REDES SOCIALES

miércoles, 7 de octubre de 2026

MARÍA LAYA ¿QUIÉN ES EL AUTOR?



MARÍA LAYA

¿…autor…?

¿Cupertino Ríos?

¿Manuel Pérez Acosta?

¿Mariano Hurtado?

¿Ignacio Figueredo?

¿El Folclor?


Autor de este trabajo:

José Rafael Luna

La autoría de la canción María Laya, tanto en su lírica como en su composición musical, es un tema discutido en los trabajos de algunos pocos que se han dedicado a estudiar el caso, y de los que, mediante comentarios, sobre todo en redes sociales, pretenden afirmar quién es el autor, cosa que se repite concertadamente con el intento de imponer una “verdad”. En los conflictos de derechos de autor, en mi opinión, se difunden dos versiones: una que se sustenta en la verdad verdadera y otra que se sustenta en la verdad “legal o procesal”.


En otros trabajos he mencionado que la canción María Laya tiene varias paternidades, las cuales paso a enumerar:


1. Música de Cupertino Ríos y letra de Manuel Pérez Acosta.

2. Música de Cupertino Ríos, Manuel Pérez Acosta y letra de Mariano Hurtado Rondón.

3. Música de Cupertino Ríos y letra de Mariano Hurtado Rondón.

4. Música del folclore y letra de Mariano Hurtado Rondón.

5. Música de Ignacio Figueredo y letra de Mariano Hurtado Rondón.

6. Música de Ignacio "Indio" Figueredo y letra de Ignacio "Indio" Figueredo.


La cronología de eventos relacionados con la canción, desde mi punto de vista, es de suma importancia, por cuanto le da una visión de temporalidad lógica a las diferentes afirmaciones sobre la creación de María Laya:


Cupertino murió en el año 1945, cuando todavía la música llanera no se había popularizado en la radio ni en las presentaciones en vivo, así como tampoco en la grabación y reproducción fonográfica en discos de pasta. De igual manera, se estaban dando los primeros pasos para crear organizaciones como la AVAC, que abogaban por los derechos de los autores y compositores y los defendían. Estos hechos, propios de la época, impiden conocer taxativamente la obra de Cupertino al no quedar registrada legal y/o fonográficamente. Se dice que las composiciones de Cupertino datan del año 1892, a la edad de 14 años; sin embargo, su sobrina Petra Ríos compila, a partir de la tradición oral entre 1952 y 1958, 146 obras compuestas a partir del año 1900, cuando Cupertino contaba con 22 años. No obstante, ¿cuántas de esas obras compiladas pudo haber recogido Cupertino de las tradiciones musicales de la época, dándoles su propio sello y atribuyéndosele por tanto su autoría?


Cuando Petra Ríos concluye que la música de María Laya es de Cupertino y que la compuso en el año 1905, podemos afirmar con certeza que para ese año Cupertino tendría unos 27 años de edad (dado que nació en 1878) y Figueredo, quien nació en 1899, tendría unos 6 años de edad, hecho que, por lo tanto, excluiría a Figueredo como autor de la canción.


En la lista de obras de Cupertino se detalla que desde el año 1914 —año en que Figueredo afirma que compuso la canción— hasta el año 1940, Petra Ríos recoge 67 piezas musicales, y que en el año 1924 compuso más de 20 canciones, siendo este su año más prolífico. Es precisamente en ese período, a partir de 1922, cuando se encuentra viviendo en la casa de Petra, en Guasdualito, recuperándose de la lepra. Se sabe que desde niño se había trasladado con su madre a vivir a estas zonas de Apure, por cierto, los mismos correríos de Ignacio Figueredo.


¿Es posible que, viviendo en las mismas zonas de Apure donde habitaba Figueredo, haya oído la pieza musical María Laya, incorporándola luego como parte de su repertorio? Era una época en la que las composiciones y las líricas de la música llanera se creaban y no se transmitían con el nombre de su autor o autores. Ahora bien, ¿cuál fue el basamento para que Petra Ríos fechara la creación de María Laya en el año 1905, es decir, 9 años antes de 1914, cuando Figueredo afirma que la compuso? ¿Qué argumentos y motivaciones tendría?


