juan Carlos León Vegas. Como un aporte al saber y dar a conocer nuestra historia, sus protagonistas y lo mejor de ser venezolanos.


jueves, 8 de enero de 2026

LA GASTRONOMÍA CARAMACATEÑA DE LA ÉPOCA


Autor Miguel Barrios M. 

Los pobladores en el viejo Caramacate por allá en la década de los cuarenta se deleitaban con las comidas muy criollas y sanas. Su salud era saludable, y se mantenían como un "roble". El promedio de vida era de 94 años.

Afirmaba Ramón "Catire viejo" González (+) que la gastronomía en el viejo Caramacate de la época era variada y muy rica; pero muy parecida a los diversos platos de otras zonas llaneras. Se hacía presente el consumo de carne de animales de caza como puercoespín, venado, cachicamo, chigüire, gabán, garzas, lapa, cerdo, galapago, oso palmero, morrocoy, carne en vara con casabe, yuca, cachapa y derivados de la leche. 

 El plato favorito para los jornaleros fue el "Palo a pique veguero" un nutrido plato de carnes, frijoles y arroz acompañado de hallaquitas con chicharrones. 

Narraba Emiliana Venero (+) que los caramacateños desayunaban con arepas asadas de maíz "pilado", pisillo de chigüire, pescado y carne "seca", mantequilla extraída del suero salado. También desayunaban con picadillo de carne seca, tajadas de topocho maduro y queso llanero rallado. El desayuno de los queseros, ordeñadores y becerreros era la chucuta, y el pichero. 

Contaba Luciano Garcia (+) que en el viejo vecindario de la época las familias almorzaban y cenaban con cachapa, frijol, cochino frito. Así mismo arroz, frijol con carne seca, topocho "sancochado". Otra comida era arroz blanco, caraota, pescado frito, y yuca. Otro plato criollo en el viejo vecindario era Quinchoncho, arroz blanco, pisillo de pescado, y changuango. Se destacaban las fritangas de gabán y garzas acompañado con topocho, ñame o yuca. 

En sus conversaciones Carmen Briceño (+) afirmaba que dentro de los postres y bebidas se encontraba los buñuelos, el pan de horno, el chepao, la mazamorra de maíz, jugo de manirota y marinita, agua de pepa de guásima, papelón, carato de maíz, leche con merecure y con cañafistola, "guarapo" de caña, chucuta y pichero.

Según narraciones de Panchito Tovar (+) Las "Fritangas" y " Las Aliñadas" las realizaban en los hogares caramacateños con manteca de marrano y manteca "Los Tres cochinitos". Siempre sobre las mesas de los hogares existían el "ajicero" picante y dulce, la mantequilla llanera, la mantequilla de suero salado y el casabe.

Los hervidos de gallina, gallineta, cachicamo, oso palmero, pescado (curito) y el sancocho llanero eran muy populares en el viejo vecindario. Tiempos aquellos!!!

Imagen referencial todos los créditos para su autor o autores.

MACUMBA


Un Pedazo de historia sembrado en Achaguas.

La esquina de Macumba es un lugar emblemático en la parroquia Achaguas, situada en la calle Comercio con la avenida Bolívar. Fue un punto de encuentro para todos, donde funcionaba la perfumería Macumba, que acogía a quienes llegaban al pueblo. Aunque el local ha sido derrumbado con el tiempo, el recuerdo de la esquina de Macumba perdura en la memoria colectiva. Este sitio es parte esencial de la historia de Achaguas, honrando el recuerdo de la perfumería y su impacto en la comunidad.

¿QUIÉN ES MACUMBA?.


Pedro Alberto Briceño Mirabal (Macumba)

Pedro Alberto Briceño Mirabal, conocido cariñosamente como "Macumba", nació el 29 de junio de 1948 en el estado Barinas. Hijo de Rafael Briceño, oriundo de Guasdualito, y de Rosa María Mirabal, nativa de Puerto Infante en el estado Apure, su vida estuvo marcada por un profundo sentido de pertenencia a la tierra llanera.

En diciembre de 1980, Pedro llegó a Achaguas, donde encontró un hogar y una comunidad que lo acogió con los brazos abiertos. Allí, se casó con la enfermera Rosa Griminia Villazana, consolidando así sus lazos con esta tierra que adoptó como propia.

Destacado comerciante, Pedro abrió su negocio de perfumería, Variedades Macumba, en un local que pertenecía a Doña Belén de Magallanes, ubicado en la esquina de Bolívar con Comercio. Con el tiempo, trasladó su negocio a la calle Páez, frente al hotel Capri, donde operó hasta el año 2001, convirtiéndose en un referente en el comercio local.

En 2005, Pedro se unió a Protección Civil, donde trabajó con dedicación y compromiso hasta su jubilación. Su estampa no solo se limita al comercio y la protección civil; también ha sido un ferviente promotor de la cultura llanera y las buenas costumbres, dedicando su tiempo a orientar a jóvenes estudiantes sobre estas tradiciones.

Su amor por el deporte es igualmente notable. Siempre apoyó a los jóvenes deportistas de la región, dotándolos de uniformes a través de su empresa, Perfumería Macumba. Además, fue cofundador de la Liga Criollitos de Venezuela en el municipio de Achaguas, contribuyendo al desarrollo del deporte en su comunidad.

Pedro Alberto Briceño Mirabal es, un hombre que ha dejado una huella notable en la vida de quienes lo rodean y que continúa inspirando a las nuevas generaciones.DE ACHAGUAS TAMBIÉN ES ÉL...

