
ALONZO RIVAS ENCINOZOAlonzo Rivas Encinozo, como
buen llanero, se preocupaba por la galanura de la frase, el sentido completo de
la oración y la prosodia del discurso. Sin embargo, como buen apureño, le gusta
navegar por el fango de la lengua. Siendo niño, en el fundo de su abuelo, allá
en Puerto Miranda, se nutrió con el habla de los peones de sabana y de los
canoeros del río. Y como dice una copla de aquellos lares: «El que nace cabezón
y su sino es niguatero manque le saquen la nigua siempre queda el agujero».
Alonso estudió Medicina Veterinaria en la UCV,
y después de graduado conoció, de punta a punta, el Llano Alto y el Llano Bajo,
siguiendo el agua de los ríos que bajan de la montaña andina y entregan su
caudal al Orinoco,...