Todo esto hace pensar que pudieron existir razones por las cuales fue conveniente acreditarle la autoría a Cupertino de María Laya para ese año de 1905. La primera razón, como ya lo mencioné, es que excluye a Figueredo; otra razón, según mi opinión, tiene que ver con los créditos a Figueredo en el disco editado en el año 1951 por la disquera Banco Largo, de Juan Vicente Torrealba, donde se graba la canción María Laya (disco N.° 4, lado A). Posterior a este disco, al año siguiente (1952), Petra Ríos inicia su trabajo de recopilación oral sobre la obra de Cupertino. Para 1955, Figueredo registra la canción, y luego, en 1956, los familiares de Cupertino reclaman la autoría y las regalías ante la AVAC y SACVEN; ese mismo año, Figueredo viaja a Caracas a desmentir la especie. En 1958, Petra Ríos culmina el trabajo y Waldimiro Ríos publica su opúsculo sobre Cupertino, donde aparece el listado de obras realizado por Petra Ríos, indicando que en 1905 Cupertino compuso María Laya.


Un aspecto que llama la atención es que un hijo natural de Cupertino, Paulino Esqueda, arpista y maestro de numerosos arpistas, no solo enseña la técnica de Cupertino en el arpa, sino que también transmite el repertorio de su padre. Si eso es cierto, entonces también es cierto que Juan Vicente Torrealba conocía el repertorio de Cupertino, ya que Paulino Esqueda fue su maestro, cosa que debe haber ocurrido evidentemente después del año 1917, fecha en la que nació Juan Vicente Torrealba y cuando ya Cupertino, según Petra Ríos, había compuesto María Laya en 1905. Es importante destacar que Juan Vicente Torrealba hace su primera presentación como guitarrista en el año 1935, a los 18 años, en el pueblo de La Unión, del estado Barinas pero cercano a Camaguán. Es en ese mismo pueblo de La Unión donde Cupertino se había radicado en el año 1929, a los 51 años de edad, después de haber sido liberado de una detención en Camaguán para el año 1928; no olvidemos que Cupertino era un arpista de Camaguán ya reconocido en los Llanos.


Todo esto nos permite ratificar lo mencionado anteriormente: Juan Vicente Torrealba conocía la obra musical de Cupertino Ríos, conocía su repertorio a través de Paulino Esqueda y, por lo tanto, sabía que este no era el autor de María Laya. Además, sabía que era de Figueredo porque de igual manera había recibido clases de él, lo que le permitió conocer su trabajo. Un elemento adicional y no menos importante es que, al ser Mariano Hurtado de Camaguán y habitar en las mismas cuadras la familia Hurtado, Fleitas Beroes y Torrealba, es difícil creer que no conociera la obra de Mariano Hurtado; es por eso que, sin dudar, acredita a Figueredo en la galleta del disco N.° 4 de su disquera Banco Largo, donde graba María Laya con guitarra y cantada por Magdalena Sánchez, en el año 1951. Esto es importante, por cuanto es después de esa grabación cuando la canción se convierte en un «palo musical» que despierta el interés por el tema, y al año siguiente, en 1952, Petra Ríos inicia su recopilación. No es sino hasta 1957 cuando se comienza a acreditar a Mariano Hurtado como autor de la canción en el disco DCM 102 de Discomoda.


Antes de 1957, Mariano Hurtado no figuraba, al menos públicamente, como autor de este tema. Quienes le acreditan la lírica dicen que fue producto de la inspiración como consecuencia de un amorío con una María Laya rubia. Esto es interesante porque, según el acta de presentación de Mariano Hurtado, nació en el año 1881 bajo el nombre de Pablo Mariano Hurtado Rondón en la población de Camaguán, mismo pueblo donde nació Cupertino Ríos 3 años antes. Tenía Mariano entre 16 y 17 años cuando conoce a una María Laya rubia de entre 14 y 15 años; el encuentro pudo haber ocurrido aproximadamente en el año 1898.