Fuente: Página de Facebook De Achaguas también soy yo 

jueves, 1 de enero de 2026

DON ÁNGEL ROJAS MARENCO


 Don Ángel Rojas Marenco, nace en Bruzual el 21 de octubre de 1922, hijo de Inés de la Concepción Marenco Pérez y de Domingo Rojas Lujambio, esta familia Rojas Marenco son decendientes del General Miguel Pérez, quién le tocó ejercer el cargo de gobernador del Estado Apure, el año de su gobierno en Apure no lo tengo por encontrarme lejos de mi archivo, el general Pérez se radicó en Puerto de Nutrias, fue de los amigos de los hijos del General José Cornelio Muñoz ya que en un expediente de acusación de tierras del año 1848 aparece el General Miguel Pérez apoderando a Marcelino Muñoz, hijo del general José Cornelio Muñoz, para que lo represente ante el gobierno nacional en la acusación de tierras baldías del sector Dividivi al oeste de los ejidos del desaparecido pueblo de Nuestra Señora de los Angeles de Setenta, por este mismo expediente deja ver qué el general Miguel Pérez estaba casado con Demetria Jiménez, de cuello matrimonio nace Carolina Pérez Jiménez, quién es la madre de Inés de la Concepción Marenco ya que Carolina Pérez Jiménez contrajo matrimonio con Juan Antonio Marenco de allí viene la familia Rojas Marenco, la cual esta conformada, por Don Ángel Rojas Marenco, Doña Carmen Rojas Marenco de Álvarez, Don Pedro Rojas Marenco, Don Ramón Rojas Marenco Doña María Rojas Marenco, una familia con profunda raíces Bruzualeñas y de una alta moral en esta localidad. Don Ángel Rojas Marenco, ejercicio muchos cargos en Bruzual fue juez de distrito, acompañó a Don Antonio Untis Alas en la administración del Consejo Municipal del distrito Muñoz, dos gigantes en honestidad que con su sola presencia fue garantía de desarrollo local, yo conocí a Don Ángel Rojas Marenco como comerciante con un negocio por la calle Bolívar, donde compartimos horas de conversación de ese Bruzual que tenía tatuado en el alma, era amante de su río Apure, todos los días cuando los claros del día traían la aurora arrastra, estaba Don Ángel Rojas en el barranco del río yo fui un visitante frecuente de la familia ya que Don Ángel le traían el periódico el Nacional y el después de leerlo me lo prestaba, para yo leerlo, son tantos los recuerdos de este viejo amigo que necesitaría un libro para plasmar tantas anécdotas. Contrajo matrimonio Don Ángel con la señora Adela Gutiérrez de Culla unión nacen Angel Rojas Gutiérrez, médico gastroenterólogo, Domingo Rojas Gutiérrez, profesor jubilado de la universidad en Ciudad Bolivar, Julio Rojas Gutiérrez, abogado en ejercicio en San Fernando de Apure, Leonte Rojas Gutiérrez, ING electrónico, Freddy Rojas Gutiérrez profesor en diferentes instituciones educativas en la ciudad de Barinas, Livio Manuel Rojas Gutiérrez, médico veterinario y Reina Rojas Gutiérrez, profesora en la ciudad de Barinas, todos los considero mis más grandes amigos, son el legado de Don Ángel, un grupo de profesionales que Don Ángel y Doña Adela sacaron adelante, con mucho trabajo de ese par de viejos para graduarlos a todos fue Don Ángel un hombre con una cultura general envidiable, público muchos artículos de prensa por el Nacional y el Universal, siempre en pro de la mejora de la región. Muere Don Ángel Rojas, en su pueblo natal de Bruzual, 15 de septiembre del año 2013. En vida volaste alto y tú obra queda en las mejores manos, como un homenaje a este insigne amigo y con el fin de reconstruir la memoria histórica de Bruzual.


Omar Viana cronista del Municipio Muñoz del Estado Apure.

jueves, 11 de diciembre de 2025

CAIMANERAS EN LAS CALLES DE SAN FERNANDO DE APURE

 


EL CAMPO DE LOS SUEÑOS.

Aconteció en Barrio Central o Centro Valle.

 El jugar beisbol en las calles de San Fernando es de vieja data, por no decir antigua, desde los años 1.914 y 1.929 ya habían registros fotográficos de muchachos jugando en esa modalidad de beisbol callejero conocido como caimaneras, como son los casos la de la calle Comercio al lado de El Cañito o en la calle Bolivar, al lado de la desaparecida plaza Libertad y desaparecido Palacio Fonsequero.

Asi que podemos asegurar que desde que este deporte fue conocido en San Fernando, se han jugado centenares de partidos beisbol en sus calles de tierra o de concreto. No fue una excepción que en Barrio Central /Centro Valle o en cualquier otro sector de la ciudad se practicara esta memorable forma de jugar al béisbol.      

Imagínate una tarde de verano, donde el sol se refleja en el pavimento caluroso en una estrecha calle, y resuena el sonido del bate de palo, mezclado con las risas de los niños, junto al eco sordo de la pelota de goma, pues asi fueron las vivencias en ese corredor de travesuras infantiles que es la calle Urdaneta en el Barrio Central o Centro Valle en San Fernando de Apure

No era nada fácil batear en la estrecha calle Urdaneta, entre las calles Páez y Muñoz, convertida en un improvisado campo de béisbol. Con apenas seis metros de ancho, con casas a ambos lados de la calle, lograba albergar las tres bases, el home play y los sueños de todos estos niños. Y para completar, cuando el partido estaba en su momento más emocionante, no faltaba algún carro antojado que transitando interrumpiera el juego, obligando a suspender temporalmente el partido y a los jugadores a tomar un respiro que para nada deseaban.

Una vecina de la cuadra, que tenia su casa alli donde precisamente comenzaba el home play, frente a la casa de la familia Chifole en la intercepción de la calles Paez cruce con la Urdaneta, estaba cada vez más rabiosa y molesta, era Doña Petra, porque las pelotas que salían de foul, casi siempre caían en el techo de zinc de su casa, sonando durísimo. Asi que ella tomó la drástica e inconsulta decisión de devolver las pelotas de goma, cortadas en cuatro toletes y lanzarlas desde su patio, a la calle ahora convertida en un concurrido campo de béisbol caimanero. Fue así, como doña Petra se convirtió en la persona más "querida" del barrio. Los muchachos, con rabia contenida decían que esa doña era bruja, porque y que tenía dos zamuros, uno blanco y otro negro, que le avisaban a doña Petra, moviendo misteriosamente sus alas cuando las pelotas caían al techo y luego al patio de su casa.

Para minimizar este terrible infortunio, los equipos crearon una novedosa norma, única en los anales de la historia del beisbol, el temible y hasta ahora desconocido "Doble play por regla". Si el jugador bateaba un foul y este caía en la casa de doña Petra, al equipo bateador se le decretaban automáticamente, la penalización del "Doble play por regla" y para mas ñapa, ese equipo bateador estaba en la obligación de comprar una nueva pelota de goma, que costaba una fortuna: un real con un medio (0.50 Bs +0.25 Bs).

En aquella calle se reunían todos estos grandes ligas de Barrio Central o Centro Valle, la mayoría no pasaba de doce años. Eran verdaderos ases de las caimaneras jugadas con peloticas de goma, con palos como bates y como guantes sus manos, la mayoría jugaban en alpargatas o descalzos. Eran una verdadera pandilla que disfrutaba con creces todos los juegos de su época.

