Autor Miguel Barrios
En aquel ambiente del viejo vecindario de sabanas, picas, caños, lagunas y caminos en las decadas de paz, valores e inocencia las damas se casaban a los treinta años de edad y los caballeros eran sometidos a "berracas" pruebas de faenas de llano por los padres de la novia para demostrar sus cualidades de "hombre completo".
Contaba Roso "Coqueto" personaje caramacateño que "Chepina" era una princesa campesina, con su belleza celestial hacía botar hasta las alpargatas corazones. "Era tan hermosa como la misma naturaleza".
Aquella encantadora doncella sabanera en las noches veraneras sin luna con su amor de magia lograba movilizar en burros, mulas, y caballos a un sin número de jovenes visitantes en busca de su amor sin esperanza alguna.
Entre mormullos de la manada de jóvenes en la visita nocturna, pasaban la noche sin mirar a "Chepina". Parecía un barbasco de
gabanes en la laguna de Veladero a media noche.
Vestían de pantalones cortos, camisas manga larga, correas de cuero de ganado, descalzos y sombrero cinco x. En el "Por si acaso" una panela, un pedazo de queso, y una tapara de agua sacada del jagüey. Además cada uno con una carta de amor en el bolsillo para la joven que ni ellos mismos entendían.
Muchos veranos pasaron y ninguno de la manada pudo lograr el amor de la frondosa flor sabanera. Era de costumbre que el novio visitante debía hablar con la novia en presencia de los padres.
"Chepina" contrajo matrimonio con Ramonote en la ciudad de Barinas en la década de los cincuenta; luego de 10 años de noviazgo y la manada de jovenes quedaron viendo la luna.
Foto referencial todo los créditos para el autor.





noviembre 30, 2025

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