Ahora bien, ¿cómo es que Mariano Hurtado se inspiró en una María Laya rubia nacida en Camaguán aproximadamente en 1884, y conocida por él cerca de 1898, si Figueredo nos hace saber que conoció a María Laya en el año 1914 en Guachara y con una edad aproximada de 14 años? De la María Laya nacida en Camaguán se dice que es hija del cura español de la parroquia, razón por la cual, debido a las costumbres, religiosidad y legalidad de la época, no se podía presentar ante la Jefatura Civil, careciendo entonces de un acta de presentación, cosa, por supuesto, muy conveniente, ya que impide probar su existencia. En cuanto a la india de Guachara, su existencia está probada: existen declaraciones en un tribunal, con su cédula de identidad, de lo ocurrido en 1914 cuando el Indio compuso la canción.


No obstante, hay quienes opinan y/o afirman que existen dos María Laya: una india en Guachara y una rubia en Camaguán, y que de esa manera uno compuso la música y el otro escribió la letra, para luego, con el transcurrir del tiempo, juntarse la música y la lírica. A mi parecer, esta afirmación le incorpora un manto de realismo mágico al tema que le aporta fantasía, permitiendo desatar el nudo gordiano de las autorías y dándole vida entonces a una María Laya india para la música de Ignacio Figueredo y a una María Laya rubia para la letra de Mariano Hurtado, quedando, por lo tanto, Cupertino excluido como autor.


En el ámbito discográfico, hasta ahora solo he visto acreditar por primera vez la letra de María Laya a Mariano Hurtado en la etiqueta central o galleta del disco de Discomoda número DCM 102, con el conjunto Palmarito, donde interpreta la canción Magdalena Sánchez y acreditan la música a Ignacio Figueredo, el cual fue editado en el año 1957. Esta grabación, como ya mencioné, es la primera conocida por mí en donde se acredita la letra a Mariano Hurtado.


Dice el poeta Fleitas Beroes en un recorte de prensa publicado en redes sociales —sin fecha y sin datos que indiquen al menos qué prensa lo publicó— que Mariano Hurtado ha fallecido y que él está autorizado por su viuda a reclamar las regalías de los derechos de autor de su obra, entre ellas María Laya, donde Mariano es autor de la letra, mientras que de la música desconoce quién es el compositor. Es una lástima que no se hayan publicado los datos del recorte de prensa, ya que nos permitiría inferir cuándo murió Mariano Hurtado, fecha por mí buscada sin poder hallarla. Otro elemento importante es que, en vida, no se conoce que Mariano haya hecho algún reclamo sobre la autoría de María Laya; los reclamos conocidos fueron posteriores a su fallecimiento, por lo que no cabe duda de que conocer la fecha de defunción de Mariano Hurtado resulta sumamente interesante.


Esto nos lleva, por lo tanto, a Ignacio Ventura Figueredo. El Indio nació en el año 1899 y, según su testimonio y el de testigos que lo acreditan, la canción María Laya fue creada por él en el año 1914, a la edad de 15 años, siendo un joven cuyas interpretaciones musicales en el arpa eran muy solicitadas en los bailes. Ahora bien, si Figueredo primero compuso la música y después Mariano escribió la letra, debió haberla escrito Mariano en una fecha igual o posterior al año 1914, quedando esta fecha como incierta y desconocida. Lo mismo sucede si Cupertino compuso primero la música y Mariano fue el autor de la letra: Mariano pudo haber creado la lírica a partir del mismo año 1905, fecha en que Petra Ríos nos dice que la compone Cupertino, quien además para ese año ya se encontraba viviendo en Apure. Como no hay un registro u otro elemento conocido que indique la fecha de creación de la lírica por parte de Mariano, asumimos la fecha aproximada como desconocida. En resumen: sabemos la fecha si la compuso Cupertino (año 1905), sabemos la fecha si la compuso Figueredo (año 1914), pero en ningún caso sabemos cuándo la escribió Mariano.