Esos muchachos eran multifacéticos; jugaban béisbol con peloticas de goma, fútbol callejero, taima, fusilado, el escondió, muchachos y bandidos, y caimán bobo cuando se bañaban en El Cañito o en las lagunas de Valle Verde detrás del Aeropuerto Las Flecheras.

Eran diestros jugadores en las competencias de gurrufios y trompos, y metras en sus modalidades: rayo y hoyito, en los estilos más versátiles: pichi rueda, uñita y los mas tramposos, usaban el temido estilo pujinche. Volaban papagayos que ellos mismos elaboraban, hacían caballitos de madera con palos de escobas, y fabricaban sus propias fondas o chinas con sus respectivas municiones hechas con bolitas de tierra grea secadas al sol o cocidas al fuego.

Pocos tenían bicicletas y quienes las poseían se convertían en los amigos más “queridos y respetados” por todos, actitud esta claramente sospechosa y evidentemente interesada.

Se subían a los techos de las casas de los vecinos del barrio, nadie sabía para qué, pero ellos decían que era para ver, panoramicamente mejor, tanto el futuro, como el mundo que los rodeaba. Moneaban los árboles de mango, guayaba y mamón hasta dejarlos sin frutos. En las noches, amparados por la oscuridad, se montaban en el árbol de mamón de la familia Melo/Falcón y tomaban "prestado" sus apetecidos gajos de mamón que esta familia cuidaba celosamente y destinaba para la venta, y que según la comunidad, eran los mejores en centenares de kilómetros a la redonda. Sin embargo evitaban a toda costa, comerse los mamones de la señora Abdona Fernández, la madre de Horacio y Santiaguito Fernandez, quien también era vecina del barrio, porque según ellos, eran tan ácidos aquellos mamones que los pájaros torditos lagrimeaban, cuando para su propia desgracia picaban alguno de ellos.

Su lugar preferido para jugar era sin duda El Cañito. En invierno, para pescar con largas varitas de palo de guasimo, nailon y anzuelo, a especies como: caribes, arencas, chorroscos y palometas, o bañarse zumbao en los puertos de El Guasimito, La Pastora, Puerto Arturo y Coronel Mora. Y en verano, para jugar en el lecho seco de su cauce, donde se formaban hermosos medanales, que la corriente generosa del rio Apure, dejaba al entrar por unas de sus bocas, en especial la ubicada frente al Puerto de escalinatas de Coronel Mora, adyacente donde hoy esta el Palacio Legislativo. Allí jugaban béisbol, fútbol, muchachos y bandidos, y a veces incursionaban en los sembradíos de tomates, patillas y melones en las vegas que se formaban en la Isla Humboldt o La Playa, tomando furtivamente esos frutos, eso sí en calidad de “fiaos”, préstamos que hasta el dia de hoy no han pagado al dueño de esas siembras, al con razón, molesto y obstinado don Agapito.

Patinaban hasta el cansancio en la plaza Libertad y la plaza Bolívar, haciendo trencitos de hasta diez muchachos en fila india. Cuando el tren daba una curva cerrada, la fuerza centrifuga mandaba muchachos volando por todos los lados de la plaza. Muchos se golpeaban y raspaban, pero sobandose el porrazo y antes de que nadie los viera, rapidito y de un salto se levantaban como lo hacian sus héroes del cine de la lucha libre mexicana: “El Santo” y “Huracán Ramírez”, y asi continuaban patinando como si nada hubiera ocurrido.

Los domingos Iban a las funciones de matinés de los cines Royal y Libertador, compraban el tick de patio, el más barato, y no el tick de preferencia, para que de un bolivar les sobrara un real (0.50 Bs), y a la salida de la funcion del cine, se compraban un comodoro o un raspado de colita o tamarindo, o un pan de horno, o dos tabletas de coco o de leche, o dos suplementos ya usados de las historietas de sus héroes favoritos, o una chicha con generosa ñapa incluida, que vendian en la calle Bolivar cruce con la calle Fonseca, en la esquina de la ya desaparecida zapateria San Fernando, aquellos memorables chicheros; los hermanos; el negro Corona y el gordo Corona.

Nombrarlos a todos estos muchachos, sin olvidar ninguno es casi una odisea, pero aun asi tomaremos el riesgo, aun sabiendo que fracasaremos. Algunos de estos tantos granujas pertenecientes a estas patotas fueron: César Rivas, José Rafael Rodríguez, Felipe Falcón y su hermano El Negro ambos importados directamente de la urbe de Arichuna, José Medina, Eliezer Bravo, Nerio Arias, Gustavo Colmenares, Aureliano y Enrique Correa, Bate y Viche Cardoza.

Pablito, Ignacio Colmenares, Ramón León, Algimiro Guerrero, César Augusto Ibarra, Irbin Bermúdez, Edmundo Barbosa, Lalo, Guerrino y Jani Chifole, Iván Darío Pérez, Cuauhtémoc y Pedrito Laprea Ventura, Gustavo Laprea, José Lavado, Beto Urbano, Chichito y Willian Zárate, los chunguitos Heriberto y Eberto, Luis y Tirso Pinate y otros muchos, además del protagonista central de nuestro próximo relato: Asdrúbal Hernández.

Enamorados sí eran y con sobradas razones, pues en aquella exclusiva comarca había abundantes “flores en ciernes” como las princesitas: Rosita Decanio, Cosita Rodríguez Mayol, Magaly Loreto y Marisela Zárate, quienes conducían bicicletas con sus rueditas laterales en un estilo muy pin pirinai. Las hermanitas Correa: Omairita, Zoraida y las mayores: María Elena y Maritza Valentina. Las hermanas de Iván Darío Pérez, las hermanas de Viche y Bate Cardoza, las hermanas: Alba y Miriam Márquez, las hermanas Elvia y la Negra Arias, las hermanas Diosven y la Negra Hurtado, Mabel Bravo, Milagros Lavado, Vilma López, Filomena Barbosa, Zoraya Gerle y Marisol Matute.

En los limites de esta comarca, se destacaban por su belleza Chabela Bermúdez, la Nena Urbano, Blanca y Miriam Sifonte, Moraima Delmoral y las hermanas Gallardo, en fin aquello era un verdadero jardín florido en esas lejanas tierras de Barrio Central o Centro Valle.

La conexión de estos granujas con el mundo de los héroes fue el cine mexicano y las novelas de la radio. Todos, sin excepción, inclusive Asdrúbal Hernández, quien será el protagonista de nuestro próximo relato, sintonizaban, a la una en punto del mediodía, por Radio Continente, la serie El Gavilán Colorado, el defensor de los pobres y desamparados, héroe de aquella novela radial escrita por Alberto López Ruiz “El escritor que habla al corazón de las mujeres”.