Por supuesto, también podría analizarse si Mariano escribió primero la letra antes de 1905 o 1914 y después uno de los dos arpistas le compuso la música. La pregunta que me hago es: ¿cómo pudieron entonces Cupertino o Figueredo conocer esa letra? ¿Se la facilitó Mariano? Si se la facilitó a Cupertino, entonces la canción ciertamente estuvo compuesta con letra y música para 1905, aunque dice Waldimiro en su opúsculo que todas las canciones que se reportan en el trabajo por ellos realizado son letra y música de Cupertino; por su parte, Juan Francisco Sans, en su trabajo “Género, tradición y derechos de autor”, refiere que Cupertino compuso la música y Manuel Pérez Acosta la letra. Por otra parte, si Mariano le facilitó la lírica a Figueredo, entonces toda la canción estuvo realizada para 1914, con un Figueredo de 15 años viviendo en Guachara y un Mariano de Camaguán que le doblaba la edad (33 años). También hay quien dice que Mariano escribió la letra utilizando la música que escuchó de un bandolista que tocaba para el general Páez. Quizás por todo lo anterior, visto que no hay claridad sobre la supuesta lírica de María Laya escrita por Mariano Hurtado que encaje lógicamente con una composición musical —sea del folclor, de Cupertino o de Figueredo—, es por lo que el poeta Fleitas Beroes terminó diciendo en el recorte de prensa publicado sin fecha que de la música él no sabía quién era el compositor.


En el año 1951, Juan Vicente Torrealba graba con su grupo, Juan Vicente Torrealba y su Conjunto Típico Llanero, la canción María Laya con guitarra y no con arpa; no tengo conocimiento de si hay otra grabación de María Laya que le preceda. Allí canta Magdalena Sánchez y la disquera Banco Largo acredita en la galleta la canción a Ignacio Figueredo. Luego, en el año 1952, con un Ángel Custodio Loyola separado de Torrealba, este se une a Figueredo y graban un disco de 78 rpm con el sello Turpial, bajo la producción comercial de los hermanos Serfaty, con el conjunto del Indio Figueredo, donde se acredita la canción a Ignacio Figueredo. Se populariza la canción, se hace comercialmente apetecible por ser un palo musical y, en mi opinión, comienzan a prevalecer los intereses de aquella industria musical.


Visto lo anterior, podemos entonces presentar la cronología de algunos hitos trascendentes de los eventos ocurridos:


 1951: Se edita el disco N.° 4 de Banco Largo que acredita a Figueredo como autor de la canción María Laya.

 1952: Petra Ríos inicia el trabajo de la recopilación oral de la obra de Cupertino.

 1955: Luis Alfonzo Larrain, músico y fundador de SACVEN, en nombre de Figueredo, registra la canción María Laya ante el registro con competencia para tal fin.

 1956: Los familiares de Cupertino reclaman los derechos y regalías de Cupertino.

 1956: Figueredo viaja a Caracas y señala a la AVAC y a SACVEN de “propiciar esos malos entendidos”; es decir, aquellos que conocían los créditos de esta obra eran quienes propiciaban, según Figueredo, la confusión.

 1957: Se edita el DCM 102 de Discomoda, donde se acredita por primera vez a Mariano Hurtado la letra de María Laya.

 1958: Waldimiro Ríos publica el opúsculo en homenaje al paradigma criollo José Cupertino Ríos Viña.

 Fecha desconocida: Germán Fleitas Beroes, cuya hermana está casada con un hermano de Mariano Hurtado, reclama en nombre de la viuda del fallecido Mariano Hurtado las regalías sobre la lírica de María Laya.


Como es sabido, en los sellos discográficos comienza a prevalecer la versión de que Mariano es el autor y, con algunas excepciones, lo acreditan en la galleta. El hecho ya se consumaba y una supuesta “verdad procesal” comenzó a excluir a Figueredo de la autoría de la letra, imponiéndose a la verdad verdadera. La industria en parte había ganado en el ámbito de los derechos patrimoniales, en las regalías, pero no así en los derechos morales, debido a la conexión que ha existido desde siempre entre el pueblo, María Laya y Figueredo.