Aquella trulla de muchachos oían emocionados el momento en que este invencible enmascarado aparecía cuando Asuzena González, la hija de don Benito, se encontraba amenazada y en peligro de caer en las garras del malhechor Julio César Santo, La Bestia. Y de repente, se escuchaba en la radio la música de la canción inédita de Ignacio “Indio” Figueroa: “El Gavilán”, que anunciaba la aparición sorpresiva y oportuna del héroe. Después de cruentas batallas contra su archienemigo, La Bestia: Julio César Santo, terminaba El Gavilán venciéndolo y salvando a su amada Asuzena González.

Los recuerdos de aquellos días dorados permanecen en la memoria de quienes vivieron y crecieron en aquel bullicioso e idílico sector de las calles Bolivar, Comercio, Coto Paul, Urdaneta, Sucre, Páez y Muñoz en Barrio Central o Centro Valle de San Fernando de Apure.

Sus infancias, marcadas por la imaginación, la camaradería, las pequeñas victorias y derrotas en ese campo de béisbol improvisado y en los otros múltiples lugares donde jugaban, siguen presentes en la memoria de sus protagonistas y de los muchos testigos que vieron en vivo y directo sus pequeñas, increíbles e irrepetibles hazañas.

Si este relato ha tenido algún valor para ti, déjanos tus comentarios, dale un Me gusta y compártelo.

(*) Créditos Fotografias: Edgar Decanio.

(**) Creditos: Informacion y datos: Omaira Correa. Eliezer Bravo (Capu).

(***) Un relato de Vinos Des Fruit. Edición de imágenes, color, montaje y texto fotográfico Vinos Des Fruit.

domingo, 30 de noviembre de 2025

LA RADIO EN EL VIEJO CARAMACATE


Autor Miguel Barrios M. 

 El 1 de Enero de 1.948 nace la radio emisora La Voz de Apure en onda corta en la ciudad de San Fdo de Apure, pero fue en las décadas de los años Sesenta y Setenta que comienzan los caramacateños a adquirir los primeros radios receptores para sintonizar el novedoso medio educativo, artístico, informativo, cultural y de entretenimiento del momento.

Los aparatos receptores eran "alimentados" con "pilas" y plantas eléctricas "a gasoil" para generar electricidad siendo la primera adquirida por Ricardo Barrios Silva (+) ganadero y propietario de los fundos "El Medano" y "La Haciendita".

Don Pedro Colina (+) un morador de la época en su imaginación no podía entender que desde lo interno de un radio tan pequeño podían hablar tanta gente.

Los viejos caramacateños en los predios o fundos se reunían como "engambres de abejas" en horarios despertinos, nocturno y días domingos para escuchar la programación radial de la Voz de Apure, especialmente los de corte de música llanera por los avisos, mensajes sociales de felicitaciones para los cumpleañeros, bodas, día de las madres, día del padre, nacimiento de bebes, acuerdos de duelos, avisos radiales, riñas de gallos, anuncios comerciales, anuncios de campañas cristianas, entre otros.

Así mismo los caramacateños de la época sintonizaban los programas de Noticias, De Domingo a Domingo con Don Felix Marchena (+), Fiesta Llanera, El programa infantil "Los Potoquitos", Por los caminos de Apure con Isabelita Aparicio, y para los que amaban la historia y temas políticos escuchaban a Don Julio César Sánchez Olivo (+), siendo el programa favorito Amanecer Llanero en el horario de 6 am-8 am. Cada mañana era sintonizado por los moradores mientras ordeñaban, procesaban la elaboración del queso, durante las faenas de las moliendas de caña, y faenas domésticas. 

Los primeros radios receptores adquiridos por los lugareños eran de la marca Telefunken, Vintage Vitrola, Philips, General Electric, Zenith Royal 760, Futaba (dos canales), Grundig, entre otros. En aquella época esta vía de comunicación se expandió de manera masiva que cada caramacateño tenía un radio receptor pegado a la silla del caballo, en la parrilla de la bicicleta, y hasta los canaoneros del caño de Caramacate para sintonizar la programación de la Radio emisora La Voz de Apure 1220 AM.

Los radios escuchas consecuentes y fanáticos a la programación de la única estación radial de la época fueron Teófilo Hernández (+), Isabel Barrios, Cecilio Abreu (+), Fernando "Resorte" Ramos (+), Roso "Coqueto" Velásquez (+), Rafaela Márquez (+), Antonio Cruces (+), Angela Segovia (+), Yolanda Requena (+), María Sofía García (+), y Carlos "Paton" Villazana (+). Humildemente soy el primer Locutor caramacateño con certificado y labore como tal en la desaparecida La Voz de Apure 1220 AM. Tiempos aquellos fama!!

Foto referencial todos los créditos para su autor.

ROMANCE EN EL VIEJO CARAMACATE


 Autor Miguel Barrios 

En aquel ambiente del viejo vecindario de sabanas, picas, caños, lagunas y caminos en las decadas de paz, valores e inocencia las damas se casaban a los treinta años de edad y los caballeros eran sometidos a "berracas" pruebas de faenas de llano por los padres de la novia para demostrar sus cualidades de "hombre completo".

Contaba Roso "Coqueto" personaje caramacateño que "Chepina" era una princesa campesina, con su belleza celestial hacía botar hasta las alpargatas corazones. "Era tan hermosa como la misma naturaleza".

Aquella encantadora doncella sabanera en las noches veraneras sin luna con su amor de magia lograba movilizar en burros, mulas, y caballos a un sin número de jovenes visitantes en busca de su amor sin esperanza alguna.

Entre mormullos de la manada de jóvenes en la visita nocturna, pasaban la noche sin mirar a "Chepina". Parecía un barbasco de

 gabanes en la laguna de Veladero a media noche. 

Vestían de pantalones cortos, camisas manga larga, correas de cuero de ganado, descalzos y sombrero cinco x. En el "Por si acaso" una panela, un pedazo de queso, y una tapara de agua sacada del jagüey. Además cada uno con una carta de amor en el bolsillo para la joven que ni ellos mismos entendían.

Muchos veranos pasaron y ninguno de la manada pudo lograr el amor de la frondosa flor sabanera. Era de costumbre que el novio visitante debía hablar con la novia en presencia de los padres.

"Chepina" contrajo matrimonio con Ramonote en la ciudad de Barinas en la década de los cincuenta; luego de 10 años de noviazgo y la manada de jovenes quedaron viendo la luna.

Foto referencial todo los créditos para el autor.

LA TOTUMA EN EL VIEJO CARAMACATE


por Miguel Barrios M.

Aquellos tiempos no volverán!!!. Recuerdos y nostalgia quedan del viejo vecindario de las sabanas encantadas y del mágico caño navegable, y rico en peces de diferentes formas y colores.

La totuma era parte de la artesania del legendario llanero caramacateño y siempre estaba presente en cada hogar del vecindario como instrumento complementario en la cocina. La misma tenía multiples usos y era muy útil en la rutina diaria.

La totuna se usaba como plato, para la faena de ordeño, tomar leche, agua, jugo de caña y "guarapo de fondo", guardar alimentos, guardar los huevos de gallina, como coladora y "cuchara", para recolectar cosechas, para preparar el quesero la "chucuta" y hasta para bañar el llanero su caballo. También era de uso permanente en el baño de cada hogar de la época. 

La totuma eran de diferentes formas y tamaños dependiendo del uso en el hogar y faenas llaneras.

La totuma era una vasija de origen vegetal procesada de manera artesanal del fruto (denominada tapara) del TAPARO o TOTUMO era un árbol muy abundante en el viejo Caramacate. 

Foto referencial todo el crédito para sus autores.

EL MATRIMONIO EN EL VIEJO CARAMACATE

 

Por Miguel Barrios M.

Los pobladores en el viejo Caramacate fueron católicos, apostólicos y romanos. La familia era sagrada para ellos. Los núcleos familiares era numerosos entre quince y veinticinco hijos. Los niños nacían con la asistencia de una "comadrona". Los adolescentes usaban pantalones cortos hasta los dieciocho años y las damas usaban vestidos largos hasta el tobillo y se casaban en su mayoría a los treinta años de edad.

El novio debería de pasar por una serie de pruebas "berracas" exigidas por los padres de la novia. Entre ellas montar un caballo "cimarrón", sacar dos tareas con un charapo amellado, cortar una tarea de leña, enlazar un toro cachilapo, y construir una casa para la novia previamente al casamiento.

La novia era entrenada para los oficios del hogar por su madre desde los diez años. Debía casarse señorita y en caso contrario era devuelta por el novio a sus padres.

Se celebraba el matrimonio civil y luego la parranda con arpa, cuatro, y maracas, acompañado de ternera a la llanera. A los novios los esperaba en la media noche un caballo bien aperado como medio de transporte hacia el nuevo domicilio de los recién casados.

La parranda continuaba entre los invitados y familiares durante tres días con baile de joropo, bebidas y comidas. Queda un matrimonio de la época de 53 años Luis "jupo" Barrios y Bestalia Segovia. Tiempos aquellos!!!

Foto: Carmelo Barrios.

REMEDIOS CASEROS EN EL VIEJO CARAMACATE


Autor Miguel Barrios M. 

Durante la década de los cuarenta los pobladores de la legendaria vecindad tenían fe en la medicina natural. Además de sus propias preparaciones artesanales con fines curativos. Entre ellos usaban un batido de "leche con bosta" para un "picado" de cigarrón o enfermos con sarampión. Para combatir los cólicos se les colocaba una "colilla" de tabaco en rama en el recto. Así mismo daban a los niños y niñas una mezcla de dulce panela, ajo, pasote, y gotas de aceite "el gallo" para revertir los "ataques" de lombrices.

La amebiasis era curada con tomas del agua de conchas de merey herbida. Entre los laxantes naturales usaban la fruta de tamarindo preparado en suero de queso. 

La "sarna" era atacada con una mezcla de aceite de motor, jugo de limón, sumo de hoja de "mapurite" y una papeleta de azufre. Los traumatismos menores eran tratados con capas de barro sobre la zona afectada. Los antibióticos sumistrados cogollos de mango "morado", de guayabo y otros hervidos en agua.

La gripe era combatida con baños de agua de hojas de "mataraton" y cucharadas de manteca de raya, y culebra de "agua". Los dolores de muela solían aplicarle una cura de sumo de la hoja de "jabillo" mezclada con chimo y gotas de "kerosene".

 Para las mordeduras de serpientes se tomaban un preparativo de aguardiante caña con "morrona" y adicionalmente una oración que muy pocos lograban la efectivividad curativa. También esos rezos eran usados para otros males como "mal de ojos", peste y gusano en los rebaños

La hipertensión era controlada con el agua de hojas de guanabano, y los hongos con las hojas "machacadas" de cañafistola con azufre y una cucharada de sal. Para las hemorroides un ají chirere picante tomado a diario durante una la semana. Tiempos aquellos!!!!

martes, 18 de noviembre de 2025

OSWALDO PLAZOLA GILLY


 Autor: Omar Viana.

Bruzualeño de corazón.

El General Oswaldo Plazola Gilly. Siempre es recordado en su pueblo natal de Bruzual, parroquia capital del municipio Muñoz del Estado Apure, fue un militar de la fuerza aérea venezolana que los dos de agosto día de las fiestas patronales en honor a la Reina de los Angeles alegraba a la feligresía con el paso de los F16 por la población, esta visita era una señal que el General Oswaldo Plazola Gilly sentía un gran amor por el suelo que lo vio nacer, después de su jubilación de la fuerza aérea religiosamente visitaba Bruzual el día dos de agosto en la misa patronal y donó la imagen de la Virgen de Loreto a la iglesia de su pueblo. Era hijo de la bruzualeña Josefa Gilly "Josefina Gilly" y de Nerio Plazola. Personalmente lo conocí en el año 1983, cuando ocupaba el cargo de jefe del estado mayor de la fuerzas armadas nacionales de la República de Venezuela, en ese encuentro le entregué una carta que le envío la Asociación Amigos de Bruzual, dónde le solicitamos su ayuda para la instalación de la red telefónica de Cantv en la población de Bruzual. Con mucho agrado me recibe en su despacho del fuerte Tiuna, me preguntó si yo conocía bien a Caracas y le respondí que muy poco, el me dijo que me mandaría a la casa de su hermana Tahio Plazola de Nerio Mago, esposa del presidente de Cantv Nerio Neri Mago, para cordinar la entrega de las cartas de la Asociación Amigos de Bruzual. En horas del medio día nos reunimos en la casa de su hermana, para tratar el tema de los teléfonos para Bruzual y se acordó que ellos harían todo lo posible para que el presidente Luis Herrera Campins autorizara la construcción de la obra. En esa reunión me dijo la señora Tahio Plazola: Dígale a la gente de Bruzual que cuenten con la red telefónica que nosotros nos comprometemos para que eso sea una realidad. Un militar muy humilde, un llanero que nunca olvidó sus raíces y que se ganó el aprecio de todas las personas que lo conocieron. Muere el General Oswaldo Plazola Gilly en la ciudad de Caracas el día. 03 de octubre de 2016. En el acto del sepelio el Coronel Florencio Hernández García expresa unas palabras de profunda admiración y respeto. Dice el Coronel Hernández García lo Siguiente: Oswaldo José Plazola Gilly:

“No se muere hasta no haber sido totalmente olvidado. No se vive hasta no tener obras por las cuales ser recordado”.