Por otra parte, en 1970 se edita el disco de Discomoda DCM 495; allí aparece, en el lado A, pista número uno, la canción María Laya, acreditada a Ignacio "Indio" Figueredo. En el reverso de la carátula, debajo de los títulos de las canciones, Discomoda dice lo siguiente: “María Laya la india cantada por el Indio no es una leyenda, vive allá en San Juan de Payara…”. Este escrito, por supuesto, deja a un lado a la María Laya rubia de Camaguán, cuyo origen, casado con la ficción, es más un cuento convertido en leyenda.


Transcurre el tiempo. Figueredo, en 1975, mediante un documento dirigido al tribunal, hace saber que el pasaje María Laya es de su propiedad en letra y música, mencionando como referencia el registro hecho en 1955 donde se le acreditan ambas. Se anexan a este documento las declaraciones de diversos testigos de la época que atestiguan el hecho de la creación; además, está la declaración de María Laya, la india de Guachara, quien ya habitaba en San Juan de Payara. Seguía Figueredo intentando revertir lo que por presiones de intereses económicos le habían pretendido cercenar.


En el año 1998, la Fundación Bigott saca un trabajo en el fascículo número 11, página 132, del Atlas de Tradiciones Venezolanas, que lleva por título “Dos grandes del joropo”; allí mencionan a Figueredo y a Cruz Quinal. En cuanto a Figueredo, el trabajo dice lo siguiente: “…María Laya, tema de gran popularidad escrito por el Indio en honor a una simpática y encantadora mujer que conoce en una fiesta llanera en 1914, en el pueblo de Guachara…”. Como vemos, acá dice taxativamente “escrito por el Indio” y lo fecha en 1914, año en el que el Indio sostiene que fue creada la canción.


Al revisar todos esos acontecimientos, puede uno percatarse de que la autoría de Mariano Hurtado parece más una ficción, y quienes la impulsaron alcanzaron un éxito relativo en los derechos patrimoniales, pero no en los derechos morales, logrando la acreditación ante la industria musical. Sobre situaciones como esta existen casos documentados, y otros que no alcanzaron a serlo. Es que para finales de la década del 40 y durante la década del 50, el boom de la música llanera se estaba instalando en Caracas y en otras regiones del país; la industria musical ya tenía tiempo operando en otros géneros y es sabido que existen numerosos casos, para las fechas mencionadas e inclusive hasta el tiempo presente, en que las composiciones y líricas de cultores populares han sido registradas a nombre de otros artistas, arreglistas, productores o empresarios, arrebatándoles los derechos de autor a los auténticos creadores rurales y haciéndoles sufrir una marginación económica. Contra eso le tocó luchar a Figueredo.


Como colofón, debo decir que ciertamente Cupertino murió en 1945 en El Samán de Apure a los 67 años de edad (tengo en mi poder un original de su acta de defunción, la cual equivocadamente dice 72 años de edad), precisamente cuando la música llanera estaba iniciando sus primeros pasos para ser conocida y popularizada en la capital caraqueña y sus zonas de influencia; ese boom Cupertino no lo conoció. Quienes estaban dominando la industria musical en Caracas eran personas con experiencia en el medio: ya estaban ubicados en Caracas grandes impulsores provenientes de Camaguán, figuras como Juan Vicente Torrealba con su disquera Banco Largo, el poeta Fleitas Beroes, de profesión abogado, y Mariano Hurtado, quien vivía en su quinta Camaguán, ubicada en Valle Abajo. A los criollos y autóctonos quizás les tocó luchar más; algunos vivían en una pensión —una quedaba de Pinto a Miseria N.° 109, allí vivió Figueredo, quien llegó a Caracas en el año 1947 como un excelente arpista criollo, aunque era un hombre iletrado que componía la música y dictaba la letra de la canción a un hijo o nieto. Artistas como Figueredo y otros precursores como Ángel Custodio Loyola fueron, además de excelentes artistas, hombres que abrieron los caminos para quienes les siguieron, llevando la música llanera, autóctona y criolla más allá de los Llanos y directo al corazón de los venezolanos.


Mucuritas, septiembre de 2026

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