Es esto lo que hoy nos hace vibrar los más íntimos sentimientos de profunda pena, de solidaria amistad y más aún, de reconocimiento al viajero que despegó en el vuelo eterno hacia el infinito, mientras nos encontramos reunidos familiares y amigos, en este solemne acto de despedida final.

Recordar pensando: en el silencio de los recuerdos retenidos pasados una y otra vez por nuestras mentes o recordar hablando: conversando acerca de esos recuerdos comunes, es lo que perpetúa la presencia del nuestro querido General Oswaldo Plazola Gilly en esta Dimensión de los que aún vivimos.

Es indudable que hablar del General Oswaldo Plazola, es hablar de la Historia Militar del País, es hablar del desarrollo de la Aviación Venezolana, es hablar de la Fuerza Aérea Venezolana, (no de algún extraño Componente) tal como él la concebía desde las alturas de la planificación de la Defensa Aérea Nacional, cuando le tocó ser fundador del Comando de Defensa Aérea Nacional.

Hablar del General Plazola, es hablar del debido empleo de los medios aéreos para su utilización en la guerra, concibiéndola como una Fuerza Independiente, como se concluyó después de la Segunda Guerra Mundial, asunto doctrinario que él había aprendido en sus múltiples estudios y que luego enseñó por mucho tiempo, además de ponerlo en práctica en Planes y Programas, desde la alta posición que le tocó desempeñar como Jefe del Estado Mayor Conjunto del Ministerio de la Defensa.

Aunque parezca mentira, todo lo dicho es “lo menos”.

Lo más, es que:

Hablar de Oswaldo Plazola, es hablar de un hombre de uniforme azul pizarra y de braga de vuelo. Un piloto que nos llena de orgullo, destacado desde sus primeros pasos como cadete de nuestra siempre amada Escuela de Aviación Militar, de ninguna extraña Academia, hasta la máxima jerarquía existente: la de General de División, a la cual llegó no por razones casuales, sino con sobrados méritos, manteniendo siempre su apego y amor al vuelo y a su querida FAV

Recordar al General Plazola, es recordar a un ser humano de características y de sentimientos muy especiales: el amigo sincero, el compañero afable y noble, el superior comprensivo y orientador.

Bullen en mi mente los recuerdos de los tiempos jóvenes, cuando se formó y operó el Equipo Acrobático de la Fuerza Aérea: “Los Caciques”, con los aviones Venom, “liderado” por el entonces Mayor Oswaldo Plazola Gilly (Guaicaipuro) y del cual fui gregario (Yoraco) en la posición de cierra rombo y de plano derecho. Ocurrió que durante una práctica de vuelo, hubo una colisión del “solo”, con los cuatro aviones que formaban el rombo, provocando una gran explosión en el aire, de la cual escaparon con vida El Mayor Plazola y el Tte. Rubio Espina, gracias a que se eyectaron oportunamente y falleció el “solo”, el Cap. Nestor Luis Guerrero. Pues bien, días después ya enterrado nuestro compañero Nestor Luis y a pesar de lo impresionante del accidente, el Mayor Plazola nos reunió para solicitarnos a los gregarios, si queríamos mantener el Equpo Acrobático Los Caciques. Ante esa muestra de convicción profesional y de valor, amén de amor por la Fuerza Aérea, varios continuamos volando, por varios meses más, como siempre bajo el liderazgo de aquel a quien hoy me toca despedir.

El General Plazola siempre enseñó con el ejemplo

Mi querido General Oswaldo Plazola: Despegue su nave y elévese al Infinito. Ícaro le indicará el camino. Desde esta Dimensión le despedimos sus familiares y sus amigos presentes y los sobrevivientes del Equipo Acrobático. José Miguel Àngel Gonzalez (Miguel Àngel), Vladimir Dorta Díaz, Fernando Rubio Espina, y este servidor, todos orgullosos de haber estado junto a usted, en este lado de los tiempos y de los lugares. Allí le recibirán los gregarios que se le adelantaron: Nestor Guerrero y Roger Blanco Castillo y muchos otros del Azul Pizarra, pioneros y de esa meritoria generación de aviadores a la cual usted pertenece.

Dios le Bendiga y le de el Descanso Eterno

Sabemos que nos hará compañía todos los 10 de Diciembre, Día la FAV. 

Omar Viana, cronista del Municipio Muñoz del Estado Apure.

 Bruzual 18 de noviembre de 2025

jueves, 16 de octubre de 2025

BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL


 YO VIDE UNA GARZA MORA DANDOLE COMBATE A UN RÍO

Travesía Décima Segunda: Desde El Guyabo hasta El Yagual

Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero.

En los lomos de Bongo Tigre, esa embarcación que parecía domar las aguas como un felino de río, José Manuel Castillo y su tripulación se desprendieron esa mañana del rancho El Guayabo, donde la noche anterior habían dormido bajo el cielo estrellado de ese lugar del Cajón de Arauca.

Ya eran las cuatro de la tarde cuando, tras sortear las vueltas de Los Mangos y El Luquero, divisaron a lo lejos casas encogidas, como si el frío de las madrugadas de los días de diciembre las hubiese sorprendido sin cobija. A medida que se acercaban, las casas se estiraban, se volvían nítidas, y así, como quien despierta de un sueño largo, llegaron al pueblo de El Yagual, que se asomaba orgulloso al margen del río Arauca. 

Allí estaban casas y negocios como La Abnegación, propiedad de María Lourdes Castillo, una matrona conocida y familiar lejano de Jose Manuel, además de comercios legendarios como los de: Comercial Arauca, La Juliera propiedad Julio Utrera, La Muñosera de Carlos Muñoz, y La Cueva del Sapo de Manuel Mendez.

Treinta días habían pasado desde que partieron de San Fernando de Apure, en una madrugada que apenas clareaba. Treinta días de río, de brisas, de historias y aventuras tejidas entre palancas, espadilla y silencios. Desde el puerto de escalinatas de El Guasimito, se habían despedido de los suyos, con abrazos largos y promesas de volver. Habían navegado cientos de kilómetros: primero aguas abajo por el río Apure, luego venciendo aguas arriba el majestuoso río Orinoco, y ahora remontando el río Arauca, hasta alcanzar el Medio Apure con sus modestos sesenta y siete metros de altura sobre el nivel del mar.

La mitad de de los pasajeros de Bongo Tigre tenían como destino final El Yagual. José Manuel, patrón curtido por el sol y los aguaceros, decidió dar tregua a sus agotados bogas: tres días de descanso para todos, tres días que le permitirían resolver asuntos pendientes y reencontrarse con memorias y secretos que estaban en su corazón, que las corrientes de los ríos no había podido borrar.

José Manuel se hospedó en casa de doña María Lourdes Castillo, mientras los bogas y otros viajeros se repartían entre casas de conocidos o en el único hospedaje formal del pueblo, el Hotel Arauca, regentado por el excéntrico Juan Del Moral.

Esa tarde la cena fue un festín decembrino: hallacas con sazón de leyenda, preparadas por las manos diestras de doña María Lourdes. Al caer la noche, José Manuel colgó su chinchorro en el corredor de horcones de palo, frente a al patio interior de la casa, sembrado de matas ornamentales, medicinales y especias comestibles que perfumaban el aire con los olores ancestrales del cilantro, cebollín, orégano y ají. Durmió como un rey, como si el descanso le hubiese sido negado durante mil y una noche.

Antes del alba, ya estaba en pie. Tomo dos baldes metálicos sosteniéndolo con una vara al hombro, fue hasta la costa del río que quedaba muy cerca de la casa, los llenó y regresó para bañarse con esas aguas del Arauca que aderezo con unas cuantas gotas de Creolina y jabón de tierra, para despercudirse de piojos, garrapatas, coloraitos y todo “bicho de uña” que se le habían pegado en los ranchos de su larga travesía fluvial. Busco en su capotera el liquiliqui de dril color caqui, las alpargatas de suela villa curense, el sombrero de fieltro marrón oscuro, se vistió y se perfumó con agua de olor, la que compró en la casa de los Hermanos Lleras Codazzi, marca de ricos, lujo que se permitió dar aunque costara un sacrificio.

Sin esperar el desayuno, salió a recorrer ese pueblo de tres calles, visitó los comercios recién abastecidos por el vapor Arauca, que hacía menos de un mes había atracado en el pueblo. Compró las provisiones para cuando continuará su viaje hacia Elorza, Puerto Infante, El Amparo y La Victoria. Pero su verdadero propósito secreto en El Yagual aún no se había cumplido.

Pasó por la Plaza Bolívar, cruzó la calle donde estaba ubicada la Casa de Madera, de Felipe Mirabal, y llegó al puente que dividía el pueblo en dos mitades. Ese diciembre, el caño estaba casi seco, pero en invierno se desbordaba, era en esa temporada cuando aquel humilde puente de madera se volvía indispensable.

Mientras cruzaba el puente, pensaba en la Casa de Madera, única en su tipo, de dos pisos, con techos, paredes y pisos de tabla. Distinta a las demás casas que abundaban en el pueblo, que usualmente tenían paredes hechas con varas de píritu recubiertas de barro mezclado con paja, sostenida con vigas de anoncillo y horcones que hacían de columnas, techo de guafa cubierto con paja de vetiver y con piso de tierra apisonada.

Al otro lado del puente, apareció una casa blanca pintada con cal, con una puerta azul y dos ventanas. Era la casa de Betulia Santana. José Manuel se detuvo frente a ella, con el corazón apretado. Tocó una, dos, tres veces. A la cuarta, se abrió la puerta, y allí estaba ella: Betulia, ahora ya vieja, pero aun así radiante, hermosa, con la dignidad intacta de quien ha vivido para servir a otros. Para él, era la mujer más digna y buena moza del llano: piel canela, figura espigada, cintura apretada, caderas redondeadas, ojos grandes y negros, cabellera negrisima y rizada como las olas del río.

Y como siempre cuando la veía, no podía evitar tartamudear. El amor siempre le jugaba esa mala pasada de enredarle la lengua y hacerle un nudo en la garganta.

— Hola Be-Be-Be Betulia. ¿Co-Co-Como te ha ido? — Pero el no se avergonzo. Sabía que ella entendía que su torpeza era producto de su amor puro y del bueno.

Betulia lo recibió con respeto y afecto y lo condujo al patio fresco afuera, bajo los árboles de mango, mamón, níspero y ciruelo. Hablaron y rieron como tantas veces lo hacían. Veinte años de tertulias, de propuestas de matrimonio de intentos de noviazgo, que ella rechazaba una y otra vez con firmeza, alegando la promesa que le había hecho a su madre y a su padre antes morir, de criar y sostener a sus nueve hermanos menores hasta que se hicieran hombres y mujeres de bien. Ella no se había casado y nunca había tenido marido, al punto que la gente del pueblo, hacía ya algún tiempo, habían comenzado a llamarla, “Niña Betulia”. Sin dudas era una mujer de sacrificios.

Él, un hombre de infortunios, viudo desde joven, desde los diecisiete años de edad cuando su joven mujer, de embarazo primerizo, murió junto con su hijo por un mal parto. Eso lo convirtió en un hombre amargado que solo el amor por Betulia pudo cambiar.

Durante todas esas mañanas, José Manuel se dedicaba a visitar y conversar amenamente con familias amigas del pueblo, como los: Garbi, Croquer, Mirabal, Arteaga, Figueroa, Del Moral, Mendez, Montilla, Salerno y otras muchas familias cuyos apellidos se han perdido en el tiempo e inclusive tejió nuevas amistades con familias que antes no conocía como los: Echenique, Yapur y Gracia.

Pero las tardes, las tardes eran sagradas: eran para Betulia. Luchó con palabras y ternura para convencerla de que se casaran y se fueran a vivir a Cunaviche donde él tenía habitación. Ella le confesó que ciertamente estaba a punto de cumplir su promesa de terminar criar a sus hermanos, solo quedaba con ella su hermana menor, próxima a casarse en Semana Santa en en el vecino pueblo de Guachara.

Y entonces, fue en esa última tarde cuando Betulia le dio la esperanza que él había esperado por tantos años:

—Yo deseo y quiero casarme contigo —le dijo—. Solo te pido que me des el tiempo para que mi hermana menor celebre su matrimonio y así yo cumpla, totalmente, el juramento que le di a mis padres de proteger y criar a mis hermanos menores.

Al anochecer, se despidieron. Y después de veinte años de cortejo, José Manuel logró por fin besarla. Un beso que le supo a buñuelo con miel de arica: suave, dulce, inolvidable.

La mañana siguiente se iluminó clara y tibia sobre El Yagual, como si el sol supiera que aquel día marcaba el reinicio de una travesía legendaria. A las siete en punto, Bongo Tigre volvería a rugir sobre las aguas, cargado de sueños, provisiones y esperanzas. Los pasajeros que abordaban rumbo al Alto Apure subieron con sus bultos, sus historias y sus silencios. Los bogas, curtidos por el río y la vida, tomaron sus puestos en la proa y los bordes ampliados del bongo, con la solemnidad de quienes conocen los caminos de las aguas y los respetan.

El bongo tembló como un corazón que despierta, y se deslizó desafiante sobre las aguas del Arauca Vibrador, dejando atrás el pueblo que había sido testigo de aquel beso inmortal y pacientemente esperado. Al pasar por la vuelta de Boca del Caño, José Manuel, de pie en la popa del bongo y con las manos firmes sujetando la espadilla, divisó una garza morena en la orilla. El ave, con sus alas abiertas como estandartes, parecía pelear contra la corriente y desafiar al río con una danza de resistencia y belleza.

Fue como entonces cuando recordó el sueño que había tenido la noche anterior, que le vino a la mente como un colibrí a flor. Había soñado que un coplero, vestido de liquiliqui blanco y de sombrero, con voz de sabana, cantaba una tonada de ordeño. Su presentador lo llamaba Simón. Y antes de despertar del sueño, logró escuchar la primera estrofa de aquella tonada, que decía:

—Yo vide una garza mora

Dándole combate a un río

Así es como se enamora

Tu corazón con el mio —

José Manuel sonrió, con los labios, pero también con el alma. El sueño, la garza, la tonada con su música y letra… todo parecía un presagio tejido por el destino. Supo, sin necesidad de palabras, que los días de su soledad estaban contados. Que cuando regresara del Alto Apure, cuando el río lo devolviera a El Yagual, algo nuevo lo esperaba. Algo dulce, como buñuelos con miel de arica. Algo firme, como la promesa de Betulia.

Bongo Tigre siguió su curso, y el río, cómplice de amores y memorias, lo abrazó con su corriente. José Manuel, con la mirada fija en la lejanía del rió, ahora albergaba en su pecho la certeza que: —Que el amor siempre triunfa, y es como aquella garza morena; tenaz y sabia que lucha, aunque tenga que enfrentarse a los ríos poderosos de la adversidad— 


Así se sintió esa mañana aquel navegante. 


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(*) Un relato de autoría de Vinos Des Fruit.

(**) Créditos: Foto original de El Yagual. Fernando Magallanes

(***) Restauración de fotografías. Edición, color, montaje y texto de imágenes de Vinos Des Fruit.

Notas del Autor. 

Otras publicaciones de Vinos Des Fruit, anteriores y relacionadas en la Serie: Bongo Tigre.


1. BONGO “TIGRE” Y SUS AVENTURAS.

La Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Primera: San Fernando a la Boca del Rió Apure sobre el Orinoco.


2. LAS PALANCAS SE QUIEBRAN EN LAS RIBERAS DEL ORINOCO. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. La Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Segunda: de Boca Apure a Boca Arauca.


3. LA FIEBRE DEL ORO BLANCO. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Tercera: Boca Arauca- La Chorrerosa/Cabuyare/El Bracito.


4. LA FERIA DE LOS GRANDES PANES DE QUESO LLANERO. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Cuarta: Desde La Chorrerosa/Cabuyare/El Bracito hasta San Rafael de Atamaica.


5. ESPUMAS EN EL RÍO ARAUCA. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Quinta: Desde San Rafael de Atamaica hasta Isla Tocorón.


6. HACIA EL PASO REAL DE ARAUCA: ENTRE MISTERIOS y LEYENDAS. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Sexta: En el Paso Real de Arauca.


7. UN DIA EN EL PASO REAL DE ARAUCA. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Séptima: En el Paso Real de Arauca.


 8. ¡MARINERO AL AGUA! BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Octava: Desde el Paso Real de Arauca hasta las Queseras del Medio.


 9. SABANAS DORADA DE LA LIBERTAD. Tierras de Queseras del Medio. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Novena: En las Queseras del Medio.


10. CUANDO EL PELIGRO Y EL TERROR MERODEAN Y ACECHAN. Y los Chinchorros Cuentan Historias. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Décima: Desde Queseras del Medio hasta el rancho de El Plagon.


11. UN ENCUENTRO ENTRE BONGUEROS. Los Últimos Navegantes. BONGO “TIGRE” Y SU AVENTURA FLUVIAL. Ruta de la Pluma de Garza, el Cuero y el Queso Llanero. Travesía Décima Primera: Desde El Plagon hasta El Guayabo.

domingo, 14 de septiembre de 2025

LA CAPOTERA EN EL VIEJO CARAMACATE

 


Autor Miguel Barrios M.

Las sabanas encantadoras del viejo Caramacate parieron llaneros berracos y reconocidos de a caballo, sombrero y soga.

El llanero del recordado vecindario usaban implementos para aperar el caballo como silla de montar, sogas, espuelas, freno, tapa ojos, gurupera, porsiacaso, y capotera.

La capotera era una bolsa de tela gruesa, más larga que ancha, abierta por los dos extremos que se cerraban o se abrían con cordones o cueros delgados. Se usaban para llevar el chinchorro, la cobija, el mosquitero y otras pertenencias propias del llanero.

 Un llanero caramacateño no le faltaba la capotera ni el porsiacaso. Estaría incompleto sin estos dos implementos. Eran muy resistentes al uso y a los largos viajes de las faenas de llanos durante verano e invierno. Ambos objetos del llanero los amarraban detrás de la silla de montar. 

En el porsiacaso llevaban medicamentos, chimo, tabaco en rama, hallaquitas, casabe, panela, pan, y queso. Los viajes se realizaban desde el viejo Caramacate; durante varios días o semanas por los caminos y sabanas del Apure y Guárico con manadas de ganado o atajos de bestias principalmente para el comercio.

 
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